
Sign up to save your podcasts
Or


La Madre siempre está unida a su Hijo, el Señor. Ella nos conduce a Él. Si ayer celebrábamos el Sagrado Corazón de Jesús, hoy recordamos el Corazón Inmaculado de su Santísima Madre. En la Sagrada Escritura se presenta a María como Llena de Gracia que significa un Corazón Compasivo.
Al mismo tiempo, en el Pasaje de la Presentación del Niño Jesús en el Templo, Simeón previene a María que a Ella una Espada le atravesaría el Alma, quedando así al descubierto los corazones de los hombres, en alusión a su unión a Cristo en la Pasión, Muerte y Resurrección.
A lo largo de los siglos, muchos Santos mencionarán esta Devoción Mariana. Pero al principio no hay una celebración de esta festividad. Lo que se vive es la unión espiritual y profunda de la Madre al Hijo en la Cruz.
Y serán San Bernardo o San Anselmo los que destaquen este Misterio. San Juan Eudes que había sido el gran propagador del Corazón de Jesús también se dedicó a difundir y llevar el Amor al Corazón Inmaculado de María.
De esta misma forma se apareció la Virgen en Fátima a los tres pastorcillos, mostrándolos su Corazón cubierto de llagas por las ofensas continuas de los hombres. El Papa Pío XII instaura El Inmaculado Corazón de María en el año 1944. Por fin el Concilio Vaticano II lo fija para el sábado siguiente al viernes del Corazón de Jesús
Entramos en uno de los días que es como el colofón en la prolongación de la Pascua, dentro del Tiempo Ordinario. Hoy celebramos el Corazón de Jesús. La Sagrada Escritura, en el Antiguo Testamento, concretamente, en el Libro del Profeta Ezequiel, habla de Dios que dará al hombre un corazón de carne.
Cristo invita en el Evangelio a aprender de Él que es Manso y Humilde de corazón. También, en la Pasión según San Juan se menciona la Lanzada que atravesó el Costado de Jesús, y al punto salió Sangre y Agua. Esto hizo dar testimonio al que lo vio y su testimonio es verdadero. Por su parte, los Padres de la Iglesia y grandes místicos profundizaron en este Misterio.
A partir de ese momento, hay dos apariciones que se destacan. En el siglo XVII, el Señor se aparecerá a Santa Margarita María de Alacoque, una religiosa de la Orden de la Visitación. En su Mensaje el Señor le mostró su Corazón que ama hasta el extremo a los hombres, pero no siempre es correspondido por ellos.
En 1733 el Señor se apareció al Beato Bernardo de Hoyos en Valladolid pidiéndole que se instaurase en España una Fiesta en su honor. También le garantizó que Él protegería a España y que nuestro país se salvaría por la oración.
En 1765 autorizó una celebración al Sagrado Corazón de Jesús, y Pío IX la extendió a toda la Iglesia Latina. León XIII consagró el mundo al Corazón de Jesús y en los siglos XX Y XXI tanto San Juan Pablo II como Benedicto XVI, Francisco o león XIV han reflexionado sobre el Amor de Dios que nos ha de llevar a amar como Él nos amó a todos los hombres.
Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor. Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.
En la Iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, llamado Níger; Lucio, el de Cirene; Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo. Un día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo: «Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado». Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los enviaron.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.
Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».
La Primitiva Comunidad Cristiana se hace presente esta jornada en el Santoral. En esta víspera del Sacratísimo Corazón de Jesús, celebramos a San Bernabé. Oriundo de la Isla de Chipre, su nombre originario era José, pero fueron los Apóstoles quienes le pusieron este sobrenombre que significa “esforzado” y “el que impulsa”.
El Libro de los Hechos el que nos relata cómo este hombre, vendió todas sus posesiones, poniendo a disposición de la comunidad cristiana el dinero obtenido, para distribuirlo entre los pobres y necesitados.
Probablemente forma parte del grupo de los setenta y dos discípulos a los que el Señor designó. Evangelizador en Antioquía acompaña a Saulo. Incluso fue él quien buscó al “Apóstol de los gentiles” para llevar a Cristo hasta esas tierras.
Tras un periodo de separación, ambos se reconcilian en Corinto, permaneciendo unidos hasta que San Bernabé sufre el martirio en su propia patria natal. Participó en el Concilio de Jerusalén donde se debatió la cuestión sobre si los paganos que abrazasen la Fe debían pasar primero por la circuncisión.
Él fue de la idea de no exigir nada del Judaísmo a quienes se hubiesen convertido desde el mundo pagano. Por tanto, no pertenece al grupo de los Apóstoles en el sentido estricto, pero le dieron este nombre porque se unió intensamente a San Pablo y sería su más fiel colaborador para extender el Evangelio fuera de Palestina.
En aquellos días, el rey Ajab dio una orden entre todos los hijos de Israel y reunió a los profetas de Baal en el monte Carmelo.
Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: «¿Hasta cuándo vais a estar cojeando sobre dos muletas? Si el Señor es Dios, seguidlo; silo es Baal, seguid a Baal».
El pueblo no respondió palabra. Elías continuó: «Quedo yo solo como profeta del Señor, mientras que son cuatrocientos cincuenta los profetas de Baal. Que nos den dos novillos; que ellos elijan uno, lo descuarticen y lo coloquen sobre la leña, pero sin encender el fuego. Yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, también sin encender el fuego. Vosotros clamaréis invocando el nombre de vuestro dios y yo clamaré invocando el nombre del Señor. Y el dios que responda por el fuego, ese es Dios».
Todo el pueblo acató: «¡Está bien lo que propones!».
Elías se dirigió a los profetas de Baal: «Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, pues sois más numerosos. Clamad invocando el nombre de vuestro dios, pero no pongáis fuego».
Tomaron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: «¡Baal, respóndenos!».
Mas no hubo voz ni respuesta. Brincaban en torno al altar que habían hecho.
A mediodía, Elías se puso a burlarse de ellos: «Gritad con voz más fuerte, porque él es dios, pero tendrá algún negocio, le habrá ocurrido algo, estará de camino; tal vez esté dormido y despertará!».
Entonces gritaron con voz más fuerte, haciéndose incisiones con cuchillos y lancetas hasta chorrear sangre por sus cuerpos según su costumbre.
Pasado el mediodía, entraron en trance hasta la hora de presentar las ofrendas, pero no hubo voz, no hubo quien escuchara ni quien respondiese.
Elías dijo a todo el pueblo: «Acercaos a mí», y todo el pueblo se acercó a él. Entonces se puso a restaurar el altar del Señor, que había sido demolido. Tomó Elías doce piedras según el número de tribus de los hijos de Jacob, al que se había dirigido esta palabra del Señor: «Tu nombre será Israel».
Erigió con las piedras un altar al nombre del Señor e hizo alrededor una zanja de una capacidad de un par de arrobas de semilla. Luego dispuso leña, descuartizó el novillo y lo colocó encima.
«Llenad de agua cuatro tinajas y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña», ordenó y así lo hicieron. Pidió: «Hacedlo por segunda vez»; y por segunda vez lo hicieron. «Hacedlo por tercera vez» y una tercera vez lo hicieron.
Corrió el agua alrededor del altar, e incluso la zanja se llenó a rebosar.
A la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y comenzó a decir: «Señor, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, que se reconozca hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya he obrado todas estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, Señor, eres Dios y que has convertido sus corazones».
Cayó el fuego del Señor que devoró el holocausto y la leña, lamiendo el agua de las zanjas.
Todo el pueblo lo vio y cayeron rostro en tierra, exclamando: «¡El Señor es Dios. El Señor es Dios!».
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». R/.
Se multiplican las desgracias
de quienes van tras dioses extraños;
yo no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios. R/.
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».
La sencillez y el arrepentimiento para llegar a Dios siempre están presentes en el Santo del día. Hoy celebramos a San Efrén. Nacido en Nisibe, zona de Mesopotamia en Irak, tuvo una vida alejada de la Fe en los primeros tiempos, hasta que poco a poco, sintió la necesidad de Dios.
Nombrado por el Obispo director de la escuela de cantos, forjó muchos maestros que estimulasen los cánticos en las comunidades parroquiales. Ante la invasión de los persas, huye de allí, con más personas. Al ver cómo los herejes, agrupaban a sus seguidores, mediante los cánticos, él decidió también componer canciones con los salmos.
Para ello, se retiraba a la más absoluta soledad. Pronto se dio cuenta de sus cualidades el Obispo de Edesa, nombrándole director de la escuela de canto de la ciudad, de la que salieron muchos especialistas para los cánticos en las parroquias.
Estos cánticos servían como auténticas reflexiones sobre las verdades de Fe, algo que causaba la admiración de los propios alejados. Al planteársele la posibilidad de ser ordenado sacerdote, su humildad llegó a tal punto que prefirió quedarse en diácono, ayudando a los necesitados.
De él se conservan 77 homilías sobre Cristo y la Virgen, alocuciones que siempre calaban en el corazón de quienes les escuchaban, ya que veían en él un predicador con el testimonio personal. San Efrén Siro muere en junio del año 373.
León XIV ha situado el drama migratorio en el centro de su discurso ante los miembros del Parlamento español, pronunciado este lunes en el Congreso de los Diputados. En una intervención de fuerte carga institucional y moral, el Papa ha pedido que las naciones no reduzcan la migración a una cuestión estadística, económica o de control fronterizo, sino que la afronten desde la dignidad de cada persona que se ve obligada a abandonar su tierra.
El Santo Padre ha recordado que “tantas personas se ven obligadas a dejarlo todo para buscar paz, seguridad y futuro” y ha subrayado que esta realidad interpela directamente a la conciencia de los Estados. Para León XIV, el fenómeno migratorio no puede entenderse únicamente como un problema demográfico o laboral, porque detrás de cada salida hay “hombres, mujeres y niños” que dejan atrás seres queridos, historias y vínculos. Por eso, ha advertido de que cuando una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera el principio de igual dignidad de todos los seres humanos.
En este sentido, el Papa ha reclamado una respuesta que “mire a las personas” y que afronte también las causas que las empujan a migrar. León XIV ha pedido vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración. Pero, al mismo tiempo, ha introducido otro elemento clave: el derecho a permanecer en la propia tierra. Es decir, trabajar para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones dignas de vida, incluidas las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática.
El Pontífice también ha puesto el foco en las rutas migratorias más peligrosas, en las que miles de personas quedan expuestas a mafias, traficantes y redes que se aprovechan de su desesperación. En su discurso, ha insistido en la necesidad de reforzar la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente mediante una cooperación regional y multilateral. “Ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud”, ha señalado, antes de reclamar una respuesta coordinada, solidaria y eficaz.
El mensaje cobra especial relevancia durante el viaje de León XIV a España, en el que la realidad migratoria ocupa un lugar destacado.
El pódcast especial de COPE sobre la visita del Papa, 'La misión de León XIV' se detiene precisamente en Canarias, una de las paradas más simbólicas de este recorrido. El episodio pone rostro al drama de la ruta atlántica, una de las más duras y mortíferas hacia Europa, y ayuda a entender por qué el Papa ha querido convertir la migración en una de las claves humanas y pastorales de su visita.
La juventud siempre es una oportunidad para sentir la llamada de Dios a cualquier carisma y forma de vida que nos ha regalado Él. Hoy celebramos a San Miguel de los Santos. Nace en Vic (Barcelona) en el año 1591. Casualmente fue le 29 de septiembre, en que la Iglesia celebra a los Tres Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.
Es hijo de familia numerosa y muy espiritual. Los ocho hijos cada día sienten que necesitan el encuentro con Dios. Sobre todo esa búsqueda se agranda cuando muere la madre y él es todavía muy pequeño.
En su caso, la profundidad interior le lleva una a vocación a la vida consagrada. Por eso, ingresa en los trinitarios calzados de Barcelona, como el camino que le marca la Providencia para su Santificación y confirmar además, en la Fe a los demás. Metido de lleno dentro del carisma de la Trinidad, es Ordenado.
Como sacerdote será predicador, confesor y guía espiritual de muchas almas, que comprueban su vida escondida en Cristo como les pasa a los Santos. Todos reparan en su bondad y su gran amor al Señor Sacramentado.
También son frecuentes las experiencia profundas con multitud de éxtasis. Sus obras de apostolado son constantes. No lo son menos sus penitencias y austeridades. También escribe el Tratado Místico sobre La tranquilidad del alma. San Miguel de los Santos muere muy joven en el año 1625, cuando contaba con tan sólo 34 años. Es Patrón de la juventud trinitaria.
Nos encontramos en una Jornada que viene marcada por el Señor Sacramentado. En este Domingo, X del Tiempo Ordinario, celebramos El Santísimo Cuerpo y la Sangre de Cristo, El Corpus Christi. En este Día adoramos especialmente al Señor Presente en las especies de Pan y Vino que se convierten en su Cuerpo y Sangre durante la Santa Misa.
El Evangelio según San Juan nos relata el Discurso Eucarístico. En sus palabras el Señor se muestra como el Pan de Vida que garantiza la Vida en Plenitud para quien le coma dignamente. Este Alimento que ellos no entienden es distinto del Maná que lo prefiguraba, pero no tiene nada que ver. Los orígenes del Corpus Christi se remontan al año 1124 en la Abadía belga de Cornillón. Allí Santa Juliana, monja agustina, relató que vió un día el sol con una mancha que le oscurecía. El Señor le pidió un día para celebrar el Misterio Eucarístico. Entonces el sol se aclararía del todo. Otro Milagro sucede en Orvieto, Italia. Un sacerdote dudó de la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía. De repente la Sagrada Forma sangra, él lo recoge en los paños sagrados y cuando la analizan comprueban que se trata de Sangre Verdadera. Juan XXII, instaura el Corpus Christi. Lo fijó para el jueves siguiente a la Santísima Trinidad. En España se trasladó en 1989 al domingo posterior. Esta año cobra especial relevancia que la Misa de Madrid en este día estará presidida por el Papa León XIV y después llevará al Santísimo Sacramento en Procesión.
Querido hermano:
Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.
Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.
Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.
Llena estaba mi boca de tu alabanza
y de tu gloria, todo el día.
No me rechaces ahora en la vejez,
me van faltando las fuerzas, no me abandones. R/.
Yo, en cambio, seguiré esperando,
redoblaré tus alabanzas;
mi boca contará tu justicia,
y todo el día tu salvación. R/.
Contaré tus proezas, Señor mío;
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.
Yo te daré gracias, Dios mío,
con el arpa, por tu lealtad;
tocaré para ti la cítara,
Santo de Israel. R/.
En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes, y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».
Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.
Llamando a sus discípulos, les dijo: «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».
From the publisher's feed