el espíritu con que se utilizan permitan tampoco la menor dudaacerca de la intención injuriosa, (quando verba sunt per seinjuriosa, animus injuriandi praesumitur).Hemos de continuar, pues, adelante, con el examen del únicocódigo sagrado de los judíos, antes de sentar que su reprobablecontenido es un hecho inconcuso; que está en abierta contradiccióncon la ley mosaica, en la que dicen que se inspira, así como con elAntiguo Testamento, y por descontado contra el Nuevo, porque nisiquiera lo admite, y por consiguiente, en pugna con el alegatoaducido por los defensores de Israel, de que sus leyes no prescribenla efusión de sangre. Por el contrario, el Talmud preconiza el crimeny lo justifica.CONSIDERACIONES SOBRE EL ORIGEN EIMPORTANCIA DEL TALMUDParece necesario, por consiguiente, hacer una referencia muchomás amplia al Talmud, para saber de él y averiguar, sin lugar adudas, la opinión que a través del mismo tienen los judíos sobre losno judíos, y el comportamiento a que les compele a todos losisraelitas en general, y a los sionistas en particular.Digamos de entrada que el Talmud es una voz hebrea derivada a suvez de lamud, que significa enseñanza, y recoge, por escrito, latradición oral judía sobre diversas materias: religiosas, sociales, eincluso políticas y de medicina. Por Talmud, se conoce, pues, unavasta compilación de los preceptos enseñados por los rabinos másautorizados o maestros de la ley, (khakhams o doctores), sobrevarias materias, recogiendo y explicando completamente toda laciencia y enseñanza del pueblo judío, ya milenaria; y que, losisraelitas, vienen observando tan rigurosamente, si no más, que lapropia ley de Moisés o Pentatéuco.Los exégetas concuerdan en considerar a Moisés como el autor delPentatéuco, esto es, de los cinco primeros libros del AntiguoTestamento (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio),que si no llegó a redactarse todo por él completamente,interviniendo otros, dadas ciertas diferencias que se señalan,particularmente de estilo y las varias denominaciones que se le dana Dios, al menos 33 nombres diferentes, si se hizo bajo sudirección. Como también se acepta generalmente que Moisés utilizóescritos ya anteriores a él, así como cierta tradición oral. Y dada lapretendida inspiración del Talmud en la ley mosaica, y basándoseen ello, surgen diferencias, toda vez que algunos escritores-incluidos rabinos-, sostienen que los preceptos rabínicos -otalmúdicos- proceden de Moisés, mientras que otros le atribuyen
una mayor antigüedad, como el alemán J. Streicher, para quien lasleyes talmúdicas provienen de hace más de 3.000 años, y -dice-,son tan válidas hoy como lo fueron entonces.El caso es que, los israelitas, quienes llaman al Pentatéucosimplemente: La Ley o Torá, le dan más valor a las interpretacionestalmúdicas que a todo el Antiguo Testamento, incluido, porsupuesto, el Pentatéuco, al que estiman mucho menos. Es decir, elvalor de la Ley (mosaica) es inferior al del Talmud.Para sostener esto último, domina una corriente rabínica según lacual, argumentan que, Moisés, al subir al monte Sinaí para recibirdel mismo Dios la ley escrita sobre las doce tablas de piedra con losmandamientos, también recibió las interpretaciones de la misma, osea, la ley oral; pues de otra manera no necesitaba permanecertanto tiempo en el monte, por cuanto Dios le pudo haber entregadola ley escrita en un solo día. Y tratan de apoyar esta tesisrecurriendo al Éxodo, (cap. 24, 12), en donde se refiere el mandatode Dios a Moisés:«Dijo Yavé a Moisés: Sube a lo alto del monte en donde estoy y detenteallí. Yo te daré unas tablas de piedra con la ley y los mandamientos quetengo escritos en ellas, a fin de que los enseñes al pueblo.»Los doctores de la ley -rabínicos- interpretan que en este pasajebíblico, las palabras tablas de piedra significan los diezmandamientos; que la ley significa el Pentatéuco; losmandamientos significa la «Misná; que tengo escritos en ellas, losprofetas y los hagiógrafos; y a fin de que los enseñes al pueblo, la«Guemará». Y así consta en el libro llamado «Berakhoth», elprimero del Talmud.Hay que distinguir, por lo tanto, entre tradición oral y tradiciónescrita. Es decir, tradición bíblica anterior y posterior a Moisés. Latradición oral de los preceptos talmúdicos, vinieron transmitiéndosemezclados con los de la Cábala entre los judíos. Cábala,etimológicamente en hebreo significa eso: tradición.Las diferencias que se señalan entre Talmud y Cábala, son las deque, mientras los preceptos talmúdicos son dados para elconocimiento y dominio del común de los judíos, con caráctersecreto para todos los demás, y sin perjuicio de que susinterpretaciones queden reservadas para los doctores de la ley; ladoctrina cabalística fue depositada en una minoría judía, elitista, ysu enseñanza es dirigida exclusivamente a personas seleccionadasentre estos mismos, generalmente rabinos. La enseñanza talmúdicaes exotérica; la cabalística, totalmente esotérica u oculta. Ymientras, las enseñanzas talmúdicas son de inspiración monoteísta
con marcado acento egoísta, basadas en el monoteísmo de lamisma ley mosaica, la Cábala es netamente panteísta, basada enlas costumbres de Caldea, Egipto y otros pueblos antiguos, queadoraban a los ídolos e incluso a los diez principales demonios,practicaban la magia, la cartomancia y otras ciencias ocultistas osupersticiosas, y desde luego ofrendaban niños a los dioses.ANTECEDENTES CABALÍSTICOS DE LA MASONERÍALo que sí se puede afirmar igualmente y sin el menor temor a errar,es que los dogmas filosóficos y rituales de la Cábala, se fuerontransmitiendo hasta nuestros días a través de la masonería, la quelos mantiene igual que hace siglos. Ha de hacerse notar que lamasonería, tal como la conocemos actualmente, afloró en el año1717 en Inglaterra, mas, es muy anterior, puesto que nació de unasecta secreta fundada por nueve judíos en el año 43 después deCristo, bautizada con el nombre de La Fuerza Misteriosa, con dospropósitos principales: El primero, combatir a los nazarenos decreciente expansión, y contrariar sus predicaciones. Y el segundo,conservar la influencia política israelita.En medio del confusionismo existente, o que pretende crearse,sobre el origen de la masonería, creemos que es decisivo lo que alrespecto dio a conocer el judío brasileño de procedencia rusa, JorgeSamuel Laurant, bajo el titulo: La Disipación de las Tinieblas o elOrigen de la Masonería. Este Laurant, descendiente de uno de losnueve judíos fundadores de la secta, fue el último heredero ydepositario de esta historia familiar, la cual vino recogiéndose porsus antepasados con anotaciones sobre uno de los mismosdocumentos originales de la fundación, y fue publicada por primeravez a finales del siglo XIX, en francés, después vertida al árabe yturco, por el libanés ortodoxo Awad Khoury, con la mediación delentonces presidente de la República de Brasil, Doctor Prudente Joséde Moraes Barros (1841-1902), de quien Khoury era el «Encargadode Negocios privados de S.E. o présidente da República dos EstadosUnidos do Brazil»; y más recientemente traducida al español porIvan Zodca, en La Argentina en 1962 [iii].Los nombres de los otros herederos o depositarios de aquel pactosecreto, de los ochos restantes fundadores, todavía se desconocen.El bisabuelo de dicho Laurant, que ya se había convertido alcristianismo protestante por influencia de su esposa, y decidido adesvelar este misterio, fue asesinado, sin que posteriormentepudiese descubrirse jamás al autor o autores. Resulta curioso leeren tal libro, lo que dejó escrito un judío que llegó a alcanzar la másalta graduación masónica: «Sin embargo, el esclavo conoce a su
amo, pero nosotros, en cambio, no conocemos a quien nos ordena,y le obedecemos ciegamente».Monseñor León Meurin, jesuita, arzobispo de Port Louis enMadagascar, afirma en su obra Filosofía de la Masonería: «Ladoctrina cabalística no es en el fondo más que el paganismo enforma rabínica; y la doctrina masónica, esencialmente cabalística,no es otra cosa que el antiguo paganismo reavivado, oculto bajouna capa rabínica y puesto al servicio de la nación judía». Másadelante, también emite este juicio: «La doctrina del Talmud espara el judío la teología moral, como la Cábala es la teologíadogmática». Y en otro lugar aún vuelve con la siguienteobservación: «Examinemos las doctrinas y la alta dirección de laOrden, y en todas partes encontraremos a los judíos. Los emblemasy enseñanzas de las logias muestran, sin lugar a dudas, que laCábala es la doctrina, el alma, la base y la fuerza oculta de lamasonería» [iv].Nicolás Serra y Caussa, escribe también a este respecto en su obraEl Judaísmo y la Masonería: «El inventor, fundador o introductor delsistema masónico, si no fue judío por la circuncisión, tan judío erade corazón como los mejores circuncidados; pues la masoneríarespira judaísmo por los cuatro costados».Luego cita Nicolás Serra la opinión de un judío, de José Lehmann,después sacerdote católico, recogiéndole estas palabras sobre elparticular: «El origen de la francmasonería debe atribuirse aljudaísmo; no ciertamente al judaísmo en pleno, pero, por lo menosa un judaísmo pervertido».El historiador judío francés Bernard Lazare, escribió a finales del S.XIX: «Es evidente que sólo hubo judíos, y judíos cabalistas, en lacuna de la masonería».Por su parte, el rabino Isaac Wise escribió en 1855: «La masoneríaes una institución judía, cuya historia, grados, cargos, señales yexplicaciones, son de carácter judío desde el principio hasta el fin».El filósofo alemán Fischer anotó en 1848 esta otra observación: «Lagran mayoría de la orden masónica no admite al cristianismo, sinoque lo combate a punta de cuchillo; y la prueba de ello la tenemosen la admisión de todos los judíos en las logias».Otra perspectiva digna de tenerse en cuenta sobre la influenciajudía en la masonería, es la que hace el ex masón M. J. Doinel,quien después de haber militado en el Gran Oriente de Francia, y yaconvertido al cristianismo, sienta lo siguiente: «Los masones selamentan de la dominación que los judíos ejercen en las logias, en
los Grandes Orientes, en todos los 'puntos del triángulo', en todaslas naciones, en toda la extensión de la tierra. Su tiranía se imponeen el terreno político y financiero. Desde la Revolución Francesa haninvadido las logias y actualmente la invasión es total. Así como lamasonería es un Estado dentro del Estado, así los judíos forman unamasonería dentro de la masonería. El espíritu judío reina en los'talleres' con la metafísica de Lucifer, y guía la acción masónica,totalmente dirigida contra la Iglesia Católica, contra su jefe visible,el Papa, y contra su jefe invisible, Jesucristo; repitiendo el gritodeicida: ¡Crucifícalo! La Sinagoga en el pensamiento de Satanástiene una parte preponderante, inmensa. Satanás cuenta con losjudíos para gobernar la masonería, como cuenta con la masoneríapara destruir a la Iglesia».Pero la mejor caricatura de estos ilusos y siervos soñadores, quizásla haya trazado el judío húngaro Teodoro Herzl, famoso por ser elpadre de la moderna doctrina sionista, escritor y periodista, quienconvocó y presidió el primer congreso sionista celebrado en Basileaen cuya ocasión afirmó: «Las logias masónicas establecidas en todoel mundo se prestarán a ayudarnos en lograr nuestraindependencia. Es que aquellos cerdos, de los masones no judíos,no comprenderán jamás el objeto final de la masonería».Otro importante personaje de la cabalística esotérica hebrea, nifinanciero ni hombre público, el judío francés Saint-Yves d'Alveydre(1849-1909), el teórico y maestro, formulador de la llamadadoctrina de la Sinarquía, antecedente inmediato de la sionista, y porconsiguiente de las líneas maestras del futuro Gobierno Mundial, nooculta su criterio sobre aquellos ilusos, escribiendo en uno de suslibros (Misión de los Judíos, en 1884): «Si se dejara en manos demasones y papanatas el plan arquitectural y su ejecución, jamás selevantaría el monumento » [v].Pudiéramos aportar otros muchos criterios autorizados, pero sobreeste extremo, no vamos a insistir más puesto que no es nuestropropósito hacer aquí un examen de la masonería ni mucho menosde los crímenes de la masonería. Baste ahora hacer la observación,para concluir, de no difícil comprobación, de que ni la masonería ensu conjunto, ni un solo masón siquiera ocasionalmente, al menosdurante su militancia, haya hecho o dicho lo más mínimo quepudiese dañar o simplemente molestar a los judíos o a su políticaimperialista. Por el contrario, santifican cualquier atrocidad judía,como los brutales y sucios asesinatos de palestinos que se sucedenmes tras mes, actitud que incluso encuentra eco en la misma ONU,con su visible tolerancia, no pasando de las fórmulas de consuelo ycondena, cuando de crímenes y ocupaciones de territorios ajenos,por los judíos se trata.
Se le achaca a la ONU el ser una institución de inspiración judía,pero al menos, por lo que se ve, es la caja de resonancia delimperialismo sionista, normalmente a través del norteamericano, omejor, del angloamericano, que se limita a pedir «mayormoderación» ante los excesos sionistas, o veta propuestas queponen claramente de manifiesto que, en tal Organización, laigualdad, democracia y justicia, no tienen el mismo significado paratodas las naciones integrantes, como tampoco para los judíos omedio judíos, unidos por los mismos lazos y sentimientos sionistas[vi].También hay que decir que, la masonería siempre fue tanto de lamano del capitalismo como de su secretismo. Y aun del comunismo,salvo en aquellos países en donde éste queda impuesto, porqueentonces la masonería comienza a ser cercenada. ¡Consumada latraición ya no es menester el traidor! Véase si no el ejemplo deRusia durante los últimos 70 años, en donde la masonería ha estadototalmente prohibida.Por otra parte, en relación con las guerras y su explotación, veamoslo que opina Henry Ford, el famoso industrial norteamericanoinventor del automóvil que lleva su nombre, y escritor, comentandoen uno de sus artículos periodísticos publicado en el Daily Mail, de21-9-1923 (luego recogidos en su libro El Judío Internacional): «Nonecesitamos la Liga de Naciones para poner fin a la guerra. Poned bajocontrol a los cincuenta financieros judíos más ricos, que promuevenguerras para su único provecho, y las guerras cesarán» [vii].Por último, hagamos notar sobre este punto que, en el acta de lasesión del 'convento' (asamblea), del Gran Oriente Francéscelebrado en 1929, se hizo constar esta advertencia:«Nuestra Orden no puede conservar su fuerza y valor más quemanteniendo su carácter secreto. El día en que perdamos nuestrocarácter específico en lo referente a nuestra discreción y secreto,nuestra acción en el país habrá finalizado».Y, para finalizar, digamos que el 20 de febrero de 1959, laAsamblea Plenaria de Cardenales, Arzobispos y Obispos deArgentina, publicaba una declaración colectiva recordando lacondena formal de la masonería por los Papas, desde Clemente XIIa Pío X, y subrayando que la francmasonería y el comunismopersiguen el mismo objetivo, diciendo:«Para llegar a sus fines, la FrancMasonería se sirve de la alta finanza, dela alta política y de la prensa mundial; el marxismo, por su parte, sesirve de la revolución social y económica contra la patria, la familia, lapropiedad, la moral y la religión».
DE LA TRADICIÓN ORAL A LA ESCRITAVolvamos a la tradición talmúdica y cabalística. El hecho es quetanto a una historia como a la otra, se pretende rodearlas demisterio e incluso ocultarlas. Una corriente rabínica sostiene queMoisés transmitió la ley oral a Josías; Josías a su vez la transmitió alos setenta ancianos (o sabios); estos ancianos a los profetas, y losprofetas a la Gran Sinagoga; posteriormente pasó en formasucesiva a ciertos rabinos, hasta que ya no fue posible retenerla pormás tiempo oralmente.Pero aparte estas especulaciones dogmáticas aportadas por lospropios judíos, lo cierto es que unos y otros preceptos, talmúdicos ycabalísticos, fueron siendo recogidos por escrito casi al mismotiempo. Primero se recoge la doctrina cabalística, por el filósofoFilón el Judío (13 a.C.-54 d.C.), de Alejandría; y poco después latalmúdica por el rabino Jehudá, desde finales del siglo II y principiosdel III, entre el año 190 y el 220, aunque ya antes de Cristoexistían en Palestina colegios que enseñaban Talmud. Alguno afirmaque empezó a redactarse después de la destrucción de Jerusalén.El primero que le dio forma al Talmud, fue por consiguiente, elrabino Jehudá o Yehudá ha Nasí [viii], pero no totalmente a todo él,sino a la primera parte del mismo, conocida por la Misná, segundaley o ley repetida, también así llamada porque es un comentario ala primera ley o ley de Moisés. Jehudá llevó a cabo una recopilaciónde todo cuanto había escrito sobre la materia, anterior a él, asícomo recensión de lo legado oralmente, ordenándolo y dándoleforma, y dividiéndolo en seis partes o códigos, cada código enlibros, y, los libros en capítulos.Estas seis partes o códigos de la Misná -seguimos aquí a Pranaitis-,son las siguientes [ix]:I. ZERAIM: Sobre la agricultura: semillas, frutas, hierbas, árboles, yuso de las frutas. Contiene once libros [x].II. MOED: Sobre las fiestas: tiempo en que deben comenzar yfinalizar, y cómo celebrar tanto el sabat como las otras festividades.Contiene doce libros [xi].III. NASCHIM o Nasim: Trata del matrimonio, las mujeres, repudiode las esposas, sus deberes, relaciones matrimoniales, yenfermedades. Consta de siete libros [xii].IV. NEZIKIN: Sobre Derecho penal y civil, penalidades eindemnizaciones. Consta de diez libros [xiii].
V. KODASCHIM: Concerniente al Derecho religioso o sagrado, lossacrificios y los ritos. Once libros [xiv].VI. TOHOROTH: Concerniente a las purificaciones e higiene. Tratasobre la suciedad y purificación de las embarcaciones, ropa de camay otras cosas. Consta de doce libros [xv].LAS PARTES DEL TALMUDEl talmud no es, pues, un sólo libro como parecen dar a entenderalgunos escritores que lo citan, sino por el contrario, un extensocuerpo de obra que abarca 63 libros en total, como acabamos dever, distribuidos en 613 capítulos [xvi]. Casi tantos como la Biblia. Yconsta de dos grandes partes: la Misná, la primera parte, a queacabamos de referirnos; y la Guemará, que es una glosa a laanterior, es decir, un comentario del comentario. En realidad, estasdos partes van en cada libro; la segunda a continuación de laprimera, o incluso intercalada con ella.Redactada la Misná, ésta fue siendo objeto de estudio y enseñanza,particularmente entre los siglos II y V, por las dos escuelas oacademias rabínicas más importantes de aquel entonces, lapalestina o de Jerusalén y la babilónica [xvii]. Ese fue el motivo porel que, sucesivamente, fue recibiendo más añadidos y ulteriorescomentarios, que, reunidos, vinieron a constituir la segunda parte oGuemará.Cada escuela siguió sus propios métodos, y así, dieron nacimiento aun Guemará doble, que, posteriormente, tras distintasinterpretaciones y polémicas, concluyó con dos redaccionesdistintas. La versión del Guemará de Jerusalén, se debeprincipalmente al rabino Jochanan, quien presidió la sinagoga deJerusalén durante ocho años y concluyó sus trabajos en el año 230d.C. La versión babilónica, sin embargo, se fue compilando pordistintos rabinos y épocas. El rabino Aschi trabajó en la tarea de suredacción durante sesenta años -se dice-, desde el 327. La siguióposteriormente el rabino Maremar, desde el año 427, y la completóel rabino Ravina alrededor del año 500. Se acepta generalmente,que la versión de Jerusalén, por su brevedad y vaguedad, es másrehusada por los judíos, en cambio la babilónica, fue tenida siempreen más estima por los judíos de todas las épocas.La Guemará, por consiguiente, no es más que una suma decomentarios sobre la Misná. Si bien, algunos preceptos de la Misnáno fueron examinados, ya que su explicación se dejó para la venidade Elías y del Mesías. Pero, por lo de pronto, la Guemará, nosolamente entró a formar parte del Talmud, sino que llegó a más,
llegó a alcanzar una más alta consideración que la Misná y la propiaTorá o Ley mosaica.Es el Talmud el que viene a avalar esta última afirmación. En eltratado Sopherim (25, 7, fol. 13 b), se sienta esta curiosidad: «LaSagrada Escritura se asemeja al agua, la Misná al vino, y laGuemará al vino aromático».Ya en dos libros anteriores del Nezikin -IV parte o código-, se haceuna valoración sobre este particular. En el libro Baba Metsia (fol. 33a) se dice al respecto: «Aquellos que se dedican a leer la Bibliaejercitan una determinada virtud, pero no mucha; aquellos queestudian la Misná ejercitan una virtud por la que serán premiados;pero, no obstante, aquellos que se dedican a estudiar la Guemaráejercitan la más grande de las virtudes».Y en el tratado Sanhedrín (10, 3, fol. 88 b), se rebaja igualmente aun segundo plano el valor de la Ley o Torá, es decir, el Pentatéuco,la misma Biblia, al establecer que:«Aquel que quebranta las palabras de los escribas peca másgravemente que aquellos transgresores de las palabras de la Ley».Asimismo, esto aparece sentado en el libro Erubhin (2º libro del IIcódigo o Moed): «Hijo mío, presta atención a las palabras de losescribas antes que a las palabras de la Ley».De donde se deduce claramente, por consiguiente, que lo inspiradotiene más fuerza que la fuente inspiradora. Las palabras de losrabinos valen mucho más que las Escrituras Sagradas. Y de aquí sedesprende que, si los rabinos preconizan el crimen -además deotras cualesquiera barbaridades-, en sus aberrantesinterpretaciones del Pentatéuco, no cabe duda de que susenseñanzas son las que valen y se imponen para todos los judíos.Resulta deplorable aquel alegato de los defensores de Israel, de quesus leyes se inspiran en la ley mosaica, porque lo que realmentehacen es tergiversar y sobar sobre aquella ley según mejor lesconvenga; como los buenos curtidores de pieles antes de rematar elcurtido. Y desde luego el Talmud prescribe el delito como cosanormal frente a los goim (los no judíos).Hay que hacer la salvedad de que a los 63 libros del Talmud, a queya hemos hecho referencia, se le han agregado cuatro brevestratados más, por posteriores escritores, pero que no han sidoincluidos en el Talmud corriente. Destacando Pranaitis, que casitodas las ediciones del Talmud tienen la misma cantidad de folios yla misma disposición del texto; solamente varía el tipo de imprentao formato, según sea modelo grande o pequeño.
Como de todas formas, esta obra fue haciéndose voluminosa ydesordenada, los judíos sintieron la necesidad de algo más sencilloy manejable, lo que fue originando una nueva tendencia, no decompilación sino de recopilación o breve compendio, que empezó adar sus frutos a partir del siglo XI. El primero que llegó a publicarun Talmud breve, fue el rabino Isaac ben Jacob Alphassi, aunque nollegó a tener éxito.MAIMÓNIDESPero según Pranaitis, el primero en editar una obra bien ordenadasobre la Ley Judía, fue el rabino Moische ben Maimón, a quien losjudíos llamaban abreviadamente Rambam, o «El Águila de laSinagoga», y también rabino Iarchi o Raschi; más conocido entrelos cristianos por Maimónides, que fue el nombre que prevaleció. Unjudío-español que nació en Córdoba en 1135, allí estudió medicina yfilosofía, y a través de sus traducciones Europa conoció la culturagriega, a Platón y a Aristóteles. Y murió exiliado en Egipto en 1204,malviviendo de la medicina.Moisés Maimónides, escribió en árabe y hebreo sobre temasfilosóficos, médicos y talmúdicos. Sobre éstos, redactó primero unoscomentarios al Talmud que publicó en un libro llamado Perusch,incluido en la Guemará. Posteriormente, en 1180, concluyó su granobra denominada Misná Torá (Repetición de la Ley), tambiénllamada Iad Chazakah (La Mano Fuerte), que es un compendio delTalmud, dividido en cuatro partes o volúmenes con 14 libros entotal. Incluyó conceptos filosóficos propios y nuevas leyes, motivopor el que fue excomulgado por su pueblo y condenado a muerte, yaunque no fue ejecutado sí fue perseguido. Después deMaimónides, el mundo judío quedó dividió en dos bandos, el de susseguidores y el de sus detractores. A pesar de ello, el valor de suobra fue en aumento. Tanto es así, que actualmente entre los judíoscircula como máxima, el aforismo:«De Moisés a Moisés (Maimónides), no ha habido otro Moisés».Su grey no le ha abandonado. En 1935, con motivo de laconmemoración del VIII centenario de su nacimiento y la fraternalcolaboración del masónico gobierno de la II República española, enla sinagoga de Córdoba se descubrió una lápida de mármol blancocon la siguiente inscripción:VIII centenario de Maimónides1135-30 de marzo de 1935España por medio de su gobiernorinde homenaje al genio inmortal del judaísmo.Córdoba, su patria, le ofrece la veneración de su recuerdo.
Sin embargo, todo hay que decirlo, Maimónides, con toda suinteligencia y capacidad de trabajo, no fue sino una mente luciferinaal igual que algunos otros eminentes de la judería. Guardan ciertoparentesco con los demonios, quienes siendo creados espírituspuros, nacidos ángeles, les perdió la ambición y acabaronrebelándose contra el mismo Dios, pensando que podrían ser tantocomo él y, claro está, lo que alcanzaron fue la eterna condena,aunque el daño ya lo dejaron hecho. Ya veremos más adelantecómo Maimónides interpreta el «no robarás» o el «no matarás»:sólo a judíos, no a los demás, porque los otros no son personas sinoanimales, bestias. ¡Sabrán esto los masones! Su egoísmo le llevóincluso a abjurar del mosaísmo para abrazar el islamismo.Con posterioridad a Maimónides, ya solamente merece la pena citara dos rabinos en relación con los trabajos del repetido Talmud, aJacob ben Ascher y a Joseph Caro ben Efraim. Ascher, publicó en1340 un compendio de la obra de Maimónides, expurgada de todocuanto consideró su-perfluo y personal, dividida en cuatro partes,que no alcanzó el éxito esperado.EL SCHULCHAN ARUKHEs obligado destacar al otro rabino, por su importancia, a José Caro(1488-1577), de Palestina, quien, siendo niño, juntamente con suspadres procedentes de Toledo, fue expulsado de España en tiemposde los Reyes Católicos. Éste fue el que dio satisfacción a lanecesidad generalmente sentida, de un libro breve y sencillo para lainteligencia de todos los judíos: su famoso Schulchan Arukh (LaMesa Preparada), que llegó hasta nuestros días y es actualmenteconsiderada como la obra más sagrada para los judíos ortodoxos, suobligado Código de Leyes.El Schulchan Arukh no es más que una condensación del Talmud.Un Talmud abreviado, dividido en cuatro pequeños libros, y éstos enparágrafos numerados. Es pues, el Código imperante para losjudíos, salvo para una minoría que no reconoce más que la Leymosaica, motivo por el cual unos pocos son sojuzgados por lamayoría y condenados al ostracismo. Tanto es así, quetradicionalmente las comunidades judías conciertan un contrato contodo nuevo rabino, para conducir a la comunidad según este Códigode Leyes, sin admitir discrepancias [xviii].José Caro con esta obra terminó con las polémicas habidas entre losrabinos anteriores a él, aunque inicialmente tampoco dio plenasatisfacción a todos, ya que dividió a los judíos orientales de losoccidentales.
En lo que no hay unanimidad de criterio es en cuanto a la fecha deredacción del Schulchan Arukh, y aun sobre su origen. A.Luzsenszky, quien tradujo el Talmud y el Schulchan Arukh alalemán, en la introducción a este último señala al rabí Ascher comoel compilador originario, pero atribuyéndole al rabí José Caro laredacción definitiva en el año 1490, cuando en este año, según elRvdo ruso Pranaitis, Caro solamente tenía dos años de edad, y, porotra parte, debía encontrarse todavía en España puesto que laexpulsión de los judíos tuvo lugar en 1492, o a partir de este año. Elprofesor Pranaitis no cita fecha de redacción de este libro, sólo diceque utiliza la edición de Venecia de 1594. Monniot afirma que fueescrito por el rabí Josiel hacia 1576, en Palestina. Josiel debe ser elmismo Joseph (Caro), pero esta última fecha nos parece muy tardíapor cuanto Caro ya tenía 88 años y fallecía al siguiente. El judíoTeodoro Reinach, dice simplemente que debió ser redactado amediados del siglo XVI. Mas, no vamos aquí a entrar en másdetalles sobre este particular, no es una cuestión primordial.Lo que si se debe resaltar respecto del Schulchan Arukh, en cuantoa su autor, es que el criterio dominante es unánime: su autor esJosé Caro, en lo que concuerdan los israelitas. En el UniversIsraélite de 18 de octubre de 1912, escriben:«El principal aflujo se produjo en 1492, después de la expulsión delos judíos de España que buscaron refugio en el Este de Europa.Entre los que emigraron a Nicópoli estaba el rabino Ephraim Caro,de Toledo, cuyo hijo Joseph fue el jefe religioso de la comunidad,estableciéndose más tarde en Safed: es el autor del SchulchanArukh, que quedó como código del judaísmo».Sobre este libro sagrado, nos parece muy importante el decirtambién que, en un sínodo israelita celebrado en Hungría en el año1866, los asistentes tomaron, entre otros, el siguiente acuerdo:«Hay que negar públicamente el Schulchan Arukh a los ojos de losno judíos, pero en realidad, todo judío en todo país está obligado acumplir en todo momento estas leyes». Resolución que fue suscritapor 94 rabinos, 182 abogados, 45 médicos y 11.672 judíos dedistintos estamentos [xix].Alguien podrá preguntarse cómo llenar alguna laguna o aclararalgún precepto talmúdico de difícil interpretación. Pues bien, sepuede decir al respecto que carecen de jurisprudencia pero no depragmatismo, pues los rabinos lo hacen todo, para los judíos son elalma y el sostén de Yavé en la tierra, hacen y deshacen sinapelación. Se puede traer aquí una cita del libro talmúdico Horcoim,en el que sientan una regla de oro ante la necesidad de algunainterpretación, que es del tono siguiente:
«Los rabinos enseñan también, respecto al Talmud, que si se encuentraalgo en un libro que salga del orden natural o que sobrepase nuestrainteligencia, se debe culpar a la debilidad del entendimiento humano, yaque al meditarlo profundamente, se observa que el Talmud no contienemás que la pura verdad».Ahí queda una vez más la reafirmación de que los mandatostalmúdicos son obligatorios, han de obedecerse ciegamente por losjudíos; y ya sabemos que están en abierta contradicción con laBiblia. En donde se inspiran es en su ancestral espíritu de casta,jamás superado por ningún otro grupo humano.ACTUALIDAD Y OCULTACIÓN DEL TALMUDLa existencia del Talmud ya no puede ser negada por nadie. Yahemos dicho que lo escrito, escrito está. Pero se pretende poner entela de juicio su permanente vigencia, su actualidad, aunqueparezca en principio ser un intento fútil. Pues son ellos mismos losque nos muestran con frecuencia todo lo contrario.Sobre este particular podemos traer aquí como prueba, unasentencia no muy lejana, divulgada en España por la agencia Efe,con fecha 20.12.1979, diciendo que:«El Tribunal rabínico de Haifa (Israel), ha condenado hoy a un marido atener relaciones sexuales con su mujer.-La víctima es un profesor deenseñanza media de 32 años, cuya esposa se querelló porque desdehace ocho meses no mantenía relaciones sexuales con ella». Y añadeque, «la decisión de los jueces rabínicos se ha basado en el Talmud(sic), que prescribe que los esposos han de tener relaciones sexualescontinuadas, salvo el caso de fuerza mayor. La multa ha de ser pagadasegún lo fijado por el Talmud».En lo que yerra la nota de prensa, es en señalar que el Talmud fueredactado en el año 600 antes de Jesucristo.Aunque sea de pasada, hagamos la observación de que la moralsexual israelita, en este punto, no anda muy lejos de la de sushermanos en Abraham, los musulmanes; ambas muy distantes dela cristiana. A propósito de esta sentencia, creemos que los jueces,necesariamente tuvieron que tener a la vista, aparte otrasconsideraciones, el Libro IV del Schulchan Arukh, dedicado alDerecho matrimonial, a la mujer, sus enfermedades, dote, etc., enestos parágrafos numerados que vamos a ver, los que muestran suestancamiento en una moral primitiva, verdaderamente arcaica ydiscriminatoria para la mujer -todavía se justifica la poligamia, elaborto, y la consideración de mujer objeto-, y transcribimosseguidamente ya sin más comentarios, dejándolo al criterio ajeno:
«1. A todo israelita le está permitido tener tantas mujeressimultáneamente como pueda alimentar. Pero los sabios hanrecomendado mantener sólo cuatro mujeres, para que por lo menosrecaiga una vez sobre cada mujer un ayuntamiento carnal. Para la mujerel mandamiento de la procreación no tiene fuerza obligatoria».«6. Un kohen (sacerdote judío) no debe casarse con una divorciada,ramera o debilitada. ¿Quién es una ramera? Cualquier mujer no judía, otambién una judía que ha tenido relación con alguien a quien no leestaba permitido casarse con ella».«44, 8. Cuando un israelita se casa con una akum (no judía) o unaesclava, entonces el casamiento es nulo, porque no son capaces de sertomados en casamiento, e igualmente cuando un akum o esclavo se hacasado con una israelita».(En el parágrafo 27, anterior, se dice que «sólo es prostitución, aunen el caso de previa conversión de la otra parte a la religiónisraelita»).«62. Puede uno casarse en un mismo día con tantas mujeres comoquiera, y es suficiente que se diga las usuales siete bendiciones Sólouna vez sobre todas las mujeres. Pero hay que gozar con cada mujer enparticular, es decir, con una doncella durante siete, y con unacohabitada tres días».«76. Aquellos que no tienen ocupaciones de ninguna índole debenpracticar el ayuntamiento carnal cada noche; los obreros de la ciudaddos veces en la semana; los que trabajan fuera de la ciudad una vez, losconductores de camellos una vez al mes, los muleros una vez en lasemana, los marineros una vez en seis meses, los eruditos sólo elsabat. Al que es débil se le debe examinar para ver cuanto puede rendir.El ayuntamiento carnal debe ser practicado el día en que la mujer se habañado. Cuando tiene varias mujeres, no todas necesitan vivir en lamisma casa».Por otra parte, no quieren dar a conocer estos libros, más bientratan de ocultarlos tomando prevenciones amparadas en loconsignado en los mismos sobre este particular, quizá para hacerleun cumplido a aquella observación de Tácito de que «todo lodesconocido se supone maravilloso».Este afán de ocultar es viejo porque ha echado raíces en los viejoslibros talmúdicos y en las sentencias rabínicas. En el Sanhedrín seplasma lo siguiente: «Un gentil que estudie el Talmud y un hebreoque lo ayude en tal estudio, deben ser condenados a muerte».
En el libro Dibbre -David, se hace esta otra advertencia:«Comunicar a un no judío algo de nuestros libros religiosos, sería lomismo que matar a todos los judíos, pues si los no judíos supiesenlo que enseñamos en contra de ellos, ¿no nos matarían a todosnosotros?»Y añade esta recomendación: «El judío está obligado, cuando se lepregunta sobre la interpretación de cualquier frase de la literaturade los rabinos, a interpretarla falsamente, a fin de evitar quecontribuya con una explicación verídica de las frases, alenriquecimiento de los conocimientos de otros en la interpretaciónde las escrituras rabínicas, porque lo contrario deberá ser castigadocon la muerte según dice el Talmud».LA OBLIGATORIEDAD DEL TALMUDConociendo de todas formas, cierto rechazo de muchos judíos haciasu libro sagrado, y no obstante, el ensogamiento existente entreellos y de todos a la autoridad rabínica, cabe preguntar:¿Cómo se mantiene entonces la obligatoriedad del Talmud? A lo quehay que contestar rotundamente: por imposición.¿Y, de quién? Pues, del rabino y del Kahal (Consejos Supremos,Regionales y Locales).Ha de tenerse presente que el Talmud, como ya hemos dicho, nosolamente trata de religión, sus preceptos abarcan muchas másmaterias de carácter social y político. Los rabinos, antes de recibirsu título profesional, tienen que estudiar y pasar exámenesrigurosos, todos, de Biblia, Talmud y Cábala. Y donde haya judíoshay organizado un kahal. Y todo judío -sin excepción- está sometidoa una férrea disciplina y obediencia ciega a sus jefes, y los jefes alGran Rabinato, bajo amenaza de distintos castigos, incluida la penade muerte, generalmente por el veneno, como refiere Jean Boyer[xx].Son los mismos rabinos los que confirman el dato de que el controlde cada individuo judío es muy minucioso en todas las actividadesde su vida pública y privada.Desde los trece años queda sujeto al judaísmo, ha de obedecer,prestar juramentos, infiltrarse en el partido o institución que se leordena, pagar impuestos privados al kahal, y no luchar ni pleitearcontra otro judío sin permiso de sus autoridades israelitas. Así escomo ha venido sosteniéndose el judaísmo y logrado ser la sectaracista mejor financiada del mundo, aparte el fanatismo innato detodo judío.
¿Qué ocurre si un israelita se queja o no se somete? Sencillamente,no es escuchado, o puede ser excomulgado, o, en caso extremo,condenado a muerte. Vamos a traer aquí solamente dos muestras,de dos casos divulgados en la prensa y recogidos por distintosautores, que nos ponen claramente de manifiesto como funcionan elkahal y como actúa o responde el Gran Rabinato, en caso deinsumisión. Estas son las dos muestras: Una queja de dos judíoshecha pública a medio de carta y/o excomunión del políticonorteamericano Henry Kissinger [xxi].Queja de dos judíos al Gran RabinoLa carta de los dos judíos apareció en un diario de Esmirna(Turquía), l´Echo de l´Orient, de fecha 18 de abril de 1840, dirigidaal Gran Rabino. Contiene una grave denuncia y es indudable que-como todas estas protestas-, conlleva cierto peligro. Estos sonesencialmente sus términos:«Si la religión judía está enteramente basada en la Biblia, como lo hacecreer el Sr. Gran Rabino, le rogamos nos indique el texto que sirve deapoyo a las prácticas siguientes:«1.º ¿Dónde se encuentra que el uso de la carne está prohibido cuandoel buey, la cabra o el cordero no fueron degollados por la mano de unrabino?«2.º ¿Qué el vino está prohibido siempre que hubiese sido elaborado otocado por una persona que no profesara la religión israelita?«3.º ¿En dónde está el texto de la Ley, que en los días de sabat prohíbea los israelitas caminar si es portador de una llave, de un alfiler, de unreloj o de cualquier otro objeto que no le sea absolutamente necesario?«4.º ¿ Qué se diga en que parte del testamento se lee que los queemplean su tiempo en la lectura del Talmud, aunque sean ricosnegociantes, serán eximidos de los impuestos debidos a la comunidadisraelita y al Gobierno mismo, y que los pobres deberán pagar porellos?«¿Quieren saber qué nos sucede, a los pobres israelitas, si rechazamosel someternos a las caprichosas exigencias de los rabinos?«Si tenemos algo de dinero, nos lo sacan por la fuerza; si no tenemos,se nos excomulga, o si no, nos libran a las autoridades para sercastigados como malhechores.«¿Tratamos de defendemos ante nuestros jueces? Cientos de falsostestigos declaran contra nosotros, ya que la ley rabínica tolera el usodel fraude y del artificio, la persecución, y hasta la muerte de todo
humano que se oponga a la práctica de lo que los autores de esta Ley,llaman nuestra religión.»Como podemos ver, la averiguación de la respuesta a la insumisiónya nos la facilitan ellos mismos, no exige mucho esfuerzo mental, nihay porqué añadir nada más porque sería como dar lanzadas amoro muerto.La excomunión de Henry KissingerVeamos ahora el caso de Henry Alfred Kissinger, cuyo verdaderonombre es Abraham ben Elazar. Los judíos suelen cambiar denombre con tanta o más facilidad que de ropa interior, sobre todo alcambiar de nacionalidad. Se trata de un judío nacido en Alemania el27 de mayo de 1923, en la localidad de Fürth (Baviera), en dondeconvivió con sus padres hasta 1938 en que emigraron a EstadosUnidos. Su padre mientras vivió en Fürth ejerció como rabino y sededicó además a la enseñanza. A los 15 años, pues, Kissingeremigra, cursa estudios en la Universidad de Harvard, en dondedespués pasaría a ser profesor de la misma. En 1943 ingresa en elejército yanqui, y como intérprete es embarcado con la 84 Divisiónde Infantería para la ocupación de Europa, pasando poco después alservicio de espionaje; seguidamente a la Escuela del ServicioSecreto del Comando Europeo, en la que también pasa a serprofesor, y al propio tiempo se convierte en un agente del espionajesoviético, sirviendo más fielmente al comunismo que alimperialismo yanqui. Kissinger, mantuvo no solamente relacionessino amistad íntima con Guillaume, el espía rojo cuya tambiéníntima relación con Willy Brandt, obligó a éste a abandonartransitoriamente la escena política; fue el impulsor de la políticapro-comunista de Alemania Federal así como el responsable de laentrega de Vietnam al bolchevismo [xxii].Participa ampliamente en la política y vida económica de EE.UU.,siendo consejero ininterrumpidamente de Kennedy, Johnson(demócratas), Nixon y Ford (republicanos), así como miembroactivo de los Bilderberger y de la Trilateral; hasta que comienza atomar iniciativas propias, y por desobediencia o pretenderindependizarse del Gran Rabinato, aun con más poder que el suyopropio, fue excomulgado, o expulsado de la comunidad judía, noimporta ahora que ésta sea o no considerada exclusivamentereligiosa; como ya anteriormente lo había sido Baruch Spinoza,Maimónides, y otros sabios del judaísmo. Los judíos estánsometidos entre ellos a una férrea disciplina, y han de ser todosmuy obedientes y solidarios, sin desmandarse. Incluidos los rabinos,porque éstos podrán rebelarse aunque sea contra el mismo Yavé,pero contra el Gran Rabinato, eso jamás.
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