Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

By Ramanuyacaria das VanapastraReligion & Spirituality
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Revisionismo Histórico I (abre los ojos) episodes

  • AUSCHWITZ: HECHOS Y LEYENDAS Por Robert Faurisson 2
    La mentira de Auschwitz.
    En 1980, yo declaraba: "¡Atención! Ninguna de las 60 palabras de la frase que voy a pronunciar me ha sido dictada por una opinión política. El pretendido genocidio de los judíos y las pretendidas cámaras de gas hitlerianas forman una sola y misma mentira histórica, que ha permitido una gigantesca estafa político financiera cuyos principales beneficiarios son el Estado de Israel y el sionismo internacional y cuyas principales víctimas son el pueblo alemán, PERO NO SUS DIRIGENTES y el pueblo palestino entero".
    Hoy, no veo que tenga que retirar una palabra de esta declaración a pesar de las agresiones físicas, a pesar de los procesos, a pesar de las multas que he sufrido desde 1978 y a pesar de la prisión, el exilio o la persecución de tantos revisionistas. El revisionismo histórico es la gran aventura intelectual del fin de siglo. Solamente lamento una cosa: no poder, dentro de los limites de este artículo, encontrar el lugar necesario para rendir homenaje a los cien autores revisionistas que, desde el francés Paul Rassinier y pasando por el americano Arthur R. Butz, el alemán Wilhelm Staglich, el italiano Carlo Mattogno y el español Enrique Aynat, han acumulado sobre la realidad histórica de la segunda guerra mundial tantos trabajos de merito manifiesto.
    Una última palabra: los revisionistas no son ni negadores ni personajes animados de sombrías intenciones. Buscan decir lo que ha pasado y no lo que no ha pasado. Continúan proponiendo un debate público, a plena luz, incluso si, hasta aquí, se les ha respondido sobre todo por el insulto, por la violencia, por la fuerza injusta de la ley o también por vagas consideraciones políticas, morales y filosóficas.
    La leyenda de Auschwitz debe, en los historiadores, dejar lugar a la verdad de los hechos (13).
    Referecias.
    (1) Esta cifra de 150 muertos corresponde probablemente al número de matados en el más grande "crematorio para vivos" del mundo: el del bombardeo de Dresde, "la Florencia del Elba", en febrero de 1945 por los aviadores angloamericanos.
    (2) Durante la primera guerra mundial los Aliados acusaron a los alemanes de utilizar iglesias como cámaras de gas y de hacer funcionar fabricas de cadáveres. Sobre el primer punto, véase "Atrocities in Serbia. 700Victims" (The Daily Telegraph, 22 March 1916, p. 7) a comparar con "Germans Murder 700Jews in Poland. Travelling Gas Chambers" (The Daily Telegraph, 25 June 1942, p.5)
    (3) Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, New York, Beate Klarsfeld Foundation, 1989.
    (4) The World Must Know. The History of the Holocaust As Told in the US Holocaust Memorial Museum, Boston, Little, 1993, p.137-143.
    (5) Le Système concentrationnaire nazi (1933-1945), Presses Universitaires de France, 1968, p. 157, 541-545.
    (6) Rupert Butler, Legions of Death, London, Arrow, 1983, página de los acknowledgements y p. 234-238.
    (7) Barbara Kulaszka, Did Six Million Really Die? Report of the Evidence in the Canadian "False News" Trial of Ernst Zündel - 1988, Toronto, Samisdat Publishers, 1992 véase el índice "Vrba, Rudolf" y "Hilberg, Raul".
    (8) The "Final Solution" in History, New York, Pantheon, 1988, p. 362, 365.
    (9) "Wansee's importance rejected", Jewish Telegraphic Agency, The Canadian Jewish News, 30 January 1992.
    (10) Les Crématoires d'Auschwitz, CNRS editions, 1993, p. Die Krematorien von Auschwitz, München, Piper Verlag, 1994, p.202.
    (11) Christopher Hitchens, "Whose History is it?", Vanity Fair, December 1993, p. 117.
    (12) La Nuit, éditions de Minuit, 1958, p. 128-130. Es de destacar que en la edición alemana de esta célebre obra, las palabras "crematorio(s)" u "hornos crematorios" han sido sistemáticamente reemplazadas por la palabra "cámara(s) de gas" (en alemán: "Gaskammer(n)") a fin de poner gas allí donde E. Wiesel, en 1958, habla olvidado ponerlo (Die Nacht zu begraben, Elischa, traducción de Curt Meyer-Clason, Ullstein, 1962).
    (13) Para las publicaciones revisionistas en francés, véase RHR (BP 122, 92704 Colombes Cedex) y, para aquellas en inglés o en alemán, Samisdat Publishers (206 Carlton Str., Toronto, Ont. M5A 2Ll, Canadá) o Institute for Historical Review (P.O. Box 2739, Newport Beach, California 92 659, USA). Por El Mundo, enero de 1995. No publicado. NS-Mundo, No 79, julio de 1996: Centro Unitario, RB, Apartado de Correo, 14010, Barcelona, España. La versión original de este documento: Auschwitz, faits et légendes (11 janvier 1995). Este texto ha sido presentado en Internet por la secretaría internacional de la Asociación de Antiguos Aficionados a los Relatos de Guerra y Holocausto en 1997, con fines puramente educativos, para alentar la investigación, sobre una base no comercial y para una utilización razonable. La dirección de la secretaría es [email protected]. Aconsejamos a los lectores que procuren conseguir el documento original en la editorial correspondiente. Contemplamos la presentación de un texto en el Web como un gesto equivalente al de colocar el documento en la estantería de una biblioteca pública, lo cual nos cuesta algún dinero y bastante esfuerzo. Pensamos que quien aprovecha este servicio es el que viene a leer por voluntad propia, y suponemos que este lector es capaz de pensar por sí mismo. Un lector que busca un documento en el Web siempre lo hace por su cuenta y riesgo.
    23 min
  • AUSCHWITZ: HECHOS Y LEYENDAS Por Robert Faurisson 1
    A comienzos de 1940, Auschwitz no era todavía más que una ciudad de la Alta Silesia alemana, habitada por 13.000 habitantes.
    En mayo de 1940, en las afueras de Auschwitz comenzó a edificarse, sobre el emplazamiento de un cuartel de artillería del ejército polaco, un "campo de transito" para 10.000 detenidos polacos.
    En los años siguientes, con el agravamiento de la guerra, Auschwitz se convirtió en el centro de un conjunto de cerca de cuarenta campos y subcampos y la capital de un enorme complejo agrícola e industrial (minas, petroquímica, fábricas de armamento...) donde trabajaban numerosos detenidos, polacos y judíos en particular, junto a trabajadores civiles.
    Auschwitz fue, a la vez o sucesivamente, un campo de prisioneros de guerra, un vasto campo de transito, un campo hospital, un campo de concentración y un campo de trabajos forzados y de trabajo libre. No fue nunca un "campo de exterminio" (expresión inventada por los Aliados).
    A pesar de las drásticas medidas de higiene y de la multiplicidad de los edificios y de los barracones hospitalarios, a veces provistos de los últimos perfeccionamientos de la ciencia médica alemana, el tifus, que era endémico en la población judía polaca y entre los prisioneros de guerra rusos, causo, con la fiebre tifoidea y otras epidemias, estragos en los campos y en la ciudad de Auschwitz en el seno de la población concentracionaria, incluso entre los médicos alemanes, y en la población civil. Es así como, durante toda la existencia del campo, estas epidemias, aliadas, para algunos, a terribles condiciones de trabajo en esta zona pantanosa, al hambre, al calor y al frio, causaron, del 20 de mayo de 1940 al 18 de enero de 1945, la muerte de probablemente 150.000 detenidos (1).
    El rumor de Auschwitz.
    Como es normal en tiempo de guerra y de propaganda de guerra, se desarrollaron múltiples rumores a partir de estos hechos dramáticos. Sobre todo hacia el final de la guerra y sobre todo en los medios judíos en el exterior de Polonia, se conto que los alemanes mataban en Auschwitz millones de detenidos de manera sistemática, en base a una orden recibida de Berlín.
    Según estos rumores, los nazis habían instalado "fábricas de la muerte", especialmente para los judíos; disecaban a los detenidos vivos (vivisección) o bien los quemaban vivos (en fosas, en altos hornos o en crematorios); o también, antes de quemarlos, gaseaban a los judíos en mataderos químicos llamados "cámaras de gas". Se encuentran aquí ciertos mitos de la primera guerra mundial (2).
    Auschwitz
    El apuro de los liberadores soviéticos.
    Los soviéticos ocuparon Auschwitz el 27 enero 1945. Lo que descubrieron era talmente contrario a lo que propalaba la propaganda que se puede decir que se quedaron boquiabiertos. Por su organización misma y por sus instalaciones sanitarias, tan modernas a los ojos de los soviéticos, este campo era todo lo contrario de un "campo de exterminio".
    También durante varios días, Pravda permaneció silencioso y, en ese momento, ninguna comisión de investigación aliada fue invitada a venir para constatar sobre el terreno la verdad de Auschwitz.
    Por fin, el 1 de febrero, Pravda salió de su silencio. No fue más que para poner en la boca de un prisionero, y de uno solo, las palabras siguientes:"Los hitlerianos mataban por medio de gas a los niños, a los enfermos, así como a los hombres y mujeres no aptos para el trabajo. Incineraban los cadáveres en hornos especiales. En el campo había doce de estos hornos".
    Se añadía que el número de muertos se evaluaba en "millares y millares" y no en millones.
    Al día siguiente, el gran reportero oficial del diario, el judío Boris Polevoi, afirmó que el medio esencial utilizado por los alemanes para exterminar a sus víctimas era... la electricidad. "Se utilizaba una cadena eléctrica donde centenares de personas eran matadas simultáneamente por una corriente eléctrica; los cadáveres caían sobre una cinta lentamente movida por una cadena y avanzaban así; hacia un alto horno".
    La propaganda soviética estaba desconcertada y pudo mostrar solamente en sus películas las personas muertas o moribundas que los alemanes, en retirada, habían dejado sobre el terreno. Había también, como muestran los noticiarios de la época sobre la liberación del campo, numerosos niños vivos así como adultos con buena salud. La propaganda judía vino entonces en socorro de la propaganda soviética.
    La propaganda a finales de 1944.
    En la primavera de 1944, dos judíos evadidos de Auschwitz se habían refugiado en Eslovaquia. Allí, con ayuda de correligionarios, comenzaron a poner a punto una historia de los campos de Auschwitz, de Birkenau (campo anexo de Auschwitz) y de Majdanek, descritos por ellos como "campos de exterminio".
    El más conocido de estos judíos era Walter Rosenberg, alias Rudolf Vrba, que vive todavía hoy en Canadá. Su relato, altamente fantasioso, pasó enseguida, siempre en medios judíos, a Hungría, a Suiza y, por fin, a los Estados Unidos. Tomó la forma de un informe mecanografiado publicado por el War Refugee Board en noviembre de 1944, con el sello de la presidencia de los Estados Unidos; el War Refugee Board debía su creación a Henry Morgenthau Junior (1891-1967), secretario del Tesoro, que iba a hacerse célebre por el "plan Morgenthau" que, si hubiese sido seguido por Roosevelt y Truman, habría conducido al aniquilamiento físico, después de la guerra, de millones de alemanes.
    Este informe sirvió de matriz a la "verdad" oficial de Auschwitz. Los soviéticos se inspiraron en él para su documento URSS-008 de 6 mayo 1945 al que, en el proceso de Nuremberg, se otorgó, como a su informe sobre Katyn, el estatuto de documento "de valor autentico", que estaba prohibido discutir. Según este documento, los alemanes habían matado en Auschwitz a más de 4.000.000 de personas, especialmente gaseándolas con el insecticida llamado "Zyklon B". Esta "verdad" oficial iba a hundirse en 1990.
    La confesión de Rudolf Höss.
    El 15 abril 1946, uno de los tres comandantes sucesivos de Auschwitz, Rudolf Höss (no confundir con Rudolf Hess) "confesó" bajo juramento, ante sus jueces y ante los periodistas del mundo entero, que, en el tiempo de su mando, es decir del 20 mayo 1940 al 1 diciembre 1943, al menos 2,500 detenidos de Auschwitz habían sido ejecutados por el gas y que al menos otros 500 habían sucumbido de hambre y enfermedades, lo que hacía un total de al menos 3,000 muertos durante este solo periodo. Ni un momento R. Höss fue interrogado o contrainterrogado sobre la materialidad de los hechos extraordinarios de los que informaba.
    Fue entregado a los polacos. Bajo la vigilancia de sus carceleros comunistas, redactó con lápiz una confesión en buena y debida forma. Tras lo que fue colgado en Auschwitz el 16 abril 1947. Curiosamente, hubo que esperar hasta 1958 para tener comunicación, parcial, de esta confesión conocida por el gran público con el título de Comandante de Auschwitz.
    Imposibilidades fisicoquímicas.
    La descripción, extremadamente vaga y rápida, de la operación de gaseamiento de los detenidos, tal como la relata R. Höss en su confesión escrita, era imposible por razones de física y química. No hay que confundir un gaseamiento de ejecución con un gaseamiento suicida o accidental: ¡en un gaseamiento de ejecución se quiere matar sin ser muerto!
    El Zyklon B es un insecticida a base de ácido cianhídrico, utilizado desde 1922 y todavía hoy. Es de una gran peligrosidad. Se adhiere a las superficies. Es difícil de evacuar. Es explosivo. Los americanos utilizan el gas cianhídrico para la ejecución, en ciertos estados, de sus condenados a muerte. Una cámara de gas de ejecución es necesariamente muy sofisticada y el procedimiento es largo y peligroso. Ahora bien, R. Höss, en su confesión, decía que el equipo encargado de extraer los cadáveres de una cámara de gas penetraba en los lugares desde la puesta en marcha de un ventilador y procedía a esta tarea hercúlea, comiendo y fumando, es decir, si se ha entendido bien, sin incluso una máscara antigás.
    Imposible. Nadie habría podido penetrar así en un océano de acido cianhídrico para manipular allí millares de cadáveres intoxicados con cianuro, ellos mismos convertidos en intocables al estar impregnados de un violento veneno que mata por contacto. Incluso con máscaras antigás con filtro especial para el ácido cianhídrico, la tarea habría sido imposible pues estos filtros no podían resistir en caso de respiración profunda debida a un esfuerzo físico, incluso de débil intensidad.
    Una respuesta de 34 historiadores.
    En Le Monde de 29 diciembre 1978 y de 16 enero 1979, yo exponía brevemente las razones por las cuales, conociendo los lugares y el pretendido procedimiento seguido, estimaba que los gaseamientos de Auschwitz eran técnicamente imposibles.
    El 21 febrero 1979, siempre en Le Monde, apareció una declaración de 34 historiadores que concluía así:
    "No hace falta preguntarse cómo, técnicamente, tal crimen en masa ha sido posible. Ha sido posible técnicamente porque ha tenido lugar".
    En mi opinión, los "exterminacionistas", como yo los llamo, firmaban una capitulación incondicional.
    En el plano de la ciencia y de la historia, el mito de las cámaras de gas acababa de recibir un golpe fatal. Desde esta fecha, ninguna obra exterminacionista ha venido a aportar aclaraciones sobre este punto, y sobre todo no la de Jean-Claude Pressac, falazmente titulada Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers (3). Para comenzar, ha acabado el tiempo en que los historiadores osaban decirnos que era autentica tal cámara de gas presentada a los turistas como "en estado original", "en reconstitución" o "en estado de ruina" (las ruinas pueden ser parlantes). Las pretendidas cámaras de gas de Auschwitz no eran más que cámaras frías para la conservación de cadáveres en espera de su cremación, tal como lo atestiguan los planos que descubrí en 1976.
    Muéstrenme o dibújenme...
    En marzo de 1992, yo lanzaba en Estocolmo un desafío de alcance internacional: "¡Muéstrenme o dibújenme una cámara de gas nazi!" Precisaba que no estaba interesado por un edificio que supuestamente contenía una tal cámara de gas, ni por una pared, ni por una puerta, ni por cabellos, ni por calzado. Yo quería una representación completa del arma del crimen, de su técnica, de su funcionamiento. Añadía que, si se pretendía ahora que los alemanes habían destruido esta arma, era preciso que se me dibujara esta arma. Yo rehusaba creer en una "realidad material" desprovista de representación material.
    El Holocaust Memorial Museum
    El 30 agosto 1994 visité el Holocaust Memorial Museum de Washington. No encontré allí ninguna representación física de la mágica cámara de gas. Ante cuatro testigos, en su oficina, pedí entonces a Michael Berenbaum, Research Director del museo, que me explicara esta anomalía. Después de un arrebato violento, acabo por responderme que ¡"se había tomado la decisión de no dar ninguna representación física de la cámara de gas nazi"!
    No trató incluso de invocar la existencia en su museo de una maqueta artística del crematorio II de Birkenau. Sabía que esta maqueta, que por otra parte no reproducía en su libro-guía del museo (4), no era más que una creación artística sin relación con la realidad.
    El hundimiento exterminacionista
    Al Sr. Berenbaum tuve la ocasión de recordarle algunos acontecimientos desastrosos para la causa exterminacionista.
    En 1968, en su tesis, la historiadora judía Olga Wormser-Migot había reconocido que existía un "problema de las cámaras de gas" y había escrito que Auschwitz I estaba "sin cámara de gas" (¡esta "cámara de gas" visitada por millones de turistas!)(5).
    En 1983, un británico, por otra parte defensor de la leyenda del exterminio, revelaba como Rudolf Höss, antes de testificar ante el Tribunal de Nuremberg, había sido torturado por miembros, judíos, de la Seguridad militar británica, y después había confesado a fuerza de patadas, de puñetazos, de latigazos, de exposición al frío y de privación de sueño (6).
    En 1985, en el primer proceso de Ernst Zundel en Toronto, el testigo n· 1, Rudolf Vrba, y el historiador n· 1 de la tesis exterminacionista, Raul Hilberg, se hundieron ante el contrainterrogatorio llevado por el abogado Douglas Christie, al que yo asistí (7).
    En 1988, el historiador judío americano Arno Mayer, que afirmaba creer en el genocidio y en las cámaras de gas, escribía: "Sources for the study of the gas chambers are at once rare and unreliable /.../. Besides, from 1942 to 1945, certainly at Auschwitz, but probably overall, more Jews were killed by so-called 'natural' causes than by 'unnatural' ones" (Las fuentes sobre el estudio de las cámaras de gas son raras y están sometidas a caución /.../. Dicho eso, de 1942 a 1945, ciertamente en Auschwitz, pero probablemente también en todas partes, las causas llamadas 'naturales' mataron más judíos que las causas 'no naturales'" /subalimentación, enfermedades, epidemias, agotamiento/) (8).
    En 1992 Yehuda Bauer, profesor de la Universidad hebrea de Jerusalén, calificaba de "silly" (inepta) la tesis según la cual la decisión de exterminar a los judíos había sido tomada el 20 enero 1942 en Berlín-Wansee (9).
    En 1993, J.C. Pressac evaluaba el número de muertos de Auschwitz (judíos y no judíos) en un total de 775 y, en 1994, en una cifra comprendida entre 630 y 710 (10).
    14 min
  • el lobby judío
    Al contrario de lo que piensa mucha gente, los
    judíos son un colectivo muy heterogéneo. En Estados
    Unidos un 35 % de los judíos son reformistas, un
    18 % conservadores, un 6 % ultraortodoxos y solo un
    3 % se identifica como ortodoxos-modernos. Junto a estos
    colectivos que en su conjunto pueden ser considerados
    religiosos, existe otro 30 % que se define como noreligioso al que hay que añadir un 6 % que se identifica
    con otras opciones como la liberal, la progresista o la
    reconstruccionista. En lo que a su origen geográfico se
    refiere, alrededor de 6 000 000 de judíos norteamericanos
    son de origen askenazí, seguido por los sefardíes con unos
    300 000, por los mizrahíes con 250 000 y los buhkaran
    con unos 50 000. En general podemos afirmar que la
    población judía de los Estados Unidos es diversa tanto
    desde el punto de vista de sus creencias, como desde el
    punto de vista de su origen geográfico. Así vemos que
    no es lo mismo un haredim (utraortodoxos) que vive en
    Williamsburg y que respeta estrictamente las 613 mitzvot,
    que un reformista de Nueva York que ha optado por la vía
    de la asimilación.
    57 min
  • el pueblo judío nunca existió 2 Shlomo Sand
    Shlomo Sand, uno de los más audaces intelectuales de Israel (al que considera una "etnocracia liberal"), ofrece aquí un extracto editado de su How I Stopped Being a Jew [Cómo dejé de ser judío], que acaba de publicar en Londres la editorial Verso.
    A lo largo de la primera mitad del siglo XX, mi padre abandonó la escuela talmúdica, dejó de ir de modo permanente a la sinagoga, y expresó de modo regular su aversión a los rabinos. En este punto de mi propia vida, siento a mi vez la obligación moral de romper definitivamente con el judeocentrismo tribal. Hoy soy plenamente consciente de no haber sido nunca un judío genuinamente secular, al entender que esa característica imaginaria carece de toda base específica o perspectiva cultural, y que su existencia se basa en una visión vacua y etnocéntrica del mundo. Antes creía erróneamente que la cultura yiddish de la familia en la que crecí era la encarnación de la cultura judía. Poco después, inspirado por Bernard Lazare, Mordechai Anielewicz, Marcel Rayman y Marek Edelman, todos los cuales combatieron el antisemitismo, el nazismo y el estalinismo sin adoptar una visión etnocéntrica, me identifiqué como parte de una minoría oprimida y rechazada. En compañía, por así decir, del dirigente socialista Léon Blum, del poeta Julian Tuwim y muchos otros, seguí siendo obstinadamente un judío que había aceptado esta identidad a causa de las persecuciones y los asesinos, los crímenes y sus víctimas.
    Hoy, al haberme vuelto dolorosamente consciente de haber experimentado la adhesión a Israel, de haber sido asimilado por ley a un ethnos ficticio de perseguidores y de partidarios suyos, y de haber aparecido en el mundo como alguien de ese exclusivo club de los elegidos y sus acólitos, deseo renunciar y dejar de considerarme judío.
    Aunque el Estado de Israel no esté dispuesto a transformar mi nacionalidad oficial de "judío" a "israelí", me atrevo a esperar de los generosamente filosemitas, de los comprometidos sionistas y exaltados antisionistas, todos ellos tan frecuentemente nutridos de concepciones esencialistas, que respeten mi deseo y dejen de catalogarme como judío. El hecho es que me importa poco lo que piensen, y todavía menos lo que piensen los idiotas antisemitas que queden. A la luz de las tragedias históricas del siglo XX, estoy decidido a no seguir siendo más una pequeña minoría en un club exclusivo en el que otros no tienen ni la posibilidad ni las cualificaciones para entrar.
    Por mi negativa a ser judío, represento a una especie en trance de desaparición. Sé que al insistir en que sólo mi pasado histórico era judío, mientras que mi presente cotidiano (para bien o para mal) es israelí, y finalmente que mi futuro y el de mis hijos (al menos el futuro que deseo) debe guiarse por principios universales, abiertos y generosos, voy en contra de la moda dominante, que se orienta hacia el etnocentrismo.
    Como historiador de la era moderna, adelanto la hipótesis de que la distancia cultural entre mi bisnieto y yo será tan grande o mayor que la que me separa de mi bisabuelo. ¡Mucho mejor! Tengo la mala suerte de vivir hoy entre demasiada gente que cree que sus descendientes se les parecerán en todos los sentidos, porque para ellos los pueblos son eternos
    a fortiori una raza-pueblo como los judíos.
    Soy consciente de vivir en una de las sociedades más racistas del mundo occidental. El racismo está presente en cierto grado en todas partes, pero en Israel existe profundamente inserto en el espíritu de las leyes. Se enseña en colegios y universidades, se propaga en los medios de comunicación y, por encima de todo y lo más espantoso, en Israel los racistas no saben lo que están haciendo y, debido a esto, no se sienten en modo alguno obligados a disculparse. Esta ausencia de una necesidad de justificación ha convertido a Israel en un punto de referencia particularmente preciado para muchos movimientos de extrema derecha en todo el mundo, movimientos cuya pasada historia de antisemitismo es sobradamente conocida.
    Vivir en una sociedad así se ha vuelto cada vez más intolerable para mí, pero debo reconocer también que no es menos difícil hacer mi hogar en otra parte. Yo mismo soy parte de la producción cultural, lingüística e incluso conceptual del empeño sionista, y no puedo deshacer esto. Pero por mi vida cotidiana y mi cultura básica soy israelí. No estoy especialmente orgulloso de esto, del mismo modo que no tengo razón alguna para sentirme orgulloso de ser un hombre de ojos pardos y estatura mediana. A menudo me siento avergonzado de Israel, sobre todo cuando soy testigo de la evidencia de su cruel colonización militar, con sus débiles e indefensas víctimas que no forman parte del "pueblo elegido".
    Tiempo atrás en mi vida tuve el fugaz sueño utópico de que un palestino israelí debería sentirse en casa en Tel Aviv como un judío norteamericano en Nueva York. Luché y busqué que la vida civil de un musulmán israelí en Jerusalén fuera semejante a la de una persona judía francesa en París. Quería que los niños israelíes de inmigrantes cristianos africanos fueran tratados como lo son los hijos británicos de los inmigrantes del subcontinente indio en Londres. Esperaba con todo mi corazón que todos los niños israelíes fueran educados juntos en las mismas escuelas. Hoy sé que mi sueño es escandalosamente exigente, que mis demandas son exageradas e impertinentes, que el mismo hecho de formularlas es considerado por los sionistas y sus partidarios como un ataque al carácter judío del Estado de Israel y, por lo tanto, como antisemitismo.
    Sin embargo, por extraño que pueda parecer, por contraposición al carácter cerrado de la identidad secular judía, tratar la identidad israelí como político-cultural en lugar de "étnica" parece ofrecer el potencial de lograr una identidad abierta e inclusiva. De acuerdo con la ley, de hecho, es posible ser ciudadano israelí sin ser un judío "étnico", participar en su "supra-cultura" a la vez que se preserva la propia "infra-cultura", hablar el lenguaje hegemónico y cultivar en paralelo otro lenguaje, mantener formas variadas de vida y fusionar otras diferentes. Para consolidar este potencial político republicano, sería necesario haber abandonado desde hace mucho el hermetismo tribal, aprender a respetar al Otro y recibirlo, a él o a ella, como igual y cambiar las leyes constitucionales de Israel para hacerlas compatibles con principios democráticos.
    Lo más importante, si se ha olvidado momentáneamente: antes de que presentemos ideas para cambiar la política de identidad de Israel, debemos liberarnos primero de la maldita e interminable ocupación que nos lleva camino del infierno. De hecho, nuestra relación con quienes son ciudadanos de segunda está inextricablemente ligada a nuestra relación con los que viven con inmensa aflicción en lo más bajo de la cadena de la operación de rescate sionista. Esa población oprimida, que ha vivido bajo la ocupación durante cerca de cincuenta años, privada de derechos políticos y civiles, en tierra que el "Estado de los judíos" considera propia, sigue abandonada e ignorada por la política internacional,. Hoy reconozco que mi sueño de un final a la ocupación y la creación de una confederación entre las dos repúblicas, una israelí y otra palestina, era una quimera que subestimaba el equilibrio entre las dos partes.
    Cada vez más parece que es ya demasiado tarde; todo parece ya perdido y todo enfoque serio de solución política parece estar en punto muerto. Israel se ha acostumbrado a esto, y es incapaz de deshacerse de su dominación colonial sobre otro pueblo. El mundo exterior, por desgracia, no hace tampoco lo que es necesario. Sus remordimientos y mala conciencia le impiden convencer a Israel de que se retire a las fronteras de 1948. Y tampoco está dispuesto Israel a anexionarse oficialmente los territorios ocupados, puesto que supondría otorgar igual ciudadanía a la población ocupada y, sólo mediante ese acto, transformarse en un Estado binacional. Es más bien como la serpiente mitológica que se traga una presa de gran tamaño, pero prefiere ahogarse antes que soltarla.
    ¿Significa esto, también, que debo abandonar la esperanza? Vivo en una profunda contradicción. Me siento como un exiliado frente a la creciente etnicización judía, mientras que al mismo tiempo la lengua en que hablo, escribo y sueño es abrumadoramente hebrea. Cuando me encuentro en el extranjero, siento nostalgia de este idioma, vehículo de mis emociones y pensamientos. Cuando estoy lejos de Israel, veo la esquina de mi calle en Tel Aviv y siento ansias del momento en que pueda volver. No voy a las sinagogas para disipar esta nostalgia, porque en ellas se reza en un lenguaje que no es el mío, y la gente que me encuentro en ellas no tiene interés en absoluto en comprender lo que significa para mí ser israelí.
    En Londres son las universidades y sus estudiantes de ambos sexos, no las escuelas talmúdicas (en las que no hay estudiantes femeninas) las que me recuerdan el campus en el que trabajo. En Nueva York son los cafés de Manhattan, no los enclaves [judíos] de Brooklyn los que me invitan y atraen, como los de Tel Aviv. Y cuando visito las bulliciosas librerías de París, lo que me viene a la cabeza es la semana del libro hebreo que se organiza cada año en Israel, no la literatura sagrada de mis antepasados.
    Mi profundo apego por el lugar sólo sirve para alimentar el pesimismo que siento hacia él. Y así caigo con frecuencia en el abatimiento por el presente y el temor por el futuro. Estoy cansado y siento que las últimas hojas de la razón van cayendo de nuestro árbol de acción política, dejándonos yermos frente a los caprichos de los hechiceros sonámbulos de la tribu. Pero no puedo permitirme ser del todo fatalista. Me atrevo a creer que si la humanidad consiguió salir con éxito del siglo XX sin una guerra nuclear, todo es posible, hasta en Oriente Medio. Deberíamos recordar las palabras de Theodor Herzl, soñador responsable del hecho de que yo sea israelí: "Si lo quieres, no es leyenda".
    Como vástago de los perseguidos que emergieron del infierno europeo de los años 40 sin haber abandonado la esperanza de una vida mejor, no tengo permiso del aterrado arcángel de la historia para renunciar y desesperar. Que es la razón por la cual, con el fin de apresurar a un mañana distinto, y sea lo que fuere que digan mis detractores, seguiré escribiendo.
    Shlomo Sand (1946), nacido en Linz (Austria), emigró a Jaffa (Israel) en 1948. Profesor de la Universidad de Tel Aviv, ha enseñado en Berkeley y París, donde se doctoró con una tesis sobre Jean Jaurès. Célebres libros suyos como La invención del pueblo judío (Akal, Madrid, 2011) y La invención de la tierra de Israel: de tierra santa a madre patria (Akal, Madrid, 2013) han revolucionado de modo crítico la visión del judaísmo y el moderno Israel.
    Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón
    Fuente:
    The Guardian, 10 de octubre de 2014
    36 min
  • el pueblo judío nunca existió 3 fin Shlomo Sand
    Shlomo Sand (1946), nacido en Linz (Austria), emigró a Jaffa (Israel) en 1948. Profesor de la Universidad de Tel Aviv, ha enseñado en Berkeley y París, donde se doctoró con una tesis sobre Jean Jaurès. Célebres libros suyos como La invención del pueblo judío (Akal, Madrid, 2011) y La invención de la tierra de Israel: de tierra santa a madre patria (Akal, Madrid, 2013) han revolucionado de modo crítico la visión del judaísmo y el moderno Israel.
    23 min
  • el pueblo judío nunca existió 1 Shlomo Sand
    En este valiente y apasionado libro, Shlomo Sand demuestra que el mito nacional de Israel hunde sus orígenes en el siglo XIX, no en los tiempos bíblicos en los que muchos historiadores –judíos y no judíos– reconstruyeron un pueblo imaginado con la finalidad de modelar una futura nación. Sand disecciona con la minuciosidad de un forense la historia oficial y desvela la construcción del mito nacionalista y la con­siguiente mistificación colectiva.
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  • Una vida... Feliz Navidad...
    Pensamientos.... Postres del alma... Los filósofos griegos obviamente que basan su conciencia en la influencia de la cultura de sus ancestros es decir en lo que hoy se conoce como India
    30 min
  • Enquiridión 7
    este libro es la mejor psicología que uno puede tener para la ética el arte de vivir día a día de tal manera en que no se puede proteger sobre todo de sus propios tropezones mentales por eso os lo recomiendo escuchar varias veces para razonar
    32 min
  • Enquiridión 6
    Aquí en este capítulo vemos la psicología que existía hace unos 2000 años atrás es completamente ecuánime y tiene valores morales y sobre todo físicos en relación a la higiene muy importantes que se le suelta como algo primordial dentro de una verdadera civilización de la cual él exige y representa y vive y sin embargo esas cosas hoy en día ni siquiera se valora en esta sucia falsa e invisibilizada civilización en la que vivimos
    23 min
  • Enquiridión 5
    este libro es realmente muy bonito si ustedes no leen el Bhagavad gita por lo menos se escuchan estos pensamientos que te enseñan justamente esa línea trascendental que viene del mismo conocimiento védico y por eso eh me sorprende este libro de forma
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About Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

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Resulta que desde que nacemos en este planeta, según el lugar donde nazcas se te contara la historia oficial de tu pueblo de una manera o de otra, según la fuente de información y el punto de vista, basado en diferentes aspectos de los hechos y la realidad... pero.... según la fuente oficial para todo el planeta llegado desde occidente, es decir... la única historia que se acepta y se promueve oficialmente por todos sus ministerios gobiernos leyes y medios de comunicación, es la que han escrito los falsificadores de la historia de esta mal llamada "civilización moderna".