El programa 'Herrera en COPE' ha abierto los micrófonos a los oyentes en su sección 'La Hora de los Fósforos' para compartir los choques culturales más sorprendentes vividos en el extranjero. Entre todas las historias, la de Mabel, una oyente que ha viajado a China, ha destacado por su singularidad. Mabel ha relatado su asombro al descubrir una práctica común con los bebés que se aleja por completo de las costumbres occidentales.
Según ha contado, en China los bebés no utilizan pañales. En su lugar, "llevan en los buzos o en los pantalones una rajita, y entonces, pues eso lo hacen". La oyente ha explicado que las madres, cuando intuyen que el niño va a hacer sus necesidades, simplemente los apartan para que lo hagan en el suelo. "He ido en invierno, además, que iban con buzos, o sea, abrigaditos y van con el culito, pues se les veía un poco al aire", ha añadido, lo que supone un importante ahorro en pañales.
El choque cultural en el cuarto de baño es un tema recurrente. Diana, una oyente de Ecuador que vive en España desde hace nueve años, ha confesado la "ansiedad" que sintió la primera vez que usó un baño español. En su país, el papel higiénico se tira a una papelera, y al no encontrar una, su primera reacción fue tirarlo por la ventana. Ahora, la costumbre la tiene tan arraigada que cuando vuelve a su país, su madre le riñe porque termina "tapando el inodoro del baño".
Otra experiencia sorprendente en el baño la ha compartido una oyente que viajó a Irlanda y Londres en los años 90. Ha recordado cómo en lugar de una ducha convencional, le dieron "dos gomas que se unían a los grifos" para poder lavarse en la bañera. Esta anécdota ha surgido a raíz del comentario de que en algunos lugares del Reino Unido se tenía la percepción de que "los españoles nos duchábamos mucho".
La gastronomía y las costumbres culinarias también generan extrañeza. Francesco, un italiano de Roma afincado en Jerez de la Frontera desde hace una década, ha contado que lo que más le chocó al llegar a España fue la omnipresencia de la freidora. "En cualquier cocina que entraba, había una freidora, pero una freidora esta tipo, estilo bar y frían todo", ha señalado, algo que, según él, "en Italia no hay, no existe". También le sorprendió la popularidad de las cafeteras de estilo americano, en contraste con el café "chiquitito cortito" italiano.
El debate ha incluido otras curiosidades, como la sorpresa de un oyente dominicano por la cantidad de pan que comemos en España, en contraste con países donde el arroz es el acompañamiento principal. También se ha mencionado la estricta norma de la aristocracia de no mojar pan en el plato, algo que choca con la costumbre popular española, especialmente con un huevo frito con pisto.
Las normas sociales y la gestión de los servicios públicos varían enormemente entre países. Marta, que ha vivido en Bruselas, ha descrito su sorpresa con el sistema de recogida de basuras. "La basura se tira por días, según si es orgánico, plástico, cartón, y lo dejas en las aceras", ha explicado. Esto provoca que, en el centro de la Unión Europea, "las calles siempre están sucias, con bolsas".
El testimonio más impactante ha llegado desde Austin, Texas, de la mano de Javier, un camionero español. Ha relatado cómo en un estado donde "está permitido portar armas", lo que más le sorprendió fue ver en una gasolinera "una ametralladora pesada en la parte trasera de la troca". Javier, que es cazador y tiene pistola, ha normalizado la presencia de armas, pero esa imagen superó todo lo que había visto.
La conversación en 'Herrera en COPE' ha destapado otras muchas diferencias culturales, como la ausencia de semáforos en El Cairo, donde el tráfico se regula a base de señales acústicas, o la costumbre en Colombia de que los invitados paguen en un cumpleaños, al contrario que en España, donde invita el anfitrión. Anécdotas que demuestran que viajar es una fuente inagotable de sorpresas.