Continuamos hablando de la amargura, y ésta también se da cuando nos han herido emocionalmente. Por aquellas situaciones que vivimos cuando éramos indefensos y abusaron de esa inocencia, por esa razón, hoy en día, cuando viene una ofensa a nuestra vida, proyectamos el abandono, el golpe que nos dieron, o también, lo que no nos dieron, haciendo que florezca toda la amargura que se guardó durante años.