RSS - Audios de Ecclesia

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RSS - Audios de Ecclesia episodes

  • "Ven y sígueme"

    Me fue dirigida esta palabra del Señor:

    «Hijo de hombre, voy a arrebatarte el encanto de tus ojos, pero tú no entones una lamentación, no hagas duelo, no llores, no derrames lágrimas. Suspira en silencio, no hagas ningún rito fúnebre. Ponte el turbante y cálzate las sandalias; no te cubras la barba ni comas el pan del duelo».

    Yo había hablado a la gente por la mañana, y por la tarde murió mi mujer. Al día siguiente hice lo que se me había ordenado.

    Entonces me dijo la gente:

    «¿Quieres explicarnos qué significa lo que estás haciendo?».

    Les respondí:

    «He recibido esta palabra del Señor:

    “Di a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: 'Voy a profanar mi santuario, el baluarte del que estáis orgullosos, encanto de vuestros ojos, esperanza de vuestra vida. Los hijos e hijas que dejasteis en Jerusalén caerán a espada.

    Entonces haréis lo que yo he hecho no os cubriréis la barba ni comeréis el pan del duelo; seguiréis con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies; no entonaréis una lamentación ni lloraréis; os consumiréis por vuestras culpas y gemiréis unos con otros. Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho.

    Y, cuando suceda, comprenderéis que yo soy el Señor Dios'”».

    Despreciaste al Dios que te engendró,

    y olvidaste al Dios que te dio a luz.

    Lo vio el Señor, e irritado

    rechazó a sus hijos e hijas. R/.

    Y dijo: «Les ocultaré mi rostro,

    y veré cuál es su suerte,

    porque son una generación pervertida,

    unos hijos desleales». R/.

    «Me han dado celos con un dios que no es dios,

    me han irritado con sus ídolos vacíos;

    pues yo les daré celos con un pueblo que no es pueblo,

    con una nación fatua los irritaré». R/.

    En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó:

    «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?».

    Jesús le contestó:

    «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos».

    Él le preguntó:

    «¿Cuáles?».

    Jesús le contesto:

    «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo».

    El joven le dijo:

    «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?».

    Jesús le contestó:

    «Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme».

    Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico.

    3 min
  • Santa Beatriz de Silva

    Las contrariedades de la vida fueron el mejor estímulo para la Santa de este día que se sintió protegida por la Reina del Cielo ante las adversidades. Hoy celebramos a Santa Beatriz de Silva. Su vida transcurre en el siglo XV. Hija de familia al servicio del rey, son once hermanos. 

    No todos se ponen de acuerdo sobre el lugar concreto de su nacimiento. Lo que sí es cierto es que los padres pusieron a toda la prole al cuidado de los frailes franciscanos que les inculcaron la devoción a María Inmaculada Posteriormente Don Juan I ofreció a su padre la Alcaldía de Campomayor, ciudad fronteriza entre España y Portugal. 

    Cuando el monarca se traslada con la Corte a Tordesillas, en Valladolid, las envidias de la reina, llevan a Beatriz a sufrir un encierro en un baúl del que se verá liberada milagrosamente por la Virgen a los tres días de ser encerrada. 

    Así llegará al Convento de Santo Domingo el Real en Toledo, hasta que funda la Orden de la Inmaculada Concepción, llamadas popularmente Concepcionistas Franciscanas. El color es azul y blanco en alusión a la Purísima Concepción. Allí estuvo llevando una vida totalmente desprendida. Poco tiempo pudo dirigir la Congregación como Superiora ya que Santa Beatriz de Silva muere en el año 1492. Su carisma se extendió por todo el mundo. En su espiritualidad con el paso de los tiempos se encuentra La Venerable Sor María de Ágreda, hoy camino de los altares y que tuvo el Don de la Bilocación estando con los indígenas en América antes de ser descubierta.

    1 min
  • San Roque

    Hoy, Domingo XX del Tiempo Ordinario, Cristo marcha a la zona de Tiro y Sidón y quiere pasar desapercibido. Sin embargo una mujer sale a su encuentro corriendo para pedirle que ayude a su hija que está poseída por un demonio muy malo. Al principio el Señor le contesta como si quisiera darle largas, pero Él sabe bien que quiere probar la Fe de aquella mujer que, al final, sale a flote. 

    Su confianza en el Señor se lo consigue. Y la misma confianza tuvo San Roque que celebramos como ya es costumbre al día siguiente de la Virgen en el Misterio de su Asunción a los Cielos. Su nacimiento se sitúa en Montpellier (Francia), entre los siglos XIII-XIV. 

    Huérfano de padres, tuvo una herencia muy grande, que repartió entre los pobres. Él siempre quería vivir el consejo del Evangelio sobre “si quieres ser perfecto vende cuanto tienes y dáselo a los pobres para tener un Tesoro en el Cielo”. Después inició una peregrinación a Roma. 

    Cuando llego a La Toscana, se hospedó en Acquapendente. Allí una grave peste asoló la zona, y Roque decidió ir al hospital para ayudar a todos los afectos y los que sufrían ya que, seguramente tenía conocimientos de medicina. A su paso por Rímini, contrajo la peste. Recluido en un bosque a modo de leproso para cuidarse, logró una progresiva recuperación de su enfermedad. 

    Hasta allí se le acercaba un perro que le proporcionaba cada día comida y le lamía las llagas. Acusado falsamente de espionaje, fue encarcelado y allí murió entregando su alma a Dios. San Roque es abogado contra la peste.

    1 min
  • "Señor, ayúdame"

    Esto dice el Señor:

    «Observad el derecho, practicad la justicia,

    porque mi salvación está por llegar,

    y mi justicia se va a manifestar.

    A los extranjeros

    que se han unido al Señor para servirlo,

    para amar el nombre del Señor

    y ser sus servidores,

    que observan el sábado sin profanarlo

    y mantienen mi alianza,

    los traeré a mi monte santo,

    los llenaré de júbilo en mi casa de oración;

    sus holocaustos y sacrificios

    serán aceptables sobre mi altar;

    porque mi casa es casa de oración,

    y así la llamarán todos los pueblos».

    Que Dios tenga piedad y nos bendiga,

    ilumine su rostro sobre nosotros;

    conozca la tierra tus caminos,

    todos los pueblos tu salvación. R/.

    Que canten de alegría las naciones,

    porque riges el mundo con justicia,

    y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

    Oh, Dios, que te alaben los pueblos,

    que todos los pueblos te alaben.

    Que Dios nos bendiga; que le teman

    todos los confines de la tierra. R/.

    Hermanos:

    A vosotros, gentiles, os digo: siendo como soy apóstol de los gentiles, haré honor a mi ministerio, por ver si doy celos a los de mi raza y salvo a algunos de ellos.

    Pues si su rechazo es reconciliación del mundo, ¿qué no será su reintegración sino volver desde la muerte a la vida?

    Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables.

    En efecto, así como vosotros, en otro tiempo, desobedecisteis a Dios, pero ahora habéis obtenido misericordia por la desobediencia de ellos, así también estos han desobedecido ahora con ocasión de la misericordia que se os ha otorgado a vosotros, para que también ellos alcancen ahora misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

    En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón.

    Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:

    «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».

    Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:

    «Atiéndela, que viene detrás gritando».

    Él les contestó:

    «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».

    Ella se acercó y se postró ante él diciendo:

    «Señor, ayúdame».

    Él le contestó:

    «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».

    Pero ella repuso:

    «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».

    Jesús le respondió:

    «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».

    En aquel momento quedó curada su hija.

    3 min
  • La Asunción de la Virgen María

    Nos acercamos hasta el Culmen de la Vida de la Virgen unida inseparablemente a la de su Hijo. Como recuerda San Pablo Cristo resucitó como primicia de los que han muerto en Él. Por eso en este día le toca a la Madre su Pascua. Hoy 15 de agosto celebramos La Asunción de La Virgen. 

    Pío XII proclama de Fe Divina y Revelada que la Inmaculada Virgen María terminado el curso de su vida terrenal fue asunta en Cuerpo y Alma a los Cielos”. Ser Asunta significa que es llevada por Dios a las Moradas Celestes. El Apocalipsis presenta a la Mujer que aparece coronada con doce estrellas resplandecientes. 

    A lo largo de la historia la antigüedad en Oriente vive “el Tránsito de María”. Gracias al Sepulcro que se veneraba en el Valle de Josafat se creía en “La Dormición de la Virgen”. Y esta festividad se fijaría en Bizancio y toda la Iglesia Oriental en tiempos del Emperador Mauricio. Los monjes y peregrinos llevaron la Tradición de Oriente a Occidente como Pueblo Fiel. 

    El Papa Sergio I la asumió bajo el Nombre de “Asunción”. Los teólogos del siglo VIII como San Juan Damasceno defendieron en sus escritos esta Verdad. Pero faltarían siglos aún para definirse. Santo Tomás de Aquino aseguró que era imposible que la Madre del Verbo Hecho Hombre pasase por la corrupción del sepulcro. 

    Así se continuó defendiendo a lo largo de los siglos. Este clamor de los cristianos crecería desde 1854 con la Proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción. En 1946 el Papa Pío XII consultó a todo el Episcopado. Esto cristalizaría en la Proclamación del Dogma de La Asunción de La Virgen en el año 1950.

    1 min
  • "Bendita tú entre las mujeres"

    Se abrió en el cielo el santuario de Dios y apareció en su santuario el arca de su alianza.

    Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y está encinta, y grita con dolores de parto y con el tormento de dar a luz.

    Y apareció otra signo en el cielo: un gran dragón rojo que tiene siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas, y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra.

    Y el dragón se puso en pie ante la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo cuando lo diera a luz.

    Y dio a luz un hijo varón, destinado el que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro, y fue arrebatado su hijo junto a Dios y junto a su trono; y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios.

    Y oí una gran voz en el cielo que decía:

    «Ahora se ha establecido la salvación y el poder y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo».

    Hijas de reyes salen a tu encuentro,

    de pie a tu derecha está la reina,

    enjoyada con oro de Ofir. R/.

    Escucha, hija, mira: inclina el oído,

    olvida tu pueblo y la casa paterna;

    prendado está el rey de tu belleza:

    póstrate ante él, que él es tu señor. R/.

    Las traen entre alegría y algazara,

    van entrando en el palacio real. R/.

    Hermanos:

    Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.

    Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.

    Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.

    En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

    Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y levantando la voz, exclamó:

    «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

    ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

    María dijo:

    «Proclama mi alma la grandeza del Señor, “se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava”.

    Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mi: “su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.

    Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

    Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia” - como lo había prometido a “nuestros padres” - en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».

    María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.

    3 min
  • "Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre"

    Me fue dirigida esta palabra del Señor:

    «Hijo de hombre, hazle conocer sus acciones detestables a Jerusalén.

    Di: “Esto dice el Señor Dios, a Jerusalén. Por tu origen y tu nacimiento eres cananea: tu padre era amorreo y tu madre hitita. Así fue tu nacimiento: El día en que naciste, no te cortaron el cordón, no te lavaron con agua para purificarte, ni te friccionaron con sal, ni te envolvieron en pañales. Nadie se apiadó de ti ni hizo por compasión nada de todo esto, sino que por aversión te arrojaron a campo abierto el día que naciste.

    Yo pasaba junto a ti y te vi revolviéndote en tu sangre, y te dije: Sigue viviendo, tú que yaces en tu sangre, sigue viviendo.

    Te hice crecer como un brote del campo. Tú creciste, te hiciste grande, llegaste a la edad del matrimonio. Tus senos se afirmaron y te brotó el vello, pero continuabas completamente desnuda.

    Pasé otra vez a tu lado, te vi en la edad del amor; extendí mi manto sobre ti para cubrir tu desnudez. Con juramento hice alianza contigo —oráculo del Señor Dios— y fuiste mía.

    Te lavé con agua, te limpié la sangre que te cubría y te ungí con aceite. Te puse vestiduras bordadas, te calcé zapatos de cuero fino, te ceñí de lino, te revestí de seda.

    Te engalané con joyas: te puse pulseras en los brazos y un collar en tu cuello. Te puse un anillo en la nariz, pendientes en tus orejas y una magnífica diadema en tu cabeza.

    Lucías joyas de oro y plata, vestidos de lino, seda y bordado; comías flor de harina, miel y aceite; estabas cada vez más bella y llegaste a ser como una reina.

    Se difundió entre las naciones paganas la fama de tu belleza, perfecta con los atavíos que yo había puesto sobre ti —oráculo del Señor Dios—. Pero tú, confiada en tu belleza, te prostituiste; valiéndote de tu fama, prodigaste tus favores y te entregaste a todo el que pasaba.

    Con todo, yo me acordaré de mi alianza contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo una alianza eterna, para que te acuerdes y te avergüences y no te atrevas nunca más a abrir la boca por tu oprobio, cuando yo te perdone todo lo que hiciste —oráculo del Señor Dios—».

    «Él es mi Dios y Salvador:

    confiaré y no temeré,

    porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

    él fue mi salvación».

    Y sacaréis aguas con gozo

    de las fuentes de la salvación. R/.

    «Dad gracias al Señor,

    invocad su nombre,

    contad a los pueblos sus hazañas,

    proclamad que su nombre es excelso». R/.

    Tañed para el Señor, que hizo proezas,

    anunciadlas a toda la tierra;

    gritad jubilosos, habitantes de Sion,

    porque es grande en medio de ti el Santo de Israel. R/.

    En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?».

    Él les respondió:

    «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».

    Ellos insistieron:

    «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?».

    Él les contestó:

    «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— y se casa con otra, comete adulterio».

    Los discípulos le replicaron:

    «Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse».

    Pero él les dijo:

    «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda».

    3 min
  • San Maximiliano María Kolbe

    El Santo del día entendió bien lo que es dar la vida por los amigos, tal y como se resalta en el Evangelio. Hoy celebramos a San Maximiliano María Kolbe. Nacido en Pabjanice (Polonia), en 1894, procede de una familia muy religiosa. De pequeño se le aparece la Virgen y le ofrece la flor de la pureza y la del martirio. Él elige las dos. 

    Un día ingresa en el noviciado de los franciscano y sirve a Dios desde el carisma de Francisco de Asís. Estudia en Roma Filosofía y Teología. En su tierra natal funda la Ciudad de la Inmaculada. El recinto abarca un Convento, una emisora de radio, una imprenta y un sencillo parque bomberos. En 1930 marcha a Japón, donde promovió la devoción a la Purísima Concepción. 

    A su vuelta, se desata la Segunda Guerra Mundial. Muchos son detenidos. Arrestado él también, es llevado al campo de exterminio de Auschwitz. Una vez allí en uno de esos días, un preso escapa, por lo que aplican el reglamento de condenar a morir de hambre de 10 en 10 reos hasta que aparezca el evadido. 

    Uno de los designados es un hombre que se lamenta por su familia que no volverá a ver. Kolbe dando un paso al frente se ofrecerá por él por lo que muere en las celdas de la muerte en el año 1941. En 1982 el Papa San Juan Pablo II le canonizó y le proclamó “Mártir de la Caridad” así como “Patrón de nuestros tiempos imposibles”.

    1 min
  • "Setenta veces siete"

    Me fue dirigida esta palabra del Señor:

    «Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde:

    tienen ojos para ver, y no ven; tienen oídos para oír, y no oyen, porque son un pueblo rebelde.

    Así pues, tú, hijo de hombre, prepara tu equipaje para el destierro, y emigra en pleno día, a la vista de todos; a la vista de todos emigra a otro sitio. Tal vez así comprendan que son un pueblo rebelde.

    Sacarás tu equipaje de deportado en pleno día, a la vista de todos; partirás al atardecer, a la vista de todos, como quien va al destierro.

    A la vista de todos abre una brecha en el muro y saca por allí tu equipaje.

    Cárgalo al hombro a la vista de todos, sácalo en la oscuridad. Cúbrete la cara para no ver la tierra, porque hago de ti un signo para la casa de Israel».

    Yo hice todo lo que me había ordenado. Saqué mi equipaje como quien va al destierro, en pleno día; al atardecer abrí una brecha en el muro con las manos, lo saqué en la oscuridad y me lo cargué al hombro, a la vista de todos.

    A la mañana siguiente me fue dirigida esta palabra del Señor:

    «Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado la casa de Israel, la casa rebelde, qué es lo que hacías?

    Pues respóndeles:

    “Esto dice el Señor Dios: Este oráculo toca al príncipe en

    Jerusalén y a toda la casa de Israel que vive allí”.

    Di: “Yo soy un signo para vosotros: como yo he hecho, así harán con ellos. Serán deportados, irán al destierro.

    El príncipe que vive entre ellos se cargará al hombro el equipaje, en la oscuridad saldrá por una brecha que abrirán en el muro para sacarlo, se cubrirá la cara para no ver su tierra con sus propios ojos”».

    Ellos tentaron al Dios Altísimo y se rebelaron,

    negándose a guardar sus preceptos;

    desertaron y traicionaron como sus padres,

    fallaron como un arco engañoso. R/.

    Con sus altozanos lo irritaban,

    con sus ídolos provocaban sus celos.

    Dios lo oyó y se indignó,

    y rechazó totalmente a Israel. R/.

    Abandonó sus valientes al cautiverio,

    su orgullo a las manos enemigas;

    entregó su pueblo a la espada,

    encolerizado contra su heredad. R/.

    En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:

    «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».

    Jesús le contesta:

    «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.

    El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:

    “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.

    Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:

    “Págame lo que me debes”.

    El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:

    “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.

    Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

    Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:

    “Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.

    Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

    Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

    Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

    3 min
  • Santos Ponciano e Hipólito

    De la misma forma que los Santos Apóstoles Pedro y Pablo los de hoy tuvieron sus divisiones pero el Espíritu les unió y dieron la vida juntos celebrándose el mismo día en el Santoral. Hoy celebramos a los Santos Ponciano e Hipólito. En el año 230, Ponciano es elegido Papa. 

    Había introducido grandes reformas en la Liturgia que habían potenciado su vivencia. San Hipólito era un sacerdote erudito fiel a la Iglesia, aunque a veces, pensaba que la verdad era él. Esto les llevó a un enfrentamiento a ambos. 

    La división venía porque la Iglesia desde el Papa Calixto II había acogido a los pecadores y apóstatas que se convertían y deseaban volver a la Fe. Ponciano también seguía esta línea y pensaba que bastaba con imponerlos alguna penitencia y se les daba el abrazo de acogida experimentando la alegría por su cambio y conversión. 

    Esto lleva a Hipólito a ser proclamado cabeza de la iglesia Romana y, por lo tanto antipapa, porque no estaba de acuerdo con esa medida. Pero Dios se sirvió de los acontecimientos para unirles. Y es que el Emperador Maximiano decreta una dura persecución contra los seguidores de Cristo. 

    Por este motivo, el decreta el arresto de los dos, ya que estaba informado de que eran los faros de los cristianos en ese momento. Así permanecen unidos hasta sufrir el martirio por el Nombre del Señor Jesús. Una vez terminada la persecución, el Papa Fabián lleva las reliquias de San Ponciano y San Hipólito a Roma.

    1 min

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