El Atlético de Madrid, tras la derrota
europea contra el Bodo/Glimt, visitaba al Levante con el objetivo de
asentarse en la tercera plaza y apretar la lucha por La Liga con la
esperanza de que Barcelona o Real Madrid tropezaran en sus partidos.
Y para lograr ese triunfo, Diego Pablo
Simeone apostó con un once titular con seis cambios respecto al
partido del pasado miércoles y sorprendió con la suplencia de
Julián Álvarez.
El Atlético empezó dominando el
partido y tuvo una ocasión clarísima en el minuto 2 con un remate
de Nico González en el que Ryan se lució para evitar el gol. Sin
embargo, con el paso de los minutos, el ritmo del encuentro bajó y
el Levante creció y, aunque no creó peligro sobre la portería de
Oblak, un despiste de Lenglet en defensa casi le cuesta un gol a los
rojiblancos.
Más allá de lo futbolístico, la
primera parte quedó marcada por el fuerte choque de cabezas entre
Sorloth y Matías en un córner, por el que ambos fueron sustituidos
al sufrir una conmoción.
Tras el descanso, siguió el monólogo
del Atleti. Pero los de Simeone, al igual que en los primeros 45
minutos, no estaban finos en los últimos metros del ataque. Por eso,
el técnico argentino movió el banquillo, unos cambios con los que
el conjunto rojiblanco creció y se acercó a la portería de Ryan
más a menudo.
Sin embargo, el gol no llegaba; los
minutos fueron pasando y la desesperación aumentó en los
futbolistas del Atlético, que fueron incapaces de ganar a un
Levante, que con el punto, sigue soñando con la salvación.
Tras el pitido final, Paco González
preguntó a Gonzalo Miró por las sensaciones que le dejó el
encuentro y el comentarista fue muy claro. "Yo auguro tiempos
complicados en el Atlético. Y a mí, de verdad, ver este partido me
parece una tortura y un castigo para los niños pequeños",
empezó diciendo.
Y agregaba: "Y el problema es que
esto no ha sucedido solo un día y es la tónica habitual. Lo raro es
ver un buen partido, que se ve de vez en cuando".
Gonzalo Miró, además, reflexionó
sobre el futuro del equipo rojiblanco. "Da igual quién juegue
porque no se salva nadie. Auguro tiempos complicados porque, venga
quien venga, habrá críticas igualmente y no habrá unanimidad",
explicaba.
Y para finalizar, comentó: "Y en
cuanto al juego, como no veo ninguna evolución, pues me parece que
esto es estirar un chicle que ya no da".