Dios, aunque quiere que estemos unidos, no necesariamente significa que seamos iguales.
Siempre se debe enseñar con amor, no como una forma de atacar, la palabra de Dios no está diseñada para contender sobre opiniones, pero a veces, caemos tanto en esto, en sectorizar, que se vuelve difícil convivir con la gente, si te encierras en tu doctrina y filosofía de vida y no encuentras cosas en común con otros, puede que dejes de conocer personas y no crezcas.