Cuando los pensamientos nos abruman tenemos la oportunidad de elegir cambiar nuestra manera en la que meditamos las situaciones de la vida. La Palabra de Dios nos da la clave y nos dice que debemos meditar en lo verdadero, en lo honesto, en lo justo, en lo puro, en lo digno de alabanza y en loque nos señale a la naturaleza de Cristo Jesús.
¿Qué tal si en vez de meditar en nuestros problemas y en nosotros mismos, cambiamos nuestra manera de pensar?