Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

By Ramanuyacaria das VanapastraReligion & Spirituality
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Revisionismo Histórico I (abre los ojos) episodes

  • 40 el derrumbe de la segunda república Pio Moa
    Aunque toda la novela se lee con verdadero goce, en mi opinión lo mejor de ella es la segunda parte, dedicada a las vivencias del protagonista en Rusia, alistado en la División Azul. Se trata de un relato clásico de aventuras bélicas, con mucho realismo y con una evocación del paisaje muy bien conseguida, lo que por otra parte es uno de los ingredientes más sabrosos de este tipo de literatura. (No vean lo que he disfrutado, mientras me acariciaba la brisa vespertina de la playa, siguiendo a Alberto, a Paco, a Contreras y a Crates por los bosques nevados de Rusia.)
    Por si fuera poco, el autor ha logrado algo que no todos los relatos similares saben hacer, a pesar de que es esencial: los diálogos filosóficos de los protagonistas son, en contra de lo que se pudiera pensar, otro ingrediente absolutamente clave de cualquier relato de aventuras. Lo que realmente hace que una peripecia cualquiera sea una aventura, es que los personajes nos lo hagan sentir como tal, y a tal efecto, que reflexionen al hilo de lo que les pasa. A veces, en algunas obras, esto resta verosimilitud a la acción, pero su carencia la convierte en algo romo, como esas películas de Hollywood que, aunque a veces partan de un buen guión, acaban degenerando en la mera descripción alimenticia de una persecución trufada de tiros, explosiones y destrozos varios. Moa ha logrado, creo yo, una de las cosas más difíciles: hacernos pensar y entretenernos. Y desde luego, con un buen «guión».
    Por supuesto, no voy a revelar el final de la novela, pero sí diré que, casi desde el principio, lo barrunté, aunque no en los detalles, claro. Tras la magistral segunda parte de los episodios en Rusia, hay algún momento en que la tercera y última parte, sin perder interés, parece correr el riesgo de convertirse en una especie de epílogo desmesuradamente largo, quizás por el contraste entre la épica de los combates en Rusia y las escaramuzas de espionaje menos sensacionales en el Madrid neutral durante la Segunda Guerra Mundial (atmósfera que por otra parte no carece de atractivo «romántico»). Pero pronto cobra la narración un nuevo impulso, resuelto en el no totalmente inesperado (al menos para mí) desenlace, el cual permite redondear una novela que seguramente volveré a leer, cosa que con muy pocas de esta extensión he hecho.
    Por último, no puedo evitar expresar un temor, y es que la saludable incorrección política de esta novela dificulte su difusión. Aunque suene a tópico, en este caso el carácter totalmente a contracorriente de toda la obra de Moa es patente, y si en otros casos se alaba lo que suelen ser topicazos y vulgaridades infumables como supuestamente «transgresores», aquí no hay duda de que el autor va en serio en su independencia de criterio. Y esto no le será perdonado. Necesitamos muchos Píos Moa, no para estar necesariamente de acuerdo con todas sus opiniones (aunque yo no disimulo que lo estoy en grado muy alto) sino para restablecer de una puñetera vez la dignidad del pensamiento en estos tiempos de cobardía y molicie, contra los cuales Sonaron gritos y golpes a la puerta es un vibrante y bello alegato. Leedlo sin prejuicios; sólo podrá haceros bien, penséis como penséis.
    https://gaceta.es/opinion/carta-abierta-al-doctor-nostalgia-de-lo-que-no-fue-20190423-1047/
    en la foto la ira de companys...
    35 min
  • 39 El derrumbe de la segunda república Pio Moa
    Azaña que, pese a sus errores, tenía momentos de lucidez, definió magistralmente la política republicana: «incompetente, tabernaria, de amigachos, de codicia y botín sin ninguna idea alta». Azaña estaba hablado de usted, señor Doctor, de su partido y del PP, que han conducido a España a una situación cada vez más crítica, atentando de paso contra la libertad de los españoles. Usted y los suyos envilecen todo lo que tocan, y están tocando ya cosas demasiado sensibles para todos. Márchese a sus negocios particulares y deje de amenazar al país y corroer la libertad de todos. Deje de hacer daño. Está usted a tiempo.
    **********
    El video de la canción Sous le ciel de Paris, interpretada por el grupo de André Rieu sugiere a una comentarista «nostalgia de cosas que nunca fueron». Una de las reseñas de Sonaron gritos que más me ha satisfecho es la del ensayista Carlos López Díaz, que también menciona cierta nostalgia. Cuando yo leía novelas, en mi adolescencia, había algunas que, efectivamente, me dejaban con «nostalgia de algo que nunca fue»:
    Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)
    A pesar de la felicidad que me ha deparado la lectura de novelas, soy reticente ante este género literario, desde hace bastante años. El día tiene 24 horas, y las lecturas pendientes sobre temas filosóficos o con implicaciones filosóficas se me acumulan hasta el punto de que realmente no tengo tiempo para interesarme por peripecias imaginarias. Bien es verdad que los editores, como si estuvieran pensando en personas como yo, gustan mucho de adornar las virtudes de las obras de ficción que publican con alusiones a su carácter de «profunda reflexión sobre la condición humana» y otras fórmulas por el estilo, que permiten abrigar al potencial lector la esperanza de que, por el mismo precio, adquirirá entretenimiento para unos días y además una visión más sabia de la existencia. Esto, en la inmensa mayoría de los casos, es pura mercadotecnia. Las novelas son novelas, y la filosofía es filosofía.
    Por supuesto, hago excepciones, y de vez en cuando selecciono meditadamente alguna obra de ficción, que suelo disfrutar hasta el extremo de plantearme mi régimen de lecturas. Es el caso de Sonaron gritos y golpes a la puerta, de Pío Moa. Bien es verdad que, pese a la simpatía ideológica que me inspira el autor, no fui de los primeros en abalanzarse a las librerías para hacerme con su primera novela. Un historiador y ensayista puede ser altamente competente en su especialidad, hasta notable prosista, y perfectamente negado para la narrativa de ficción, para la creación. Son dos cosas totalmente distintas. Incluso he de decir que no me atraía mucho el título elegido por Moa, que sigue sin convencerme. Pero sea como fuere, poco antes de iniciar unas breves vacaciones, descubrí en la librería de un conocido centro comercial la reedición en rústica de Sonaron gritos… Y me lo compré con la deliberada intención de poder ventilarme las ochocientas páginas del volumen en mi período de descanso. Cosa que he llevado a cabo según el plan previsto.
    Hay que decir que se trata de una grandísima novela, hábilmente escrita, con personajes con los que uno se encariña hasta el extremo de que experimenta cierta sensación inconfundible de leve nostalgia cuando concluye la lectura, y de algún modo tiene que despedirse de ellos. Creo que esto es lo mejor que se puede decir de una obra de este género, y lo cierto es que desde la niñez, con pocas me ha ocurrido algo semejante. Muchas grandes novelas, en teoría literariamente superiores a esta que reseño, las he concluido con considerable esfuerzo, otras las he abandonado. Pero los personajes de Moa están vivos, uno quiere saber qué les ocurrirá (o qué les ha ocurrido, en los casos en los que se pierde su pista, al menos momentáneamente) incluso en el caso del narrador y protagonista, Alberto Roig, que por razones obvias sabemos que tiene que salir con vida de todas sus aventuras. He dicho aventuras, y no por descuido. Si no pidiéramos nada más a un libro, este desde luego cumpliría con creces: se trata de una magnífica lectura para el verano, una novela fundamentalmente -repito- de aventuras. Sabíamos ya de la buena prosa de Moa; ahora se nos confirma como un excelente narrador.
    Un acierto fundamental del libro es su planteamiento. Su concepción como unas memorias, que en el capítulo 1 y el excelente epílogo nos remiten a nuestro presente, nos lo hacen leer no como una pretenciosa novela histórica al uso (muchas de las cuales ni siquiera son válidas desde el punto de vista de esta disciplina) sino como una obra resueltamente de ficción, aunque el contexto no lo sea, y se aluda a acontecimientos y personajes reales. Dicho de otro modo, todo aquel que no sea aficionado a las novelas históricas, puede leer esta perfectamente, porque aunque aquí la historia comparezca en su forma más elevada de meditación sobre el sentido de una época, el autor ha antepuesto el interés narrativo a cualquier pedantería, que por lo demás él no necesita, porque para eso está su obra de carácter científico.
    https://gaceta.es/opinion/carta-abierta-al-doctor-nostalgia-de-lo-que-no-fue-20190423-1047/ foto de lenin en la glorieta de bilbao
    16 min
  • 38 el derrumbe de la segunda república pio moa
    Carta abierta al Doctor / Nostalgia de lo que no fue
    Opinión / 23 abril, 2019
    Pío Moa
    Como siempre, espero que mis sufridos lectores hagan suyo este texto y lo difundan todo lo masivamente que esté a su alcance.
    Unos periodistas denunciaron que su título de doctor era un fraude. Usted les acusó de mentir y anunció medidas legales. Cosa lógica, pues estaban en juego su honor personal y el prestigio de la universidad y de la propia función de jefe de gobierno. No hubo medidas legales, lo cual demuestra su cobardía y que quien mentía era usted. Y demuestra su desprecio por la universidad y las instituciones del estado –ciertamente degradadas–, cuando, para empezar, el despreciable e indigno de crédito es evidentemente usted mismo.
    Un periódico publicó la relación familiar de usted, a través de su suegro, con el negocio de la prostitución homosexual. De su partido «informaron» que el negocio había cesado antes de que ud se comprometiera con su esposa. Nueva falsedad, porque el negocio continuó varios años después de casados, y cesó por traspaso a un hermano de su suegro, según dichos informes, no desmentidos. En ninguna democracia se pasaría por alto una relación tan extremadamente peculiar en alguien que aspirase a regir la política nacional.
    Usted no ha llegado al poder mediante elecciones, sino explotando la corrupción del PP, cuando su partido comparte la misma corrupción y en un grado más alto. Para realizar su maniobra se ha apoyado usted en partidos separatistas que odian a España y pugnan sin cesar por disgregarla. Y se ha apoyado también en el partido agente de Maduro para España. Estos apoyos demuestran el carácter antiespañol de usted y su partido, su decisión de profundizar el golpe de estado permanente que hoy vivimos hacia la balcanización del país y la aplicación aquí de experiencias como la de Venezuela.
    Usted se ha jactado de la ley de memoria histórica. Se trata de una ley tiránica y totalitaria, propia de estados como Corea del Norte. En una democracia ningún partido ni gobierno puede imponer a los españoles su visión particular del pasado, pero ustedes lo han hecho utilizando las formalidades democráticas contra la democracia, como hizo Hitler en su momento. Esa ley fue asimismo aplicada por el PP, lo cual revela la escasísima conciencia y cultura democrática de ambos partidos.
    También se ha jactado usted de las antijurídicas y antidemocráticas leyes de género, que incapacitan a los varones para defenderse de acusaciones histéricas. Los maltratos que sin duda ocurren no necesitan leyes especiales, pues las leyes ordinarias los persiguen. Con ello tratan de socavar la familia y la atracción y confianza entre los dos sexos, histerizando a la sociedad, como están demostrando sus nefastos resultados. Esas leyes, tipo LGTBI, están inspiradas en una concepción animalesca de la sexualidad, reducida a la satisfacción instintiva por cualquier medio. Sin duda tienen ustedes derecho a exponer sus ideas al respecto, pero no a imponerlas despóticamente como dogmas legales a quienes pensamos lo contrario.
    Otro de sus propósitos de Doctor fraudulento, relacionado indirectamente con la prostitución, impulsor de leyes tiránicas y en confabulación con separatistas y maduristas, es la profanación de la tumba de Franco. Una profanación irrealizable sin acompañarse de otras profanaciones: la de la legalidad y el estado de derecho, por una parte, y de la historia por otra. De una historia que no tiene nada que ver con la que mienten ustedes, los separatistas y los totalitarios, a todos los españoles.
    https://gaceta.es/opinion/carta-abierta-al-doctor-nostalgia-de-lo-que-no-fue-20190423-1047/
    en la foto la pasionaria
    55 min
  • 37 el derrumbe de la segunda república pio moa
    El único modo de hacer justicia a Franco es reconocer de una vez, y fuera de la retórica “franquista”, que fue el gobernante que necesitaba España para salir de la miseria moral, política y económica en que la sumió una república caótica y un frente popular bandidesco.
    * Como militar, dicen muchos despectivamente: “Franco no fue un Napoleón”. Cierto: no perdió ninguna batalla y ganó una guerra que parecía irremisiblemente perdida al principio, por la desproporción de recursos con el enemigo. Lo hizo además con gran economía de sangre. Napoleón perdió grandes batallas, la guerra y no ahorró sangre.
    * Si como militar fue siempre invencible, como político Franco libró a España de la guerra mundial, reconstruyó el país sin debérselo al exterior, derrotó el criminal aislamiento, fue un bastión europeo frente al expansionismo soviético, mantuvo plena independencia en relación con Usa, y presidió la mayor expansión económica antes o después. No es exagerado decir que ha sido el mayor estadista español desde Felipe II.
    * Muchos botarates acusan a Franco de no haber montado una democracia ya en los años 60. Casualmente, ni tuvo oposición democrática ni nadie la pedía, fuera de los “demócratas” comunistas y asociados. Al superar los odios republicanos y asegurar una economía próspera, el franquismo creó condiciones para una democracia no convulsa. Y eso decidió el pueblo en el referéndum de 1976: “de la ley a la ley”.
    https://www.elcorreodemadrid.com/opinion/80869864/Franco-no-fue-un-NapoleAn-no-perdiA-ninguna-batalla-y-ganA-una-guerra-que-parecAa-irremisiblemente-perdida-Por-Pio-Moa.html
    32 min
  • 36 el derrumbe de la segunda república pìo moa
    28 enero 2019
    El historiador dirige "Una hora con la Historia" que se emite todos los sábados a las 20 h. Se trata de un programa dedicado a combatir la memoria histórica en lo que tiene de falseamiento de la realidad y de imposición totalitaria.
    El historiador y escritor Pío Moa, especializado en temas históricos relacionados con la II República Española, la Guerra Civil Española, el franquismo y los movimientos políticos de ese período, se ha incorporado a RadioYa donde dirige el programa “Una hora con la Historia”, que se emitirá las tardes de los sábados de 20:00 a 21:00 horas. La obra y trabajos de Pío Moa siempre han sido polémicos y generan gran controversia, suscitando la atención del gran público y situando varios de sus libros en las listas de los más vendidos en España, como Los mitos de la Guerra Civil, que contó con 150.000 ejemplares vendidos, siendo número uno de ventas durante seis meses consecutivos. Otros libros suyos son Los orígenes de la guerra civil, que junto con Los personajes de la República vistos por ellos mismos y El derrumbe de la República y la guerra civil conforman una trilogía sobre el primer tercio del siglo XX español.
    Además de los decenas de libros y miles de artículos, Pío Moa ha dirigido las revistas Tanteos (1988-1990) y Ayeres (1991-1993), dedicada a la Historia. Ha sido bibliotecario del Ateneo de Madrid, a cuya junta directiva perteneció durante tres años y es colaborador habitual de diversas revistas, periódicos y medios de Internet, como la desaparecida Chesterton, Libertad Digital, El Economista o Época. También participa como tertuliano en diversos medios de comunicación e interviene semanalmente como analista en el programa informativo matinal de RadioYa, "En la Boca del Lobo".
    El historiador comenzará cada edición de “Una hora con la Historia” con una invitación encarecida a sus oyentes a que contribuyan en la difusión del programa. Y es que para Pío Moa la importancia fundamental que tiene este espacio radiofónico es que constituye una respuesta "frente al falseamiento de la realidad y de imposición totalitaria" que constituyen las leyes de Memoria Histórica.
    Además de desentrañar y repasar pasajes de nuestra historia controvertidos o falsificados, Pío Moa ofrecerá sus comentarios y análisis en forma de editorial sobre cuestiones tan de actualidad como la ideología de genero y la guerra de sexos, el separatismo, el nuevo escenario político, Gibraltar y el escenario internacional, etc.
    https://www.radioya.es/265901866/PIO-MOA-SE-INCORPORA-A-RADIO-YA.html
    30 min
  • 35 el derrumbe de la segunda república
    Redacción 22 de enero de 2019 Enviar a un amigo
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    Pio Moa (fuente: Wikipedia)
    La obra y trabajos de Pío Moa siempre han sido polémicos y generan gran controversia, suscitando la atención del gran público y situando varios de sus libros en las listas de los más vendidos en España, como Los mitos de la Guerra Civil, que contó con 150.000 ejemplares vendidos, siendo número uno de ventas durante seis meses consecutivos. Otros libros suyos son Los orígenes de la guerra civil, que junto con Los personajes de la República vistos por ellos mismos y El derrumbe de la República y la guerra civil conforman una trilogía sobre el primer tercio del siglo XX español.
    Pío Mora ha escrito decenas de libros y miles de artículos, y ha dirigido las revistas Tanteos (1988-1990) y Ayeres (1991-1993), dedicada a la Historia. Ha sido bibliotecario del Ateneo de Madrid, a cuya junta directiva perteneció durante tres años y es colaborador habitual de diversas revistas, periódicos y medios de Internet, como la desaparecida Chesterton, Libertad Digital, El Economista o Época. También participa como tertuliano en diversos medios de comunicación como Intereconomia Televisión y diversas emisoras de radio.
    Desde algunos sectores se considera a Pío Mora un defensor de Franco porque considera que la actual democracia es heredera directa del régimen de Francisco Franco, franquista, que según Moa experimentó una «evolución democratizante», y no de las izquierdas del Frente Popular, según él totalitarias y antidemocráticas y que dejaron un legado de «devastación intelectual, moral y política» antes de la Guerra Civil.
    RadioYa es una cadena de radio que acaba de cumplir 2 años de vida y que cuenta con 250.000 oyentes únicos por mes. El mes de febrero próximo celebrará su Gala de Aniversario en el Casino Militar de Madrid.
    https://www.ibercampus.es/pio-moa-se-incorpora-a-radioya-37790.htm
    27 min
  • 34 el derrumbe de la segunda república pio moa
    2. Justo Serna y la crítica, 10 de noviembre de 2005
    https://www.uv.es/jserna/PioMoa.htm
    Réplica de Pío Moa a Justo Serna
    Don Justo Serna ("Francisco Franco y Pío Moa") ha criticado mi libro sobre Franco, afortunadamente después de haberlo leído, no como otros. “Hombre, me dije, menos mal, a ver si alguno de estos señores autodeclarados progresistas lee lo que condena y acepta de una vez un debate serio y honesto”. Pero… la decepción, una vez más. El señor Serna me acusa de “parasitar” a Preston. Nunca he oído que demostrar concretamente el falseamiento de la verdad por un autor, en este caso por Preston, sea parasitarlo. Quizá para no “parasitarme” a mí, el señor Serna elude precisar, y me dedica una declamación nebulosa y algo pedante. El lector sólo sacará en claro que mi libro no le ha gustado, sin que quede muy claro por qué. El señor Serna, me parece, no sabe hacer una crítica historiográfica, fallo muy extendido y lamentable, pues dificulta la discusión o la lleva hacia la pura irracionalidad. Así me hace acusaciones por el estilo de la anterior, generales y gratuitas, a veces cómicas, como la de haber escrito un ensayo en vez de una biografía, o la de faltar a “las reglas del ensayo”.
    Él se presenta como “un historiador académico, uno de tantos, uno de esos tan denostados por el escritor. De hecho, no una, sino varias y distintas veces habla de la actitud cerril, mendaz, de la historiografía española, refiriéndose a investigadores muy distintos, refiriéndose así, en plural, a colegas que querrían silenciar a Moa, refiriéndose, en fin, con una generalización inaceptable”. Yerra el señor Serna. Yo nunca denosté a los historiadores académicos, sino a aquellos que, usurpando la representación del gremio, me han atacado de modo inadmisible, pidiendo la censura para mis libros o tratando de silenciarlos de otros modos. Esos “académicos” son una minoría, aunque muy chillona y poderosa en la universidad y en los medios de masas. Y cuando yo los he acusado de mendaces me he molestado en demostrarlo, mientras que ellos me lanzan sus denuestos sin aducir prueba alguna..
    Por sintetizar:
    a) La historiografía prevaleciente en estos años ha pretendido que la democracia fue defendida, en la guerra, por una coalición de stalinistas, marxistas revolucionarios, anarquistas, racistas, y golpistas catalanes y republicanos, todos ellos bajo el protectorado de Stalin, otro gran demócrata. Sólo esa pretensión revela hasta qué punto se trata de una historiografía grotesca.
    b) Esos mismos historiadores nos han presentado a Franco como un personajillo insignificante, cruel y básicamente estúpido, pese a que a lo largo de casi cuarenta años venció a todos sus enemigos, que no fueron pocos ni insignificantes. Al parecer, todo le salía bien, sin mérito alguno suyo. Sólo esa imagen, hoy tan generalizada, delata una historiografía de chiste, inadmisible en un país algo serio.
    Y como no quiero seguir el ejemplo divagatorio del señor Serna, le aclararé las tesis del libro, que no parece haber entendido bien. Muy en resumen, son éstas:
    1.- Franco no venció a la democracia, sino a la revolución. El proceso revolucionario había liquidado la democracia en España desde febrero del 36. La guerra no destruyó la democracia, sino que la destrucción de la democracia por la izquierda causó la guerra.
    2.- Franco evitó la entrada de España en la guerra mundial, salvando al país de una devastación mucho mayor que la guerra civil. A sus enemigos, en cambio, les importaban poco los cientos de miles de muertos consiguientes, con tal de triunfar ellos. Sin embargo, cualquier intervención de España, en uno u otro bando, habría llevado a Inglaterra al borde del colapso.
    3.- Aunque el franquismo fue una dictadura, no todas las dictaduras son iguales. Las comunistas, tan admiradas por la oposición a Franco, han dejado países en la ruina y con grandes dificultades para el asentamiento de las libertades. La franquista dejó un país próspero y políticamente moderado, gracias a lo cual la transición fue un proceso bastante fácil y exitoso.
    4.- El franquismo nunca tuvo alternativa real. No hubo, o no hubo apenas, oposición democrática, y la que existió era mucho más antidemocrática que aquel régimen, por mucho que usara de modo espurio la consigna de las libertades. Por eso duró tanto la dictadura, muy suavizada ya en los años sesenta.
    5.- La democracia actual procede del franquismo por reforma y sin ruptura. Los antifranquistas buscaban la ruptura para hacer tabla rasa de cuarenta años de historia y enlazar con la convulsa II República. Fracasaron, pero ahora se sienten otra vez fuertes, y vuelven a lo mismo, echando abajo la Constitución mediante hechos consumados, y llevando al país a una nueva crisis.
    Pruebe el señor Serna a rebatir, de modo concreto y preciso, una sola de esas tesis. Conste que no lo juzgo imposible, porque no me siento poseedor de la verdad absoluta, pero en todo caso pruebe a hacerlo. Así adelantaríamos algo.
    1 hr 12 min
  • 33 el derrumbe de la segunda república pio moa
    Leyendo a Moa uno no tiene la impresión de leer un volumen dedicado a otro tiempo, sino que se está ante un ajuste de cuentas con el presente, un presente que se proyectaría implícitamente sobre el pasado. A esta operación indebida, en historiografía la llamamos anacronismo. Y es un anacronismo el reproche que el autor hace a la sociedad española, por su actitud distante ante el dictador benevolente: “una sociedad que no sepa reconocer y apreciar los méritos de quien la ha beneficiado está condenada a seguir a demagogos enterradores de Montesquieu, infinitamente ansiosos de paz con los terroristas y de buen rollito con los separatistas y con los dictadores que más amenazan a su país”. Que esa sea la conclusión de un balance histórico dedicado a una dictadura resulta un extravagante desenlace para un volumen que se presentaba no como un panfleto sino como un ensayo.
    El libro de Pío Moa, además de los paralelismos entre el ayer y el hoy, tiene otro propósito más insólito o pintoresco si cabe: justificar y legitimar los principales actos del Generalísimo, y ello con el objetivo de mostrar su clarividencia, su sagacidad, su pericia política, diplomática, doctrinal. Dice de Franco, por ejemplo, que “no cultivó ni alentó expresiones de odio tan furiosas como las despertadas por él en sus contrarios”, incluso que supo emprender un camino hacia la ‘autolimitación de poderes’, lo propio de una persona sencilla y recta que nunca ambicionó nada para sí. ¿Y en qué se basa para hacer tal análisis psicológico, justo cuando había prometido desdeñar las explicaciones ‘psicologizantes’?
    Es precisamente el ‘odio de los comunistas’ (y Moa lo fue, como miembro del GRAPO) lo que le sirve al autor como acicate o punto de partida. Tal vez, dice, porque la dictadura de Franco fue “uno de los pocos fracasos graves de Stalin”. Es tal la hipérbole con que ensalza Moa al General, al General Franco, que el lector se pregunta ciertamente por qué los españoles nos empeñamos en sustituir un régimen unipersonal por otro parlamentario y liberal. ¿Porque Franco no tenía recambio? Si Franco era la única solución de su régimen, entonces algo funcionaba mal en su sistema. Si el riesgo del comunismo justificaba al dictador (un comunismo extremista, de índole terrorista incluso, que Moa abrazó como tardío antifranquista), entonces la larga duración del franquismo no se explica adecuadamente en sus páginas. Hubo, ciertamente, una falta de concordancia y de solidez en el antifranquismo, un republicanismo o un antifranquismo del que el autor siempre acaba por destacar su condición masónica; hubo consentimiento pasivo de las clases medias hacia un régimen de orden, pero hubo también una represión que en el libro de Moa se desdibuja y se matiza y se contextualiza: una manera de restarle crueldad a un coloso que nos habría salvado del comunismo expansionista posterior al 45, un coloso que, admite, se pareció mucho –al menos, en principio— al tirano nazi y al déspota del fascismo.
    ¿Qué es lo que le salvó de recaer en los mismos errores de aquellos regímenes? Pues su misma esencia católica... y punto: Franco “rechazó siempre el carácter paganoide de éstos, se mantuvo católico y no alentó la presencia o movilización de las masas en la política”. En fin..., ¿para qué seguir? Un libro como el de Moa será muy apreciado entre sus conmilitones de hoy, pero carece de la base metodológica e historiográfica suficiente como para resistir su comparación no ya con otras biografías del dictador sino con otros ensayos sobre el franquismo.
    https://www.uv.es/jserna/PioMoa.htm
    55 min
  • 32 el derrumbe de la segunda república Pio Moa
    Pío Moa
    Justo Serna
    En mi bitácora (que entonces tenía abierta y diariamente actualizada) y en Periodista Digital (en el que entonces colaboraba) mantuve en noviembre de 2005 una polémica con Pío Moa, a propósito del revisionismo histórico y, más concretamente, a propósito de su libro Franco. Un balance histórico (Barcelona, Planeta, 2005). Los textos que siguen son: el artículo en que yo evaluaba dicho libro (un volumen tan ajeno a los procedimientos de la historia académica y documental), un artículo que dio origen a réplicas y contrarréplicas. Llegado un determinado momento me despedí, harto de la promoción y de la publicidad que le prestaba al autor. Como el señor Moa no desea dejar a los demás con la última palabra, aún intervino para decir la suya, a la que ya no respondí, desinteresado como yo estaba de su porfía partidista, extremada. Ahora bien, días después traté, analicé otros aspectos de su producción que vuelven...: el antifranquismo como cosa del pasado remoto y las conspiraciones masónicas, un expediente al que César Vidal y él mismo recurren para explicar ciertos males de la historia.
    1. Francisco Franco y Pío Moa, 8 de noviembre de 2005
    "Muchos ‘criticaban’ mis libros sin haberlos leído siquiera, y hasta jactándose de no tener intención de leerlos”, dice Pío Moa en la “Nota final” de su último volumen, titulado Franco. Un balance histórico (Planeta, 2005). Yo sí que he leído al autor y sí que he llegado hasta el final del volumen dedicado al dictador. Las palabras que siguen reflejan mis impresiones, evidentemente: las impresiones de un historiador académico, uno de tantos, uno de esos tan denostados por el escritor. De hecho, no una, sino varias y distintas veces habla de la actitud cerril, mendaz, de la historiografía española, refiriéndose a investigadores muy distintos, refiriéndose así, en plural, a colegas que querrían silenciar a Moa, refiriéndose, en fin, con una generalización inaceptable.
    Qué decir de quien alude con desdén a tantos profesionales que se han dejado las pestañas durante años en archivos polvorientos, consultando documentos de primera mano que Moa, por ejemplo, no refleja ni cita ni maneja en su último libro. Bien mirado, un balance histórico, según reza el subtítulo, que no emplea fuentes primarias o que no se basa en archivos sólo puede ser una contribución vicaria cuya única originalidad reside en las interpretaciones. Y, en efecto, el principal aporte de Moa no es la revelación, el acopio documental, sino las glosas a lo exhumado o aportado por otros, las correcciones o hipótesis explicativas que añaden lo que un tercero supuestamente no habría dado.
    Pues bien, este volumen, que aprovecha los treinta años del fallecimiento de Franco, no es una biografía, sino... ‘un ensayo’. ¿Por qué razón? Porque escribir una biografía lleva tiempo, mucho tiempo, supone examinar fuentes, recolectar datos y más datos, abrir nuevos archivos, informaciones, en fin, que añadan algo que no existía previamente, algo que se desconocía. Nada de lo que Moa aporta se ignoraba. Por eso se acoge al expediente de un género dignísimo, pero muy socorrido cuando no se quiere trabajar en archivos: el ensayo. Indicaba, precisamente, Robert Musil en unos de sus Ensayos y conferencias (Visor, 1992) que este género permite “el máximo rigor accesible en un terreno en el que no se puede trabajar con precisión”. ¿Y cuál es ese terreno? Aquel en el que confluyen, por un lado, la ciencia, y por el otro el arte y la vida. No hay solución total a ciertos enigmas planteados, sólo soluciones parciales a partir de un orden que respeta la lógica y con un encadenamiento de hechos que no es observable en general sino en particular, añadía.
    Pues bien, Moa incumple punto por punto las reglas del buen ensayista: Franco es un terreno sobre el que se puede trabajar con precisión desde hace años y lo que aporta no refleja el mayor rigor accesible en el uso documental, sino la interpretación menos informada. ¿Por qué digo esto? Porque el modo de argumentar que tiene entraña un empleo dudoso de las fuentes y de los testimonios. Cuando éstos se atienen a la tesis previa que se desgrana en el libro, cuando aquéllas se ciñen a lo que quiere sostener, entonces se cita al adversario, incluso al enemigo, de quien se podrá tomar una u otra frase que se acomode al esquema interpretativo. Cuando así ocurre, Moa no se pregunta por la verdad de ese testimonio. Sin más admite la certeza o el acierto, justamente porque confirman lo que él ya sabía de antemano. Cuando, por el contrario, el documento (del mismo testimonio, por ejemplo) contradice el hilo argumental, entonces lo atribuye a la falsedad o a la doblez o a la ceguera o a la ignorancia del testigo. Es decir, el expediente del ‘ensayo’ (género nobilísimo donde los haya) le sirve para justificar su pereza documental o para legitimar sus temeridades interpretativas con frases sacadas de texto o de contexto.
    En realidad, el volumen de Moa es subsidiario del libro que Paul Preston dedicara al dictador (“el buen Preston”, dice con condescendencia), y con la excusa de corregir “su habitual arbitrariedad” sorbe sus contenidos de manera parasitaria. ¿Con qué fin? Por supuesto, con el propósito de desmontar la ‘industria antifranquista’ que habría ido nutriéndose del cadáver del Caudillo. Pero, más importante aún, con el fin de establecer una analogía entre el desorden revolucionario de tiempos republicanos con el hoy que aterra a Moa, entre la guerra civil que habrían querido y organizado los socialistas desde 1934, según sostiene, y la actual deriva de Rodríguez Zapatero. “Las reformas emprendidas en el bienio izquierdista resultaron en su mayoría un fiasco, aparte de acompañarse de un sectarismo, violencia y crispación social que las volvían harto indigestas para la mayoría de la sociedad”.
    https://www.uv.es/jserna/PioMoa.htm
    14 min
  • 31 El derrumbe de la segunda república Pio Moa
    Ruiz Soroa ha expuesto en El País que, contra las leyendas separatistas, la represión franquista en Vascongadas fue mucho más suave que en el resto del país. Utiliza estudios del desacreditado escritor stalinista Francisco Espinosa, pero en definitiva fue así, y el articulista no se explica esa lenidad en la represión.
    La causa, sin embargo, no es difícil de entender. El PNV, en su política de traición a todo y a todos, no dejó de rendir importantes, aun si involuntarios, servicios a los nacionales. Así, se ocupó de impedir la voladura de los altos hornos y demás industrias de Bilbao, que pasaron enseguida a trabajar a pleno rendimiento para los nacionales. Poco después los separatistas sabotearon una ofensiva de sus aliados izquierdistas en Santander y acabaron traicionándolos en la rendición de Santoña. En aquella ocasión Franco obtuvo su primera victoria de masas, con un enorme botín de guerra y decenas de miles de prisioneros, muchos de los cuales fueron incorporados a las tropas nacionales (cosa que suele ocultarse), donde no dieron ningún problema. Esa victoria de masas debe mucho a los sabotajes y traiciones del PNV a sus aliados del Frente Popular. A quienes siguió traicionando en el exilio, informando sobre ellos al FBI.
    Vistas así las cosas, los nacionales no tenían muchos motivos de resentimiento contra el PNV, aunque los considerasen traidores a España y a la Iglesia al haberse aliado con los exterminadores de esta. En fin, son cosas que debieran ser muy ampliamente sabidas, pero que para la mayoría resultan novedades increíbles, por el predominio de una historiografía falsaria.
    El artículo de Ruiz Soroa viene ilustrado con una foto de Guernica en ruinas. Creo recordar que Jesús Salas Larrazábal señaló que esa foto no correspondía a Guernica.
    Mitos de la Guerra civil, los (Bolsillo (la Esfera))
    ************
    En Una hora con la historia: La División Azul dejó contentos a rusos y alemanes. A los alemanes por su comportamiento heroico, como decía Helmut Kohl al visitar el Alcázar de Toledo; y a los rusos por su comportamiento humanitario con la población civil, como han destacado historiadores rusos. Eso ha permitido actos de camaradería entre veteranos españoles y rusos con motivos de aniversarios bélicos. Recuerdo que en una famosa iglesia de Nóvgorod solo dejaban fotografiar algunas partes a los españoles. https://www.youtube.com/watch?v=T7_YwJSJw2k
    https://gaceta.es/opinion/mas-espana-y-mas-democracia-iii-franco-define-20190502-1000/
    52 min

About Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

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Resulta que desde que nacemos en este planeta, según el lugar donde nazcas se te contara la historia oficial de tu pueblo de una manera o de otra, según la fuente de información y el punto de vista, basado en diferentes aspectos de los hechos y la realidad... pero.... según la fuente oficial para todo el planeta llegado desde occidente, es decir... la única historia que se acepta y se promueve oficialmente por todos sus ministerios gobiernos leyes y medios de comunicación, es la que han escrito los falsificadores de la historia de esta mal llamada "civilización moderna".