El joven artista Anderson Romero, de 27 años y origen colombiano, se ha embarcado en un proyecto singular: recorrer los 179 municipios de la Comunidad de Madrid en su moto para pintar un cuadro en cada uno.
No es un viaje turístico, sino una historia de superación personal y supervivencia que ha contado en el programa 'La Tarde de COPE' con Pilar García Muñiz y Javi Nieves. Romero carga con todas sus pertenencias en la moto, que se ha convertido en su hogar rodante.
Para Anderson, este viaje es una forma de demostrarse a sí mismo que puede concluir un proyecto. "Me cuesta mucho terminar algo cuando lo empiezo", confesó durante la entrevista.
El reto de los 179 cuadros es para él "una manera de llevar al extremo el poder terminar algo que se está haciendo muy importante para mí". Esta vez, asegura, "va a ser diferente".
El origen de esta aventura se encuentra en una etapa personal complicada, marcada por una ruptura amorosa que mermó su capacidad para socializar. El viaje se ha convertido en una terapia de choque que ya da sus frutos.
"Si esta entrevista surge el año pasado, antes de empezar esto, no podría ser capaz de hablar", admite, evidenciando la confianza que ha ganado.
La vida de Anderson Romero en la carretera es una prueba constante. Viaja solo en su moto y, cuando cae la noche, duerme donde puede, a menudo al aire libre.
Utiliza un saco de dormir y, en ocasiones, una tienda de campaña, pero su descanso depende de su estado de ánimo y del cansancio acumulado.
Los lugares donde ha pernoctado son tan variados como insólitos. "Tengo muchísimos, he dormido debajo del acueducto de la Retuerta, al lado de un cementerio, he dormido en una cueva en Pezuela de las Torres", relata.
Para asearse, recurre a baños de mercados, bares o las fuentes de los parques, siempre tratando de "mantener la higiene".
A pesar de la imagen de paz que puede proyectar un artista en su caballete, Romero vive en un estrés constante. "Realmente, tranquilidad, no tengo nunca.
Aunque parezca que estoy pintando y estoy tranquilo, realmente no, porque siempre estoy pensando en dónde voy a dormir hoy, dónde voy a comer", explica. Sin embargo, esta tensión le "ayuda a estar más fuerte mentalmente".
Inspirado por una exposición de Sorolla, Anderson dedica una hora a cada pintura, aunque el proceso completo en cada municipio le lleva entre dos y tres horas.
Su estilo busca la gestualidad y la rapidez. Ya ha superado el ecuador de su reto, con 100 pueblos pintados, siendo Leganés el último de su lista.
Sus obras no las vende, sino que las regala. "Si yo veo que hay cierta conexión, cierta amabilidad, sobre todo, con ellos, pues les regalo el cuadro, sin duda", comenta sobre los vecinos que conoce.
Otras veces, los esconde en los ayuntamientos para que alguien los encuentre como un "tesoro escondido". A cambio, recibe la hospitalidad de la gente, que a menudo le ofrece comida o un lugar donde ducharse.
La aventura de Anderson Romero no pasará desapercibida. El director Carlos Solís se interesó por su proyecto y ya está rodando un documental sobre su viaje. Mientras tanto, el joven artista continúa su ruta, con la vista puesta en su próximo destino, que podría ser Torrejón de Velasco o Parla, y con el objetivo final de completar el círculo en el centro de Madrid.