Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión miércoles 10 de junio de 2026. Lo cotidiano de Dios en mi vida.


    Evangelio

    Mt 5, 17-19


    No he venido a abolir, sino a dar plenitud


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «No crean que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

    En verdad les digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

    El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

    Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión martes 9 de junio de 2026. El mejor papá es Dios.

    Primera lectura

    1 Re 17, 7-16


    La orza de harina no se vació, según la palabra que había pronunciado el Señor por boca de Elías


    Lectura del primer libro de los Reyes.


    EN aquellos días, se secó el torrente donde estaba escondido Elías, pues no hubo lluvia sobre el país.

    La palabra del Señor llegó entonces a Elías diciendo:

    «Levántate, vete a Sarepta de Sidón y establécete, pues he ordenado a una mujer viuda de allí que te suministre alimento». Se alzó y fue a Sarepta. Traspasaba la puerta de la ciudad en el momento en el que una mujer viuda recogía por allí leña.

    Elías la llamó y le dijo:

    «Tráeme un poco de agua en el jarro, por favor, y beberé».

    Cuando ella fue a traérsela, él volvió a gritarle:

    «Tráeme, por favor, en tu mano un trozo de pan».

    Ella respondió:

    «Vive el Señor, tu Dios, que no me queda pan cocido; solo un puñado de harina en la orza y un poco de aceite en la alcuza. Estoy recogiendo un par de palos, entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos».

    Pero Elías le dijo:

    «No temas. Entra y haz como has dicho, pero antes prepárame con la harina una pequeña torta y tráemela. Para ti y tu hijo la harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel:

    “La orza de harina no se vaciará

    la alcuza de aceite no se agotará

    hasta el día en que el Señor conceda

    lluvias sobre la tierra”».

    Ella se fue y obró según la palabra de Elías, y comieron él, ella y su familia.

    Por mucho tiempo la orza de harina no se vació ni la alcuza de aceite se agotó, según la palabra que había pronunciado el Señor por boca de Elías.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 4, 2-3. 4-5. 7-8 (R.: cf. 7b)


    R. Haz brillar sobre nosotros, Señor,

    la luz de tu rostro.


    V. Escúchame cuando te invoco, Dios de mi justicia;

    tú que en el aprieto me diste anchura,

    ten piedad de mí y escucha mi oración.

    Y ustedes, ¿hasta cuándo ultrajarán mi honor,

    amarán la falsedad y buscarán el engaño? R.


    V. Sépanlo: el Señor hizo milagros en mi favor,

    y el Señor me escuchará cuando lo invoque.

    Tiemblen y no pequen,

    reflexionen en el silencio de su lecho. R.


    V. Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,

    si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?».

    Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría

    que si abundara en su trigo y en su vino. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Brille así su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre. R.

    Evangelio

    Mt 5, 13-16


    Ustedes son la luz del mundo


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

    No sirve más que para tirarla y que la pise la gente.

    Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

    Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

    Brille así su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en los cielos».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión lunes 8 de junio de 2026. Dios vela por nuestro alimento.

    Primera lectura

    1 Re 17, 1-6


    Elías sirve al Señor, Dios de Israel


    Lectura del primer libro de los Reyes.


    EN aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab:

    «Vive el Señor, Dios de Israel, ante quien sirvo, que no habrá en estos años rocío ni lluvia si no es por la palabra de mi boca».

    La palabra del Señor llegó a Elías diciendo:

    «Sal de aquí, dirígete hacia oriente y escóndete en el torrente de Querit, frente al Jordán. Habrás de beber sus aguas y he ordenado a los cuervos que allí te suministren alimento».

    Fue a establecerse en el torrente de Querit, frente al Jordán, procediendo según la palabra del Señor.

    Los cuervos le llevaban pan y carne por la mañana y lo mismo al atardecer; y bebía del torrente.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 120, 1bc-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 2)


    R. Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

    que hizo el cielo y la tierra.


    V. Levanto mis ojos a los montes:

    ¿de dónde me vendrá el auxilio?

    El auxilio me viene del Señor,

    que hizo el cielo y la tierra. R.


    V. No permitirá que resbale tu pie,

    tu guardián no duerme;

    no duerme ni reposa

    el guardián de Israel. R.


    V. El Señor te guarda a su sombra,

    está a tu derecha;

    de día el sol no te hará daño,

    ni la luna de noche. R.


    V. El Señor te guarda de todo mal,

    él guarda tu alma;

    el Señor guarda tus entradas y salidas,

    ahora y por siempre. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo. R.

    Evangelio

    Mt 5, 1-12


    Bienaventurados los pobres en el espíritu


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

    «Bienaventurados los pobres en el espíritu,

    porque de ellos es el reino de los cielos.

    Bienaventurados los mansos,

    porque ellos heredarán la tierra.

    Bienaventurados los que lloran,

    porque ellos serán consolados.

    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,

    porque ellos quedarán saciados.

    Bienaventurados los misericordiosos,

    porque ellos alcanzarán misericordia.

    Bienaventurados los limpios de corazón,

    porque ellos verán a Dios.

    Bienaventurados los que trabajan por la paz,

    porque ellos serán llamados hijos de Dios.

    Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,

    porque de ellos es el reino de los cielos.

    Bienaventurados ustedes cuando los insulten y los persigan y los calumnien de cualquier modo por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión domingo 7 de junio de 2026. Somos uno con Dios.

    Primera lectura

    Dt 8, 2-3. 14b-16a


    Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres


    Lectura del libro del Deuteronomio.


    MOISÉS habló al pueblo diciendo:

    «Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para probarte y conocer lo que hay en tu corazón: si observas sus preceptos o no.

    Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para hacerte reconocer que no solo de pan vive el hombre, sino que vive de todo cuanto sale de la boca de Dios.

    No olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: 12a)


    R. Glorifica al Señor, Jerusalén.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Glorifica al Señor, Jerusalén;

    alaba a tu Dios, Sion.

    Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

    y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.


    V. Ha puesto paz en tus fronteras,

    te sacia con flor de harina.

    Él envía su mensaje a la tierra,

    y su palabra corre veloz. R.


    V. Anuncia su palabra a Jacob,

    sus decretos y mandatos a Israel;

    con ninguna nación obró así,

    ni les dio a conocer sus mandatos. R.

    Segunda lectura

    1 Cor 10, 16-17


    El pan es uno; nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo


    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Corintios.


    HERMANOS:

    El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?

    Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.


    Palabra de Dios.


    Hoy puede decirse la secuencia Lauda, Sion, Salvatorem.


    Secuencia (forma breve)


    He aquí el pan de los ángeles,

    hecho viático nuestro;

    verdadero pan de los hijos,

    no lo echemos a los perros.


    Figuras lo representaron:

    Isaac fue sacrificado;

    el cordero pascual, inmolado;

    el maná nutrió a nuestros padres.


    Buen Pastor, Pan verdadero,

    ¡oh, Jesús!, ten piedad.

    Apaciéntanos y protégenos;

    haz que veamos los bienes

    en la tierra de los vivientes.


    Tú, que todo lo sabes y puedes,

    que nos apacientas aquí siendo aún mortales,

    haznos allí tus comensales,

    coherederos y compañeros

    de los santos ciudadanos.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya

    V. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo - dice el Señor-; el que coma de este pan vivirá para siempre. R.

    Evangelio

    Jn 6, 51-58


    Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:

    «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

    Disputaban los judíos entre sí:

    «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».

    Entonces Jesús les dijo:

    «En verdad, en verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

    Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

    El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

    Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

    Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de sus padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión sábado 6 de junio de 2026. La certeza de tu vida.

    Primera lectura

    2 Tim 4, 1-8


    Cumple tu tarea de evangelizador. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el Señor me dará la corona de la justicia


    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.


    QUERIDO hermano:

    Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.

    Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.

    Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.

    He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 70, 8-9. 14-15ab. 16-17. 22 (R.: cf. 15ab)


    R. Mi boca contará tu salvación, Señor.


    V. Llena estaba mi boca de tu alabanza

    y de tu gloria todo el día.

    No me rechaces ahora en la vejez;

    me van faltando las fuerzas, no me abandones. R.


    V. Yo, en cambio, seguiré esperando,

    redoblaré tus alabanzas;

    mi boca contará tu justicia,

    y todo el día tu salvación. R.


    V. Contaré tus proezas, Señor mío;

    narraré tu justicia, tuya entera.

    Dios mío, me instruiste desde mi juventud,

    y hasta hoy relato tus maravillas. R.


    V. Yo te daré gracias, Dios mío,

    con el arpa, por tu lealtad;

    tocaré para ti la cítara,

    Santo de Israel. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. R.

    Evangelio

    Mc 12, 38-44


    Esta viuda pobre ha echado más que nadie


    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.


    EN aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía:

    «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».

    Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas, es decir, unos centavos.

    Llamando a sus discípulos, les dijo:

    «En verdad les digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión viernes 5 de junio de 2026. Dios sabe de nuestras necesidades.

    Primera lectura

    2 Tim 3, 10-17


    Los que quieran vivir piadosamente en Cristo serán perseguidos


    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.


    QUERIDO hermano:

    Me has seguido en la doctrina, la conducta, los propósitos, la fe, la magnanimidad, el amor, la paciencia, las persecuciones y los padecimientos, como aquellos que me sobrevinieron en Antioquía, Iconio y Listra.

    ¡Qué persecuciones soporté! Y de todas me libró el Señor.

    Por otra parte, todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos. Pero los malvados y embaucadores irán de mal en peor, engañando a los demás y engañándose ellos mismos.

    Tú, en cambio, permanece en lo que aprendiste y creíste, consciente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús.

    Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 118, 157. 160. 161. 165. 166. 168 (R.: 165a)


    R. Mucha paz tienen los que aman tu ley, Señor.


    V. Muchos son los enemigos que me persiguen,

    pero yo no me aparto de tus preceptos. R.


    V. El compendio de tu palabra es la verdad,

    y tus justos juicios son eternos. R.


    V. Los nobles me perseguían sin motivo,

    pero mi corazón respetaba tus palabras. R.


    V. Mucha paz tienen los que aman tu ley,

    y nada los hace tropezar. R.


    V. Aguardo tu salvación, Señor,

    y cumplo tus mandatos. R.


    V. Guardo tus preceptos y tus mandatos,

    y tú tienes presentes mis caminos. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. El que me ama guardará mi palabra —dice el Señor—, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.

    Evangelio

    Mc 12, 35-37


    ¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?


    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.


    EN aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó:

    «¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice:

    “Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha,

    y haré de tus enemigos estrado de tus pies”.

    Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?».

    Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión jueves 4 de junio de 2026. ¿A quién estás escuchando?

    Primera lectura

    2 Tim 2, 8-15


    La palabra de Dios no está encadenada. Si morimos con él, también viviremos con él


    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.


    QUERIDO hermano:

    Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David, según mi evangelio, por el que padezco hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada.

    Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación y la gloria eterna en Cristo Jesús.

    Es palabra digna de crédito:

    Pues si morimos con él, también viviremos con él;

    si perseveramos, también reinaremos con él;

    si lo negamos, también él nos negará.

    Si somos infieles, él permanece fiel,

    porque no puede negarse a sí mismo.

    Esto es lo que has de recordar, advirtiéndoles seriamente delante de Dios que no discutan sobre palabras; no sirve para nada y es funesto para los oyentes.

    Procura con toda diligencia presentarte ante Dios como digno de aprobación, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse, que imparte con rectitud la palabra de la verdad.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 24, 4-5a. 8-9. 10 y 14 (R.: 4a)


    R. Señor, enséñame tus caminos.


    V. Señor, enséñame tus caminos,

    instrúyeme en tus sendas:

    haz que camine con lealtad;

    enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.


    V. El Señor es bueno y es recto,

    y enseña el camino a los pecadores;

    hace caminar a los humildes con rectitud,

    enseña su camino a los humildes. R.


    V. Las sendas del Señor son misericordia y lealtad

    para los que guardan su alianza y sus mandatos.

    El Señor se confía a los que le temen,

    y les da a conocer su alianza. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. R.

    Evangelio

    Mc 12, 28b-34


    No hay mandamiento mayor que estos


    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.


    EN aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:

    «¿Qué mandamiento es el primero de todos?».

    Respondió Jesús:

    «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».

    El escriba replicó:

    «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

    Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:

    «No estás lejos del reino de Dios».

    Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión miércoles 3 de junio de 2026. ¿En qué crees y en quién crees?

    Primera lectura

    2 Tim 1, 1-3. 6-12


    Reaviva el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos


    Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.


    PABLO, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.

    Doy gracias a Dios, a quien sirvo, como mis antepasados, con conciencia limpia, porque te tengo siempre presente en mis oraciones noche y día.

    Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza.

    Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.

    Él nos salvó y nos llamó con una vocación santa, no por nuestras obras, sino según su designio y según la gracia que nos dio en Cristo Jesús desde antes de los siglos, la cual se ha manifestado ahora por la aparición de nuestro Salvador, Cristo Jesús, que destruyó la muerte e hizo brillar la vida y la inmortalidad por medio del Evangelio.

    De este Evangelio fui constituido heraldo, apóstol y maestro. Esta es la razón por la que padezco tales cosas, pero no me avergüenzo, porque sé de quién me he fiado, y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para velar por mi depósito hasta aquel día.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 122, 1b-2b. 2cdefg (R.: 1b)


    R. A ti, Señor, levanto mis ojos.


    V. A ti levanto mis ojos,

    a ti que habitas en el cielo.

    Como están los ojos de los esclavos

    fijos en las manos de sus señores. R.


    V. Como están los ojos de la esclava

    fijos en las manos de su señora,

    así están nuestros ojos

    en el Señor, Dios nuestro,

    esperando su misericordia. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Yo soy la resurrección y la vida —dice el Señor—; el que cree en mí no morirá para siempre. R.

    Evangelio

    Mc 12, 18-27


    No es Dios de muertos, sino de vivos


    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.


    EN aquel tiempo, se acercan a Jesús unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntan:

    «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y dé descendencia a su hermano”.

    Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.

    Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella».

    Jesús les respondió:

    «¿No están equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo.

    Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no han leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”? No es Dios de muertos, sino de vivos. Están muy equivocados».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión martes 2 de junio de 2026. Lo bueno del término medio.

    Primera lectura

    2 Pe 3, 12-15a. 17-18


    Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva


    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro.


    QUERIDOS hermanos:

    ¡Ustedes esperan y apresuran la llegada del Día de Dios! Ese día los cielos se disolverán incendiados y los elementos se derretirán abrasados.

    Pero nosotros, según su promesa, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia.

    Por eso, queridos míos, mientras esperan estos acontecimientos, procuren que Dios los encuentre en paz con él, intachables e irreprochables, y consideren que la paciencia de nuestro Señor es nuestra salvación.

    Así pues, queridos míos, ya que están prevenidos, estén en guardia para que no los arrastre el error de esa gente sin principios ni decaiga su firmeza. Por el contrario, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 89, 2. 3-4. 10. 14 y 16 (R.: 1bc)


    R. Señor, tú has sido nuestro refugio

    de generación en generación.


    V. Antes que naciesen los montes

    o fuera engendrado el orbe de la tierra,

    desde siempre y por siempre tú eres Dios. R.


    V. Tú reduces el hombre a polvo,

    diciendo: «Retornen, hijos de Adán».

    Mil años en tu presencia son un ayer que pasó;

    una vela nocturna. R.


    V. Aunque uno viva setenta años,

    y el más robusto hasta ochenta,

    la mayor parte son fatiga inútil,

    porque pasan aprisa y vuelan. R.


    V. Por la mañana sácianos de tu misericordia,

    y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

    Que tus siervos vean tu acción

    y sus hijos tu gloria. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza

    a la que nos llama. R.

    Evangelio

    Mc 12, 13-17


    Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios


    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.


    EN aquel tiempo, enviaron a Jesús algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta.

    Se acercaron y le dijeron:

    «Maestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?».

    Adivinando su hipocresía, les replicó:

    «¿Por qué me tientan? Tráiganme un denario, que lo vea».

    Se lo trajeron. Y él les preguntó:

    «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?».

    Le contestaron:

    «Del César».

    Jesús les replicó:

    «Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

    Y se quedaron admirados.


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión lunes 1º de junio de 2026. Las promesas de Dios.

    Primera lectura

    2 Pe 1, 2-7


    Se nos han concedido las preciosas promesas, para que, por medio de ellas, sean partícipes de la naturaleza divina


    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro.


    QUERIDOS hermanos:

    A ustedes gracia y paz abundantes por el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.

    Pues su poder divino nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento del que nos ha llamado con su propia gloria y potencia, con las cuales se nos han concedido las preciosas y sublimes promesas, para que, por medio de ellas, sean partícipes de la naturaleza divina, escapando de la corrupción que reina en el mundo por la ambición; en vista de ello, pongan todo empeño en añadir a su fe la virtud, a la virtud el conocimiento, al conocimiento la templanza, a la templanza la paciencia, a la paciencia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, y al cariño fraterno el amor.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 90, 1-2. 14-15ab. 15c-16 (R.: cf. 2b)


    R. Dios mío, confío en ti.


    V. Tú que habitas al amparo del Altísimo,

    que vives a la sombra del Omnipotente,

    di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,

    Dios mío, confío en ti». R.


    V. «Se puso junto a mí: lo libraré;

    lo protegeré porque conoce mi nombre;

    me invocará y lo escucharé.

    Con él estaré en la tribulación». R.


    V. «Lo defenderé, lo glorificaré,

    lo saciaré de largos días

    y le haré ver mi salvación». R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Jesucristo, eres el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos; nos amaste y nos has librado de nuestros pecados

    con tu sangre. R.

    Evangelio

    Mc 12, 1-12


    Agarrando al hijo amado, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña


    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.


    EN aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos:

    «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo azotaron y lo despidieron con las manos vacías. Les envió de nuevo otro criado; a este lo descalabraron e insultaron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos, a los que azotaron o los mataron.

    Le quedaba uno, su hijo amado. Y lo envió el último, pensando:

    “Respetarán a mi hijo”.

    Pero los labradores se dijeron:

    “Este es el heredero. Venga, lo matamos y será nuestra la herencia”.

    Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.

    ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, hará perecer a los labradores y arrendará la viña a otros.

    ¿No han leído aquel texto de la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?».

    Intentaron echarle mano, porque comprendieron que había dicho la parábola por ellos; pero temieron a la gente y, dejándolo allí, se marcharon.


    Palabra del Señor.

    6 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.