Ha cumplido un año el día en que España se fue a negro. El 28 de abril del año pasado, a las 12:33 horas, el país sufrió el primer cero eléctrico de su historia, un incidente que también afectó a Portugal y que se convirtió en el más grave de Europa en casi 20 años. El diagnóstico oficial apunta a un problema de sobretensión en una jornada de baja demanda y alta aportación de las renovables, pero el debate sobre las causas y responsabilidades sigue abierto.
Un año después, el operador del sistema, Red Eléctrica, y las principales compañías eléctricas continúan inmersas en una batalla de acusaciones para determinar la responsabilidad del colapso. En el programa 'Herrera en COPE', el periodista Jorge Bustos ha analizado una situación en la que nadie quiere ser el culpable mientras las investigaciones y los expedientes sancionadores se acumulan.
Los informes técnicos realizados hasta la fecha ofrecen conclusiones dispares. Según ha resumido el periodista Ángel Correas, el comité del Ministerio de Transición Ecológica señala que faltaron capacidades de control de tensión, un fallo que podría atribuirse a una mala programación de Red Eléctrica o a un incumplimiento de las empresas. Por su parte, el informe de Red Eléctrica defiende que su programación fue correcta y que el apagón se habría evitado si las centrales hubieran cumplido con su obligación de aportar capacidad de control. Las empresas eléctricas, en cambio, aseguran que Red Eléctrica no activó los recursos disponibles para evitar las fluctuaciones.
A estos informes se suma el de los expertos europeos, que determinaron que el factor clave fue la “falta de eficacia del control de tensión”. Finalmente, la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) habla de un origen multifactorial y mantiene abiertos 35 expedientes sancionadores. Red Eléctrica y las centrales nucleares Almaraz-Trillo se enfrentan a una posible infracción muy grave, mientras que compañías como Iberdrola, Endesa, Naturgy, Total Energies o Repsol afrontan expedientes por infracciones graves. Además, la CNMC ha incoado un nuevo expediente por infracción muy grave a Iberdrola por su generación nuclear.
En el programa de radio, el experto en recursos energéticos, Roberto Gómez-Calvet, ha aportado su visión, apuntando a que la causa principal fue la inexperiencia en la gestión de una red con alta penetración de fotovoltaica. Según el experto, durante toda la mañana previa al colapso se sabía que el sistema estaba inestable y presentaba “arritmias importantes”, pero no se actuó a tiempo.
Gómez-Calvet ha afirmado que hubo una clara “falta de planificación y de equilibrar bien la generación”. Para él, el actor principal en este contexto es Red Eléctrica, ya que es la única empresa que opera el transporte de energía a nivel nacional. El experto considera que la causa principal fue que “España, durante esos días, estuvo explorando un territorio desconocido de alta penetración de fotovoltaica y de renovables”.
En este sentido, ha explicado que Red Eléctrica, al ser un mercado muy monopolista, “debería haber sido Red Eléctrica quien, viendo que la orquesta no está sonando bien, aquellos músicos discordantes tenían que haberlos apartado a tiempo”. En lugar de anticiparse y desconectar parte de la demanda y la generación para equilibrar el sistema, se produjo una caída en cascada de centrales que se desconectaron por protección.
Aunque los apagones no son extraños en sistemas con alta penetración fotovoltaica, como en Australia o California, Gómez-Calvet ha subrayado que lo “realmente grave” del 28 de abril fue que el sistema colapsara de forma desorganizada, sin cortapisas para que fuera un apagón localizado y controlado. Si no se toman esas medidas, “se dejó al azar que el sistema cayera”.
Esta “ceremonia de la confusión”, como la ha calificado Jorge Bustos, podría tener como objetivo diluir responsabilidades ante las millonarias pérdidas económicas que causó el apagón, estimadas en cientos de millones de euros, además de cinco fallecidos. La ausencia de un culpable oficial dificulta las reclamaciones de indemnización por daños y perjuicios por parte de las empresas afectadas, algunas de las cuales tardaron hasta seis días en reanudar su actividad.
De cara al futuro, Gómez-Calvet considera “improbable que se pueda producir” un evento similar a corto plazo, ya que Red Eléctrica está reforzando el sistema. Sin embargo, advierte de que esta mayor seguridad “está teniendo un coste muy importante para el consumidor”.
El experto ha concluido con una advertencia: el verdadero peligro es olvidar la lección. En su opinión, es necesario definir qué mix energético necesita el país para que sea “consensuado, estable y que proporcione una garantía de suministro”, evitando que España se convierta en un “conejillo de Indias” al explorar territorios energéticos desconocidos.