En Auschwitz, San Maximiliano Kolbe dio un paso al frente y dijo: "Yo moriré en su lugar." Hoy, en su memoria, unimos el amor fiel de Dios que rescata a Israel (Ezequiel) con las palabras de Jesús sobre el matrimonio y la entrega total. Hablamos de la fidelidad como reflejo del amor de Dios, con misericordia para las heridas, y del llamado común —casados, solteros, consagrados— a un amor que se da hasta el final.