La decisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de comparecer en el Congreso de los Diputados a finales de junio para dar explicaciones sobre los casos de corrupción que afectan a su entorno ha sido el eje de análisis en el programa 'La Linterna' de COPE. En un debate con Ángel Expósito, la columnista de El Debate, Mayte Alcaraz, y el analista político, Antonio Arráez, se han desgranado las claves de una estrategia que, aunque busca ganar tiempo, evidencia las tensiones en el bloque de investidura.
Antonio Arráez considera que, una vez que Pedro Sánchez no asume la responsabilidad política, lo que está en marcha es una estrategia inteligente para ganar tiempo. Al fijar la comparecencia para finales de junio, el presidente espera que hayan pasado eventos clave como la declaración de Zapatero o el juicio de su hermano. Arráez describe el cálculo presidencial: "Si sale la sentencia para entonces, y es inocente, gano un gran argumento político; si es culpable, pues vuelvo a la misma idea, peor que estoy, ya no voy a estar".
Con esta maniobra, Sánchez buscaría llegar al verano, un período de menor actividad política, para que "en septiembre ya veremos qué pasa", según el analista. Esta visión es compartida por el periodista Jorge Bustos, quien califica la acción como "pegar una patada al balón" para que se calmen las aguas. Por su parte, Mayte Alcaraz se muestra escéptica y cree que Sánchez utilizará la comparecencia en un "totum revolutum" para mezclar los casos de corrupción con asuntos del Consejo Europeo y limitarse a decir que "todo se va a aclarar".
Alcaraz subraya que la comparecencia no responde a una "obligación moral con los españoles", sino a la presión de sus socios. La periodista recuerda que la decisión llega después de que "la UCO, la unidad de élite, entraba en la sede del partido socialista" en un registro que se prolongó durante horas. Sin embargo, para el presidente, el detonante ha sido el nerviosismo de socios como Aitor Esteban (PNV) o Gabriel Rufián (ERC), cuyo apoyo necesita para mantener la estabilidad.
Es precisamente el PNV el principal "hándicap" en la estrategia de Sánchez, según Arráez. "Una cosa es aguantar hasta el último día del año 27 con un apoyo que a veces va, a veces viene, y otra cosa es que el PNV en apenas 7 días ya te haya dicho 2 veces que convoque elecciones", advierte el analista. Alcaraz añade que los nacionalistas vascos se encuentran en una posición delicada, ya que rompieron su acuerdo con Mariano Rajoy por la "regeneración" y ahora sostienen a un gobierno cercado por la corrupción, como evidencia el registro de la UCO en Ferraz que desbarata la estrategia de comunicación de Sánchez.
Pese a las tensiones, el bloque se mantiene unido por un factor clave que, según Arráez, es "el mayor argumento que tienen todos los socios". Este no es otro que lo que "intuyen o entienden que es peor que lo que hay, que es un PP-VOX", una alternativa que el PNV, en particular, no quiere "acercarse nada a VOX". Rufián ya ha verbalizado que "es mucho peor lo que viene después", lo que garantiza, por ahora, la supervivencia del Ejecutivo.
En medio de la tormenta política, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha avivado la polémica con unas controvertidas declaraciones. Puente ha afirmado que "hay un gobierno al que se quiere derribar con métodos, desde luego, nada democráticos", una acusación que ha provocado una enérgica reacción en el debate de 'La Linterna'.
Antonio Arráez ha calificado estas palabras de "absolutamente infames" y de una gravedad extrema viniendo de un miembro del Gobierno. "Un ministro no puede decir que están intentando derribar al gobierno con métodos no democráticos, porque eso es lo mismo que decir que están dando un golpe de estado", ha sentenciado. El analista se pregunta dónde está el "contubernio" en casos como el de Ábalos o el de Cerdán, cuyo futuro judicial, junto al de Begoña Gómez, cercan al presidente.
Mayte Alcaraz interpreta que Puente actúa como el "poli malo" en una estrategia orquestada desde Moncloa, traduciendo lo que "piensa Pedro Sánchez" sobre la "máquina del fango", una narrativa que considera un "insulto a la inteligencia". Para la columnista, esta tesis implicaría una conspiración a gran escala entre jueces, fiscales y tribunales de distintas instancias, como el juez Pedraz, que no da puntada sin hilo, para derrocar al gobierno. "Es que es un insulto a la inteligencia", concluye.
Finalmente, los analistas han abordado el juicio al hermano del presidente, David Sánchez. Arráez plantea un escenario de doble filo: si es condenado, "será una cosa pequeña dentro de la enorme erosión que tiene el gobierno". Sin embargo, una absolución se convertiría en un potente argumento político para el presidente: "Ya os lo dije yo. Han estado dos años detrás de este hombre, que era inocente, ¿veis cómo sí que hay un contubernio?", ha razonado el analista, subrayando que en la estrategia gubernamental "nadie da puntada sin hilo".