Del odio al amor hay un paso y es el verdadero perdón de Cristo en nosotros. Perdonar es difícil pero tiene gran poder y bendición delante del Señor. ¡Dejemos ir las ofensas y retengamos a Cristo!
Jesucristo nos ha perdonado de todos nuestros pecados y transgresiones. Su Amor sobre nosotros cubre todas las ofensas y nos llama a hacer lo mismo por los que nos hieren.
Las personas que no podemos perdonar, usualmente son personas que deseamos amar y que podamos amar también. Del odio al amor hay un paso y es el verdadero perdón de Cristo en nosotros.