Qué tal si por un día nos convirtiéramos en Jesús, si Él viviera en nuestra casa y sigue nuestro horario, si nuestra madre fuera la suya, si nuestros dolores fueran los de Él, con excepción de que nada cambiaría en Él, las circunstancias no cambiarían, el horario no se altera, los problemas no se resuelven sólo ocurre un cambio.