En el programa 'La Linterna' de COPE, Paloma Serrano ha contado la historia de Gabriel Songel, el catedrático valenciano del departamento de Dibujo en la Universidad Politécnica de Valencia que se ha consolidado como un referente en el mundo de los juegos de mesa. Por segundo año consecutivo, ha sido seleccionado entre los 100 mejores diseñadores del mundo, un reconocimiento que le ha permitido participar en la feria internacional del juguete en Núremberg, la mayor cita mundial del sector.
La relación de Songel con los juegos se remonta a su niñez. Él mismo lo cuenta con nostalgia, explicando cómo su creatividad floreció durante los veranos: "Mi infancia fue muy agradable, porque nos pasábamos los veranos construyéndonos nuestros juguetes". Esta experiencia de crear sus propias diversiones sentó las bases de su futura profesión, una vocación que hoy inspira a muchos a buscar el mejor juego de mesa español para las vacaciones.
Antes de convertirse en diseñador, fue un jugador apasionado. "El que a más horas le hemos echado, el Risk, sin duda. Nos hemos pasado noches enteras jugando", recuerda. También rememora con cariño los clásicos '''Juegos Reunidos''', donde disfrutaba de "la oca" y el "backgammon", juegos que marcaron a toda una generación y de los que algunos, como este juego de mesa de los años 70 que podrías tener en casa, son hoy piezas de coleccionista.
Con más de 30 años de trayectoria, el camino profesional de Songel comenzó aplicando principios de diseño básico en proyectos como parques infantiles. "Así fue como empecé hace más de 30 años", explica. Su carrera dio un salto cualitativo al colaborar con la icónica empresa danesa Lego, una experiencia que define como "muy, muy especial" y un auténtico "premio".
Esa colaboración no solo fue un hito profesional, sino también personal. "La relación con con el equipo de de gente que desarrolló aquella línea de producto, y especialmente con el responsable de del departamento o Le Paulsen, pues con esa persona aún tengo una amistad", relata Songel. Esta conexión humana, forjada hace tres décadas, perdura hasta hoy.
Gabriel Songel tiene un método de trabajo claro: él es el primer probador de sus creaciones. "Lo vivo como si fuese el primero, un reto. Lo primero es que te diviertas tú", asegura. Si el prototipo no le engancha, regresa a la idea original. Este enfoque personal es clave en un mercado mundial de juegos de mesa que movió casi 16.000 millones de dólares el año pasado, impulsado por la nostalgia y la búsqueda de vínculos sociales, sobre todo desde la pandemia, con joyas como este juego de los 90 muy buscado por coleccionistas.
Su familia es su jurado más exigente y también su mayor fuente de inspiración. En casa atesora una colección de más de 200 juegos de mesa y reconoce que sus hijos son incluso más aficionados que él: "Mis hijos son mucho más frikis que yo, son más jugadores", confiesa.
Para Songel, el verdadero éxito de un juego no se mide en cifras de ventas, sino en la reacción de quien lo prueba. El diseñador busca que la gente identifique el trabajo que hay detrás: "Que vean, que identifiquen de 'aquí hay ingenio metido'". Ver cómo a alguien se le ilumina la cara al descubrir los retos que un juego plantea es para él algo "extraordinario".
Este año, ha presentado 'arts, backs and more', un puzzle de 12 piezas idénticas fruto de 15 años de investigación con Juegos Gairo de Denia. Este se suma a éxitos anteriores como la serie 'Infinity'. Gabriel Songel, el profesor que sigue jugando, ha demostrado que para crear un buen juego solo hace falta una buena regla y, sobre todo, muchas ganas de pasarlo bien.