Son días muy, muy, muy complicados para los habitantes de Marte, después de que Trump haya dicho que su planeta es el siguiente paso. Al escucharlo, me ha venido a la mente mi personaje favorito de las crónicas marcianas de Ray Bradbury, Jeff Spender, que es un expedicionario que llega al planeta en la cuarta expedición y despierta en él una conciencia sobre el daño que pueden llegar a hacer los humanos al planeta. Y dice así, nosotros, los habitantes de la Tierra, tenemos un talento especial para arruinar las cosas grandes y hermosas. No pusimos kioscos de salchichas calientes en el templo egipcio de Karnak solo porque quedaba tras mano y el negocio nos podía dar grandes utilidades. Y Egipto es una pequeña parte de la tierra, pero aquí todo es antiguo y diferente. Nos instalaremos en alguna parte y lo estropearemos todo. Llamaremos al canal Canal Rockefeller, a la montaña Pico del Rey Jorge y al mar Mar de Dupont. Y habrá ciudades llamadas Roosevelt, Lincoln y Coolidge. Y esos nombres nunca tendrán sentido, pues ya existen los nombres adecuados para esos lugares.