Haciendo la señal de la cruz en los labios.
V: Señor, abre mis labios
* R: Y mi boca proclamará tu alabanza.
* Antífona: Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.
Todos lo recitan a una sola voz.
Para todos los salmos y cánticos, al final se dice “Gloria al Padre…”. Se omite cuando se indique.
Todos lo recitan a una sola voz.
* Alfarero del hombre, mano trabajadora…
* Antífona 1: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Todos lo recitan a una sola voz.
* Antífona 2: Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.
Todos lo recitan a una sola voz.
Cántico Sir. 36, 1–7 . 13–16
* Antífona 3: Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.
Todos lo recitan a una sola voz
Jr. 15, 16 Se puede dejar un breve espacio de silencio para meditación.
V: Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
* R: Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
V: Cantadle un cántico nuevo.
* R: Que merece la alabanza de los buenos.
V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
* R: Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
CÁNTICO EVANGÉLICO (de pie)
* Antífona: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.
Todos lo recitan a una sola voz.
Haciendo la señal de la cruz sobre sí. Lc. 1, 68–79
Las respuestas a las preces, son las siguientes:
* Consérvanos, Señor, en tu servicio.
* haz que ofrezcamos siempre sacrificios espirituales, agradables al Padre.
* comprensión, bondad, amabilidad.
* y que durante el mismo caminemos por las sendas del amor.
* y les ayudemos a progresar en su salvación.
Se añaden intenciones libres cuando se indique, a las intenciones respondemos: * Consérvanos, Señor, en tu servicio.
Se termina con la invitación al Padre Nuestro, todos a una voz: * Padre Nuestro que estás…
La recita quien dirige el rezo de la hora. Todos responden al final: * Amén.
Haciendo la señal de la cruz sobre sí mismos
V: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.