Si trazáramos una línea recta desde los campos de extracción de petróleo de arenas alquitranadas de Alberta, en Canadá, hasta la región conocida como “el mango” de Florida, en Estados Unidos, que acaba de ser devastada por el huracán Michael, hallaríamos que el punto medio de esa recta es el condado de Clearwater, Minnesota: la fuente del río Mississippi. A pesar de los cientos de kilómetros que los separan, estos tres lugares tienen un vínculo inexorable debido al cambio climático.