Una vez Cristo viene a la vida del cristiano, viene también el Espíritu Santo. La palabra de Dios nos enseña que podemos ser bautizados en agua y en el Espíritu Santo. Una vez bautizados, vienen muchos dones como evidencia de ese bautismo.
Saltar, cantar, correr, gemir, hablar en lenguas, cantar en el Espíritu, aplaudir y muchas manifestaciones más; son las que nos ayudan a vencer aquí en la tierra y son regalos de Dios para la vida espiritual del cristiano.
Sin embargo hay una diferencia entre experimentar todas estas manifestaciones por don y experimentarlas por elección. Es fácil cantar y alabar cuando todo va bien o cuando tenemos todas las respuestas; pero es difícil e igual de necesario hacerlo cuando todo va mal y cuando hay más preguntas que respuestas.
De hecho hay una recompensa para aquellos que lo hacen por elección y por experiencia. Hay una recompensa para todos los que no se guían por sus sentimientos, si no por elección eligen alabar a Dios en medio de cualquier situación.