El análisis sobre la deuda pública española ha sido el tema central en 'La Linterna' con Ángel Expósito, donde el periodista económico Iván Alonso y el catedrático de Economía Aplicada en la Universidad CEU San Pablo, Javier Morillas, han desgranado una realidad preocupante. Por primera vez en la historia, el gasto en intereses de la deuda ha superado la barrera de los 40.000 millones de euros. La deuda no deja de batir récords, situándose en 1,72 billones de euros, lo que representa un 101,2% del Producto Interior Bruto (PIB).
A pesar de que España presume de ser una de las economías con mayor crecimiento entre los países desarrollados según la OCDE, no ha logrado reducir su endeudamiento de forma significativa. Esta situación contrasta con la de otros países europeos con altos niveles de deuda. Por ejemplo, Grecia la ha recortado en más de 8 puntos, Irlanda en más de 5 y Portugal en casi 4 durante el último año, una realidad que pone de manifiesto los desafíos económicos a los que se enfrenta España en la Unión Europea.
Para explicar las consecuencias de esta elevada deuda, Javier Morillas utiliza la metáfora de un "estanque de ahorro" del que beben todos los actores económicos. "A él van a beber tanto las familias cuando necesitan dinero para para comprar una vivienda, un automóvil, lo que sea, van las empresas para renovar maquinaria, los inversores, etcétera", explica el catedrático. El problema surge cuando el Estado acude con regularidad a este mismo estanque.
Al hacerlo, y con la ventaja de su posición, el Estado provoca lo que en economía se conoce como "efecto expulsión" o "crowding out", ya que, como sentencia Morillas, "queda menos realmente para las familias, queda menos para los emprendedores". El catedrático señala que el interés del bono español a 10 años se sitúa en el 3,45%, lo que evidencia la presión que ejerce el sector público sobre los recursos financieros disponibles.
Morillas atribuye la situación a un "comportamiento un tanto peculiar" de la sociedad española, donde se dan situaciones extraordinarias en el contexto europeo. El experto pone como ejemplo la reciente operación de compra del 10% de Telefónica por parte del Gobierno a través de la SEPI, una acción que "se hace a costa de emitir deuda pública".
La razón de fondo, según el catedrático, es que "estamos creciendo a una tasa del PIB que es inferior al crecimiento del gasto público". Esta dinámica impide que la deuda se reduzca a la misma velocidad que en otros países que, a raíz de la crisis financiera, "acometieron más reformas estructurales" al ser intervenidos.
Ante la pregunta de cómo reducir la deuda, la respuesta de Morillas es clara: lo primero es "tener unos presupuestos normales, como cualquier país normal". Critica duramente la ausencia de unas cuentas actualizadas, ya que las actuales provienen de la legislatura anterior. Considera esta situación un "síntoma de parálisis" y un "incumplimiento de la Constitución", porque las decisiones de gasto asociadas a la emisión de deuda no pasan por el Parlamento.
Además, el catedrático recuerda la advertencia de la AIReF, que ha señalado que el margen para imprevistos acordado con la Unión Europea hasta 2028, un 0,6% del PIB, se agotará este mismo año. La falta de presupuestos y de "medidas de ajuste contracíclico" agrava la situación. Morillas propone orientar el endeudamiento hacia la "inversión productiva", como las infraestructuras, y "reducir el gasto político" para atajar el déficit.
Finalmente, el experto alerta sobre la dependencia de los fondos Next Generation, de los que España ya ha recibido una inyección de 103.000 millones de euros. Morillas advierte que se está generando una "propensión al gasto" que lo convierte en estructural. Este nivel de gasto será insostenible "cuando esos ingresos extraordinarios desaparezcan" y España deba cumplir con las reglas fiscales que hasta ahora se han ido "toreando", amparándose en la pandemia y las guerras de Ucrania y Oriente Medio.