Jesús enseña: Yo soy el árbol, ustedes son las ramas, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí lleva fruto, mi Padre la va a podar, y la que no lleve fruto, mi Padre la va a quitar. SEPARADOS DE MÍ, NADA PODEÍS HACER. La tentación de hacer algo por nuestra naturaleza y carne siempre está, pero hay pesos que no podemos soportar, y debemos saber reconocer hasta donde podemos, pero Jesús nos regala estas palabras.