España necesitaría elevar la edad de jubilación hasta los 73 años para poder recuperar la tasa de cotizantes de hace medio siglo. Esta es una de las principales conclusiones del último informe del centro de estudios CEU-CEFAS, que certifica que el sistema público de pensiones es insostenible. Su autor, el economista Alejandro Macarrón, ha analizado la situación en el programa 'La Linterna' de COPE, donde ha señalado que factores como el envejecimiento de la población, el desplome de la natalidad y el incremento del gasto público están minando un sistema que "ahora mismo ya no funciona".
Durante su intervención en el espacio 'Clases de Economía' con Ángel Expósito y Pilar García de la Granja, Macarrón ha calificado el estado de salud del sistema de pensiones como "muy, muy malo", argumentando que ya presenta un "déficit tremendo y las perspectivas son malas". El economista ha sido tajante al afirmar que en España se están tomando decisiones erróneas en múltiples ámbitos. "Cuando en un país se hace todo al revés, ¿qué puede salir bien?", se ha preguntado.
Uno de los problemas de base, según el experto, es que las pensiones en España son "muy generosas para lo cotizado", siendo "las mejores de Europa en relación al último salario". Esta generosidad, que según sus cálculos lleva a que la gente cobre de media un 70% más de lo que ha cotizado, incentiva a que muchos quieran jubilarse cuanto antes. En otros países, ha explicado, "prefieren jubilarse más tarde porque la pensión no es tan buena".
Para Macarrón, es ineludible "retrasar la edad de jubilación", una medida que considera de "sentido común". Ha recordado que la edad de 65 años se fijó en 1918, cuando la esperanza y la calidad de vida eran muy inferiores. "Yo tengo exactamente 65 años y corro 4 o 5 kilómetros casi todos los días, no soy un viejo", ha ejemplificado para ilustrar el cambio en la sociedad.
Junto al retraso en la edad de retiro, el economista ha propuesto revisar prestaciones que considera "obsoletas", como las pensiones de viudedad. "Se inventaron para que las madres tradicionales que no trabajaban fuera del hogar no quedasen en la miseria", pero ahora, con la incorporación de la mujer al mercado laboral, ha calificado de "absurdo" que viudos o viudas que trabajan y generan sus propios ingresos cobren esta pensión.
La propuesta central del informe de CEU-CEFAS es la transición hacia un sistema mixto de pensiones, que combine el ahorro público con el privado, similar al que existe en "Suecia, Estados Unidos o en Holanda". Este modelo implica que parte de la cotización del trabajador vaya a una "hucha" personal que se invierte y es heredable. Para Macarrón, es un sistema "mucho más correcto" donde "el estado no mete la zarpa".
Para que este modelo funcione, es crucial fomentar el ahorro privado, algo que, según el economista, no se está haciendo. Ha criticado duramente la drástica reducción de las deducciones fiscales por aportaciones a planes de pensiones, que han pasado de 22.000 euros hace años a "unos míseros 1.500 euros", lo que genera una "masa de ahorro pequeñísima". La compatibilización del trabajo con parte de la pensión, aunque la considera una medida positiva, no es suficiente.
De hecho, ha señalado que las medidas actuales de jubilación flexible "no son incentivadoras", ya que la edad media real de jubilación se sitúa en los 65,3 años, por debajo del objetivo legal. "No se está consiguiendo que la gente trabaje más", ha lamentado, insistiendo en que "todo lo que sea dar a que la gente que trabaje más y que el estado se ahorre, yo creo que es bueno para todos".
Finalmente, Alejandro Macarrón ha puesto el foco en el problema demográfico como la raíz última de la insostenibilidad del sistema. Ha advertido de que sin un aumento de la natalidad, cualquier reforma será un parche. "Una sociedad sin relevo generacional, que hay mucho más viejos que niños y jóvenes, pues al final ni las pensiones ni nada", ha sentenciado. La comparación con la economía de otros países de nuestro entorno deja en evidencia las debilidades estructurales de España.
En este sentido, ha descartado que la inmigración sea una solución suficiente. "Tenemos 10 millones de inmigrantes y la Seguridad Social tiene 70.000 millones de déficit", ha argumentado, añadiendo que es "moralmente patético" plantear la llegada de inmigrantes solo para pagar las pensiones. La concepción original de las pensiones, ha concluido, está superada por la realidad demográfica y social actual.