Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión jueves 21 de mayo de 2026. Dios y yo somos uno.

    Primera lectura

    Hch 22, 30; 23, 6-11


    Tienes que dar testimonio en Roma


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    EN aquellos días, queriendo el tribuno conocer con certeza los motivos por los que los judíos acusaban a Pablo, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno y, bajando a Pablo, lo presentó ante ellos.

    Pablo sabía que una parte eran fariseos y otra saduceos y gritó en el Sanedrín:

    «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, se me está juzgando por la esperanza en la resurrección de los muertos».

    Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección ni ángeles ni espíritus, mientras que los fariseos admiten ambas cosas). Se armó un gran griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando:

    «No encontramos nada malo en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?».

    El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.

    La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo:

    «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio en Jerusalén de lo que a mí se refiere, tienes que darlo en Roma».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 15, 1b-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 1b)


    R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

    Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».

    El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,

    mi suerte está en tu mano. R.


    V. Bendeciré al Señor que me aconseja,

    hasta de noche me instruye internamente.

    Tengo siempre presente al Señor,

    con él a mi derecha no vacilaré. R.


    V. Por eso se me alegra el corazón,

    se gozan mis entrañas,

    y mi carne descansa esperanzada.

    Porque no me abandonarás en la región de los muertos

    ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R.


    V. Me enseñarás el sendero de la vida,

    me saciarás de gozo en tu presencia,

    de alegría perpetua a tu derecha. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Que todos sean uno —dice el Señor—,

    como tú, Padre, en mí, y yo en ti,

    para que el mundo crea que tú me has enviado. R.

    Evangelio

    Jn 17, 20-26


    ¡Que sean completamente uno!


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró diciendo:

    «No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

    Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.

    Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.

    Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión martes 19 de mayo de 2026. Lo más importante es Dios.

    Primera lectura

    Hch 20, 17-27


    Completo mi carrera y consumo el ministerio que recibí del Señor Jesús


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    EN aquellos días, Pablo, desde Mileto, envió recado a Éfeso para que vinieran los presbíteros de la Iglesia. Cuando se presentaron, les dijo:

    «Ustedes han comprobado cómo he procedido con ustedes todo el tiempo que he estado aquí, desde el primer día en que puse el pie en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, con lágrimas y en medio de las pruebas que me sobrevinieron por las maquinaciones de los judíos; cómo no he omitido por miedo nada de cuanto les pudiera aprovechar, predicando y enseñando en público y en privado, dando solemne testimonio tanto a judíos como a griegos, para que se convirtieran a Dios y creyeran en nuestro Señor Jesús.

    Y ahora, miren, me dirijo a Jerusalén, encadenado por el Espíritu.

    No sé lo que me pasará allí, salvo que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me da testimonio de que me aguardan cadenas y tribulaciones. Pero a mí no me importa la vida, sino completar mi carrera y consumar el ministerio que recibí del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio de la gracia de Dios.

    Y ahora, miren: sé que ninguno de ustedes, entre quienes he pasado predicando el reino, volverá a ver mi rostro. Por eso testifico en el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos: pues no tuve miedo de anunciarles enteramente el plan de Dios».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 67, 10-11. 20-21 (R.: 33a)


    R. Reyes de la tierra, canten a Dios.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Derramaste en tu heredad, oh, Dios, una lluvia copiosa,

    aliviaste la tierra extenuada;

    y tu rebaño habitó en la tierra

    que tu bondad, oh, Dios,

    preparó para los pobres. R.


    V. Bendito el Señor cada día,

    Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.

    Nuestro Dios es un Dios que salva,

    el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Le pediré al Padre que les dé otro Paráclito, que esté siempre con ustedes. R

    Evangelio

    Jn 17, 1-11a


    Padre, glorifica a tu Hijo


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús:

    «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.

    Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese.

    He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.

    Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión lunes 18 de mayo de 2026. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Hch 19, 1-8


    ¿Ustedes recibieron el Espíritu Santo al aceptar la fe?


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    MIENTRAS Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó:

    «¿Ustedes recibieron el Espíritu Santo al aceptar la fe?».

    Contestaron:

    «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo».

    Él les dijo:

    «Entonces, ¿qué bautismo han recibido?».

    Respondieron:

    «El bautismo de Juan».

    Pablo les dijo:

    «Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que iba a venir después de él, es decir, en Jesús».

    Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas extrañas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.

    Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses hablaba con toda libertad del reino de Dios, dialogando con ellos y tratando de persuadirlos.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 67, 2-3. 4-5ac. 6-7ab (R.: 33a)


    R. Reyes de la tierra, canten a Dios.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,

    huyen de su presencia los que lo odian;

    como el humo se disipa, se disipan ellos;

    como se derrite la cera ante el fuego,

    así perecen los impíos ante Dios. R.


    V. En cambio, los justos se alegran,

    gozan en la presencia de Dios,

    rebosando de alegría.

    Canten a Dios, toquen a su nombre;

    su nombre es el Señor. R.


    V. Padre de huérfanos, protector de viudas,

    Dios vive en su santa morada.

    Dios prepara casa a los desvalidos,

    libera a los cautivos y los enriquece. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Si han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. R.

    Evangelio

    Jn 16, 29-33


    Tengan valor: yo he vencido al mundo


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús:

    «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».

    Les contestó Jesús:

    «¿Ahora creen? Pues miren: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que se dispersen cada cual por su lado y a mí me dejen solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Les he hablado de esto, para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán luchas; pero tengan valor: yo he vencido al mundo».


    Palabra del Señor.

    7 min
  • Reflexión Domingo 17 de mayo de 2026. La vida no termina aquí.

    Primera lectura

    Hch 1, 1-11


    A la vista de ellos, fue levantado al cielo


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    EN mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo.

    Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.

    Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguarden que se cumpla la promesa del Padre, de la que me han oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».

    Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:

    «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».

    Les dijo:

    «No les toca a ustedes conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibirán la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre ustedes y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».

    Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

    «Galileos, ¿qué hacen ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre ustedes y llevado al cielo, volverá como lo han visto marcharse al cielo».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9 (R.: 6)


    R. Dios asciende entre aclamaciones;

    el Señor, al son de trompetas.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Pueblos todos, batan palmas,

    aclamen a Dios con gritos de júbilo;

    porque el Señor altísimo es terrible,

    emperador de toda la tierra. R.


    V. Dios asciende entre aclamaciones;

    el Señor, al son de trompetas:

    toquen para Dios, toquen;

    toquen para nuestro Rey, toquen. R.


    V. Porque Dios es el rey del mundo:

    toquen con maestría.

    Dios reina sobre las naciones,

    Dios se sienta en su trono sagrado. R.

    Segunda lectura

    Ef 1, 17-23


    Lo sentó a su derecha en el cielo


    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


    HERMANOS:

    El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de su corazón para que comprendan cuál es la esperanza a la que los llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.

    Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.


    Palabra de Dios.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos —dice el Señor—; yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos. R.

    Evangelio

    Mt 28, 16-20


    Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra


    Conclusión del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

    Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

    Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

    «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.

    Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado.

    Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión sábado 16 de mayo de 2026. ¿Quien es Dios para ti?

    Primera lectura

    Hch 18, 23-28


    Apolo demostraba con la Escritura que Jesús es el Mesías


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    PASADO algún tiempo en Antioquía, Pablo marchó y recorrió sucesivamente Galacia y Frigia, animando a los discípulos.

    Llegó a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y muy versado en las Escrituras. Lo habían instruido en el camino del Señor y exponía con entusiasmo y exactitud lo referente a Jesús, aunque no conocía más que el bautismo de Juan.

    Apolo, pues, se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Áquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el camino de Dios. Decidió pasar a Acaya, y los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allí que lo recibieran bien. Una vez llegado, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes, pues rebatía vigorosamente en público a los judíos, demostrando con la Escritura que Jesús es el Mesías.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 46, 2-3. 8-9. 10 (R.: 8a)


    R. Dios es el rey del mundo.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Pueblos todos, batan palmas,

    aclamen a Dios con gritos de júbilo;

    porque el Señor altísimo es terrible,

    emperador de toda la tierra. R.


    V. Porque Dios es el rey del mundo:

    toquen con maestría.

    Dios reina sobre las naciones,

    Dios se sienta en su trono sagrado. R.


    V. Los príncipes de los gentiles se reúnen

    con el pueblo del Dios de Abrahán;

    porque de Dios son los grandes de la tierra,

    y él es excelso. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre. R.

    Evangelio

    Jn 16, 23b-28


    El Padre los quiere porque ustedes me quieren y creen


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «En verdad, en verdad les digo: si piden algo al Padre en mi nombre, se lo dará.

    Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre; pidan, y recibirán, para que su alegría sea completa. Les he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que les hablaré del Padre claramente.

    Aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que yo rogaré al Padre por ustedes, pues el Padre mismo los quiere, porque ustedes me quieren y creen que yo salí de Dios.

    Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión viernes 15 de mayo de 2026. Lo bueno de la variedad.

    Primera lectura

    Hch 18, 9-18


    Tengo un pueblo numeroso en esta ciudad


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    CUANDO estaba Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión:

    «No temas, sigue hablando y no te calles, pues yo estoy contigo, y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño, porque tengo un pueblo numeroso en esta ciudad».

    Se quedó, pues, allí un año y medio, enseñando entre ellos la palabra de Dios.

    Pero, siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron de común acuerdo contra Pablo y lo condujeron al tribunal diciendo:

    «Este induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la ley».

    Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Galión dijo a los judíos:

    «Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharlos con paciencia; pero, si discuten de palabras, de nombres y de su ley, véanlo ustedes. Yo no quiero ser juez de esos asuntos».

    Y les ordenó despejar el tribunal.

    Entonces agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal, sin que Galión se preocupara de ello.

    Pablo se quedó allí todavía bastantes días; luego se despidió de los hermanos y se embarcó para Siria con Priscila y Áquila. En Cencreas se había hecho rapar la cabeza, porque había hecho un voto.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 46, 2-3. 4-5. 6-7 (R : 8a)


    R. Dios es el rey del mundo.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Pueblos todos, batan palmas,

    aclamen a Dios con gritos de júbilo;

    porque el Señor altísimo es terrible,

    emperador de toda la tierra. R.


    V. Él nos somete los pueblos

    y nos sojuzga las naciones;

    él nos escogió por heredad suya:

    gloria de Jacob, su amado. R.


    V. Dios asciende entre aclamaciones;

    el Señor, al son de trompetas:

    toquen para Dios, toquen;

    toquen para nuestro Rey, toquen. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos;

    y entrara así en su gloria. R.

    Evangelio

    Jn 16, 20-23a


    Nadie les quitará su alegría


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «En verdad, en verdad les digo: ustedes llorarán y se lamentarán, mientras el mundo estará alegre; ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría.

    La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre.

    También ustedes ahora sienten tristeza; pero volveré a verlos, y se alegrará su corazón, y nadie les quitará su alegría. Ese día no me preguntarán nada».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • No Desconozcamos a Dios en Nuestra Vida 🙏 Reconoce su Presencia Cada Día. 14 de mayo de 2026.

    Primera lectura

    Hch 1, 15-17. 20-26


    Le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    EN de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos (había reunidas unas ciento veinte personas) y dijo:

    «Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho, en la Escritura, acerca de Judas, el que hizo de guía de los que arrestaron a Jesús, pues era de nuestro grupo y le cupo en suerte compartir este ministerio.

    Y es que en el libro de los Salmos está escrito: “Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella”, y también: “Que su cargo lo ocupe otro”.

    Es necesario, por tanto, que uno de los que nos acompañaron todo el tiempo en que convivió con nosotros el Señor Jesús, comenzando en el bautismo de Juan hasta el día en que nos fue quitado y llevado al cielo, se asocie a nosotros como testigo de su resurrección».

    Propusieron dos: José, llamado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías. Y rezando, dijeron:

    «Señor, tú que penetras el corazón de todos, muéstranos a cuál de los dos has elegido para que ocupe el puesto de este ministerio y apostolado, del que ha prevaricado Judas para marcharse a su propio puesto».

    Les repartieron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 112, 1b-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 8)


    R. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Alaben, siervos del Señor,

    alaben el nombre del Señor.

    Bendito sea el nombre del Señor,

    ahora y por siempre. R.


    V. De la salida del sol hasta su ocaso,

    alabado sea el nombre del Señor.

    El Señor se eleva sobre todos los pueblos,

    su gloria sobre los cielos. R.


    V. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro,

    que habita en las alturas

    y se abaja para mirar

    al cielo y a la tierra? R.


    V. Levanta del polvo al desvalido,

    alza de la basura al pobre,

    para sentarlo con los príncipes,

    los príncipes de su pueblo. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Yo los he elegido del mundo —dice el Señor—, para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. R.

    Evangelio

    Jn 15, 9-17


    No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Como el Padre me ha amado, así los he amado yo; permanezcan en mi amor.

    Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

    Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud.

    Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado.

    Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

    Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.

    Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes los llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer.

    No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca.

    De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se lo dé. Esto les mando: que se amen unos a otros».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Dios es el mejor horizonte, camina con esperanza y fé. Miércoles 13 de mayo de 2026.

    Primera lectura

    Hch 17, 15. 22 — 18, 1


    Eso que veneran sin conocerlo se lo anuncio yo


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    EN aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuanto antes.

    Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo:

    «Atenienses, veo que son en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando sus monumentos

    sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido”.

    Pues eso que venerán sin conocerlo se lo anuncio yo. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene”, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo.

    De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de sus poetas: “Somos estirpe suya”.

    Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos».

    Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron:

    «De esto te oiremos hablar en otra ocasión».

    Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos.

    Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 148, 1bc-2. 11-12. 13. 14 (R.: cf. Is 6, 3c)


    R. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Alaben al Señor en el cielo,

    alaben al Señor en lo alto.

    Alábenlo todos sus ángeles;

    alábenlo todos sus ejércitos. R.


    V. Reyes del orbe y todos los pueblos,

    príncipes y jueces del mundo,

    los jóvenes y también las doncellas,

    los ancianos junto con los niños. R.


    V. Alaben el nombre del Señor,

    el único nombre sublime.

    Su majestad sobre el cielo y la tierra. R.


    V. Él acrece el vigor de su pueblo.

    Alabanza de todos sus fieles,

    de Israel, su pueblo escogido. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Le pediré al Padre que les dé otro Paráclito, que esté siempre con ustedes. R.

    Evangelio

    Jn 16, 12-15


    El Espíritu de la verdad los guiará hasta la verdad plena


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquellos días, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Muchas cosas me quedan por decirles, pero no pueden cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y les comunicará lo que está por venir.

    Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

    Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que recibirá y tomará de lo mío y se lo anunciará».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • El anuncio del reino, el mensaje que transforma la vida. Martes 12 de mayo de 2026.

    Primera lectura

    Hch 16, 22-34


    Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    EN aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que les arrancaran los vestidos y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, él los cogió, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo.

    A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. De repente, vino un terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se abrieron todas las puertas, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos, diciendo:

    «No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí».

    El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó y les preguntó: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?».

    Le contestaron:

    «Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia».

    Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.

    A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas, y se bautizó enseguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 137, 1bcd-2a. 2bcd-3. 7c-8 (R.: 7c)


    R. Tu derecha me salva, Señor.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Te doy gracias, Señor, de todo corazón,

    porque escuchaste las palabras de mi boca;

    delante de los ángeles tañeré para ti;

    me postraré hacia tu santuario. R.


    V. Daré gracias a tu nombre:

    por tu misericordia y tu lealtad,

    porque tu promesa supera tu fama.

    Cuando te invoqué, me escuchaste,

    acreciste el valor en mi alma. R.


    V. Tu derecha me salva.

    El Señor completará sus favores conmigo.

    Señor, tu misericordia es eterna,

    no abandones la obra de tus manos. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Les enviaré el Espíritu de la verdad —dice el Señor—; él los guiará hasta la verdad plena. R

    Evangelio

    Jn 16, 5-11


    Si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que, por haberles dicho esto, la tristeza les ha llenado el corazón. Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito. En cambio, si me voy, se lo enviaré.

    Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me verán; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión lunes 11 de mayo de 2026. Acoger a Dios. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Hch 16, 11-15


    El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    NOS hicimos a la mar en Tróade y pusimos rumbo hacia Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, primera ciudad del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí nos detuvimos unos días.

    El sábado salimos de la ciudad y fuimos a un sitio junto al río, donde pensábamos que había un lugar de oración; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.

    Se bautizó con toda su familia y nos invitó:

    «Si están convencidos de que creo en el Señor, vengan a hospedarse en mi casa».

    Y nos obligó a aceptar.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 149, 1bc-2. 3-4. 5-6a y 9b (R.: 4a)


    R. El Señor ama a su pueblo.


    O bien:


    R. Aleluya.


    V. Canten al Señor un cántico nuevo,

    resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

    que se alegre Israel por su Creador,

    los hijos de Sion por su Rey. R.


    V. Alaben su nombre con danzas,

    cántenle con tambores y cítaras;

    porque el Señor ama a su pueblo

    y adorna con la victoria a los humildes. R.


    V. Que los fieles festejen su gloria

    y canten jubilosos en filas:

    con vítores a Dios en la boca.

    Es un honor para todos sus fieles R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí —dice el Señor—;

    y ustedes darán testimonio. R.

    Evangelio

    Jn 15, 26 — 16, 4a


    El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Cuando venga el Paráclito, que les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también ustedes darán testimonio, porque desde el principio están conmigo.

    Les he hablado de esto, para que no se escandalicen. Los excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora

    cuando el que les dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

    Les he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, se acuerden de que yo se lo había dicho».


    Palabra del Señor.

    5 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.