Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

By Ramanuyacaria das VanapastraReligion & Spirituality
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Revisionismo Histórico I (abre los ojos) episodes

  • 17 'Las checas del terror' por César Alcalá
    Todas estas «checas», creadas u oficialmente reconocidas durante la primera etapa del terror por la Autoridad frentepopulista, no difieren en ningún aspecto fundamental, en cuanto a su actuación, de las «checas» incontroladas, ya que la misión que realizan unas y otras es el asesinato en gran escala y por motivos arbitrarios y el saqueo.
    Ya en una segunda etapa de la guerra, en que, por el cansancio de los asesinos o por conveniencia política del régimen rojo, se debilita el terror anárquico y van cesando poco a poco en sus actividades las «checas» incontroladas, es cuando el Gobierno marxista, por medio del S. I M. y de otros organismos análogos de policía política, desarrolla reflexivamente su campaña represiva, con la menor publicidad posible, haciendo pródigo uso de la tortura, técnicamente organizada y con características diferentes de las que revistió la barbarie tumultuaria y colectiva del primitivo período.
    ***
    Si bien durante la dominación roja funcionaron de hecho en Madrid centenares de «checas», sólo serán aquí objeto de cita expresa aquellas cuyo carácter de tales fue notoriamente reconocido durante el período revolucionario y debidamente acreditado mediante la investigación después de la liberación de la capital, sin que se incluyeran ni los simples cuarteles de las fuerzas de Orden Público, ni la Dirección General de Seguridad, ni las Comisarías de Policía de distrito, no obstante las frecuentes entregas de detenidos que dichos departamentos policíacos hacían a las «checas», en virtud de órdenes superiores. Asimismo se omiten, para no hacer interminable la lista, una larga serie de cuarteles y centros políticos cuya actuación criminal—también investigada judicialmente—resulta menos destacada, por el menor número o por la mayor intermitencia de los asesinatos y detenciones que realizaban ; tales centros, dedicados de una manera accidental a la represión, alcanzan una cifra aproximadamente igual a la de los locales públicamente catalogados como «checas», que son los únicos que a continuación se relacionan :
    Alcalá, 40 (Edificio del círculo de Bellas Artes).—Checa oficial del Comité Provincial de Investigación Pública.
    35 min
  • 16 'Las checas del terror' por César Alcalá
    La institución soviética de la «checa», empleada como instrumento de terror, fue conocida desde el primer momento revolucionario en todo el territorio español sometido al Frente Popular.
    Los partidos políticos extremistas y las sindicales obreras, así como la Federación Anarquista Ibérica, tanto en Madrid como en las demás poblaciones, establecieron en los numerosos edificios incautados para la instalación de sus respectivos centros, comisiones represivas, con facultades ilimitadas para realizar detenciones, requisas y asesinatos. Estos locales, destinados a la represión, fueron conocidos con el nombre genérico de «checas», y su número fue extraordinario, dado el desenfreno típico de la zona marxista y el gran número de edificios que en cualquiera población de mediana importancia tenía requisados cada partido político u organización obrera para el establecimiento, tanto de su centro principal como de sus sucursales y cuarteles de milicias autónomas, más aficionadas a las ventajas de la retaguardia que a los riesgos del frente de combate.
    Bajo el mando de un jefe o «responsable», en los centros de tipo marxista, o de un Comité de Defensa, en los de carácter anarquista, las «checas» se multiplican, adoptando las variadas denominaciones de Agrupaciones Socialistas o Republicanas, Radios del Partido Comunista o de las Juventudes Socialistas Unificadas, Ateneos Libertarios, Sindicatos de la C. N. T. o de la U. G. T., Cuarteles de Milicias, Comités de Investigación o de Control, Comités de Vecinos, etcétera. Incluso llegan a establecerse «checas» que pueden ser calificarlas de semiprivadas, a cargo de comunes malhechores, rivalizando todos estos centros en su actuación sanguinaria y en su avidez por el botín, que pasa a engrosar los fondos de cada entidad política o sindical, o el patrimonio privado de los chequistas, siendo entregado en ocasiones a los organismos de incautación creados por la Hacienda pública roja.
    Puede afirmarse que sólo en Madrid funcionaron bastante más de doscientas veintiséis checas, plenamente comprobadas, inspiradas en el modelo soviético ; pero con la esencial diferencia de presentar cada una de ellas carácter autónomo, actuando según su capricho y gozando del apoyo de las Autoridades oficiales rojas, a cuyo efecto fueron dotados de carnets de agentes de la Autoridad numerosos chequistas, sin que las «checas» estuviesen por su parte jerárquicamente subordinadas a dichas Autoridades ni obligadas a dar cuenta a las mismas de su actuación ni de la suerte corrida por sus detenidos, sin perjuicio todo ello del mutuo auxilio que se prestaban estas «checas» entre sí, especialmente las pertenecientes a un mismo partido u organización sindical. De este extraordinario número de «checas» diseminadas por toda la capital madrileña puede inferirse la situación de ésta durante el Movimiento y la seguridad personal de sus vecinos.
    La complacencia del Gobierno del Frente Popular respecto de la actividad criminal de las «checas» oficiales y no oficiales resulta indiscutible ante la realidad de los hechos, y se vio confirmada por el premio concedido a los chequistas profesionales, que a los pocos meses ingresaron en masa en la Policía del Estado. Las hipócritas advertencias prohibitivas dirigidas por el Gobierno a las «checas» no oficiales, y publicadas alguna vez en la Prensa a efectos de propaganda en el Extranjero, eran puramente platónicas, y su propia reiteración de fe de su ineficacia y de su absoluta falta de sinceridad.
    Los marxistas y anarquistas sentían preferencia por los templos y conventos para establecer en ellos sus «checas», pudiéndose citar en Madrid como casos concretos que el Convento de Salesas Reales de la calle de San Bernardo, núm. 72, el Convento de la Plaza de las Comendadoras, la iglesia de Santa Cristina y otros muchos templos madrileños fueron convertidos en «checas» por el Partido Comunista, independientemente de los edificios religiosos dedicados a la misma finalidad por otras organizaciones del Frente Popular.
    Entre la multitud de «checas» de todas clases que, principalmente durante los últimos meses del año 1936, se extendieron por todo Madrid, existe un núcleo de ellas directamente conectadas con las Autoridades oficiales rojas, por lo que merecen un especial examen. Son estas «checas», en primer lugar, el Comité Provincial de Investigación Pública («Checa» de Bellas Artes y Fomento), y las de la Escuadrilla del Amanecer, Brigada Ferret, «Checa» de Atadell, «Checa» de la calle del Marqués de Riscal, núm. 1, «Checa» del Palacio de Eleta, de la calle de Fuencarral, y Linces de la República, así como los llamados Servicios Especiales, dependientes del Ministerio de la Guerra.
    También con carácter oficial fueron creadas en Madrid treinta y cinco «checas», llamadas Puestos Especiales de Vigilancia, bajo la dependencia de la Inspección General de Milicias Populares, que constituyen la base de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia, formadas a fines de 1936 con los referidos elementos y con los miembros más destacados de las restantes «checas» -oficiales y no oficiales- de la capital.
    https://www.elcorreodemadrid.com/historia/993485063/Que-es-la-Causa-General-Las-Checas-Primera-parte.html
    28 min
  • 15 'Las checas del terror' por César Alcalá
    En otras ocasiones las celdas tenían los techos a alturas muy bajas para evitar que los detenidos pudieran incorporarse. Otra práctica habitual era que los carceleros despertasen a los recluidos cada hora para que perdieran la noción del tiempo.
    Entre torturas, palizas y acoso, los milicianos responsables de los centros solían hacer juicios ficticios o fusilamientos simulados para que los “contrarrevolucionarios” padecieran ansiedad permanente durante su cautiverio. Cuando los centros se encontraban saturados de detenidos, sin juicio ni causa legal alguna, eran sacados de madrugada y fusilados en las afueras de algunas de las ciudades o poblaciones en las que se encontraban.
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    Desde la historiografía marxista se ha pretendido justificar el terror como una respuesta descontrolada de los más radicales dentro de los partidos que conformaban el Frente Popular. Cuando leemos que tres meses después del inicio de la guerra las Checas dejaron de funcionar porque el Gobierno frentepopulista acabó con la represión indiscriminada, estamos ante dos falsedades. La primera es que si bien se desautorizó el uso de estas cárceles a los dirigentes de las milicias de los partidos políticos, pasaron a ser gestionadas por el Servicio de Información Militar (SIM) que era la agencia de espionaje y seguridad del bando republicano. La segunda es que los dirigentes de los partidos del Frente Popular conocieron desde el principio la existencia de estos centros y, lejos de tomar alguna medida para cerrarlos, permitieron que estuvieran gestionados por hombres de toda su confianza. Es más, las checas no pertenecían solamente a los partidos más radicales, comunistas, socialistas y anarquistas, sino que los más “moderados” como Izquierda Republicana o los partidos catalanistas tenían sus propios centros de exterminio.
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    En Madrid destacaron por su actividad criminal y represora varias checas: Fomento (luego de Bellas Artes), la de la Escuadrilla del Amanecer que tenía su sede en la Dirección General de Seguridad ¿Incontroladas y al margen del poder republicano?, la de Marqués de Riscal, la de Narváez, la de San Bernardo, la de Ferraz, la de la CNT en el Ateneo Libertario,…. Y así hasta un centenar de estos centros.
    En el caso de Valencia fueron tristemente conocidas algunas como la de Santa Úrsula, la de Sorní, la de Grabador Esteve o la de la calle de los Carniceros. Igualmente, en Barcelona, destacaron: la de Vallmajor (conocida como Preventorio D), la de La Tamarita, la del seminario, la de la calle Zaragoza o la de San Elías.
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    Algunos de estos centros sirvieron para depurar –entiéndase torturar y asesinar- a compañeros de profesión con los que no se coincidía ideológicamente. Un caso especialmente cruel fue el de la checa del Cuartel de Espartero, sede de la Guardia Nacional Republicana, donde fueron torturados y asesinados cientos de Guardias Civiles considerados próximos a las tesis de los sublevados.
    Puedes comentar el blog con el autor en @Juanerpf o en la página de Facebook Los Crímenes del Comunismo.
    https://gaceta.es/blogs/crimenes-del-comunismo/checas-guerra-civil-represion-sovietica-exterminar-sospechosos-23022016-1954-20160223-0000/
    22 min
  • 14 'Las checas del terror' por César Alcalá
    https://www.hispanidad.com/la-resistencia/las-checas-de-la-ii-republica-asi-asesinaban-los-socialistas-y-otros-rojos-durante-la-guerra-civil_12003191_102.html
    Una de las piezas más cotizadas por los sabuesos de los chequistas eran los archivos de las agrupaciones religiosas, donde figuraban los datos personales de sus componentes
    Las detenciones realizadas por los pistoleros de las checas en buena medida se debían a denuncias anónimas, pero hubo casos en que no fue así. Veamos un par de ellos, realizados por los antecesores políticos de Pedro Sánchez, que además de ilustrar la época de entonces, ayuda a entender la necesidad que tiene el actual presidente de Gobierno de imponernos esa Comisión de la Verdad, para tapar esas páginas de la historia del PSOE que nada tienen que ver con esos cacareados cien años de honradez.
    Una de las piezas más cotizadas por los sabuesos de los chequistas eran los archivos de las agrupaciones religiosas, donde figuraban los datos personales de sus componentes. Eso es lo que le sucedió en Madrid con la Asociación de la Virgen de la Milagrosa, cuya lista de congregantes fue robada por Círculo Socialista del Norte. Con esa información, los socialistas asesinaron a cuantos encontraron de dicha asociación.
    Otra manera para localizar a sus víctimas fue la utilizada en la checa del Palacio de Eleta, que estaba en la calle Fuencarral número 103. El control de esta checa estaba en manos de la Agrupación Socialista Madrileña que recibía el nombre de Comisión de Información Electoral Permanente (CIEP). Esta agrupación había sido la encargada del estudio del censo de los periodos electorales anteriores, y por lo tanto tenía dibujado en gran medida el mapa ideológico de los madrileños, y a partir de ahí era como pescar en una bañera.
    En las checas marileñas fueron asesinadas 1.800 personas, de las que se tiene datos fehacientes. Pero las víctimas totales fueron muchas más
    En todas las checas se torturó a los detenidos de mil maneras y con los tormentos más atroces, aunque ya solo el hecho de ingresar en una checa era la peor de las torturas, porque se sabía que la checa era la antesala de la muerte. El grupo de historiadores al que antes me he referido ha elaborado una lista de 1.800 personas asesinadas en la ciudad Madrid, solo en las checas. Esas 1.800 personas son de las que constan datos fehacientes. Pero como los asesinos no acostumbran a dejar rastros de sus crímenes hay otras muchas personas asesinadas por el terror del Frente Popular, que no se han podido localizar. Personas que se sabe que los llevaron a las checas, pero una vez dentro se perdió su rastro. En conclusión, los cálculos aproximados de los asesinatos cometidos solo en las checas de la ciudad de Madrid, varían según autores de los 2.600 a los 3.600.
    La geografía de la muerte: Ciudad Universitaria, la Casa de Campo, la carretera del Pardo y Puerta de Hierro
    Hay toda una geografía de las zonas de extermino en el Madrid del Frente Popular. Los comunistas, para asesinar a los detenidos de sus checas, solían elegir la Ciudad Universitaria, la Casa de Campo, la carretera del Pardo y Puerta de Hierro. Los anarquistas solían asesinarlos dentro de la checa. El mismo comportamiento que los anarquistas tuvo el socialista García Atadell, que regentaba dos checas una en la calle de La Montera y otra en la calle Marqués de Cubas, dentro torturaba y asesinaba y, después, abandonaba los cadáveres en las tapias de un cementerio o en la cuneta de una carretera. El socialista García Atadell además era un ladrón y huyó de España con un importante botín que consiguió en los saqueos de sus víctimas. Por su parte los socialistas de la checa de Marqués de Riscal asesinaban a sus víctimas en la Pradera de San Isidro. La checa de la Agrupación Socialista Madrileña de la calle Fuencarral 103, a la que antes me he referido, enterró sus crímenes en una gran fosa de Boadilla.
    Javier Paredes
    Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá
    56 min
  • 13 'Las checas del terror' por César Alcalá
    https://www.hispanidad.com/la-resistencia/las-checas-de-la-ii-republica-asi-asesinaban-los-socialistas-y-otros-rojos-durante-la-guerra-civil_12003191_102.html
    Los socialistas están promocionando la fantasía de que ellos crearon una Segunda República democrática y hasta lúdica, que funcionó sin problema alguno hasta que Franco vino a estropearles la fiesta.
    Pero como esta versión ni enfervoriza ni convence a quien tenga dos dedos de frente, Pedro Sánchez ha echado mano del tercer método de Juan Negrín, que, como él, también fue socialista y presidente del Gobierno: “Tres sistemas poseemos para hacer que los demás quieran lo que el Gobierno quiere: enfervorizarles, convencerles y, si estos dos recursos resultan insuficientes, aterrorizarles. El terror es también un medio legítimo de gobierno, cuando se trata de la salvación del país”. De manera que, siguiendo las enseñanzas de su predecesor, ahora Pedro Sánchez ha vestido al terror de Comisión de la Verdad.
    Lo de Juan Negrín no era un modo de hablar, porque su tercer sistema se concretó en esta palabra: checa. Realidad que nada tiene que ver con el pretendido régimen democrático y lúdico que nunca existió en la Segunda República. Y como el que no sabe su historia —bien porque no la haya estudiado, bien porque haya estudiado la falsa, que para el caso es lo mismo— está condenado a repetirla, vamos a contar el régimen de terror que instalaron los socialistas antaño, no sea que hogaño vayamos a tropezar en la misma piedra.
    La checa fue el término con el que se designó a la sanguinaria policía soviética creada tras la Revolución de Octubre de 1917. Por este motivo, hay quien cree erróneamente que lo de las checas eran una franquicia que Stalin concedió al Partido Comunista de España. Pues eso no fue así, porque como ha escrito el especialista de la Guerra Civil, el historiador Ángel David Martín Rubio, “las checas no son una organización exclusiva del Partido Comunista, sino de todas las organizaciones activas en la zona republicana. El uso del término es un indicio más del alto grado alcanzado por la influencia soviética en el caso de la revolución española”.
    Las checas fueron cárceles privadas controladas por los partidos políticos, también el PSOE, y organizaciones de izquierda, donde se torturaba y se asesinaba
    Las checas fueron cárceles privadas controladas por los partidos políticos y las organizaciones de izquierda, donde se torturaba y se asesinaba, bien dentro de la propia checa bien fuera de ella. La Causa General que se instruyó al final de la contienda, para investigar los crímenes durante la guerra, establece que solo en la ciudad de Madrid hubo 225 checas. Y podría pensarse que la cifra está hinchada, por la procedencia del dato y las circunstancias del momento. Pero los recientes estudios elaborados por un grupo de historiadores de la Universidad del CEU, presentados en 2.000 páginas de una investigación financiada por el Ministerio de la Presidencia en la época de Rodríguez Zapatero, establecen el número de checas de Madrid en 345.
    Hubo también otras checas en los pueblos de la provincia, lo que fue general en la zona republicana, pues ya vimos en un artículo anterior que hasta en Valdepeñas había una checa de nombre La Concordia, en la que a pesar de su nombre se tortura a los valdepeñeros, antes de asesinarlos. Pero en este artículo me limitaré a contar unos hechos, referidos solo a la ciudad de Madrid.
    Y si a este dato de las 345 checas de la capital de España añadimos que en la ciudad de Madrid había otros 50 lugares para detenidos, además de las 23 prisiones oficiales, las 10 comisarías de distrito y los 25 lugares de ejecución donde se asesinaba a los presos, obtendremos una primera aproximación al paisaje de la represión y del terror del pretendido lúdico y democrático Frente Popular, en el que estaban integrados los socialistas.
    De las 345 checas, los socialistas regentaban en exclusiva 49. Y en esto les ganaban los anarquistas, casi empatados con los comunistas, pues tenían el control de 90 y 89 checas respectivamente. Además, había otras 73 checas vinculadas a unidades concretas de las milicias y del ejército popular, en las que también tenían su cuota de dominio los socialistas junto con anarquistas y comunistas. Y lo mismo ocurría en los otros 44 restantes, donde se juntaban los integrantes de los distintos grupos de izquierdas, bajo el paraguas de denominaciones menos conocidas que los partidos políticos.
    34 min
  • 12 'Las checas del terror' por César Alcalá
    LIBERTAD EN LA REPUBLICA, MADRID, MILICIANOS, PERSECUCIÓN POLÍTICA, PERSECUCIÓN RELIGIOSA, PRESOS POLÍTICOS
    01/10/2018
    Una obra de mucho interés para el estudio de la represión republicana en España. Antonio César Moreno Cantano es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Alcalá y profesor asociado en la Universidad Complutense de Madrid. Compagina la labor investigadora con la docencia en educación secundaria lo que le convierte en un profesor formado pero vinculado a la realidad del conocimiento de la historia por los jóvenes. Su interés y publicaciones se centran en la cultura bélica —desde la óptica de la propaganda y las emociones— de la primera mitad del siglo xx, con especial interés por la guerra civil española y la segunda guerra mundial. Muy recomendable.
    http://www.memoriarepublicana.com/tag/checas/
    en la foto esta el demonio asesino García Atadell
    30 min
  • 11 'Las checas del terror' por César Alcalá
    a escalofriante historia del artista de la tortura narrada por la niña a la que educó su esposa como institutriz
    Se llamaba Alfonso Laurencic, torturaba en nombre del Frente Popular y obligaba a los detenidos a ver 'arte', como la escena de una película de Buñuel donde una cuchilla de afeitar corta el ojo de una mujer
    Antes de tomar asiento en el banquillo, el hombre saludó al tribunal con una ligera inclinación de cabeza. Era un tipo alto y corpulento, iba enfundado en un abrigo negro y pantalón blanco, y tenía los pies calzados con unas sencillas alpargatas. Era el 12 de julio de 1939 y para Alfonso Laurencic, de 37 años, casado y sin hijos, nacido en Francia, de padres austriacos, empezaba un proceso sumarísimo que le llevaría directo a la muerte. Era el final de un personaje propio del cine negro. De un monstruo. Una especie de perverso Frankenstein que había permanecido escondido detrás de un tipo culto y seductor. Porque Laurencic, que además hablaba siete idiomas, había sido muchas cosas en la vida. Desde boxeador y buscavidas a músico de jazz y refinado torturador. De su cerebro enfermizo saldrían las checas más diabólicas en tiempos de la Guerra Civil española. Las checas eran las cárceles del Frente Popular (coalición de partidos de izquierda) donde cientos de infelices fueron torturados y asesinados durante aquella contienda. Entendido en colores y efectos de luz, combinaba figuras de ilusión óptica en las checas -agujeros de dos metros de altura por metro y medio de ancho- que hundían aún más el ánimo del recluso. Eran las llamadas celdas psicotécnicas, uno de los modelos de checa más cruel y que Alfonso Laurencic decoraba con dibujos inspirados en los artistas de la Bauhaus alemana. Estaban alquitranadas por dentro y por fuera, para que el sol recalentara el interior hasta convertirlo en un horno asfixiante. Lo peor era que la tabla que se utilizaba como cama estaba inclinada unos 20 centímetros, lo cual imposibilitaba descansar; por añadidura, el suelo era ondulado, inspirado en los diseños de la Bauhaus, que hacía que caminar resultara inseguro e incierto. Por último, las paredes eran curvas y sobre ellas se proyectaban motivos geométricos y obras abstractas y surrealistas de Kandinsky, Paul Klee y otros artistas (a Laurencic le encantaban las obras abstractas y surrealistas) o la famosa escena, la más brutal, de El perro andaluz, de Buñuel, en la que se ve cómo le rajan el ojo a una mujer con una navaja de afeitar.
    https://www.elmundo.es/cronica/2018/02/16/5a8098abca4741de238b460c.html
    34 min
  • 10 'Las checas del terror' por César Alcalá
    Checa
    Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
    No debe confundirse con República Checa.
    Para otros usos de este término, véase Checa (desambiguación).
    V.Ch.K. (en ruso: ???)?
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    Vserossíyskaya chrezvycháynaya komíssiya
    Znak5 GPU.GIF
    Insignia de la Checa en 1922.
    Información general
    Fundación 20 de diciembre de 1917
    Disolución 6 de febrero de 1922
    País Rusia Soviética
    Sede Petrogrado y Moscú
    Flag of the Soviet Union.svg Unión Soviética
    Organización
    Dirección Feliks Dzerzhinski
    Dependiente de Consejo de Comisarios del Pueblo de la URSS
    Histórico
    Ojrana ?Actual? OGPU
    [editar datos en Wikidata]
    La Checa (en ruso Cheká, ?? — ???????á???? ????????, ChK - Chrezvycháinaya Komíssiya, 'Comisión Extraordinaria') fue la primera de las organizaciones de inteligencia política y militar soviética, creada el 20 de diciembre de 1917 por Feliks Dzerzhinski. La checa soviética sucedió a la antigua Ojrana zarista, cuya organización interna emuló. Su cometido era «suprimir y liquidar», con amplísimos poderes y casi sin límite legal alguno, todo acto «contrarrevolucionario» o «desviacionista».
    Por extensión, se denominaron «checa» a diversas policías políticas secretas que surgieron en otros países con posterioridad. En la España republicana, también recibieron el nombre de «checas» los locales que durante la Guerra Civil utilizaban organismos análogos, a menudo parapoliciales, para detener, interrogar, torturar y juzgar de forma sumarísima.1?
    foto: V.Ch.K. (en ruso: ???)?
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    Insignia de la Checa en 1922.
    Información general
    Fundación 20 de diciembre de 1917
    Disolución 6 de febrero de 1922
    País Rusia Soviética
    Sede Petrogrado y Moscú
    Flag of the Soviet Union.svg Unión Soviética
    Organización
    Dirección Feliks Dzerzhinski
    Dependiente de Consejo de Comisarios del Pueblo de la URSS
    Histórico
    Ojrana ?Actual? OGPU
    [editar datos en Wikidata]
    1 hr 17 min
  • 9 'Las checas del terror' por César Alcalá
    Brutales y sádicas torturas en las checas de la Segunda República
    La desmemoria histórica que nos obnubila, adoctrina y entontece, sepulta bajo toneladas de falsedades la verdad histórica. Los verdugos han pasado a ser vícitmas y héroes, y viceversa. Jamás se ha dado un caso parecido, no existe parangón, máxime cuando todo está cercano y documentado hasta la saciedad. Recordar mil veces las barbaridades y tropelías cometidas por el Frente Popular durante nuestra contienda 1936-39 en su zona, en la que campó a sus anchas la “III República”, es obligado, porque si no volveremos a repetirlo.
    Los inicios de las checas
    La “Brigada del Amanecer” al completo. Era la checa dirigida por García Atadell que aparece en el centro
    Cuánto orgullo de la izquierda por su supuesta ‘memoria histórica’, que pretenden convencernos que fue la realidad de lo sucedido en España, aunque solo cuenten lo que les conviene, manipulando y adaptando a sus ideales gran parte de nuestra historia, y en la que ocultan las partes obscuras de su pasado republicano. Ya que en España, desde que se llevó a cabo el levantamiento del 18 de Julio de 1936, donde llegaron al gobierno de la república los vencedores del Frente Popular, un grupo de partidos políticos de izquierdas extremistas y sindicatos obreros, entre los que también estaban los de la FAI, (Federación Anarquista Ibérica), que, tanto en Madrid Barcelona, y Valencia, crearon en inmuebles expropiados, sus respectivos centros, comisiones represivas para realizar detenciones, requisas y asesinatos.
    A estos centros se les conocía como checas, imitando así el nombre que en la Rusia soviética, se les daba a los centros de exterminio donde se cometía todo tipo de brutales y sádicas torturas a los que consideraban “un peligro para el régimen”, nombre que se les dio a estas cárceles, checa, significa en ruso, “Comité de policía política secreta en la antigua Unión Soviética”.
    Tan brutales fueron las torturas en dichas prisiones, que el anarquista, Diego Abad de Santillán dice lo siguiente en, Por qué perdimos la guerra: “Uno de los aspectos que más nos sublevaba era la introducción de los métodos policiales rusos en nuestra política interior. Las torturas, los asesinatos, las cárceles clandestinas, la ferocidad con las víctimas, inocentes o culpables, estaban a la orden del día […] Lo ocurrido en las checas comunistas de la España republicana cuesta trabajo creerlo.
    Los “Linces de la República”. Componentes de la checa dirigida por los capitánes Juan Tomás Estarlich y Emilio Losada
    En el Hotel Colón, en el Casal de Carlos Marx, en la Puerta del Ángel nº 24, en el Castillo de Castelldefels, se perpetraban crímenes que no tienen antecedentes en la historia de la Inquisición”. Sí, muy bien. Pero nunca les importó el final de sus víctimas. Sólo eran enemigos de la República. Por eso se les tenía que exterminar. Eran cuerpos, no personas. Por eso no hubo listados de las personas que estuvieron en las checas. Si bien se podría pensar que no lo hicieron para protegerse, la realidad es que no les interesaba conocer la identidad de aquellas personas. Eran enemigos y por lo tanto, tenían que ser aniquilados.
    Las checas fueron auténticos campos de concentración, casi idénticos a los creados por el régimen nazi.
    Como en ellos, se instalaron hornos crematorios, se descuartizó a presos para dar de comer a los cerdos, se torturó a los detenidos, se les atormentó con la comida (…) Fue un plan premeditado con la ayuda de la Unión Soviética para instaurar un régimen comunista en España. Es decir, las checas sirvieron, desde el inicio de la Guerra Civil, para exterminar a todas las personas que estaban en contra o pensaban de forma diferente.
    El gobierno republicano negó la existencia de las checas como cárceles de tortura, diciendo que los encarcelados podían caminar con Libertad por ellas. En definitiva, las checas, según los republicanos, sólo eran prisiones, y nunca se realizaban torturas. Por suerte, han sobrevivido varios testimonios de personas que sufrieron las infames torturas que se llevaron a cabo en ellas.
    Las diversas técnicas de tortura en las checas
    El Cine Europa de Madrid y los edificios aledaños convertidos en checa; obsérvese el muro que la blinda
    Hay que decir que algunas de las prácticas eran totalmente innovadoras en España, y esto fue ‘gracias’ a la llegada de activos de los bandos estalinistas al país para reforzar al Frente Popular.
    “El submarino seco”: si la víctima no hablaba, le encasquetaban una bolsa de plástico que le cubría toda la cabeza hasta el cuello ajustándola al mismo, con el objetivo de generarle asfixia. A veces también utilizaban un cinturón que ceñían alrededor del cuello para provocar estrangulación.
    https://www.xn--elespaoldigital-3qb.com/brutales-sadicas-torturas-checas-segunda-republica/
    40 min
  • 8 'Las checas del terror' por César Alcalá
    Las checas fueron las cárceles irregulares que se crearon en la zona republicana, durante la Guerra Civil, para detener, interrogar o torturar a los sospechosos de simpatizar con el bando rebelde. En algunas de ellas, como la iglesia de Vallmajor o el convento sanjuanista de la calle de Zaragoza, en Barcelona, también en el convento de Santa Úrsula, en Valencia, se dio un insólito cruce entre el arte moderno y la tortura, como se ve en la exposición Habitación, de Pedro G. Romero, en el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) de Móstoles hasta el 9 de septiembre. Eran las checas psicotécnicas que utilizaban el surrealismo o la abstracción geométrica para llevar a los reos al delirio.
    En su Archivo F. X., Romero (Huelva, 1964) lleva dos decenios recopilando imágenes de la iconoclastia anticlerical en España entre 1850 y 1950. “Estamos hablando de iglesias quemadas, vírgenes descabezadas, momias profanadas, cristos carbonizados, toda la violencia que se generó hacia las imágenes religiosas”, explica Nuria Enguita, comisaria de la muestra junto a Ángel Calvo Ulloa. A su vez, el artista asigna a esas imágenes otras procedentes del arte moderno: situacionismo, dadaísmo, Bauhaus, Rothko, Malévich, etcétera. Fue así como se puso a investigar las checas que profanaban iglesias y monasterios y llegó a las checas psicotécnicas, “que reproducen de forma material la idea del Archivo F. X., es decir, el relacionar iconoclastia anticlerical y el arte moderno”, dice el artista.
    https://elpais.com/ccaa/2018/05/27/madrid/1527442555_948446.html
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About Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

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Resulta que desde que nacemos en este planeta, según el lugar donde nazcas se te contara la historia oficial de tu pueblo de una manera o de otra, según la fuente de información y el punto de vista, basado en diferentes aspectos de los hechos y la realidad... pero.... según la fuente oficial para todo el planeta llegado desde occidente, es decir... la única historia que se acepta y se promueve oficialmente por todos sus ministerios gobiernos leyes y medios de comunicación, es la que han escrito los falsificadores de la historia de esta mal llamada "civilización moderna".