La campaña de la declaración de la renta está en su recta final, con el plazo abierto hasta el 30 de junio. Se estima que más de 25 millones de contribuyentes realizarán este trámite, que representa una doble oportunidad para ayudar a quienes más lo necesitan. Se trata de un gesto sencillo y compatible: marcar la casilla 105, destinada a la Iglesia Católica, y la casilla 106, para Actividades de Interés Social, más conocida como la X Solidaria. Esta acción permite mejorar la vida de 1 de cada 4 españoles que viven en riesgo de pobreza y exclusión social.
Este gesto, que no supone pagar más ni recibir menos en la devolución, permite destinar un 1,4% del IRPF a cientos de proyectos sociales y a la labor de la Iglesia. En la campaña anterior, más de 12 millones de contribuyentes marcaron la X Solidaria, beneficiando a más de 700.000 personas en situación de vulnerabilidad. Uno de ellos es Armando, de 62 años, cuya vida ha cambiado gracias a esta solidaridad.
La historia de Armando, de 62 años, es un claro ejemplo del poder transformador de la X Solidaria. Tenía un despacho profesional, pero la crisis de 2008 le afectó gravemente y en 2013 tuvo que cerrar. A partir de ahí, encadenó trabajos efímeros hasta que en 2018 sufrió un infarto. Su salud se deterioró, sumando siete stents, diabetes y una enfermedad renal compleja. Perdió todo y terminó en la calle. “La vida te cambia en 24 horas”, relata Armando, “estás en una situación bien y en 24 horas no puedes pagar la hipoteca, no tienes una red familiar y te ves que has perdido el piso y te quedas en la calle”.
Armando narra la dureza de vivir en la calle y el rechazo social que sintió. “Un día que me estaba preparando un bocadillo con pan y embutido en un banco, no pude evitar ver la mirada de asco con la que me miraban dos personas que estaban justo al lado”, lamenta. “Es el odio al pobre, no sé si es porque no se quieren ver reflejados”. Gracias al proyecto “Acogida y atención a personas sin hogar o en situación de dependencia” de la Orden de San Juan de Dios de Madrid, financiado por el IRPF, su situación ha cambiado. Ahora vive en un piso adaptado a sus necesidades de salud.
“Debido a mi salud cada vez más precaria, mi vida se convirtió en una carrera de obstáculos que no podía saltar solo”, explica. El piso y la ayuda de la Orden San Juan de Dios se han convertido en su “red de seguridad”. “Aquí he encontrado más que un techo: enfermeras que vigilan mi peso para que no me falle el corazón, trabajadores sociales que me ayudan con mis papeles y, sobre todo, la dignidad de sentirme cuidado cuando mis fuerzas flaquean”.
La solidaridad de los contribuyentes es fundamental. Según Eduardo López, de Cáritas Española, marcar ambas casillas permite “multiplicar la solidaridad al aportar el 1,4% de los impuestos tanto al sostenimiento de la Iglesia como a los fines sociales”. Cáritas recibió 33,1 millones de euros en 2025 gracias a la X Solidaria, destinando un 12,7% a programas para personas sin hogar.
Dejar en blanco estas casillas supone que los fondos pasen directamente a las arcas del Estado. Sin embargo, al marcarlas, se apoyan cientos de proyectos. Armando anima a los contribuyentes a hacerlo: “No es sólo un gesto burocrático, es permitir que personas como yo tengan una oportunidad, una llave de ascensor cuando no pueden subir escaleras y una mano tendida cuando el cuerpo dice basta. Tú ‘X’ es nuestra tranquilidad”.
La pobreza sigue siendo un problema crónico en España. Según el XVI Informe ‘El Estado de la Pobreza’ de EAPN-ES, el 25,7% de la población (unos 12,6 millones de personas) está en riesgo de pobreza y/o exclusión social. Además, cerca de 9,6 millones de personas viven con ingresos inferiores a 1.018 euros al mes. El encarecimiento de la vivienda es un factor clave de forma que 4 de cada 10 inquilinos están en situación de riesgo socio-económico.
Esta situación ha provocado un aumento del sinhogarismo. Según el INE, una media de 34.145 personas durmió cada día en centros de atención en 2024, un 57,5% más que en 2022. Las principales causas para llegar a esa situación son la pérdida de empleo (26,8%) y los problemas relacionados con la vivienda (16,1%).