El reciente paso de un asteroide del tamaño de una plaza de toros, bautizado como el asesino de ciudades, ha vuelto a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de nuestro planeta. La roca, que pasó a un cuarto de la distancia que nos separa de la Luna, fue descubierta apenas unos días antes, el pasado 10 de mayo. Este evento ha sido analizado en el programa 'Herrera en COPE', donde el periodista Alberto Herrera y el escritor Javier Sierra han conversado con Juan San Nicolás, secretario del Observatorio Astronómico de Mallorca, sobre los peligros que acechan desde el espacio.
San Nicolás ha sido contundente al afirmar que la amenaza es constante y real. Según el experto, la gravedad terrestre convierte al planeta en una "aspiradora gigante" que atrae objetos continuamente. "Padeceremos el impacto de un asteroide, porque esto sucederá, nos guste o no, porque ha sucedido durante millones de años, es una cosa real, que no nos lo inventamos nosotros", ha sentenciado.
La capacidad de reacción es crucial. San Nicolás ha relatado un caso real gestionado desde Mallorca en 2024: "Nos mandan algunos colegas de la NASA unas coordenadas de un objeto que había que seguir". Tras completar su órbita, determinaron que caería dos días después al norte de Filipinas. "Se emitió una alerta para que tanto buques como aviones desviaran sus rutas aéreas para intentar minimizar cualquier riesgo de impacto", ha explicado, algo que finalmente se logró con éxito.
Sin embargo, el factor tiempo es determinante. Si la detección se produce con un margen escaso, las opciones se reducen drásticamente. "Si estamos a 10 días de que un objeto nos pueda impactar, al final, lo único que podemos hacer es intentar esto, desviar rutas marítimas, aéreas, intentar mover la civilización", ha afirmado San Nicolás, subrayando que "el tiempo juega en nuestra contra".
Frente a las soluciones de ciencia ficción, la realidad se abre paso con proyectos como la misión DART de la NASA. San Nicolás ha explicado que esta misión demostró en 2022 que es posible alterar la trayectoria de un asteroide. "Gracias a un impacto cinético, es una nave estrellándose a gran velocidad contra un cuerpo, [...] pudimos constatar que podemos desviar, siempre que tengamos el tiempo necesario, un cuerpo celeste".
El nivel de destrucción de un impacto depende de su tamaño y composición. Un asteroide de 100 metros ya "puede hacer daño a una ciudad mediana". El que extinguió a los dinosaurios medía unos 11 kilómetros. Además, San Nicolás advierte sobre los asteroides metálicos, de hierro y níquel, que "no se deshacen en la atmósfera". Si el reciente 2026 JH 2 hubiera sido metálico, "estaríamos diciendo que se puede cargar la mitad de la ciudad de Madrid". Si un objeto así cayera en el mar, provocaría un tsunami con olas viajando a velocidad supersónica.
Como ejemplo reciente, Javier Sierra ha recordado el bólido de Cheliábinsk ({Rusia}), que en 2013, con un tamaño de apenas 15-30 metros, explotó en la atmósfera e hirió a 1.500 personas por la onda expansiva. Este evento, ampliamente documentado por las cámaras de los coches, es el último gran incidente sobre una zona poblada.
A pesar del riesgo, la inversión en esta área es mínima. San Nicolás ha revelado que el Observatorio Astronómico de Mallorca "no solo es líder en España, sino que es el número 1 en Europa en cuanto a detección de asteroides", lo que convierte a nuestro país en "el segundo más importante del mundo". Sin embargo, la situación financiera es crítica.
El experto ha lamentado que "la financiación es que no llega, es que no es que sea exigua, es que es inexistente". Ha explicado que utilizan inteligencia artificial para procesar la ingente cantidad de datos que recogen, pero ha insistido en la necesidad de apostar por la ciencia: "De esto nos jugamos nuestra civilización, nos jugamos nuestras ciudades, nuestra, la humanidad entera".
Para ilustrar la urgencia, San Nicolás ha compartido una anécdota de la Nochebuena de 2004. La Universidad de Valladolid les contactó para seguir un objeto recién descubierto. Ante la sugerencia de posponerlo hasta después de las fiestas, la respuesta fue tajante: "Ni se os ocurra, tiene que ser hoy, el objeto da solución de impacto". Esa misma noche, el observatorio determinó que no impactaría, demostrando una vez más que en la defensa planetaria, cada segundo cuenta.