EN ÉL CONFIÓ MI CORAZÓN Y FUI AYUDADO
Salmos 28:6-7 RV2020
“¡Bendito sea el Señor, que oyó la voz de mis ruegos! El Señor es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón. Con mi cántico lo alabaré.”
Esta es una voz de testimonio, que dice: ¡Bendigo al Señor porque él es fiel!
Cuantificamos su fidelidad:
1. Oye la voz de nuestros ruegos.
2. Él es nuestra fortaleza y escudo.
3. En él confía nuestro corazón y somos ayudados.
Los resultados:
1. Se goza nuestro corazón.
2. Con cánticos le alabamos. ¿Lo haces así?