El popular fármaco para adelgazar Ozempic y otros similares están provocando un cambio en los hábitos de consumo a nivel mundial. Tal como se ha analizado en el programa 'Herrera en COPE', la gente "está comiendo mucho menos" debido a la farmacología, lo que ha generado una nueva demanda de comida más saludable y, sobre todo, en porciones mucho más pequeñas. Este fenómeno, conocido como el 'efecto Ozempic', está obligando a la industria alimentaria a adaptarse a una nueva realidad.
La respuesta de las empresas no se ha hecho esperar. La periodista Mar Amate ha observado cómo los helados en los supermercados "son mucho más pequeños de lo habitual". Se trata de una estrategia conocida como 'reduflación', donde se reduce la cantidad del producto manteniendo el precio. El objetivo, según se ha comentado en la cadena COPE, es "sacar más dinerito", una táctica sutil que aprovecha el cambio en la relación de los consumidores con la comida.
A pesar de su popularidad, el tratamiento no está exento de complicaciones. Una usuaria ha compartido en COPE su experiencia negativa con Wegovy, un fármaco similar. "Yo empecé el tratamiento con Wegovy, que al principio, pues muy bien, pero luego, cuando empezaron a subirme la dosis, dejé de comer, entonces, decidí dejar el tratamiento, intentar hacer yo la dieta por mi cuenta, porque no podía seguir así", ha relatado.
Otra de las personas que ha probado el fármaco cuenta una historia parecida. Tras perder 30 kilos partiendo de un peso de 121 kilos, notó que "empezaba a tener hambre y subí la dosis a 5 miligramos, y ahí empezó a ir la cosa mal hasta volver a bajar la dosis, porque no me iba bien". Estos testimonios ponen de manifiesto los efectos adversos que pueden surgir con dosis elevadas.
La clave de estos fármacos es que sustituyen la fuerza de voluntad por la biología. Como explica Mar Amate, con Ozempic "se te olvida la comida", eliminando la sensación de sacrificio que tradicionalmente se asocia a las dietas. Sin embargo, esto plantea una duda que la propia periodista lanza al aire: "Me pregunto si merece la pena quitarnos el placer de la comida", especialmente si no es por una cuestión médica imperativa.
Desde el punto de vista del mercado, José Luis Nuevo, profesor de IEC Business School, señala que el marketing no solo se adapta, sino que "dirige el comportamiento del consumidor". Considera que esta estrategia de reducción de tamaño es difícil de detectar por el comprador. "Es muy difícil que el consumidor perciba esto como engaño", afirma, sobre todo si es un movimiento generalizado en la industria.
Jesús María Paniagua, ingeniero agrónomo y autor, confirma que este cambio afecta incluso a la comida rápida. "Se vende menos el gran menú estándar, el de gran cantidad, y más peso de formatos pequeños, flexibles, funcionales", explica. Según el experto, el modelo de negocio se mueve hacia "unidades más pequeñas con precios más altos o con producto premium".
Paniagua también apunta a tendencias demográficas que refuerzan este cambio. En Europa "se está empezando a estancar el consumo alimentario" y aumentan los hogares unipersonales. En España, estos ya representan un 28%, una cifra con tendencia a crecer, lo que impulsa la demanda de raciones individuales y formatos más pequeños.
En definitiva, el valor ya no reside en la cantidad, sino en la calidad. Como concluye Amate, el modelo de nuestras madres y abuelas de comprar grandes cantidades "ha empezado a romperse". El consumidor se dirige hacia un nuevo paradigma: comer menos, pero de más calidad, una transformación impulsada de manera inesperada por un producto farmacéutico.