El diestro José Antonio Morante de la Puebla evoluciona favorablemente en el hospital Viamet de Sevilla tras la grave cornada que sufrió el pasado 20 de abril en la Maestranza, durante la décima corrida de la Feria de Sevilla. Tras una compleja intervención de más de dos horas en la propia enfermería de la plaza y una noche en la UCI, el torero ya se encuentra en planta. Ahora, solo queda un largo proceso de recuperación por delante.
La percepción inicial en la plaza fue de confusión, ya que la cogida no pareció tan grave en un primer momento. El comunicador Carlos Herrera, presente en la corrida, relató en su programa 'Herrera en COPE' la falta de aparatosidad del percance. "Todos creíamos que era simplemente una contusión, en principio, no vimos sangre todavía", explicó Herrera, quien calificó la cogida como "muy fea" y destacó que ocurrió en un momento inesperado.
Para analizar la complejidad de la lesión, el programa 'Herrera en COPE' ha contado con el cirujano taurino Enrique Crespo, quien ha arrojado luz sobre la intervención. La decisión de operar en la plaza, en lugar de trasladar al diestro a un hospital, se debió a que el jefe del equipo médico de la Maestranza, Octavio Mulet, es un reputado experto en cirugía perianal, la zona afectada.
El doctor Crespo ha detallado la naturaleza de la herida, que consistió en un desgarro parcial del esfínter anal y una perforación del recto. Ha explicado que el parte de "muy grave" no se emitió por un riesgo vital inminente, sino por las "muy posibles complicaciones que pueden presentarse a corto y a medio plazo". Según Crespo, el doctor Mulet no emitió dicho pronóstico porque la vida del torero peligrara, "en todo lo contrario".
La presencia de un especialista fue clave. El propio Crespo ha admitido que, de haberse encontrado con un caso similar, su procedimiento habría sido diferente. "Yo hubiera abierto la herida, hubiera comprobado los daños, la hubiera limpiado, y si confirmo que tiene un desgarro del esfínter y o del recto, le hubiera trasladado a un hospital", ha asegurado, sentenciando con rotundidad: "La suerte de Morante de la Puebla es que ahí estaba el doctor Mulet".
La zona perianal es la que presenta la mayor tasa de infecciones, por lo que los primeros "seis o diez días son vitales" para evitar complicaciones. Afortunadamente, la evolución hasta ahora es "muy positiva", según le trasladó el doctor Mulet a Crespo. Además, un escáner ha descartado lesiones óseas en la zona lumbosacra, donde el toro también le pisó.
Sobre los plazos de recuperación, el cirujano es cauto pero claro. "Yo creo que antes de un mes no va poder torear", ha estimado. A partir de las dos semanas se evaluará el comportamiento de la sutura y la funcionalidad del esfínter. Sin embargo, Crespo ha recordado que la recuperación no es solo física, sino también mental, ya que se trata de una cornada que "psicológicamente cuesta recuperar".
La grave cogida también ha generado reflexiones como la del escritor Jacobo Bergareche en 'Herrera en COPE', quien ha calificado el suceso como un "triste comienzo de la feria". Para Bergareche, este accidente "certifica que Morante pertenece a una estirpe muy particular", la de aquellos para quienes "hacerlo bonito es más importante que vivir".
El escritor ha comparado la actitud del diestro con la de Rafael Nadal, "otro que tiene el cuerpo destrozado", para explicar que alcanzar la excelencia requiere "asumir el precio de actuar como un inmortal sabiendo que no lo eres". Bergareche ha concluido su reflexión con una poderosa metáfora: "Hay quien decide arder más deprisa, para iluminar mejor".