La experiencia humana de haber dañado a otro, es universal. Todos tenemos la vivencia de, en algún momento o varios de nuestras vidas, haber actuado pasando a llevar a alguien: tratar mal a un hijo, ser injusto con un ser querido, mentir, ser desleal o infiel, en fin, son tantas las formas que puede adquirir esta experiencia. (...)
Yo intuyo que a la verdad interior, que consiste en poder alcanzar una comprensión de sí mismo, de los actos cometidos, que me sana, me conecta con lo que soy, en mi actualidad, con mi historia y biografía, y con lo que puedo llegar a ser, con mi potencialidad.