Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

By Ramanuyacaria das VanapastraReligion & Spirituality
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Revisionismo Histórico I (abre los ojos) episodes

  • Si ya te has vacunado
    Un breve protocolo de lo que hay que tomar y hacer para eliminar la nanotecnología del grafeno en las vacunas covid que es lo que asesina al ser humano
    8 min
  • Mafia farmacéutica 5
    realmente son asesinos las empresas de farmacia no es más que una asociación de asesinos donde las balas son las medicinas las píldoras los camellos son las farmacéuticas y los sicarios a sueldo son los enfermeros los médicos los chupa medias de los satánicos demonios
    14 min
  • Enquiridión 8 fin
    Hermoso las máximas de Epicteto... Y hay cosas que habla desde hace más de dos mil años que siguen siendo presentes en el diario vivir del moros mortales que estamos sobre esta superficie
    23 min
  • la pobreza es un invento sionista
    acabo de cambiar la foto que es de mi familia... lo he puesto en esta grabación... el bisabuelo nuestro llegó del país Vasco sin absolutamente nada y llegó a ser general de reteniente y abogado de ahí viene una familia muy grande ya que tuvo veintiocho hijos en diez mujeres como buen cristiano y buen vasquito.... por eso digo la pobreza es relativo antiguamente eran muy pobres en el país Vasco luego llegó a ser el motor de la península Ibérica....
    obviamente en este maravillosos planeta no debería de existir ni un solo hombre con hambre, y mucho menos un niño un anciano o una familia, ni que decir un pueblo o millones de seres humanos.
    Habiendo la abundancia que hay en la producción de este mundo, podemos concluir que la pobreza es un genocidio prefabricado en contra de la especie humana por los talmudistas elegidos de su dios inventado, ya que necesitan eliminar a la humanidad para apoderarse del planeta entero, como propiedad privada, es decir como paraíso prometido por orden de ese gran raksasa que los ha elegido.
    1 hr 47 min
  • el auto golpe 3 fin
    El 23-F no fue un golpe, sino un"giro de timón", con la venia del Rey. Luego Tejero se salió del guión y la cagó
    24/02/2014 13:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)
    Con tres implicados principales, el general Armada, Milans del Bosch y Tejero, de la Guardia Civil, Con el conocimiento y venia del rey don Juan Carlos, el 23-F, que derrocaría al presidente Suárez, terninó siendo una aventura en lugar de ser "un giro de timón" con gobierno de concetración nacional
    La historia del 23-F es una historia oral, ya que el golpe se hizo sin papeles, sin planeamientos serios excepto los del general Alfonso Armada, rigurosos y unificados, con los datos principales que no conocen sino a medias los tres principales implicados (Armada-Tejero-Milans). Hay versiones antagónicas y contradictorias, con intoxicaciones y datos con los que se ha intentado ocultar la verdad, con declaraciones de los culpables, juzgados y condenados, que no se han podido comprobar en todos sus extremos, ya que, incluso han existido restricciones para poder investigar, desde el punto de vista estrictamente judicial, determinados aspectos de aquella aventura. Los únicos documentos oficiales que existen relacionados con el golpe, son los posteriores a la toma del Congreso.
    La muerte del general Alfonso Armada Comyn, en diciembre de 2013, a los 93 años, indultado por el Gobierno del socialista de Felipe González tras cumplir 6 años de los 30 a los que fue condenado, no enterró ni mucho menos la verdad histórica y judicial sobre “el golpe” de Estado del 23-F. Cada vez más historiadores, investigadores y testigos directos están desvelando que la asonada no se produjo como la contaron sus protagonistas, sino que el “golpe” la avaló el propio rey Juan Carlos, y conectó los hilos de la trama su hombre de confianza desde 1960, Alfonso Armada (secretario de la Casa del Rey Juan Carlos con la acquiescencia del dirigente socialista Enrique Múgica (PSOE). Fueron quienes en principio se movieron para hacer posible un “Gobierno de Concentración” para gobernar España tachando los errores del Presidente Adolfo Suárez.
    Sí existe un documento fuera de serie, el de la doctora Carmen Echave, la médico del Congreso cuyo valioso y valeroso testimonio nunca ha sido negado ni rebatido. Ella fue quien anotó secretamente los nombres de los complicados, e tras escuchar la larga conversación que el general Armada mantuvo con otro comprometido para ponerle al corriente.Oyó todos los nombres que Armada proyectaba integrara en el nuevo gabinete de “concentración“. y los escribió en su propia agenda para no olvidarse.
    La fiabilidad del testimonio de la doctora Echave lo corrobora la periodista Victoria Prego, especializada en la Transición, y lo confirma su colega Pablo Sebastián, que menciona cómo Fernando Alvarez de Miranda (UCD) y Alejandro Rojas Marcos (Partido Andalucista) supieron que Felipe González había dado el visto bueno a un “Gobierno de concentración nacional”:
    Aqui la conocida “lista de los 19”, políticos y militares que, por fidelidad al rey, odio a Adolfo Suárez, ambición, o las tres cosas a la vez, estaban dispuestos a todo con tal de poder ocupar un sillón ministerial.
    Los 19 del “giro de timón“ eran:
    - Presidente: general Alfonso Armada
    – Vicepresidente para Asuntos Políticos: Felipe González (PSOE)
    – Vicepresidente para Asuntos Económicos: J.M. López de Letona (Banca)
    –Ministro de Asuntos Exteriores: José María de Areilza (Coalición Democrática)
    –Ministro de Defensa: Manuel Fraga Iribarne (Alianza Popular)
    –Ministro de Justicia: Gregorio Peces-Barba (PSOE)
    –Ministro de Hacienda: Pío Cabanillas (UCD)
    –Ministro del Interior: general Manuel Saavedra Palmeiro
    –Ministro de Obras Públicas: José Luis Alvarez (UCD)
    –Ministro de Educación y Ciencia: Miguel Herrero de Miñón (UCD)
    –Ministro de Trabajo: Jordi Solé Tura (PCE)
    –Ministro de Industria: Agustín Rodríguez Sahagún (UCD)
    –Ministro de Comercio: Carlos Ferrer Salat (presidente de la CEOE)
    –Ministro de Cultura: Antonio Garrigues Walker (empresario)
    –Ministro de Economía: Ramón Tamames (PCE)
    –Ministro de Transportes y Comunicaciones: Javier Solana (PSOE)
    –Ministro de Autonomías y Regiones: general José Antonio Sáenz de Santamaría
    –Ministro de Sanidad: Enrique Múgica Herzog (PSOE)
    –Ministro de Información: Luis María Anson (presidente de la agencia Efe)
    El problema fue que el autor material de la “mise in scene“, de la toma del Palacio de las Cortes, el verdadero golpista, el coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, les salió rana. No aceptaba la lista que le presentaban, tras hacerse con el congreso. Pudo no haber ocurrido nada, sino un “incidente”, pero un operador de TVE dejó encendida una cámara que puso al descubierto la opereta bufa. La vio todo el mundo. El general Armada no consiguió convencer a Tejero de que se le invistiera allí mismo presidente del Gobierno junto con dirigentes de AP, PSOE, PCE, UCD e independientes. Pero el teniente coronel Tejero consideró a algunos de ellos “traidores” por ser socialistas, comunistas, de izquierdas, y no los aceptó decidiendo en adelante actuar por cuenta propia y… se salió del guión que estaba en la mente y los papeles del general Armada.Y ni permitió al general poner el pie en el congreso secuestrado.Tejero sí era ultraderechista, involucionista y franquista, pero fue mero instrumento, ni jefe, ni inspirador, ni ideólogo del golpe. Es decir el 23-F no fue un golpe típico de la derecha.
    El hecho de que la radio y la TV continuaran transmitiendo, con un energúmeno que puso a todos cuerpo a tierra, disparando 37 tiros al aire en el Congreso y el mundo entero viéndolo en directo, era extraño para cualquiera. Una película, que pudo titularse el “golpe de timón” y se hizo absolutamente sospechosa a nivel internacional, de principio a fin. En otra entrevista al preguntársele al coronel Alberto Perote del CESID, que vivió en directo todo el asunto, qué habría pasado si Tejero hubiera obedecido y las cámaras hubieran sido desconectadas, su respuesta fue rotunda: “El general Armada habría salido del Congreso investido como presidente del Gobierno”.
    Rojas Marcos fue siempre un testigo incómodo
    porque junto con la doctora del Congreso lo sabía todo y surgieron muchos ¿por qués?, que no se han aclarado.
    Volviendo el relato hacia atrás, nos centraremos en el dueto General Armada--Juan Carlos de Borbón. Alfonso Armada, fue el preceptor y secretario del rey Juan Carlos, al que conocía desde que muy joven. El entonces Príncipe, comenzó sus primeros estudios en Madrid tras un acuerdo entre su padre Don Juan de Borbón y el general Franco. Armada siguió con solicitud todos sus pasos, día a día, por las Academias Militares, y otros colegios y clases particulares. Y así llegó a conocerlo mejor que a un hijo, y a tener una influencia especial sobre él. Con habilidad, dedicación y capacidad de trabajo se convirtó en un hombre imprescindible que preparaba las audiencias del Príncipe, que vetaba entrevistas, que entonces según él, podían resultar peligrosas y el que filtraba toda información que llegaba a palacio. En toda esa época siguió manteniendo, para preocupación de su padre Don Juan de Borbón una estrecha relación con el general Franco al que informaba absolutamente de todo. Hasta la llegada del general Sabino Fernández Campo nombrado jefe de la Casa Real, El general Armada fue el que manejó todos los resortes de Zarzuela.
    Durante años es quien realmente mandó en Palacio, y lo dejó por intervención directa del presidente Adolfo Suárez, con el que chocó en diversas ocasiones, la última en 1977, cuando Armada, descontento con el giro que está tomado la política española con el primer Presidente democrático de la historia reciente del país, se lo dijo.
    El presidente Suárez, Armada (entonces todavía secretario de la Casa Real), y el Rey, tuvieron una bronca monumental en la que Armada le echó en cara a Suárez el descontrol del gobierno en temas autonómicos; el peligro que los Estatutos de Euskadi y Cataluña suponían para la unidad de España; la falta de iniciativa en la lucha contra el terrorismo y la degeneración moral que la política del Gobierno. Todo lo cual estaba--según el general-- causando daño incalculable en el pueblo español. Armada terminó afirmando casi a gritos, que para él España estaba por encima de la Constitución y de la propia Corona a la que dijo defender. Para él, primero estaba Dios, luego la Patria, después la Constitución, cuarto el Rey. “Señor” -llegó a decirle Suárez al Rey, en esa misma reunión, - “estamos ante un golpista”.
    El único plan factible de Armada para apartar del todo al presidente Suárez era proponerse él mismo como Presidente de un Gobierno de concentración nacional, para lo que previamente ya había establecido contactos con dirigentes políticos, especialmente del PSOE. Pero el plan sufrió alteraciones por la repentina e imprevista dimisión de Adolfo Suárez, el 29 de Enero de 1981, para según dijo él en su discurso de despedida, “no ser un nuevo paréntesis en la historia de la democracia de España“.
    La cuestión es que el golpe del 23-F nunca fue ”contra el rey “, sino ”a favor del rey”, y por eso nunca hubo ningún plan para tomar Zarzuela. Ni apresar a Juan Carlos. Fue un pulso entre Armada y Sabino Fernández del Campo, juego de ajedrez, Zarzuela pura.
    Y efectivamente, Armada se convirtió en el cerebro del golpe 23-F, para el que contaba con el apoyo incondicional del teniente general Milans del Bosch y el teniente coronel Antonio´Tejero de la Guardia Civil, que era el “desencadenante” de la operación que desde ese momento sí podía llamarse golpe militar, porque efectivamente había la inevitable Junta Militar.
    Para ello Tejero había alquilado cuatro grandes autobuses en que trasladar al Congreso a los 780 números de la Benemérita que participaron en la operación miitar.
    En dos palabras el “giro de timón” constitucional
    consistía en la toma ordenada del Congreso de los Diputados y el secuestro del Presidente del Gobierno, el gabinete en pleno, y la totalidad del poder legislativo, la sublevación de la Capitanía General de Valencia y la incorporación, después de la salida de la División Acorazada en Madrid (que no llegó a salir), y un telegrama del Rey dirigido a los máximos jefes militares, por el que se confirmaba que había ordenado a las autoridades civiles y a la Junta de Jefes de Estado Mayor que tomaran todas las medidas pertinentes para mantener el orden constitucional, dentro de la legalidad vigente.
    Había también un bando de Milans del Bosch por el que se declara el toque de queda y se suprimían las garantías constitucionales.
    Tal cosa hubiera sido imposible si, previamente, el rey no hubiera nombrado al general Armada, Jefe de la Junta de Estados Mayores, tras una entrevista mantenida el 18 de diciembre e 1980. Cuando dos días depuse el rey se lo comunicó al Presidente Adolfo Suárez, éste se enfadó muchísimo porque sospechaba y lo había dicho ya en 1977, que el general Armada era un militar golpista y aunque no tenía pruebas, sabía bastante de la antipatía del general hacia él, tanto personal como política. Y nadie lo ha dicho, pero barruntaba que los militares preparaban algo para salirse de él.
    El 3 de enero de 1981 volvieron a reunirse durante varias horas Juan Carlos y Armada en el refugio de montaña de La Pleta, en Baqueira Beret; el 29 de enero, Adolfo Suárez ( como hemos dicho) comunicó al Rey Juan Carlos su dimisión irrevocable; el 29 de enero se hizo pública la dimisión; el 3 de febrero, desde el aeropuerto de Barajas, y antes de salir hacia el País Vasco, Juan Carlos comunicó a Armada su nombramiento como 2º JUJEM( General Jefe de la Junta de Estados Mayores), lo cual Armada le agradeció vivamente.
    El 23-F excepto las voces de orden altisonantes del teniente coronel de tricornio poniendo cuerpo a tierra a todos los parlamentarios, no pasaba nada. Tejero tenía que mantener orden en la sala y esperar ulteriores órdenes de Milans del Bosch. Algo que puso al teniente coronel Tejero en guardia, fue el hecho de que se le presentó en la puerta del Congreso secuestrado el general Armada como el candidato para presidir el nuevo gobierno de concentración. Resulto que a él le habían prometido que el jefe de la junta Militar iba a ser Milans del Bosch ante lo que se opuso de primeras, a permitir el paso al palacio del Congreso al general Armada con estas palabras: ”Mi general aquí el sitio es para Milanes del Bosch y yo no he llegado tan lejos para eso”.
    La lectura de la lista de los 19 ministros de gabinete de concentración le sentó
    “¿Por qué Felipe González -como lo ha recordado mil veces Fernando Álvarez de Miranda citando a Adolfo Suárez y lo ha confirmado Alejandro Rojas Marcos- prefería un Gobierno de concentración nacional presidido por un militar, como el que proponía Armada, en vez del Gobierno de Suárez? El coronel Martínez Inglés coincidió con Milanes del Bosch en prisión y le contó todo.
    La heroina del 23-F fue la Dra Echave, médico del Congreso, que escuchó la lista de los 19 candidatos al gabinete de emergencia y los anotó
    En su libro “La transición vigilada”, retirado del mercado a los 15 días, el coronel Martínez Inglés incluía las únicas declaraciones del general golpista Milans del Bosch sobre esos acontecimientos. Era un hombre completamente distinto de Armada, no era un hombre de Palacio sino un militar castrense cien por cien, que siguió en prisión durante nueve años y se sentía engañado y abandonado.
    Habían coincidido en la misma celda y el coronel Martínez Inglés le prometió no divulgar sus confidencias hasta después de su muerte. Milans del Bosch dijo: “El rey quiso dar un golpe de timón institucional, enderezar el proceso que se le escapaba de las manos y, en esta ocasión, sintiendo el peligro que se cernía sobre su corona y con el temor de que todo saltara por los aires, me autorizó actuar de acuerdo con el plan fabricado básicamente por Armada”.
    Juan Carlos-General Armada: una amistad inquebrantable y un pacto de silencio. Por no acusar a su señor rey, Armada se calló y pasó cinco años en la cárcel hasta que fue indultado.
    El periodista Jesús Cacho también investigó este tema escabroso en el libro “El negocio de la libertad’. Su colega Rafa Plaza afirma que Cacho había entregado los originales a la editorial Plaza y Janés del grupo Berstelsmann, pero le dijeron que lo publicarían si mutilaba un 50%. “No queremos problemas”, le comentaron. Lo llevó entonces a la editorial Foca, y el libro ya hace tiempo alcanzó en la undécima edición, la venta de 90.000 ejemplares.
    Cacho menciona y confirma la aprobación total de Juan Carlos para la operación, terminada la cual con el desenlace conocido el general perdedor Armada pidió autorización al Rey para hacer públicas sus conversaciones previas al “golpe” que guardaba en un documento escrito y firmado de su puño y letra y rubricado con nombre y apellidos, graduación, promoción, fechas, etc..La carta en que le pedía ese favor existe y era antes del juicio contra él. Armada le rogaba al rey “por el honor de mis hijos y de mi familia" autorización para utilizar el documento de la entrevista mantenida el 13 de febrero como pieza clave ante el Consejo de Guerra. Con un testimonio así en su favor, que era todo verdad, esperaba incluso una sentencia absolutoria. Pero su amigo entrañable, el rey don Juan Carlos, denegó el permiso…Y el Consejo de Guerra le condenó a 30 años de cárcel. ¿Por qué hizo el Rey tal cosa?.¿Desconfiaba de la memoria del general Armada sobre lo tratado en esas entrevistas?. Imposible..
    Conociendo a Armada como el Rey le llegó a conocer desde niño a lo largo de los años, se puede decir que el general y preceptor era una biblioteca viviente que conservaba todos los documentos, declaraciones, recortes, sobre uno de los capítulos más misteriosos de la reciente historia de España. Armada, por formación y por oficio, era un personaje minucioso, tomaba nota de todo, lo guardaba todo, hacía observaciones al margen de lo anotado. Durante el juicio, con una carpeta azul debajo del brazo de la que no se separaba, consultaba notas, tomaba apuntes, repetía datos. Por eso la causa de la negativa a ayudar a su “padre educador” podía ser pensar que éste pudiera olvidar o mentir o tergiversar algo…cosa imposible porque Armada sustanciaba lo que decía con documentos guardados en su carpeta azul. Autorizar un documento vital para la defensa de su amigo era lo normal, pero… Indudablemente tenía papeles reveladores que se acumulaban bien clasificados de lo que Armada había dicho al rey y lo que éste le había contestado en cada entrevista, junto a toda la información adicional: la que venía de Zarzuela, la del Estado Mayor del Ejército y la propia de quien en esos momentos era el número dos en el Estado Mayor. Se podría más bien decir que el general no es que pudiera omitir por olvido algo trascendental, sino que recordaba demasiado.- Y eso era peligroso para el Rey.
    Otros tres testigos más, los coroneles Diego Camacho y Alberto Perote, junto con el propio jefe de la Casa Real, Sabino Fernández Campos, quien fue despedido después por el rey porque éste no admitía sus consejos en que desaprobaba sus continuas “tropelías” reales, han dejado testimonio de lo que saben. Con ellos habló o recabó su testimonio el catedrático Roberto Centeno.
    El coronel Diego Camacho investigó el 23-F
    “Los golpistas del 23-F fueron víctimas de la fatalidad cuando el teniente coronel Tejero, se negó a obedecer al general Armada por las razones antedichas. En una entrevista radiada el coronel Camacho dijo que él denunció todo lo que se tramaba ante su superior el general Calderón, sin saber que también éste formaba parte de la trama y que todos sus superiores también estaban implicados en el golpe y lo apartaron de inmediato.”. Según este coronel, el Rey quiso dar marcha atrás cuando Armada le comunicó por teléfono que el coronel Tejero no le obedecía e iba por libre.
    El jefe de la Casa Real, Sabino Fernández Campos cuando fue expulsado de su puesto por el Rey, le contó a Trevijano cómo en el libro de visitas al monarca del día 11-F aparecía borrado el nombre de D. Alfonso de Borbón y en su lugar se había puesto el del general Armada, que se presentó en la Zarzuela, sin el conocimiento de su capitán general. Y -continúa el general Fernández Campos- “tratándome, ante mi sorpresa como si fuera un soldado raso”. “ Luego Armada me exigió: “dígale a Juan Carlos que estoy aquí y vera cómo me recibe (el Rey) en el acto”, lo que efectivamente sucedió. Ya habían concertado Armada y el rey la fecha en que iban a concretar los detalles del “golpe”. Y ese fue el día.
    Juan Carlos a Milans del Bosch: “ya no puedo echarme atrás” es ya una frase histórica del 23-F. La pronunció el Rey. Según le contó el exjefe de la Casa Real, Fernández Campos, a Trevijano…. a las tres de la mañana del 24-F, el Rey ordenó a un capitán de servicio en la Zarzuela que se presentara en la Agencia EFE y retirara el cable enviado por el mismo Rey a Miláns del Bosch la suspensión de la operación político-militar avalada por él mismo. A esa hora de la madrugada Milans del Bosch, en teoría, ya había sacado los tanques a la calle. Fue entonces cuando Juan Carlos dijo: “ya no puedo dar marcha atrás”. Como Milans no obedeció al Rey al instante, el mensaje del monarca en la televisión no podía emitirse hasta la madrugada.
    Para que se entienda el matiz maquiavélico de la escenificación, los papeles de Armada y Milans del Bosch, en sí, no son los de unos golpistas, sino los de reconductores de una situación de elevada emergencia nacional. Tejero es el golpista, Armada y Milans son salvapatrias, los libertadores.
    En el 23-F los militares complicados no exactamente en la lista de los 19 sino los que intervinieron, pagaron el pato, todos los condenados menos uno eran militares, aunque en el golpe había más civiles que militares, y al igual que su jefe máximo y cerebro general Alfonso Armada en la aventura todos mantuvieron la boca cerrada”
    De esta forma el plan de Armada, que en principio iba a ser una especie de “Operación De Gaulle”, se reconvirtió. En 1958, “mon general” maniobró con la sublevación militar de Argelia para transformarse en jefe del Estado, aunque sus compañeros de armas, empezando por Salan (parecido al teniente coronel Tejero de esa historia). Fracasada la IV República De Gaulle pretendió reconducir el camino de Francia-ahora sin Argelia- mediante una reforma constitucional, que dio lugar a la Quinta República. Un gobierno presidencialista de coalición con representantes de todos los partidos políticos. Un giro de timón a la francesa.
    A semejanza, el 23-F es también un golpe de estado constitucional (monárquico) que debería terminar con la elección, por parte del Congreso de los Diputados, de un Presidente constitucional. Da la impresión de que Juan Carlos se terminó creyendo el papel heroico que le ha concedido la propaganda monárquica desplegada desde el golpe, de modo que ha interiorizado que fue él quien lo paró todo, cuando Tejero dio un bandazo. El 23-F en su origen y en su evolución no tiene nada que ver
    con un golpe de Estado ultraderechista, involucionista y franquista, que gallardamente Juan Carlos supo desactivar.
    La mentira tiende a hacer perder el sentido de la realidad. Quien desbarató el golpe no fue el monarca, sino paradójicamente el teniente coronel Tejero no por sus disparos en el techo del hemiciclo y sus maneras verdes de conducirse, sino frenando al general Armada a la puerta del Congreso.
    La versión del golpe de Estado del 23 de febrero del periodista Manuel Soriano, en el libro “La sombra del Rey”, que es lo que era el general Sabino Fernández-Campo (Jefe de la Casa Real), hasta que Juan Carlos le echó por cantarle las cuarenta sobre sus francachelas, s más bien una biografía hagiográfica, es decir, de una alabanza no del rey sino de su sombra. La publicación en la edición de 2008, de una entrevista con el propio Sabino, concede al libro la condición de ‘biografía autorizada’, es decir, revisada y dado el conforme…
    De hecho, el autor narra no sólo los hechos, desde la óptica del biografiado, recoge sus opiniones y también tiene acceso a sus más íntimos y terribles sueños. “A Sabino Fernández Campo le dieron un título nobiliario con grandeza de España. A Alfonso Armada lo condenaron a treinta años de prisión. Esa es la diferencia entre el ganador y el perdedor del pulso que se echaron el 23 de febrero de 1981 el ex secretario de la Casa Real y Alfonso Armada, el más constante, valorado y leal servidor del rey desde su niñez . Podía haber sido al revés.
    Sabino Fernández Campo se ve, en sueños, como un rebelde y con un final muy dramático incluso. Los tanques llegan al palacio de la Zarzuela y el Rey los recibe exclamando: ‘¡Menos mal que habéis llegado, el general Sabino me tenía secuestrado!’. Un fuerte dolor en el pecho le despertaba con la impresión de haber recibido un tiro en el corazón. Había sido una pesadilla.
    La interpretación de Sabino Fernández Campo incluye los siguientes elementos: a) fue un golpe de Zarzuela; b) un pulso interno entre Armada y Sabino; c) Juan Carlos siempre pudo optar por una u otra solución. Desde luego, el final de la pesadilla no deja en buen lugar el nivel moral del monarca al que sirve, tan capaz, al menos en sueños, de nombrarle conde de Latores como de fusilarle. Es tan curioso y antinatural ese oficio vitalicio y, además, hereditario de rey, de primer funcionario de la nación, que no valora el mérito de sus colaboradores y el servicio que estos le brindan, con frecuencia, de manera servil, como son los casos de Alfonso Armada y Jaime Milans del Bosch que no fueron fusilados, pero recibieron condenas de treinta años por encabezar un golpe notoriamente monárquico como fue el 23-F. Sin ucronías, sin saltos en el tiempo, ese 23 de Febrero Alfonso Armada y Jaime Milans del Bosch eran las referencias monárquicas del Ejército, los amigos del Rey.
    A los dos los conocía muy bien Juan Carlos, y “los dos estaban imbuidos de ideas mesiánicas: salvar a España y al Rey del peligro que corrían”, guiados por un “monarquismo ciego” y “dolidos con la democracia por la que se consideraban maltratados”.
    Según el filósofo Karl Popper, en su libro “La sociedad abierta y sus enemigos” (Editorial Paidós) “debería renunciarse a la ingenua creencia de que cualquier conjunto de datos históricos sólo puede ser interpretado de una manera. Pero esto no significa, por supuesto, que todas las interpretaciones sean correctas. En primer lugar, siempre hay interpretaciones que no están realmente de acuerdo con los datos aceptados; en segundo lugar, existen algunas que necesitan cierto número de hipótesis subsidiarias más o menos plausibles para resistir la evidencia de los hechos registrados, por último las hay (interpretaciones) incapaces de relacionar un número dado de hechos que pueden vincularse y, en esa medida, explicar que “diferentes interpretaciones podrían incluso complementarse mutuamente”.
    Añade Popper que “toda generación tiene sus propias dificultades y problemas y, por lo tanto, sus propios intereses y puntos de vista. Lo que significa que cada generación tiene derecho a mirar y reinterpretar la historia (el pasado), a su manera, lo cual complementará los enfoques de las generaciones precedentes”.
    Es decir, no podemos tener la verdad absoluta o la interpretación definitiva sobre un hecho histórico, pero sí podemos eliminar aquellas interpretaciones que no están avaladas o son desmentidas por los hechos. Y eso ocurre con el 23-F, 33 años después.
    proby15 de marzo de 2015, 14:54
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    25 min
  • el auto golpe 2
    Píldoras Anti-Masonería
    El blog CLAVIJO defiende los valores
    de la Iglesia Católica y de España
    amenazados por el proyecto masónico-luciferino
    "Nuevo Orden Mundial"
    MARTES, 26 DE FEBRERO DE 2013
    23-F/1981 ¿Triple Golpe de Estado o Autogolpe? Operación De Gaulle del CESID. Antecedentes Masónicos (763)
    23-F/1981
    ¿Triple Golpe de Estado o Autogolpe?
    Operación De Gaulle del CESID
    Antecedentes Masónicos desde 1804
    Sumario:
    1. Teoría del Triple Golpe de Estado: Antecedentes, Operación De Gaulle con Plan B y Consecuencias (Santiago Clavijo)
    2. El Rey y su Secreto (Jesús Palacios)
    3. Antecedentes Masónicos del 23/F-1981 (Santiago Clavijo)
    4. Rockefeller, Felipe González y la Computadora de Nueva York (Manuel Vincent)
    5. Operación De Gaulle (Antonio Martín Beaumont)
    6. Trama oculta en el CESID (Espía Digital)
    1. Teoría del Triple Golpe
    Antecedentes del 23/F
    *II República (1931-1936): Masonería
    *Revolución (1934): Socialismo y Catalanismo
    *II República (1936-1939): Comunismo
    *Régimen del 18/Julio (1936-1978): Nacional-Sindicalismo Católico
    *Constitución (1978): Masonería y Terrorismo vasco (ETA)
    *Transición (1978-1982) del Franquismo al Socialismo Masónico:
    -El Ejército en pleno obedece al Rey, heredero de Franco para la "democracia"
    -Adolfo Suarez, presidente del Gobierno designado por el Rey, pierde la confianza del Ejército y de sus votantes por la legalización del Partido Comunista de Santiago Carrillo (el genocida de Paracuellos)
    -Incapacidad de Suárez para acabar con el terrorismo (200 asesinados en 1979-80), como se acabó en Italia y Alemania
    -Presión al Rey para que realice un "golpe de timón" que evite un posible golpe militar. Principalmente por parte de personajes ligados al Club Bilderberg (órgano del Poder supranacional en la sombra, cuya cabeza visible es el presidente USA): Luis María Ansón (ABC), Carlos Ferrer Salat (Empresarios), Matías Rodriguez Inciarte (nº 2 Banco Santander), Sofía de Grecia (Casa Real)
    -Felipe González presenta (1980) una Moción de censura al gobierno en el Congreso y Pide un gobierno de concentracción
    -Suárez dimite (29 enero)
    -El Rey es vapuleado en la Casa de Juntas de Guernica por los Separatistas (4 febrero)
    ¿Triple Golpe de Estado o Autogolpe?
    1). TEJERO: a las órdenes del Teniente general MILÁNS del BOSCH, en nombre del Rey y del Ejército de la Victoria sobre el Comunismo, para eliminar el Terrorismo. Apoyo moral de tradicionalistas, falangistas, nacional-catolicismo y franquismo sociológico.
    2). ARMADA: a las órdenes del Rey, para evitar un posible golpe militar y apoyar "su" Constitución de Autonomías y Partidos.
    3). MÚGICA: a las órdenes de González (PSOE), según Plan de la social-masonería alemana (Operación De Gaulle) al servicio del "Nuevo Orden Mundial", ejecutado por una facción de los servicios de inteligencia españoles, para destruir el Ejército de la Victoria, garante de la Independencia, Unidad y Catolicidad de España. Apoyo de comunistas y nacionalistas.
    "Operación De Gaulle"
    Aceptada por el Rey, tuvo tres Fases y un "Plan B":
    -El CESID elige a Tejero para dirigir la toma del Congreso, reunido para elegir sucesor a Suárez. Armada informa a Miláns de que es orden del Rey y Miláns informa a Tejero. Miláns saca tanques a la calle en Valencia para garantizar el orden público (no estaba previsto en la operación)
    -Armada entra en el Congreso con la lista de un gobierno de consenso entre todos los partidos presidido por un General (él mismo), para ser votado por el Parlamento.
    -Tejero no acepta un gobierno con socialistas, comunistas y nacionalistas. El golpe parece fracasar, pero el plan había previsto la reacción de Tejero por su conocida biografía y personalidad.
    "Plan B"
    -Culpar al Ejército de golpista contra la democracia
    -Desprestigiar (y depurar) al Ejército y a la derecha en los medios de comunicación para dar el gobierno a los socialistas en las elecciones siguientes
    -Dar un "pucherazo" electrónico en el recuento de votos, para conseguir la mayoría absoluta (más fácil que en 1931 y 1936)
    -Realizar la revolución de los paradigmas morales y patrióticos (objetivo ya conseguido en la actualidad).
    Consecuencias del 23/F
    *Felipismo (1982-1996): Destruye los valores morales (No la reconoce ni la madre que la parió) y deja España en la quiebra económica.
    *11/M/2004-Masacre terrorista: Golpe de Estado para entregar el poder al radical Zapatero, porque la derecha tenía asegurada la victoria electoral y no se plegaba suficientemente a la estrategia del "Nuevo Orden Mundial" hacia un Gobierno Mundial por cesión de Soberanía (inicialmente a la UE-masónica) y de la "Nueva Era" (Religión sincrética universal anticatólica).
    2. "23-F, el Rey y su secreto"
    Jesús Palacios
    Desvela por vez primera en este ensayo sobra la Transición, que el 23 F fue un golpe sobre el sistema, tramado, desarrollado y ejecutado desde dentro del sistema, para la corrección del propio sistema.
    Recomendación de Criteria: El libro escrito por Jesús Palacios responde a alguna de las siguientes preguntas:
    -¿Eran golpistas las fuerzas armadas o, por el contrario, se mantuvieron siempre leales y disciplinadas a las órdenes del rey?
    -¿Había conspiraciones militares o rebeliones de capitanías generales o la preparación de varios golpes simultáneos en los meses previos a la jornada del 23 F?
    -¿Fue realmente el general Alfonso Armada el mayor traidor de todos, o un hombre leal y disciplinado, que en todo momento estuvo a las órdenes del monarca?
    -¿Tras el asalto de Tejero al Congreso, se dio desde Zarzuela un contragolpe inmediato, o “se quedó a verlas venir”, hasta que el general Armada saliera investido presidente de un gobierno de concentración nacional?
    -¿Por qué el general Armada era el hombre políticamente bendecido por todas las fuerzas políticas –especialmente por la cúpula del Partido Socialista- para resolver la gravísima crisis del sistema semanas antes del 23 F?
    -¿Cuál fue el grado de participación que tuvo el PSOE en la Operación De Gaulle?
    -¿Y el resto de líderes de los demás partidos políticos?
    -¿Qué protagonismo tuvo el Servicio de Inteligencia –CESID- en el golpe del 23 F?
    -¿Dio un contragolpe o, por el contrario, fue quién lo activo y ejecutó?
    -¿Qué apoyo dio la Administración del presidente Reagan y el Vaticano a la operación especial del 23 F?
    -¿Cómo se desarrolló la “Operación De Gaulle” y en cuantas fases se ejecutó para que pudiera ser asumible democrática y constitucionalmente por todos?
    -¿Qué fue la “Operación De Gaulle?
    Sobre el autor Jesús Palacios:
    Periodista y escritor especializado en Historia Contemporánea. Desde hace más de cinco lustros ejerce el periodismo y ha trabajado en diversos periódicos, emisoras de radio y de televisión. El general Sabino Fernández Campo, ex jefe de la Casa de Su Majestad el Rey, afirmó que " a Jesús Palacios le deberá la Historia muchas aclaraciones que contribuirán a que en el futuro se tenga un concepto más exacto, más neutral y más independiente de lo sucedido en momentos decisivos de la vida de nuestro país".
    3. Antecedentes Masónicos del 23-F
    Santiago Clavijo
    (2oo8)
    1804. Alianza de Carlos IV con Napoleón
    Marinos españoles se afilian a logias masónicas
    1808. Traición de Godoy, Carlos IV y Fernando VII: entregan la corona de España a Napoleón.
    El conquistador de Europa le cede el trono a su hermano: José Bonaparte, Gran Maestre de la Masonería de Francia. El rey “Pepe Botella” implantó unas mil logias masónicas en España. La Guerra de la Independencia contra la invasión de Napoleón causó la muerte a un millón de españoles
    1812. Constitución liberal-masónica de Cádiz
    1820. El general masón Riego se subleva impidiendo que el ejército embarque para reducir la rebelión de los criollos americanos, liderados por el masón Bolívar al servicio de Inglaterra
    1823. La década “ominosa” de Fernando VII es controlada por masones de la secta Arco Real
    1833. La regencia de Isabel II es gobernada por masones: Martinez de la Rosa, Argüelles, Becerra, Istúriz, Alcalá-Galiano y otros. Se producen más de 80 asesinatos de religiosos. El Barón Rotschild viaja a Madrid para sustituir el gobierno de Toreno por el masón Mendizabal que expulsa a los Jesuítas y realiza la Desamortización de los bienes eclesiásticos
    1843. Unificación de los masones españoles. Los radicales se unen a los masones
    1854. La muerte de Narváez, favorito de Isabel II, facilita los preparativos revolucionarios del masón O’Donnell, financiados por el masón duque de Montpensier que aspiraba al trono español
    1868. Las logias desencadenan la revolución al grito de ¡Viva Prim!. Isabel II se exilia. Se suprimen las libertades de culto y enseñanza religiosa, de imprenta y de prensa. El masón Amadeo de Saboya, patrocinado por el general Prim, acepta la corona a petición de la Logia de Roma
    1870. Prim muere en atentado masónico (primer magnicidio)
    1874. Las guerrillas revolucionarias consiguen la renuncia de Amadeo. Se instala la Primera República: federalista, laicista y masónica. En un año cuatro Presidentes masones: Figueras, Pi y Margall, Castelar y Salmerón. El general Martínez Campos se alzó en Sagunto para salir del caos republicano
    1875. Alfonso XII es aceptado con condiciones por la Masonería, pone fin a las guerras carlistas y nombra Primer ministro a Antonio Cánovas del Castillo, Jefe del partido conservador
    1882. El masón liberal Mateo Sagasta sustituye a Cánovas
    1897. Magnicidio masónico (2º) del Primer ministro Cánovas, asesinado por el anarquista Angiolillo, brazo ejecutor de la Masonería
    1907. La Fundación Rockefeller financia en Madrid la “Institución Libre de Enseñanza”: escuela masónica, laicista y elitista, que formó la mayoría de los líderes sociales durante 30 años
    1909. Ferrer-Guardia, anarquista y masón, funda la logia La Verdad y la Escuela Moderna. Es juzgado por promover la “Semana Trágica” de Barcelona y fusilado en el castillo de Montjuich
    1912. Magnicidio masónico (3º) del Primer ministro Canalejas
    1913. Atentado masónico a Alfonso XIII, el día de su boda, en la calle Mayor: 23 muertos
    1917. Intentona republicana del socialista Largo Caballero, financiada por masones ingleses
    1921. Magnicidio masónico (4º en pocos años) del Primer ministro Dato, sucesor de Antonio Maura en la jefatura del partido conservador. Rebelíón del Rif -resurgimiento islamista- financiada por masones ingleses y alemanes, que causó el “Desastre de Annual” en el que murieron 9.000 soldados españoles
    1930. “Pacto de San Sebastián” de masones por la República. Alfonso XIII había rechazado entrar en la Masonería, que amenazó destronarle si consagraba España al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles
    1931. Los protagonistas del Pacto de San Sebastián presionan al Rey para que se exilie antes de conocer los resultados de la elecciones municipales que dieron la victoria a los monárquicos por amplia mayoría de concejales. A las dos semanas de proclamada la II República, las turbas izquierdistas incendiaron más de 100 edificios religiosos sin que el gobierno masónico intentara impedirlo
    1934. El PSOE no admite la victoria electoral conservadora y desencadena la Revolución
    marxista, leninista y separatista, de inspiración masónica que causa 1.500 muertos
    1936. Despúes de dos años de sembrar el odio entre españoles mediante la propaganda de la mentira, la izquierda preparó de nuevo la revolución según el modelo soviético. El 18 de Julio, el general Franco se decidió a tomar el mando de la media España que no se resignaba a morir: militares patriotas, carlistas, falangistas, católicos, monárquicos y campesinos
    1939. La Guerra Civil causó unos 250.000 muertos, aproximadamente la mitad en cada bando. Los líderes de la República (Prieto, Largo Caballero, Negrín...) huyen con un gran botín a Francia, Rusia, México... Se establece un régimen político autoritario, patriótico y católico. Los Tribunales de Justicia castigan los crímenes de sangre y se persigue la Masonería y el Separatismo. Hubo más de 5.000 asesinados en Paracuellos del Jarama, en sólo tres semanas de noviembre, con la responsabilidad directa de Santiago Carrillo. Más de 500 mártires ya beatificados, de un total de unos 50.000 católicos asesinados en zona republicana
    1962. "Contubernio masónico de Munich". El nacionalismo vasco alumbra el terrorismo marxista e independentista de ETA, financiado desde USA por agentes del "Nuevo Orden Mundial"
    1973. Magnicidio masónico del almirante Carrero Blanco, Presidente del Gobierno, designado por Franco para conducir la democratización de España sin pérdida de los valores tradicionales de España. El atentado fue ejecutado por ETA, pero hay fuertes indicios de la intervención de algún sector de la CIA, al servicio del "Poder supranacional en la Sombra".
    1978. Constitución ambigua de inspiración masónica que dejó abierta la vía para la ruptura de la unidad de España, la inversión de valores y el retorno a la no-democracia de la II República. Consensuada por Suárez-Abril de UCD y González/Guerra de PSOE, bajo presión de docenas de asesinatos de ETA, en interés de los separatistas vascos y catalanes
    1980. El retroceso en la lucha antiterrorista desde la muerte de Franco permitió que los asesinatos superaran el centenar/anual en los "años de plomo". Las víctimas eran vilipendiadas y enterradas casi a escondidas, y en la sociedad vasca el miedo y la impunidad del crimen hizo huir a muchas familias. Francia seguía amparando a ETA. Las exigencias y la propaganda separatista apenas hallaban freno. La economía empeoró: en 1975 la renta per cápita española había alcanzado el 80% de la CEE y en 1980 había descendido al 72%. Las huelgas se multiplicaron desde 1976 . La incapacidad del gobierno generaba manifestaciones en Madrid pidiendo la intervención del ejército
    1981. Suárez, cansado y decepcionado, dimitió el 29 de enero presionado por el Ejército. El Rey, el PSOE y AP creían preciso un “giro de timón” y prepararon un “golpe de estado blando” para imponer un gobierno de concentración presidido por el general Armada, por “consejo” de miembros del CFR al servicio del proyecto masónico del Nuevo Orden Mundial
    23-F de 1981. Por descoordinación o interferencia de otra trama golpista, el plan del Rey no tuvo éxito inicialmente, cuando un sector del CESID envió al Teniente-coronel Tejero con un grupo de guardias civiles al asalto del Congreso durante la sesión de investidura de Calvo Sotelo (sobrino del líder de la derecha, asesinado en 1936 por la escolta del socialista Indalecio Prieto). Tras algunas vacilaciones, el Rey mantuvo la legalidad, lavando su imagen y la de los partidos confabulados.
    Tejero había dirigido la lucha contra ETA como Jefe del Acuartelamiento de la Guardia Civil en Inchaurrondo (San Sebastián), dónde sufrió la muerte por ETA de docenas de sus subordinados en defensa de las Leyes, de España y de la Bandera.
    Milans del Bosch, Capitán-general de Valencia, confirmó a Tejero que había recibido instrucciones del Rey por medio de Armada. El golpe fracasó porque Tejero no aceptó la lista de Armada para un gobierno con comunistas y separatistas
    1982. El "Plan B" Masónico triunfó. La manipulación de los hechos del 23-F llevó a la sociedad mal informada a culpar del golpe a los militares, provocando su desprestigio y facilitando su depuración, acusados de franquistas. El control masónico de los medios de comunicación consiguió que el PSOE ganara las Elecciones Generales de 1982 por mayoría absoluta y permaneciera en el Gobierno durante 14 años.
    4. Rockefeller y Felipe González
    La Computadora de Nueva York
    (Píldora nº 744)
    Dos días después de la gran victoria socialmasónica en las elecciones generales, el diario “independiente” El País de Madrid publicó (30.Octubre.1982) un artículo del conocido escritor Manuel Vicent:
    “Felipe y la computadora”
    Es un juego literario de gran calidad con un enigmático mensaje (¿amenaza?) a Felipe González para que no olvidara que debía el poder a los masones del congreso de Suresnes (1974), al “harakiri” de las cortes de Franco, al golpe político del 23/F (1981) y, especialmente, a los grupos mediáticos de Polanco y Asensio.
    Clavijo, editor de este blog, puede aportar un testimonio directo sobre una portada de “Cambio 16” meses antes de las elecciones, que pronosticaba 200 diputados para el PSOE. La encuesta estaba firmada por una prestigiosa empresa de estudios sociológicos de matriz francesa. La exactitud de la predicción, descartando la “bola de cristal”, apunta a una conexión entre la encuesta y el recuento de votos de los ordenadores (¿pucherazo electrónico programado?). Tal coincidencia es altamente improbable en base a la teoría matemática de las desviaciones en la medición de fenómenos aleatorios.
    Vicent escribió: Un dios rubio gordinflón come palomitas de maíz asomado al ventanal del piso 72 de un rascacielos de Nueva York. Desde allí divisa La Meca, controla la venganza de Pinochet y la gomina del último general argentino, regula las tripas de Ariel Sharon en Israel, etc. Sentado en su mesa acaricia el globo terráqueo mientras sus órdenes, apoyadas de cerca por la VI flota, llegan a Portugal, cruzan España, pasan por Italia y Grecia y se ramifican por los países árabes.
    Diálogo en el “triángulo” de las computadoras:
    -¿Cree usted que Felipe González lo sabe?
    -¿Quién se ha encargado de aleccionarle?
    -Procure que no se salga de la “ética”.
    -Nuestro criado Willy Brandt se ha encargado de todo.
    Todavía hay muchos patriotas que no se han enterado de que la patria es un oleoducto y buscan un salvador de opereta. No saben que los gobiernos no son más que estaciones de seguimiento que gestionan el paso de las multinacionales.
    Sorprende que Juan Luis Cebrián, habitual participante del Club Bilderberg y responsable ideológico del periódico "El País", permitiera estas veladas amenazas a Felipe González, vendido como producto moral (100 años de honradez socialista). La verdad es que fue invitado por el dios del triángulo a sentarse frente al piloto automático en una Terminal de Occidente y obligado a implantar los designios del “Poder supranacional en la sombra”.
    Fuentes:
    -Ricardo de la Cierva
    -Manuel Guerra
    -Ricardo de las Heras
    Kissinger visita oportunamente España
    El 22 de septiembre de 1973, Kissinger fue nombrado Secretario de Estado en la administración Nixon. El 6 de octubre estalló la guerra del Yom Kippur y el 10 de diciembre recibió el Premio Nobel de la Paz. Pasados nueve días llegó a España para entrevistarse con Carrero Blanco, que murió asesinado pocas horas después. A partir de ese momento las relaciones de Kissinger fueron muy distendidas con España y su influencia decisiva en el pilotaje de la transición española, especialmente por su relación posterior con Felipe González. [...]
    [...]En una de las frecuentes visitas posteriores de Kissinger, un periodista le preguntó por su parecer sobre España, a lo que respondió con su habitual franqueza: “me parece un país de excelentes camareros”. Y es precisamente a esta expresión que hacía referencia Ibarretxe, argumentando de una forma un poco torpe que Euskadi había conseguido evitar con tenacidad el profundo proceso de desindustrialización que la dupla Kissinger-González hicieron sufrir a España.[...]
    [...]En 1977 el embajador de EEUU en España Wells Stabler preparó la visita de Felipe González a EEUU para que se entrevistara con el Vicepresidente Walter Mondale, el Secretario de Estado Cyrus Vance y otras autoridades e instituciones, con una conferencia en el CFR (Council on Foreign Relations), una cena organizada por el Carnegie Endowment for International Peace y una entrevista personal con David Rockefeller. El periplo americano fue realmente satisfactorio, pues González recibió de diferentes instituciones americanas 12 millones de dólares para que comenzara a estructurarse el PSOE como opción política viable.[...]
    González recibe a Rockefeller
    El presidente del Gobierno, Felipe González, recibió ayer 26/4/1983 en un desayuno de trabajo, al financiero norteamericano David Rockefeller. En la conversación, que duró una hora aproximadamente, estuvo también presente el ministro de Economía y Hacienda, Miguel Boyer. Fuentes de la Presidencia del Gobierno indicaron que el encuentro tuvo un carácter de conversación genérica, sin tratarse ningún tema de forma particular.La presencia de Boyer fue explicada por las mismas fuentes dada la personalidad de Rockefeller, en cuanto miembro de primera fila del mundo económico internacional. No obstante, en la conversación se trataron diversos temas en general. Entre ellos las fuentes citaron la situación en América Latina y el próximo viaje de Felipe González a Estados Unidos.
    5. Operación De Gaulle
    El semanal digital
    Antonio Martín Beaumont
    (23/2/2011)
    Del "está en la sala de espera" sobre el general Armada, tal como figuró inicialmente en el sumario, se pasó, por mediación de Oliart, a "ni está ni se le espera". Sobre el 23-F aún no se ha publicado todo lo que se sabe, ni se sabe todo lo que sucedió.
    A los españoles con más de 45 años les parecerá que fue ayer pero la realidad se impone: el 23-F ha cumplido treinta años y se explica ya en los libros de Historia a una generación que no lo vivió. Es más: así como otros hechos de nuestro pasado y de la misma Transición son polémicos y generan opiniones enfrentadas, no hay ninguna discusión importante sobre el intento de golpe de Estado. La verdad oficial se instaló e, inmediatamente, todos miramos adelante.
    Pero que la opinión sea unánime, y que la perspectiva ucrónica de un golpe triunfante en 1981 no guste a nadie, no quiere decir que el 23-F deba ser un capítulo cerrado. Aún no se ha publicado todo lo que se sabe, ni se sabe todo lo que sucedió, sobre los acontecimientos de aquellas horas en las que, para algunos, la democracia estuvo en peligro, y que terminó, en eso coinciden todos, con ella consolidada y confirmada.
    El periodista e historiador Jesús Palacios acaba de publicar una obra bien interesante, la más completa que he leído hasta ahora al respecto, 23-F, el Rey y su secreto (Editorial Libros Libres), donde explica que fue un golpe desde dentro del sistema, un movimiento institucional cuyo objetivo era un nuevo pacto democrático para reforzar el papel de la Corona; una Operación De Gaulle, que tenía como final previsto un Gobierno de concentración con el general Alfonso Armada al frente.
    La situación de España a comienzos de 1981 no era sencilla. ETA y GRAPO habían puesto contra las cuerdas al Estado, matando casi cada día, imponiendo su ley en partes consistentes de la sociedad y el miedo en el resto. El partido mayoritario, UCD, estaba profundamente dividido –era un cajón de sastre con personas, ideas y proyectos muy diferentes en su interior- y el Gobierno corría el riesgo de quedarse sin apoyos en el Parlamento. La alternativa era una izquierda que no había gobernado desde los tiempos de Francisco Largo Caballero y Juan Negrín y que no generaba universal confianza. España era una democracia, pero ésta era tierna y frágil.
    La dimisión de Suárez
    Dos fotogramas explican esa situación mejor que cualquier argumento. A las 19.40 del 29 de enero de 1981 la programación de Televisión Española se había interrumpido para emitir una "Declaración del presidente del Gobierno". Adolfo Suárez, tras un año de crisis económica, de terrorismo desbocado, de reivindicaciones nacionalistas que no siempre cabían en la Constitución y de disolución de su propio partido, dimitía: "Presento, irrevocablemente, mi dimisión como presidente del Gobierno". Un detalle importante, en una democracia joven: había dimitido ante el Rey pero se sentía obligado a explicarlo a los ciudadanos. ¿Por qué? "No me voy por temor", dijo, pero sin duda pesó mucho la durísima oposición socialista -"el ataque irracionalmente sistemático, la permanente descalificación de las personas"- y la falta de otras alternativas democráticas.
    ¿Y fuera de la democracia? Cabía una involución autoritaria, más militar que de ultraderecha, de la que se tenían noticias pero cuya inmadurez era suficientemente conocida en el Gobierno: "No quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la Historia de España".
    Buscando una salida
    España terminó enero sin Gobierno y empezó febrero al borde de la confrontación social. El miércoles 4 de febrero los sectores más radicales del independentismo vasco desafiaron al Rey Juan Carlos en la Casa de Juntas de Guernica, donde había acudido a presidir un solemne acto institucional. Aunque el rey proclamó su "fe en la democracia y su confianza en el pueblo vasco", todo el país contempló con estupor, en televisión, cómo en una institución autonómica el brazo político de una banda terrorista entonaba puño en alto el himno independentista.
    Había que dar una salida a la situación y la Constitución obligaba a que cualquier Gobierno saliese del Parlamento. Allí, sin embargo, era preciso que alguien mantuviese unida la UCD, y de ese partido atormentado por sus disputas surgió la candidatura de Leopoldo Calvo-Sotelo a la Presidencia del Gobierno. Capaz y formado, por su talante podía convencer a los más moderados y por su perfil familiar podía no disgustar a las derechas.
    Sin embargo, la solución parlamentaria no convencía a todos. Desde varios sectores, especialmente militares pero no sólo, se pensó en una solución extraparlamentaria de la crisis, que solucionase los grandes problemas y especialmente el autonómico y el terrorista. Un Gobierno fuerte no disgustaba a nadie pero ¿se podía conseguir en democracia?
    El teniente coronel Tejero
    Antonio Tejero Molina, teniente coronel de la Guardia Civil ya procesado por la llamada Operación Galaxia, pensaba que no. Como él, una parte importante de la oficialidad joven formada en el franquismo creía que la democracia era el problema, y que había que volver a imponer el orden a costa de las libertades. En esa dirección conspiraban varios grupos inconexos de aspirantes golpistas, genéricamente identificados con los análisis del colectivo "Almendros", que ocultaba al entonces general Manuel Cabeza Calahorra, publicados en el diario El Alcázar.
    Los generales monárquicos
    Muchos altos mandos militares, incluyendo los poderosos capitanes generales, pensaban que la situación excepcional requería una interrupción de la normalidad para volver a la Constitución tal vez después, una vez "enderezada" la situación. No se trataba de liquidar las instituciones, sino de consolidarlas "desde fuera", con el máximo respeto al Rey. El monárquico capitán general de Valencia, Jaime Miláns del Bosch, resultó ser el más decidido de estos golpistas de segundo tipo, pero no era ni el único ni el mejor situado; aunque sí resultó ser el más decidido.
    También el general de división Alfonso Armada era monárquico, y creía posible la cuadratura del círculo: que un militar -a ser posible él mismo- presidiese un gobierno de unidad nacional, respaldado por los partidos del Congreso y destinado a corregir la situación sin interrumpir formalmente la vida institucional. Armada tuvo, además de contactos con el resto de golpistas, estrechas relaciones políticas y financieras.
    ¿Hubo una trama golpista en febrero de 1981? A falta de una, al menos media docena de filones; casi todos ellos, además, seguidos de cerca o de lejos, y a veces desde dentro, por los servicios secretos desarrollados por el coronel José Ignacio San Martín, y donde después abrevaron jóvenes oficiales del CESID como José Luis Cortina.
    Gobierno para derrotar el terrorismo
    La sesión de investidura de Calvo-Sotelo estaba prevista para la tarde del día 23, en el Congreso, y era previsible una derrota del candidato con la consiguiente crispación nacional. Algunos de los conspiradores, de diferentes tendencias y con diferentes intenciones, confluyeron en la idea de interrumpir la sesión del Congreso y establecer un Gobierno capaz de derrotar el terrorismo. En la tentativa confluyeron legalistas e ilegalistas, monárquicos convencidos de la aprobación regia y franquistas antidemócratas, conspiradores natos y agentes de los servicios secretos. Unos se engañaban y otros querían engañarse sobre lo que había de suceder.
    Durante la votación nominal de la investidura, que la radio transmitía en directo, el hemiciclo de las Cortes fue invadido por miembros de la Guardia Civil al mando de Tejero. Tras unos muy conocidos incidentes, el Congreso quedó ocupado y el país paralizado. ¿Un nuevo 1936? Miláns del Bosch decretó el estado de excepción en Levante, en nombre del Rey, mientras que los restantes capitanes generales, algunos de los cuales estaban al tanto de los planes, acuartelaban sus tropas. Tropas mecanizadas de Caballería tomaron los estudios de Televisión Española en Prado del Rey, y todo Madrid esperaba la llegada a las calles de la División Acorazada Brunete. Al mismo tiempo, Armada entraba en las Cortes con la intención de proclamar, con apoyo de los diputados allí retenidos, un nuevo Gobierno presidido por él mismo.
    La marcha atrás de Tejero
    ¿El golpe había triunfado? Sin embargo, en ese punto fracasó. Se ha dicho que la intervención del Rey pidiendo al Ejército lealtad democrática fue decisiva; y probablemente fue así en muchas conciencias llenas de dudas. Pero quien detuvo el golpe fue el mismo Tejero, que al ver la lista que Armada proyectaba convertir en Gobierno impidió la entrada del general en el hemiciclo y privó a los golpistas de proyecto político. La historia es burlona, pero fue el golpista más duro quien prefirió el fracaso de todos al triunfo personal de quien había sido preceptor del Rey en su juventud.
    ¿Sabemos todo del 23-F?
    Probablemente nunca lo sepamos. Adolfo Suárez ha perdido la memoria de aquellos hechos, Tejero quedó siempre al margen de la trama al más alto nivel político y militar, Miláns ha muerto y Armada, marqués de Santa Cruz de Rivadulla, se dedica en su pazo gallego a cultivar camelias. En silencio hasta ahora. Hombres de otro tiempo como el capitán de navío Camilo Menéndez o el comandante Ricardo Pardo Zancada –el más inteligente de todos, el que se sumó al golpe a última hora, aún sabiendo que no podía salir adelante, por lealtad a la palabra dada- perdieron sus carreras profesionales por una adhesión sentimental a algo que sabían fracasado.
    Armada está en la sala de espera
    Curiosidades después de estos años hay innumerables, naturalmente. Veamos alguna. El famoso juez Antonio Pedreira, actual instructor en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid del caso Gürtel, por aquellos años fue letrado defensor del capitán Cid Fortea. Igualmente, cuentan conocedores del proceso que en las primeras declaraciones tomadas por el juez especial designado para el caso, José María García Escudero, tras haber hablado con el general Sabino Fernández Campo, secretario de la Casa Real, sobre la famosísima llamada del general Manuel Juste a La Zarzuela preguntando por Armada, inicialmente la frase que apareció en el sumario fue: "Está en la sala de espera". Aunque más tarde, aquella original respuesta telefónica de Fernández Campo fue tachada con Típex y sustituida por la archifamosa, que ha pasado a la historia, de "ni está ni se le espera", gracias al habilidoso trabajo del por entonces ministro de Defensa, Alberto Oliart, actualmente presidente de CRTVE.
    El Rey defendió con energía la Constitución el 23-F de 1981, pero fueron más la impericia y la división de los golpistas las que liquidaron el golpe. De hecho, el Rey, en su intervención televisada, violó formalmente la Constitución que defendía, ya que dio órdenes directas a los mandos militares, algo a lo que él mismo había renunciado cuando firmó la Carta Magna en 1978. La Constitución sobrevivió reforzada a aquel atardecer de invierno y la Corona mantuvo de hecho su vínculo privilegiado con los Ejércitos, reforzado una semana después, cuando -el 28 de febrero de 1981- Don Juan Carlos celebró el XXV aniversario de su jura de bandera en la Academia General Militar de Zaragoza declarando que "esta unión de las Fuerzas Armadas, que en la paz forman un bloque inquebrantable, es el reflejo de lo que ocurre en los momentos del combate, cuando las acciones individuales distinguidas constituyen únicamente episodios, por brillantes que sean, en el conjunto de la acción".
    Y así fue: la unidad de las Fuerzas Armadas en torno al pueblo y al Rey se mantuvo, y el 23-F se quedó en un susto, o en un aviso, cuyos detalles se nos van a seguir escapando probablemente durante una generación más.
    6. Trama oculta en el CESID
    Espía Digital
    (2/12/12)
    FRANCISCO GARCÍA-ALMENTA nació el 18 de diciembre de 1940. Ingresó en el servicio militar en enero de 1955 y alcanzó el empleo de teniente de Infantería en 1964. Ascendió a capitán en diciembre de 1972, empleo con el que obtuvo el diploma de Estado Mayor del Ejército. Hasta su ascenso a comandante, producido en diciembre de 1981, tuvo prácticamente sólo dos destinos: primero en los servicios de información/inteligencia del Alto Estado Mayor y, a continuación, en el CESID, organismo que los absorbió cuando se creó en 1977. Esta es una etapa llena de oscuridad en la que García-Almenta estuvo a las órdenes directas de quienes, provenientes del “Alto”, constituyeron el denominado “núcleo duro” del CESID.
    En el CESID vivió los controvertidos sucesos del 23-F como “segundo” del comandante José Luis Cortina, entonces al mando de la AOME (Agrupación Operativa de Medios Especiales), unidad que proporcionó apoyo técnico y logístico a los asaltantes del Congreso de los Diputados.
    Este episodio de su biografía, y en particular sus actuaciones como ejecutor de las órdenes de Cortina y sus posteriores declaraciones como testigo en el juicio correspondiente tratando de exonerarle, ha sido descrito con crudeza y profusión de detalles en diversos medios y reportajes informativos. Quizás, el más preciso sea el dossier titulado “Golpistas al poder” publicado por la revista “El Siglo” (nº 402, 21 al 27 de febrero de 2000), coincidiendo con el 19 Aniversario del 23-F, que, por otra parte, tampoco contemplaba su versión directa y personal del suceso.
    Al respecto, se deben considerar dos circunstancias significativas. De una parte, el hecho de que, a pesar de estar claramente implicado en los sucesos del 23-F como nexo de unión entre su jefe y sus subordinados directos, ambas partes procesadas, él no lo fuera. Y de otra, su evidente complicidad en la estrategia defensiva del comandante Cortina, lanzando continuas“nubes de humo en su declaración”, en clara observación de Ricardo de la Cierva (“El 23-F sin máscaras”, Editorial Fénix, 1998), quien asegura también que “actuó como testigo a favor de una discutible coartada de Cortina en el proceso”.
    De hecho, en el libro de Carlos Estévez y Francisco Mármol “Carrero: Las razones ocultas de su asesinato” (Ediciones Temas de Hoy, 1998), se reproduce, prácticamente sin más comentario, una hoja de las actas del Consejo de Guerra (quizás de las substraídas a las partes por la propia presidencia del Tribunal) con el “interrogatorio de preguntas que presenta el letrado Rogelio García Villalonga, postulando en nombre de su defendido el comandante de Infantería Don José Luis Cortina Prieto, para que a su tenor y previa declaración de pertinencia sea examinado el testigo capitán Don Francisco García-Almenta” (hoja OF 2077296, numerada a mano 6975). Como quinta pregunta, dirigida a quien durante los prolegómenos del golpe había actuado precisamente a las órdenes de Cortina, se demanda sin duda de forma pactada:
    “Diga como es cierto, sabe y le consta que ha sido frecuente el hecho de que vehículos del personal perteneciente al organismo al que está adscrito, hayan coincidido con acontecimientos de tan suma gravedad como los del atentado del almirante Carrero Blanco o del atentado contra el general Esquivias”…El resultado de aquella estrategia testifical fue perfectamente captado por los demás procesados. En continuidad argumental, en ese mismo libro sus autores narran lo siguiente:
    … El mismo día y a la misma hora que el presidente Carrero Blanco fue asesinado, muy cerca de él y sin él saberlo se encontraba un coche camuflado ocupado por agentes de la Unidad Operativa de la “Segunda Bis”, perteneciente al Alto Estado Mayor.
    Cuando el coche de Carrero salta por los aires en la calle Claudio Coello, la unidad de inteligencia recibe la orden de volver a su centro de operaciones y no hacer acto de presencia en la zona, y cuando los integrantes del equipo cruzan la puerta del centro de Operaciones Especiales comentan: “Nos lo hemos llevado puesto, menudo agujero hemos hecho”. Estas palabras que se prestan a pocas interpretaciones han sido recogidas literalmente de quien nos lo ha contado, alguien que se encontraba en ese lugar en aquel momento.
    Recientemente otro militar implicado en el intento de golpe del 23-F, el comandante Ricardo Pardo Zancada, quien también estaba en aquellas fechas en el SECED a las órdenes de San Martín, en la presentación de su libro “23-F: La pieza que falta” aseguró que en el transcurso del consejo de guerra de Campamento “sonó como un trallazo cuando el comandante Cortina (de los Servicios Operativos Especiales del CESID), al ser preguntado por la presencia de coches de los servicios aquella tarde en las inmediaciones del Congreso, respondió:
    También el día del asesinato de Carrero había coches en la calle”. Tras esa declaración que sonaba a clara amenaza, ningún miembro del Tribunal siguió insistiendo en el tema. Cortina resultó absuelto ante el asombro de todos.
    Lo más llamativo del caso no sería el apoyo testifical prestado por el entonces capitán García-Almenta a su superior y amigo, hasta cierto punto comprensible, ni tampoco la legítima estrategia defensiva de éste en todos sus términos, sino que ambos compartieran destino en la Tercera Sección de Información del “Alto” el 20 de diciembre de 1973, fecha del asesinato del almirante Carrero Blanco, que tanto juego pareció darles para salvaguardar su impunidad en los sucesos del 23-F.
    En relació con la habilidad de Cortina para plantear su defensa en el Consejo de Guerra del 23-F, controlando la carga política de las declaraciones realizadas por los agentes bajo su mando implicados en aquellos hechos, como la del entonces capitán Francisco García-Almenta, también conviene considerar el perspicaz comentario recogido por Alfredo Grimaldos en su libro “La CIA en España” (Editorial Debate, 2006). Con el significativo título parcial de “La amenaza de José Luís Cortina”, describe una escena del mismo verdaderamente reveladora que, incluso, llega a estremecer:
    … Durante una de las sesiones del juicio contra los militares golpistas implicados en el 23-F sucede un hecho inquietante. Desde primeras horas de la mañana, el comandante José Luís Cortina, uno de los cerebros coordinadores del golpe, en su calidad de jefe de la AOME, es sometido a un duro interrogatorio por el fiscal, que le acorrala con sus preguntas sin dejarle escapatoria. Cortina, cada vez más nervioso, no encuentra ningún resquicio por donde escabullirse, pero de repente, suena la campana salvadora. Es la hora de comer y se hace un pequeño receso.
    Cortina sale disparado hacía el teléfono y marca un número con ansiedad. Un miembro de los servicios de información controla la conversación. En determinado momento, indignado, el comandante procesado le dice a su interlocutor: “Como siga este tío así, saco a relucir lo de Carrero”. “Y a partir de ese momento, la cosa cambia por completo”, explica un antiguo oficial de inteligencia. “Cuando se reanuda la sesión, el tono de las preguntas es muy distinto, como si hubieran cambiado al fiscal, que sigue siendo el mismo. Sólo les falta hablar del tiempo.
    Esto se comprueba perfectamente en las actas del Consejo de Guerra. Y la conversación telefónica de Cortina está certificada”. Al final del juicio, el presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar que preside el Consejo de Guerra, el teniente general Federico Gómez de Salazar, manda hacer una serie de copias de las actas, pero después hay una contraorden y decide no distribuírselas a ninguna de las partes. Otra irregularidad cometida por razón de Estado. Pero alguien habilidoso consigue hacerse con una de esas copias, la única que falta, y en ella se puede comprobar perfectamente la evolución del interrogatorio de Cortina.
    Cuando se produjo el atentado contra Carrero, José Luís Cortina estaba destinado en los servicios de inteligencia del Alto Estado Mayor. Su secreto debía de tener mucho peso: la sentencia del Consejo de Guerra le absolvió de todos los cargos.
    Aunque García-Almenta salió legalmente airoso de la intentona golpista del 23-F, incluso más que Cortina porque ni siquiera llegó a ser procesado, sus evidentes implicaciones en aquel trance derivaron en su inmediato cese en el CESID.
    Ya ascendido a comandante, ocupó destino en el Estado Mayor de la División Acorazada “Brunete” nº 1, reconduciendo definitivamente su vida profesional en actividades netamente militares. Como teniente coronel mandó el Batallón de Operaciones Especiales de La Legión (BOEL) desde noviembre de 1990 hasta su ascenso a coronel en julio de 1992. Con ese empleo fue destinado primero a la Escuela Superior del Ejército, obteniendo más tarde, el 11 de diciembre de 1993, el mando del Regimiento “Castilla” nº 16. En septiembre de 1994, fue nombrado jefe de la Agrupación “Extremadura” que participó como quinto contingente español en la misión humanitaria destacada a Bosnia-Herzegovina, relevando a la Agrupación “Córdoba”.
    No sin despertar ciertos recelos entre algunos compañeros de armas, puede que contrariados en sus propias aspiraciones profesionales, y sin duda en medios políticos e informativos, el Gobierno presidido por José María Aznar le ascendió a general de Brigada en abril de 1997, otorgándole en abril de 1998 el mando de la Brigada de Infantería Acorazada “Guadarrama” XII, integrada en la emblemática División “Brunete” y con base en el campamento de El Goloso (Madrid). Con esta unidad, García-Almenta volvió a participar, en 1998, en misiones dentro de la antigua Yugoslavia, relevando a la Brigada “Castillejos”.
    Los antecedentes del 23-F, han llevado inevitablemente a que su acceso al generalato y la importancia de sus últimos destinos, con base curricular evidente, se hayan podido entender también gracias a una inteligente administración de algunas claves secretas sobre aquel intento de golpe de Estado y de su silenciosa colaboración para sustraerlas de la verdad histórica, acompañada, por supuesto, del respaldo del clan de los militares antiguos colaboradores de GODSA.
    El espectáculo político, y hasta el desencanto de algunos militares que aún conservaban cierta memoria histórica sobre aquella clara trasgresión del orden constitucional, llegó a su cenit el 12 de octubre del año 2000 en Madrid, coincidiendo con la Fiesta Nacional. Su celebración incluyó una llamativa parada militar presidida por el rey Juan Carlos I que contaba, por primera vez, con fuerzas del Cuerpo de Ejército Europeo. Los dos mandos más significados de aquellas fuerzas en revista, caracterizados como sucesor y ayudante, respectivamente, del comandante Cortina en el CESID más polémico y cuestionado, eran el teniente general Juan Ortuño (que desfiló al frente de la representación del EUROCUERPO) y el entonces general brigadista Francisco García-Almenta (que lo hacía, como en otras ocasiones anteriores, al frente de la Fuerza Terrestre).
    Casado con María del Carmen Alonso Bada, ha sido distinguido con diversas condecoraciones, entre ellas la Gran Cruz del Mérito Militar y la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
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    -que es el Diablo o Satanás- y lo encadenó por mil años.
    49 min
  • el auto golpe 1
    23-F, el autogolpe inspirado por el mismísimo Rey Juan Carlos
    Si fracasó fue porque Tejero, que había sido utilizado por los servicios de información, se sintió engañado –porque lo había sido-, y no quiso participar en una farsa que había de desembocar en un Gobierno presidido por un militar pero con destacados miembros de la izquierda.
    Por Fernando Paz -22/02/2016
    El rey Juan Carlos I y el teniente coronel Tejero/Actuall.
    Quiere la leyenda que el 23 de febrero de 1981, un grupo de guardias civiles –añorantes del franquismo- tomaron el Congreso al asalto, secuestraron a los diputados con el fin de imponer un régimen dictatorial y, tras unas horas ocupando el hemiciclo, depusieron su actitud y las armas gracias a la división entre los militares y la tajante orden del rey de que estos mantuviesen el orden constitucional. Y que así se frustró la intentona involucionista.
    Cuatro días después, el 27 de febrero, el pueblo español se echaba a la calle en defensa de “la libertad, la democracia y la Constitución” en una manifestación, ciertamente multitudinaria, para la que los partidos políticos movilizaron hasta el último de sus afiliados.
    Algunas personas creen que La Sexta da información.
    Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.
    A lo largo de las dos décadas –largas- que siguieron al 23 F, se asentó tal visión de aquella histórica jornada consagrada no a la verdad histórica, sino a la conveniencia política. Porque la verdad es muy otra.
    Una mentira que interesaba a todos
    El 23-F fue, digámoslo ya, un autogolpe. Una maniobra para fortalecer el sistema, no para acabar con él. Un golpe para rectificar el régimen -un golpe de “timón”, como se venía diciendo desde distintos ámbitos – no para sustituirlo. Pero ¿por qué?
    Alfonso Armada rodeado de militares se dirige al Congreso.
    Alfonso Armada rodeado de militares se dirige al Congreso.
    El proceso de transicion estaba en un punto muy peligroso; el separatismo crecía y las autonomías no solo no habían encauzado las ansias particularistas de algunos, sino que las habían desatado.
    Los gobiernos centristas eran muy débiles, y el partido que los sustentaba estaba resquebrajado y sin dirección, pese a que el propio monarca se había implicado en su mantenimiento (el rey había recabado apoyo económico para la UCD entre las monarquías del Golfo).
    La situación en materia terrorista era desesperante: en 1980, ETA había asesinado casi a un centenar de personas, en su inmensa mayoría policías y militares. En medios políticos que comprendían al PSOE –y hasta a algunos comunistas- se hablaba abiertamente de la necesidad de un gobierno de concentración e incluso del general Armada como cabeza del mismo.
    Su origen hay que buscarlo en la traición de un Suárez que les había prometido no legalizar jamás el PCE
    El malestar castrense no se debía únicamente al terrorismo y a la impotencia gubernamental para ponerle coto. Su origen hay que buscarlo en la traición de un Suárez que les había prometido no legalizar jamás el PCE.
    Corría septiembre de 1976. El presidente había empeñado solemnemente su palabra ante el vicepresidente para la defensa, ante los tres ministros militares, ante el jefe de Estado Mayor Central, ante los capitanes generales y ante unos treinta almirantes y generales.
    En abril de 1977, la traición del presidente a su promesa –felonía inconcebible para un militar- produjo en gran parte de este estamento un sentimiento de repulsión hacia Suárez que jamás le abandonaría.
    Adolfo Suárez, tras el intento golpista en el Congreso de los Diputados.
    Adolfo Suárez, tras el intento golpista en el Congreso de los Diputados.
    La izquierda, hasta ese momento, mostraba una notable falta de entusiasmo por la apertura política. Aunque en 1976-1977 los grupos de izquierda argüían no apoyarla por desconfiar de que el gobierno de Franco fuese sincero en sus propósitos aperturistas, la realidad era exactamente la contraria: la izquierda se oponía a la reforma política –propugnando la ruptura- precisamente porque lo que temían no es que los franquistas no trajesen la democracia, sino que la trajesen.
    Pero el apoyo masivo que la poblacion dio al referéndum convocado para el 15 de diciembre de 1976 por el gobierno franquista le hizo replantearse la estrategia. Incapaz de hacer frente al proceso democratizador, resultaba más práctico sumarse a él y capitalizarlo.
    Y hasta tal punto lo consiguieron que, apenas una década más tarde, habían logrado consagrar como versión canónica aquella que hacía a la izquierda protagonista casi en exclusiva de la tan cacareada “transicion a la democracia”, mientras la derecha había desempeñado un papel meramente retardatario, con un franquismo intentando hacer naufragar por todos los medios el imparable avance hacia la libertad.
    En ese relato, la democracia estaba manchada por un pecado original imborrable, que era el de su procedencia franquista, algo que la izquierda ha tenido muy presente hasta el día de hoy.
    La creación de un mito
    Esa fue la razón por la que se apropió del 23-F y expandió la versión de que ese día nació la democracia. La imagen del pueblo manifestándose en defensa de las libertades democráticas contra un golpe de estado franquista, se corresponde mejor que nada con la idea de ruptura: los franquistas habían tratado de torpedear la incipiente democracia – y qué mejor imagen que la de un tricornio recortándose contra el fondo de un parlamento, pistola en mano- de modo que no podían ser quienes la hubiesen traído.
    España encontraba su versión de la resistencia contra la tiranía, como Europa había encontrado la suya durante la II guerra mundial
    De este modo, se creaba un mito, el del 23-F: el mito de una sociedad moderna que se rebelaba contra la dominación de un grupo antidemocrático.
    España encontraba su versión de la resistencia contra la tiranía, como Europa había encontrado la suya durante la II Guerra Mundial. Al frente de los heroicos resistentes, el monarca, los partidos, los medios.
    Se erigía, así, el mito de un rey dispuesto a jugárselo todo por la democracia, de unos partidos que salían a la calle en defensa de las libertades y de unos medios rayanos en el heroísmo. El 23-F se convirtió en el acontecimiento histórico que bautizaba el régimen español y le lavaba de su pecado original.
    Los diputados se levantan de sus escaños/Fuente: Manuel Hernández De León (EFE).
    Pero lo cierto es que la llamada ultraderecha nada tuvo que ver con aquello. Ninguna de las organizaciones de esa significación estuvo en la trama, ni fue requerida en modo alguno para participar del golpe ni en los sucesos que fuesen a acontecer más tarde.
    Sólo Juan García Carrés –antiguo sindicalista del vertical y falangista, pero sin ninguna responsabilidad política en organización alguna – estuvo implicado, pero lo estuvo por su amistad personal con Tejero, no en su condición ideológica y mucho menos por su dependencia orgánica de ningún partido político.
    En la gestación del 23F estuvieron implicados los partidos políticos, la corona y el ejército
    El verdadero golpe del 23-F fue diseñado por los aparatos del Estado, por el CESID. Estuvieron implicados en su gestación los partidos políticos (desde Fraga hasta Ramón Tamames, de Alianza Popular hasta el PCE y, sobre todo, el PSOE), la Corona y el ejército.
    Pero quienes lo ejecutaron fueron el comandante Cortina y el teniente coronel Calderón; dirigentes ambos del CESID y justificadamente tenidos por demócratas no lejanos a la progresista UMD (Unión Militar Democrática).
    Cortina y Calderón utilizaron a militares decididos y resueltos que, como la inmensa mayoría de los militares en 1981, conservaban una incuestionable lealtad a Franco que habían transferido al monarca por orden expresa del Caudillo. Eso permitió mantener la falacia del carácter ultra del 23-F.
    El golpe nunca fue para reinstaurar el franquismo, sino para reformar el sistema
    De modo que el golpe nunca fue para reinstaurar el franquismo, algo que hubiera sido absurdo, sino para reformar el incipiente sistema que se había salido del cauce previsto; para “reconducirlo”, en la terminología de Juan Carlos I.
    Por eso no tiene nada de casual que la “reconducción” se pusiera en manos de dos generales de intachables antecedentes monárquicos, Armada y Milans del Bosch. Años más tarde, Suárez llegó a publicar que “lo que Armada quería realizar era constitucional”. Y tanto.
    Otro de los objetivos del 23-F era el de adelantarse al llamado “golpe de los coroneles”, fraguado en el entorno del coronel San Martín, ya en marcha y con el que convergería. Lo que se auspiciaba desde las instituciones y organismos del sistema era un golpe a la francesa (“Operación De Gaulle” se llamó a lo del CESID) a favor del sistema para evitar una salida a la turca –tres golpes en veinte años-, en su contra, que se podría ensayar para la primavera. Lo cual ha contribuido enormemente a la confusión que desde entonces ha producido el 23-F.
    Si el golpe fracasó fue porque el teniente coronel Tejero, que hasta entonces había sido utilizado por los servicios de información para la toma del Congreso, se sintió engañado –porque lo había sido- y no quiso participar en una farsa que había de desembocar en un gobierno presidido por un militar pero que incorporaba destacados miembros de los partidos de izquierda.
    Y porque Armada no se personó en La Zarzuela, la División Acorazada no llegó a sacar los tanques gracias a los militares franquistas -aunque sí ocupó TVE- y porque la imagen del parlamento secuestrado, en el que se habían producido unos tiros y unos penosos empujones, no fue la mejor propaganda para la causa.
    El fracaso del golpe hizo que el CESID pusiera en marcha la idea de que había sido un golpe ultraderechista
    El fracaso del golpe hizo que el CESID pusiera en marcha la idea de que había sido un golpe ultraderechista, en lo que constituye una de las grandes mentiras de la democracia española.
    Una mentira secundada por la profesión periodística que, con honrosas excepciones, no solo no cuestionó dicha versión, sino que elaboró una larga serie de mendaces justificaciones al efecto. Al fin y al cabo ¿quién iba a mover un músculo por una pandilla de golpistas de extrema derecha?
    Mientras, el comandante Cortina subió en el escalafón, Armada fue indultado y, sobre todo, Su Majestad ganó una indisputada aura de legitimidad, la democracia se consolidó y los partidos se hicieron con el control de la sociedad.
    Que, en definitiva, era lo que se trataba.
    Fernando Paz
    Historiador, profesor y escritor. Ha publicado tres libros de su mano y colaborado en otros dos. Está pronto a publicar un cuarto y ya prepara el quinto. Desconfía de las multitudes y de las mayorías, y está convencido de que a cada época la salva un pequeño puñado de hombres que tienen el valor de ser inactuales.
    1 hr 31 min
  • judíos contra América 7 fin
    1968: Ejército y política nacionalista.
    1968: Perú: una revolución nacionalista.
    1971: Perú. Los orígenes del sistema latinoamericano.
    1970: Peronismo. Autocrítica y Perspectivas.
    1970: Argentina. Estado y Liberación Nacional.
    1970: El Ejército Y La Crisis Política Argentina.
    1972: Geopolítica de Liberación.
    1972: Peronismo. Teoría e Historia del Socialismo Nacional.
    1972: Peronismo. De la reforma a la revolución.
    1983: La Viabilidad Argentina.
    1985: Argentina: Sobre transiciones y decadencias.
    1986: Crisis militar argentina.
    1987: [ed.]. Perú: Sendero Luminoso, ejército y democracia. Madrid (España)-Buenos Aires (Argentina): Prensa y Ediciones Iberoamericanas; Instituto Latinoamericano de Cooperación Tecnológica y Relaciones Internacionales.
    1987: Nación y Revolución. Argentina: los años '70.
    1987: La Tablada y la Hipótesis de Guerra.
    1988: Política de producción para la defensa.
    1988: The South Atlantic: War Hypothesis, in Geopolitics of the Southern Cone and Antarctica.
    1990: El Ejército Nacional en estado de rebeldía.
    1991: Tecnología militar y estrategia nacional.
    1993: Política Nacional y Proyecto de País.
    1995: Subversión, Contrasubversión y Disolución del Poder.
    Materiales sobre economía de la defensa y política de la defensa. Buenos Aires, ILCTRI.
    1996: Terrorismo fundamentalista judío, nuevos escenarios de conflictos. Madrid: Libertarias.
    1997: El nacional-judaísmo: un mesianismo postsionista, con prólogo de Roger Garaudy. Madrid: Libertarias.
    1997: España y los judíos, expulsión, Inquisición, Holocausto, 1492-1997. Madrid: Amanecer.
    1998: La falsificación de la realidad. Madrid-Buenos Aires: Libertarias.
    1998: La conquista del Imperio americano. Madrid-Buenos Aires: Al-Andalus.
    1999: Caudillo, ejército, pueblo: la Venezuela del comandante Chávez.7​
    2001: Tres ensayos geopolíticos.
    2001: La "cuestión judía" en América del Sur.
    Referencias
    Llopart, Joan Antoni (2003). «In memoriam Norberto Ceresole», artículo en el sitio web Juan Antonio Llopart, publicado el 14 de julio de 2009.
    Ceresole: caudillo, ejército, pueblo Archivado el 17 de noviembre de 2002 en Wayback Machine. (1999). Artículo en el sitio web VHO.org.
    Garayalde, Juan M. «Norberto Ceresole: la inteligencia detrás de la Corona», artículo del 7 de mayo de 2003, publicado el 17 de noviembre de 2009 en el sitio web Metapolítica Cristópolis. Consultado el 13 de octubre de 2013.
    Ceresole, Norberto. «Menem y Europa», artículo en el diario El País (Madrid) del 31 de octubre de 1988. Consultado el 13 de octubre de 2013.
    [Norberto Ceresole] Es presidente del Instituto Latinoamericano de Cooperación Tecnológica y Relaciones Internacionales (ILCTRI), y dirige la revista Defensa y Sociedad. Estuvo exiliado en España entre 1976 y 1983.
    Armengaud, Jean-Hébert. «Chavez inquiète Libé», artículo en francés en el sitio web Altermedia France-Belgique, 9 de enero de 2006. Consultado el 13 de octubre de 2013. El periodista francés Jean-Hébert Armengaud escribió sistemáticamente en contra de las políticas de Fidel Castro y Jean-Bertrand Aristide.
    Meyssan, Thierry; y Capdevielle, Cyril. «Hugo Chavez est-il antisémite?», artículo en francés en el sitio web Altermedia France-Belgique, 11 de enero de 2006. Consultado el 13 de octubre de 2013.
    «Caudillo, ejército, pueblo. La Venezuela del presidente Chávez» (enero de 1999) texto del libro de Ceresole, publicado en el sitio web Analítica (Caracas).
    Enlaces externos
    Biography from the Instituto de Formación y Capacitación Política "Gral. Juan Domingo Peron" Archivado el 4 de mayo de 2006 en Wayback Machine.
    Biography from Spanish media
    Profile by the newspaper "El Universal"
    1 hr 13 min
  • judíos contra América 6
    Obra
    La obra de Norberto Ceresole se divide en tres etapas:
    La primera versa sobre un pensamiento estratégico vinculado a la tecnología militar como impulsor de la innovación científica nacional y motor del desarrollo tecnológico, industrial y social de una nación en su conjunto.
    La segunda corresponde a un pensamiento estratégico geopolítico nacionalista popular, en la línea ideológica del peronismo ortodoxo.
    La tercera etapa comienza a partir de los atentados en Buenos Aires durante los años '90 contra la Embajada de Israel y la AMIA.
    A partir de entonces, la obra de Ceresole se concentra básicamente en las siguientes premisas:
    a) la existencia de un frente de poder mundial anglo-norteamericano cuyo núcleo identifica el autor como el "lobby judío" residente en Estados Unidos,
    b) afirmación de la hipótesis de que los atentados en Buenos Aires fueron obra del extremismo de ultraderecha judío;
    c) afirmación de que el Holocausto es un mito que carece de respaldo científico, histórico y documental,
    d) el rechazo a las categorías interpretativas históricas y sociológicas de opresión e injusticia social como las de "metrópoli-periferia" o "lucha de clases" (Marx, Sartre, F. Fanon), y afirma en su lugar el contenido racial de la relación opresores-oprimidos, introduciendo el concepto de "revoluciones raciales no asumidas";
    e) resalta como fundamental la distinción entre el genos y el ethnos; f) señala a la conciencia racial y a las fuentes martirológicas religiosas ―en particular cristianas y chiitas―, como único motor de liberación del oprimido.
    36 min
  • judíos contra América 5
    la prensa venezolana se ventiló el caso de Ceresole a finales de febrero pasado, cuando el diario El Nacional publicó unas explosivas declaraciones en las cuales el sociólogo argentino admitía haber trabajado con Chávez.
    El Presidente, quien apenas cumplía treinta días en el poder, admitió que Ceresole era su amigo. Lo conozco, le tengo mucho aprecio, pero no es mi asesor, ni está contratado por nadie , señaló en esa ocasión Chávez.
    Sin embargo, al día siguiente el canciller, José Vicente Rangel, sorprendió al informar que el Gobierno había invitado a Ceresole a abandonar el país, al tiempo que negó cualquier vinculación con Chávez y lo calificó de figura despreciable . El canciller declaró a la prensa: Niego terminantemente que (Ceresole) sea asesor del presidente Chávez y el primero en desmentirlo es el propio Presidente .
    Las contradicciones se hicieron aún más evidentes con un pronunciamiento del Ministro del Interior, Luis Miquilena, quien desmintió a Rangel y dijo que el gobierno no había expulsado al sociólogo argentino, sino que le llamó la atención , porque su presencia en Venezuela estaba siendo utilizada por la oposición para desprestigiar al Presidente y atribuirle un carácter dictatorial al Gobierno.
    Ceresole, quien amenazó al canciller con una demanda por difamación e injuria, prefirió salir de Venezuela con rumbo a Madrid el 5 de marzo por voluntad propia. También el Gobierno cerró la polémica pero no aclaró porque la versión de que Norberto Ceresole estuvo en el Palacio de Miraflores, sede de gobierno, el 18 de febrero pasado, cuando representantes de la prensa venezolana se reunieron con el presidente Chávez. Ni por qué en junio de 1995 Miquilena pagó con su tarjeta de crédito el hotel de Ceresole luego de que este fuera expulsado del país por sus vínculos con Chávez, entonces un ex militar golpista.
    Influencia ideológica La revelación sobre la amistad entre el mandatario venezolano y el sociólogo argentino, habría pasado desapercibida sino es por la magnitud de los pronunciamientos hechos por el propio Ceresole: La democracia no sirve ; los corruptos son irrecuperables, y a los que gobiernan hay que pulverizarlos ; los judíos distorsionan las cifras exactas del llamado Holocausto y como buen racista, tengo un amigo judío en alguna parte del mundo .
    Además, el escritor, historiador y ex miembro de la Comisión Constituyente, Jorge Olavarría, reveló que tras un análisis de una misiva presidencial a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia enviada a mediados de marzo, encontró la influencia de Norberto Ceresole. Es una muy reveladora expresión de la quincalla ideológica que la ha sido trasmitida por su mentor, el neonazi y antisemita argentino, Norberto Ceresole , dijo Olavarría, ex candidato presidencial, al detallar que la carta es un reflejo casi literal de las ideas, frases, mentalidad, raciocinios, inflexiones y citas visibles en los trabajos dejados por Ceresole en su última visita a Caracas. Uno de ellos titulado Caudillo, ejército y pueblo y otro: el Modelo Venezolano o la Posdemocracia .
    El holocausto, una gran mentira Los venezolanos escucharon hablar por primera vez de Norberto Ceresole en junio de 1995, cuando fue detenido y expulsado del vecino país por sus vínculos con el entonces teniente coronel golpista Hugo Chávez Frías. En su poder fue incautada la Proclama a la Nación Venezolana del Frente Nacional Bolivariano , refrendado por 15 personalidades: entre ellas Chávez.
    Este sociólogo argentino ha pasado de lado a lado en el espectro político y en su país se le ha vinculado tanto con organizaciones izquierdistas, como con la derecha argentina. Fue asesor de régimen militar de Velazco Alvarado en Perú y es reconocido por su racismo y nexos con personajes neonazis argentinos. Ha escrito 30 libros de filosofía militar y en varios de ellos sostiene que el holocausto es una gran mentira de los judíos.
    Chávez y Ceresole se conocieron en Buenos Aires en 1994, después que el teniente coronel salió en libertad, y según el sociólogo, el proceso que adelanta el Presidente venezolano es un modelo para A. Latina, donde los sistemas democráticos han fracasado .
    No es mi asesor , dice Chávez El 23 de abril de este año, el presidente venezolano, Hugo Chávez, reconoció que siente un gran aprecio por el sociólogo argentino Norberto Ceresole, pero negó que éste fuera su asesor político.
    Lo conozco, le tengo mucho aprecio, pero no es mi asesor, ni está contratado por nadie. Lo que pasa es que aquí hay muchas especulaciones. Aquí hay, sin duda alguna, un plan, pero lo derrotaremos , señaló el mandatario en esa ocasión.
    Ceresole tampoco confirmó su asesoría al presidente venezolano y cuando se le preguntó al respecto dijo que prefería que el mandatario respondiera esa pregunta.
    El sociólogo argentino salió en marzo de este año a España sin que se haya encontrado alguna prueba concreta de su asesoramiento a Chávez.
    28 min

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Resulta que desde que nacemos en este planeta, según el lugar donde nazcas se te contara la historia oficial de tu pueblo de una manera o de otra, según la fuente de información y el punto de vista, basado en diferentes aspectos de los hechos y la realidad... pero.... según la fuente oficial para todo el planeta llegado desde occidente, es decir... la única historia que se acepta y se promueve oficialmente por todos sus ministerios gobiernos leyes y medios de comunicación, es la que han escrito los falsificadores de la historia de esta mal llamada "civilización moderna".