EL, INCLINÁNDOSE, REPRENDIÓ A LA FIEBRE Y LA FIEBRE LA DEJÓ
Lucas 4:38-39 RV2020
“Jesús salió de la sinagoga y fue a casa de Simón, cuya suegra tenía una fiebre muy alta. Rogaron a Jesús que la curase. Él, inclinándose, reprendió a la fiebre y la fiebre la dejó. Ella, levantándose al instante, les servía.”
“El, inclinándose”, ¡el amor de Dios condescendiendo hasta nuestra fragilidad!
“Reprendió a la fiebre”, gr epitimaō : gravar, es decir, censurar o amonestar; por implicación, prohibir: - (estrictamente) reprender.
Después del milagro: “Ella, levantándose al instante, les servía.” ¡Debes tú hacer lo mismo!