El filólogo clásico y divulgador Paco Álvarez Comesaña ha presentado su nuevo libro, 'El español no nació ayer', en el programa 'Poniendo las Calles' de la cadena COPE, conducido por Carlos Moreno 'El Pulpo'. Durante la entrevista, Álvarez ha desmontado algunas de las creencias más arraigadas sobre el origen y la evolución de nuestra lengua, explicando que su historia es un viaje apasionante "desde el latín hasta el WhatsApp", lleno de mezclas, errores y genialidades.
La tesis principal que defiende el filólogo es que, en contra de la creencia popular, "las lenguas romances no proceden del latín clásico, sino del latín vulgar". Álvarez compara el latín clásico de figuras como Cicerón o Virgilio con la poesía de Góngora, un registro culto que no se correspondía con el habla cotidiana. El verdadero origen de nuestro idioma está en el "latín que hablaba el vulgo, es decir, el latín que hablaba el pueblo", una versión más espontánea y funcional de la lengua.
Para ilustrar esta diferencia, Álvarez pone el ejemplo de la palabra 'caballo'. En el latín clásico se decía 'equus', de donde provienen cultismos como 'equitación'. Sin embargo, la gente en su día a día no usaba ese término, sino 'caballus', que es la palabra que evolucionó hasta dar 'caballo' en español, 'cavallo' en italiano o 'cheval' en francés. Esta evolución gradual es descrita por el autor con la metáfora de una "fábrica de choricillos", donde cada palabra pasa por distintas fases a lo largo de los siglos.
Ante la ausencia de grabaciones, ¿cómo se puede reconstruir el habla del pasado? Álvarez explica que la lingüística histórica funciona como una "arqueología de la lingüística", basándose en "indicios lingüísticos" para desentrañar el pasado. Estos indicios incluyen desde los textos de antiguos gramáticos, que ya documentaban cambios en la lengua, hasta el análisis de juegos de palabras, como los del poeta Cátulo, que se burlaba de la pronunciación afectada de algunos de sus contemporáneos.
Un ejemplo es el de un tal Arrio, quien aspiraba la hache en palabras como 'insidias' para parecer más culto, revelando que en el habla normal la 'h' ya era muda. Este tipo de análisis permite reconstruir la fonética de épocas pasadas, un proceso de investigación similar al que reveló el posible origen gitano de la palabra 'alikindoy'. Incluso los memes actuales, como el famoso "hemos sido engañado", son valiosos. "Para la mayoría de la gente es un simple meme gracioso, para un lingüista es una fuente de la que sacar indicios", afirma Álvarez.
La lengua también ha sido moldeada por decisiones políticas. Álvarez destaca la figura del rey Alfonso X el Sabio, quien en el siglo XIII se convirtió en "el estandarizador de la ortografía castellana durante la Edad Media" hasta la creación de la RAE en el siglo XVIII. Su influencia fue tan decisiva que se habla de ortografía alfonsí, un legado cultural tan relevante como puede serlo el descubrimiento de una pieza clave en la iconografía de un poeta como Antonio Machado.
El filólogo también desmonta mitos persistentes, como la supuesta distinción en la pronunciación de la 'b' y la 'v'. "Eso es falso", sentencia, aclarando que esa diferencia se perdió "desde finales de la Edad Media", aunque en países de Hispanoamérica y entre generaciones más mayores en España aún persista la creencia. Un caso similar es el de la palabra "haiga", que aunque no es normativa, tiene una lógica morfológica histórica similar a 'oiga' o 'traiga', siendo uno de tantos "caprichos lingüísticos" de la evolución del idioma.
Mirando al futuro, Álvarez predice que la distinción entre la 'll' y la 'y' (yeísmo) tiene los días contados. Actualmente, se calcula que el 95% de los hispanohablantes ya no diferencian su pronunciación. "Probablemente esa es una distinción que se va a perder más pronto que tarde", vaticina, un fenómeno similar a lo que ocurrió con la 'b' y la 'v' hace siglos y que demuestra que la lengua, como un organismo vivo, nunca deja de transformarse, un proceso histórico que a veces nos sorprende como cuando al tirar un tabique aparecen tesoros bibliográficos.