En el corazón del municipio de Media Luna, en la provincia cubana de Granma, se levanta una casona que parece susurrar historias al viento.
Es la casa natal de Celia Sánchez Manduley, la flor más autóctona de la Revolución cubana, un lugar que no es solo madera y tejas, sino un santuario vivo donde palpita el espíritu de una mujer que entregó su vida a la patria.