En el programa 'La Linterna' de COPE, Expósito ha conversado con Leyre Octavio de Toledo, directora ejecutiva de arquitectura en Savills España, sobre un aspecto fundamental pero a menudo ignorado: los espacios donde trabajamos, aprendemos o descansamos. En un contexto pospandemia donde lo digital gana terreno, la experta sostiene que pensar en los espacios físicos tiene, paradójicamente, “más sentido que nunca”.
Según Octavio de Toledo, el valor de lo tangible aumenta en un entorno cada vez más virtual. “Durante mucho tiempo, el espacio era una necesidad operativa”, ha explicado, pero ahora “influye directamente en cómo ocurren las cosas”. El cambio fundamental no está en los espacios en sí, sino en la exigencia que se les impone; ya no basta con que sean funcionales, deben aportar “algo más”.
La arquitecta traza un paralelismo con el comercio electrónico: “¿Por qué sigues yendo a la tienda? Por la experiencia”. Pensar en el espacio como la experiencia que ofrece a las personas que lo usan es lo que, en su opinión, hace imprescindible seguir invirtiendo en ellos. Un buen diseño, como demuestra el impacto que tienen los costes de una reforma, puede ser determinante.
En el mundo de las oficinas, por ejemplo, un diseño adecuado puede “mejorar la eficiencia, el bienestar y la salud de las personas, la sensación de identidad y la capacidad de adaptación”. Para Octavio de Toledo, el espacio puede influir directamente en que un negocio prospere, afectando a un factor tan clave como la productividad, algo “tan difícil de medir de forma tangible, pero tan fácil de sentir de forma intangible”.
Esta relación entre espacio y resultados es evidente en múltiples sectores. La experta señala cómo ha cambiado la concepción de un hospital pediátrico o un colegio. “Ese espacio condiciona mucho cómo te comportas”, afirma, y pone como ejemplo que un entorno ruidoso y colorido provoca un comportamiento distinto a uno calmado y de tonos tranquilos, demostrando que el mejor edificio puede ser el que mejor sirve a sus ocupantes.
“El diseño muchas veces se trata como una cuestión puramente estética, pero no es así, va mucho más allá”, subraya Octavio de Toledo. Es una herramienta que puede impactar directamente en el comportamiento y, por tanto, en los resultados. Esto se aplica a la operativa logística, la experiencia del cliente en un hotel, la calidad de vida en una vivienda o la cultura y productividad en un entorno corporativo.
Uno de los errores más comunes, según la directiva, es pensar en la estrategia, los procesos y la cultura de una empresa, y solo después, “el espacio viene a arropar un montón de decisiones”. El éxito reside en que “todo el proceso viaja a la vez”, tratando el diseño del espacio como una capa más de la estrategia general.
En cuanto a la sostenibilidad, Octavio de Toledo advierte contra una visión superficial. “No se trata solo de poner unas plantitas alrededor de la oficina”, declara. El verdadero impacto está en decisiones más estructurales que abarcan cómo se construye, cómo se mantiene y cuánto dura en el tiempo.
Para quienes deben tomar decisiones, la idea clave es considerar el espacio como “un compañero de viaje”. Al final, no se trata solo de una cuestión de arquitectos, una profesión con una alta demanda, sino de “haber entendido el comportamiento humano”. El arquitecto, concluye, “es el que puede dar respuesta a una situación que tiene que ver con otro montón de profesionales”, materializando las necesidades de las personas en su entorno.