El doctor Mario Alonso Puig ha abordado el drama del acoso escolar en el programa 'Herrera en COPE', presentado por Sofía Buera y Curro Suárez. El punto de partida ha sido la carta de un oyente, Ángel, que relata los tres años de sufrimiento de su hijo, quien "volvía llorando a casa cada día" a causa del bullying, una situación que finalmente obligó a la familia a cambiarle de colegio.
En su carta, el padre describe la situación como "tres años durísimos" y comparte la angustia de ver sufrir a su hijo. "No puedo ni explicar con palabras lo que se siente", confiesa. Ángel cuestiona por qué el foco se pone en la víctima y no en los acosadores: "¿Por qué era mi hijo el que tenía que ir a un psicólogo y no ellos? ¿Por qué era mi hijo el que se tenía que amoldar a un entorno hostil y no al revés?"
Ante este testimonio, Mario Alonso Puig ha señalado que, en ocasiones, los padres no reciben "la suficiente atención" por parte de los centros educativos ante un problema "extraordinariamente grave", recordando que hay niños que "han tomado decisiones tremendas" por sentirse acosados. Considera que es un tema de "responsabilidad social global" y que no se puede "mirar hacia otro lado" ante algo que afecta tanto a una persona.
El doctor ha explicado que los padres tienen dos opciones si el colegio no reacciona. La primera es "ir realmente fuerte", incluso con "elementos legales" para que se tomen el problema en serio. La segunda, pensando en la protección de sus hijos, es sacarlos del centro. "Lo lógico es que saquen a sus hijos, lo que no les van a dejar es seguir en un infierno", ha sentenciado Puig.
Sofía Buera ha planteado si estas situaciones pueden afectar a la autoestima de la víctima, haciéndole pensar que es culpa suya. Puig ha afirmado que el ser humano es "un ser de encuentro" y que sentirse incluido es "importantísimo" desde el punto de vista de la neurociencia. La exclusión activa en el cerebro "núcleos que tienen que ver con la percepción de amenaza", ha detallado.
A menudo, los niños acosados sienten "vergüenza" y se lo callan hasta que "revientan", según el experto. Cuando lo cuentan, es crucial que los padres conecten con su sufrimiento y les hagan ver que no es culpa suya. "Lo que te está pasando no es porque haya un defecto en ti", deben transmitirles, sino porque "esos niños, esas niñas, quien sea, están mal", ha subrayado Puig.
En este sentido, ha insistido en la idea de que "quien está mal hace daño, quien está herido hiere". También ha destacado la importancia de que los niños sientan que sus padres "están dispuestos a luchar junto a ellos hasta el final", ya que esto refuerza su autoestima. Además, ha hecho un llamamiento a estar atentos en los colegios: "Cuando un niño o una niña está en el recreo o está donde sea, les ves aislados, interésate, algo le pasa", ha aconsejado.
Puig ha criticado la tendencia a dar consejos superficiales a las víctimas, como cambiar su aspecto físico, afirmando que "las mejores intenciones no van acompañadas de los mejores resultados", ya que estos problemas surgen de una "perspectiva muy superficial" que valora a las personas por su apariencia y no por su valor intrínseco.
Aunque los comentarios negativos siempre tienen un impacto porque "somos seres sociales", la clave es que "no deben hundirte", ha explicado. Si lo hacen, es porque la persona no ha desarrollado una "autoestima firme" y es "demasiado frágil" a la opinión ajena. Citando a Eleonor Roosevelt, ha recordado que "nadie podrá hacerte sentirte inferior sin tu consentimiento", por lo que es fundamental trabajar en dos niveles: reforzar la autoestima y generar un impacto social para que se entienda el daño que causa la humillación.
Finalmente, el doctor ha puesto como ejemplo las "escuelas felices" de países como Bután o Dinamarca, donde se enseña a los niños desde pequeños a sentir "empatía por los demás" y a conectar con su sufrimiento. Para Puig, el sistema educativo debe fortalecer dos pilares fundamentales: "la autoestima y la autonomía", es decir, que una persona se quiera por quién es y sepa que puede abrirse un camino en la vida.