“Esta Palabra está dirigida a aquellas personas que se sienten encadenadas en su ser interior. Que a pesar de que llevan ya su vida en Cristo Jesús —algunos muchos años—, sienten que no avanzan, que están en oscuridad y tinieblas.
Este mensaje está dirigido a aquellas personas que se sienten en noche y durmiendo, y están llevando su vida cristiana en derrota, con serios problemas espirituales internos, en el alma. Problemas en la mente a través de pensamientos que no pueden ser refrenados, problemas en las emociones a través de sentimientos y deseos que no pueden ser controlados, reprimidos. Y pronto, pronto caen en el lodo, en la inmundicia, en la carne, y después están golpeándose en el pecho, están atormentados desde adentro, están oprimidos, están deprimidos, están cargados. Y esta no es verdaderamente la vida cristiana que promete la Palabra.
Lo que estoy exponiendo a través de estos ejemplos que ocurren en el alma humana, simplemente manifiesta que estás viviendo una vida cristiana en la carne.
Esta Palabra está dirigida a aquellas personas que se sienten encadenadas, que están atadas a muchas cosas que todavía arrastran de su vida pasada, están amarradas a una forma de vida, a un carácter, que no pueden vencer, y constantemente caen en la carne, constantemente caen en derrota; queriendo llevar nueva vida en Cristo Jesús, están cada día sumergiéndose más en la carne, más en la propia inmundicia, en el propio lodo que hay en el interior. Y esto verdaderamente no puede continuar así.
El Señor está hablándote ahora a través de esta Palabra, a ti que estás en tinieblas, a ti que te sientes en oscuridad, que estás ahí palpando en la oscuridad, que no sabes lo que es verdaderamente llevar vida espiritual, vida en Cristo Jesús. Y constantemente te golpeas, te caes, te enfangas y te enlodas hasta el cuello por la oscuridad en la que te encuentras, la oscuridad de la confusión, de las tinieblas, del tormento interior, de la incredulidad. Por eso es necesario que abras tu entendimiento.
Este mensaje es para aquellos que confiesan que Jesucristo es el Hijo del Dios Viviente, y teniendo el conocimiento de Jesús, están en noche, están en tinieblas, están en oscuridad. Están como Pedro en la antigüedad, ¡encarcelados! en cárcel espiritual de depresión, de desánimo, de desaliento, de confusión, de no saber cuál es la Voluntad de Dios, de no saber si la decisión que uno ha tomado es de Dios o no es de Dios. Eso es cárcel, es estar encadenado.
Por eso descubre las dos cadenas, descubre los eslabones de cada cadena. Las dos cadenas del doble ánimo, esa doble alma, esa dualidad, esa inseguridad, esa falta de certeza de lo que verdaderamente Dios quiere de tu vida. No puedes ir palpando en la oscuridad, no puedes ir deambulando por el mundo en oscuridad, en tinieblas, no. El Señor quiere que descubras ahora, a través de esta Palabra, el estado espiritual en que se encuentra tu alma. Tu cuerpo lo ves, sí, tu cuerpo puede tener tantos años, puede ir envejeciendo, puede estar enfermo; pero es necesario que veas más adentro, que puedas ver el estado de tu alma.
Este mensaje trae Luz, Luz en la cárcel que resplandece en el corazón, Luz que resplandece en tu interior. Es necesario que veas tu vida, porque este mensaje quiere tocar a Pedro en el costado, quiere tocar a piedras vivas en el costado, a piedras que han nacido de nuevo. Quiere tocarte a ti en tu costado, ahí donde está tu corazón, ahí donde está la carne, ahí el Señor quiere obrar”.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES