Cuando el poder político se ejerce con ilegitimidad, la incertidumbre de mantenerlo se hace compleja, pues los gobernantes viven en una especie de paranoia y ven enemigos políticos por doquier. Los enemigos se multiplican y hay que aplastarlos a toda costa.
De ahí que la reducción de la incertidumbre no sólo se consigue por la represión militar e ideológica, sino también por medios mágicos, ese mundo fantasmagórico que presenta diversos ritos para predecir el futuro y conjurar la mala suerte.
Pero siempre se producen fuerzas y escenarios que no están calculados, es lo que el matemático Nassim Taleb denomina los “cisnes negros”, lo impredecible, lo que nos toma por sorpresa, el mundo de lo que no sabemos o lo desconocido.