Los microcréditos para imprevistos o caprichos han batido un nuevo récord en España. Durante el año pasado se solicitaron más de 3,8 millones de préstamos por un valor total de 2.100 millones de euros, unas cifras que evidencian el auge de este producto financiero. Sin embargo, detrás de su aparente facilidad se esconden intereses desorbitados, un tema analizado en el programa 'La Linterna' de COPE, donde el periodista económico Iván Alonso ha alertado de que las tasas de estos productos ya superan el 4000% TAE.
La Asociación de Usuarios Financieros (ASUFIN) lleva cinco años analizando estos productos y ha constatado que su precio se encuentra en máximos históricos. Así lo ha confirmado su presidenta, Patricia Suárez: "Los minicréditos estándar que ofrecen 300 euros a devolver en un mes registran el mayor precio de la serie histórica recabada por ASUFIN. [...] constatamos que superan el 4000% TAE".
En la práctica, una operación tipo de 300 euros a devolver en 30 días implica pagar 111 euros solo en intereses. Según los expertos del programa, esto hace que los microcréditos sean 49 veces más caros que usar una tarjeta de crédito y hasta 249 veces más caro que financiar la misma compra. Esta situación contrasta con el peligro que también advierte el Banco de España sobre las tarjetas 'revolving', que ya se consideran un producto de riesgo.
El problema se agrava con el riesgo de impago, que puede disparar la deuda inicial. Las penalizaciones por demora incluyen recargos diarios que en ocasiones superan el 1% o comisiones fijas que alcanzan los 200 euros, lo que complica todavía más la situación de los usuarios con dificultades económicas.
La directora de Mediodía COPE, Pilar García de la Granja, ha señalado en 'La Linterna' que las personas más vulnerables son quienes más recurren a estos préstamos. "Te lo venden como algo muy fácil e inmediato", ha comentado, y la falta de cultura financiera provoca que muchos caigan en la trampa. "Esto parece un dinero muy fácil, muy rápido", ha añadido, "pero luego tienes que pagar un interés que es extraordinario". Esta situación se debe a que la banca tradicional ha contraído la oferta de crédito, dejando a muchas personas sin alternativas.
Según las propias empresas del sector, el 83% de los solicitantes son jóvenes o perfiles con una capacidad financiera muy limitada. García de la Granja ha destacado que los jóvenes suelen pedirlos para "viajes de conciertos, para fines de semana", lo que puede introducirlos en "una rueda que te puedes meter en un problema serio de verdad".
El sector está pendiente de la futura ley de contratos de crédito al consumo, que se encuentra en tramitación en el Congreso. El anteproyecto plantea limitar el tipo de interés mensual al 4%, establecer comisiones máximas del 5,1% con un tope de 30 euros y vincular su coste total a los créditos tradicionales a 12 meses.
Desde ASUFIN, Patricia Suárez considera que la aprobación de esta normativa "da un varapalo para este tipo de minicréditos", a los que ha calificado de "usureros y muchas veces faltos de transparencia". La nueva directiva, que llega con años de retraso, podría transformar significativamente este mercado.
No obstante, la ley también podría tener efectos colaterales. Una de las consecuencias sería una menor oferta de financiación para los perfiles con más dificultades de acceso al crédito convencional, precisamente el grupo que más recurre a estos productos ante la imposibilidad de obtener préstamos de la banca tradicional.