“El Señor en este tiempo ha estado hablando a mi vida, revelando algunos aspectos de la Palabra respecto de la vida espiritual; y estoy predicando algunos detalles que no se habían tomado en cuenta en su total plenitud en relación a lo que es la separación del cuerpo, alma y espíritu.
Es importante que tú puedas ahora recibir este mensaje en el nombre de Jesús de Nazareth: la importancia de separar el alma del espíritu, para poder llevar una vida espiritual plena en obediencia total a Aquel que nos llamó y nos tomó por soldados.
La Escritura nos dice en primera Tesalonicenses, capítulo 5, verso 23, que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, debe ser guardado irreprensible hasta la Venida del Señor.
El Dios Eterno menciona en primer lugar al espíritu. Si el Señor en su Palabra menciona primeramente al espíritu, es porque el espíritu tiene preeminencia en la vida del hombre; de otra forma el Señor hubiera mencionado al cuerpo primero o al alma. La Escritura no puede ser quebrantada, el Señor muestra al espíritu en primer lugar en la vida del hombre porque es la parte fundamental, primordial, porque es ahí donde vive el Espíritu Santo de Dios, ¡es donde Dios revela su Voluntad!
Lamentablemente hay mucho pueblo creyente que no ha comprendido la existencia de su espíritu humano en su interior, un espíritu nuevo, un espíritu regenerado. El Espíritu Santo regeneró tu espíritu. Un día cuando tú aceptaste al Señor Jesucristo, tu espíritu fue hecho de nuevo, fue hecho perfecto, y de esa forma las funciones importantes de tu espíritu, como es la comunión con Dios para adorarle en espíritu y en verdad, para poder sentir su Presencia fue restablecida. Las cosas espirituales, el conocimiento espiritual a través de la intuición, como función importante del Espíritu, también fue restablecido; un saber espiritual que no es lógico, no es racional, es un saber espiritual. Del mismo modo tu conciencia, como función importante de tu espíritu regenerando, cobró mayor poder, mayor fuerza, porque fue hecha perfecta por el Espíritu Santo. Y a partir de ese momento ahí estaba todo hecho de nuevo en tu interior, en tu espíritu.
Pero el alma, ¡el alma no todavía! El alma continuó, y continúa en naturaleza caída: Porque del corazón del alma salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, blasfemias, y tantas otras obras de la carne.
Y la redención empieza con el nuevo nacimiento de tu espíritu, ¡continúa con la renovación de tu alma!, y se ha de terminar de completar cuando este cuerpo mortal ha de ser transformado en un cuerpo glorificado, y en ese momento se habrá cumplido en tu vida la obra que Jesús ya consumó por ti en la cruz del Calvario”.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES
“¿Cómo vas a poder lograr que el Espíritu Santo gobierne todo tu ser a través del espíritu? Tú tienes que encontrar aquello que te estorba, aquello que te impide reconocer la Gloria de Dios, que quiere irradiarse desde lo más profundo de tu ser donde vive el Espíritu Santo en tu espíritu.
¿Qué es lo que te lo impide? Es la carne que hay en el alma. Y tú tienes que descubrirla para poder crucificarla en la cruz del Calvario. Jesús nos dio el ejemplo, Jesús crucificó la carne en el aspecto físico, y nosotros asumimos por fe la obra que Él consumó en la cruz del Calvario, y espiritualmente tenemos que ¡crucificar nuestra carne!”
Pr. Ricardo Claure Peñaloza