Brutales y sádicas torturas en las checas de la Segunda República
La desmemoria histórica que nos obnubila, adoctrina y entontece, sepulta bajo toneladas de falsedades la verdad histórica. Los verdugos han pasado a ser vícitmas y héroes, y viceversa. Jamás se ha dado un caso parecido, no existe parangón, máxime cuando todo está cercano y documentado hasta la saciedad. Recordar mil veces las barbaridades y tropelías cometidas por el Frente Popular durante nuestra contienda 1936-39 en su zona, en la que campó a sus anchas la “III República”, es obligado, porque si no volveremos a repetirlo.
Los inicios de las checas
La “Brigada del Amanecer” al completo. Era la checa dirigida por García Atadell que aparece en el centro
Cuánto orgullo de la izquierda por su supuesta ‘memoria histórica’, que pretenden convencernos que fue la realidad de lo sucedido en España, aunque solo cuenten lo que les conviene, manipulando y adaptando a sus ideales gran parte de nuestra historia, y en la que ocultan las partes obscuras de su pasado republicano. Ya que en España, desde que se llevó a cabo el levantamiento del 18 de Julio de 1936, donde llegaron al gobierno de la república los vencedores del Frente Popular, un grupo de partidos políticos de izquierdas extremistas y sindicatos obreros, entre los que también estaban los de la FAI, (Federación Anarquista Ibérica), que, tanto en Madrid Barcelona, y Valencia, crearon en inmuebles expropiados, sus respectivos centros, comisiones represivas para realizar detenciones, requisas y asesinatos.
A estos centros se les conocía como checas, imitando así el nombre que en la Rusia soviética, se les daba a los centros de exterminio donde se cometía todo tipo de brutales y sádicas torturas a los que consideraban “un peligro para el régimen”, nombre que se les dio a estas cárceles, checa, significa en ruso, “Comité de policía política secreta en la antigua Unión Soviética”.
Tan brutales fueron las torturas en dichas prisiones, que el anarquista, Diego Abad de Santillán dice lo siguiente en, Por qué perdimos la guerra: “Uno de los aspectos que más nos sublevaba era la introducción de los métodos policiales rusos en nuestra política interior. Las torturas, los asesinatos, las cárceles clandestinas, la ferocidad con las víctimas, inocentes o culpables, estaban a la orden del día […] Lo ocurrido en las checas comunistas de la España republicana cuesta trabajo creerlo.
Los “Linces de la República”. Componentes de la checa dirigida por los capitánes Juan Tomás Estarlich y Emilio Losada
En el Hotel Colón, en el Casal de Carlos Marx, en la Puerta del Ángel nº 24, en el Castillo de Castelldefels, se perpetraban crímenes que no tienen antecedentes en la historia de la Inquisición”. Sí, muy bien. Pero nunca les importó el final de sus víctimas. Sólo eran enemigos de la República. Por eso se les tenía que exterminar. Eran cuerpos, no personas. Por eso no hubo listados de las personas que estuvieron en las checas. Si bien se podría pensar que no lo hicieron para protegerse, la realidad es que no les interesaba conocer la identidad de aquellas personas. Eran enemigos y por lo tanto, tenían que ser aniquilados.
Las checas fueron auténticos campos de concentración, casi idénticos a los creados por el régimen nazi.
Como en ellos, se instalaron hornos crematorios, se descuartizó a presos para dar de comer a los cerdos, se torturó a los detenidos, se les atormentó con la comida (…) Fue un plan premeditado con la ayuda de la Unión Soviética para instaurar un régimen comunista en España. Es decir, las checas sirvieron, desde el inicio de la Guerra Civil, para exterminar a todas las personas que estaban en contra o pensaban de forma diferente.
El gobierno republicano negó la existencia de las checas como cárceles de tortura, diciendo que los encarcelados podían caminar con Libertad por ellas. En definitiva, las checas, según los republicanos, sólo eran prisiones, y nunca se realizaban torturas. Por suerte, han sobrevivido varios testimonios de personas que sufrieron las infames torturas que se llevaron a cabo en ellas.
Las diversas técnicas de tortura en las checas
El Cine Europa de Madrid y los edificios aledaños convertidos en checa; obsérvese el muro que la blinda
Hay que decir que algunas de las prácticas eran totalmente innovadoras en España, y esto fue ‘gracias’ a la llegada de activos de los bandos estalinistas al país para reforzar al Frente Popular.
“El submarino seco”: si la víctima no hablaba, le encasquetaban una bolsa de plástico que le cubría toda la cabeza hasta el cuello ajustándola al mismo, con el objetivo de generarle asfixia. A veces también utilizaban un cinturón que ceñían alrededor del cuello para provocar estrangulación.
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