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La Virgen María siempre está presente en la Obra Evangelizadora. Un claro ejemplo es la festividad de este día. Hoy celebramos a San Marcelino Champagnat. Lyón, en Francia, vería nacer a comienzos de la Revolución Francesa, el año 1789, a este Santo.
La educación que su madre le proporcionó a él y a los otros nueve hijos, estuvo inmersa en la Fe y la coherencia de vida, dentro de unos tiempos nada favorables a ello. Después de estar sus tres últimos años de estudio en el Seminario lyonés, ordenándose sacerdote el 16 de junio de 1816.
Al día siguiente, marcha con un grupo de sacerdotes a Nuestra Señora de Fourvière, consagrándose a la Virgen, un hecho clave ya que de aquí surge el compromiso de fundar la Sociedad de María, también llamada Hermanitos de María, o Maristas de la Enseñanza.
Dentro de ella, pensó en una rama de Hermanos dedicados al cuidado y a la educación de los niños, especialmente con los que vivían en zonas con menos posibilidad de formación. Y es que Champagnat, definía la ignorancia como la peor lacra del hombre porque, a través de ella, el pecado puede enquistarse más en el corazón humano.
En menos de un siglo se difundió con total rapidez por el Viejo Continente, saltando al resto del mundo. Su compromiso educativo integral a nivel cristiano y humano es la nota característica del carisma de este Santo -Marcelino Champagnat- que morirá en junio de 1840.
Querido hermano:
Me has seguido en la doctrina, la conducta, los propósitos, la fe, la magnanimidad, el amor, la paciencia, las persecuciones y los padecimientos, como aquellos que me sobrevinieron en Antioquía, Iconio y Listra.
¡Qué persecuciones soporté! Y de todas me libró el Señor.
Por otra parte, todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos. Pero los malvados y embaucadores irán de mal en peor, engañando a los demás y engañándose ellos mismos.
Tú, en cambio, permanece en lo que aprendiste y creíste, consciente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús.
Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena.
Muchos son los enemigos que me persiguen,
pero yo no me aparto de tus preceptos. R/.
El compendio de tu palabra es la verdad,
y tus justos juicios son eternos. R/.
Los nobles me perseguían sin motivo,
pero mi corazón respetaba tus palabras. R/.
Mucha paz tienen los que aman tu ley,
y nada los hace tropezar. R/.
Aguardo tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandatos. R/.
Guardo tus preceptos y tus mandatos,
y tú tienes presentes mis caminos. R/.
En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: «¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: "Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies". Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?».
Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.
Nos acercamos hasta un apóstol de Dios que selló su Fe con su sangre, unido al Cordero sin mancha. Hoy celebramos a San Bonifacio. Nacido en Wessex (Inglaterra) el año 680, fue un gran cristiano dentro del mundo anglosajón. Criado en unos monjes cuando era pequeño termina en el Monasterio de Nursinling, como Benedictino.
Entregado al estudio y a la formación espiritual, destaca por su sabiduría y su espíritu misionero. Todos apreciaban en él una existencia muy cercana a Dios. Pero él huía de esos parabienes y lo que quería era predicar el Evangelio donde no se conocía. Se encontraba en pleno crecimiento su faceta misionera.
El Papa queda impresionado de su espiritualidad y su Fe, por lo que piensa que debe encargarse de arreglar algunos asuntos en la Iglesia. En Alemania será Legado Pontificio. Su predicación alienta a los cristianos. Un día llega a la zona de Hesse. Allí dan culto a ídolos y les ofrecen sacrificios humanos.
El Santo decide poner las cosas en su sitio, talando el roble. Por eso cae el árbol y otros que hay a su alrededor, excepto un abeto. Toda la situación le sirve para dar una catequesis a los nativos explicándoles que lo importante es mirar a ese árbol.
Así como él es perenne, Dios envía a su Hijo a salvarnos, haciéndose Hombre como ese Renuevo que brota del Tronco de Jesé. Es el origen del árbol de Navidad con sus raíces cristiana. Con su labor evangelizadora, será nombrado Obispo de Maguncia ante el beneplácito del pueblo fiel.
Sin embargo, algunos grupos de paganos, contrarios a la Doctrina cristiana, y envidiosos de su labor organizan una persecución, matando a Bonifacio y cincuenta y tres compañeros más. El martirio tuvo lugar entre los años 754-755. Su cuerpo fue sepultado en la parte de Fulda.
Querido hermano:
Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David, según mi evangelio, por el que padezco hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada.
Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación y la gloria eterna en Cristo Jesús.
Es palabra digna de crédito:
Pues si morimos con él, también viviremos con él;
si perseveramos, también reinaremos con él;
si lo negamos, también él nos negará.
Si somos infieles, él permanece fiel,
porque no puede negarse a sí mismo.
Esto es lo que has de recordar, advirtiéndoles seriamente delante de Dios que no discutan sobre palabras; no sirve para nada y es funesto para los oyentes.
Procura con toda diligencia presentarte ante Dios como digno de aprobación, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse, que imparte con rectitud la palabra de la verdad.
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.
Las sendas del Señor son misericordia
y lealtad para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía a los que lo temen,
y les da a conocer su alianza. R/.
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús: «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es este: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
La Sencillez de Dios que ha creado al hombre a su Imagen y Semejanza se pone de manifiesto en el Santo del día. Hoy celebramos a San Francisco Caracciolo. Nacido en Abruzo (Italia), en el año 1563, le llaman Ascanio. De pequeño sufre una enfermedad similar a la lepra. Parecía algo pasajero pero se temía hasta por su vida.
Al final su espíritu de oración le libró de la muerte. Militar de profesión, sufre contratiempos pero confía en Dios, ingresando en la Cofradía de Los Blancos destinada a los necesitados. También fue alguien que se mostro contrario al ajusticiamiento de personas y aunque no lo podía evitar, se dedicó a asistir a los condenados a muerte.
Allí, con un grupo de compañeros, se reúnen en la Camándula cerca de Nápoles para redactar los estatutos de la Fundación que iban a llevar a cabo. El nuevo carisma, será los “clérigos menores”, siguiendo el camino de los tres votos de cualquier orden como son pobreza, castidad y obediencia, a los que se une el rechazo a admitir cualquier dignidad eclesiástica.
El motivo es que esto podría concluir en un momento de soberbia y enorgullecimiento y había que buscar la vida natural desde Dios y no con pretensiones de vanidad. Entonces pasa a llamarse Francisco. Gran devoto de la Virgen, San Francisco Caracciolo muere en 1608. Sus restos reposan en Santa María La Mayor de Nápoles.
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
Doy gracias a Dios, a quien sirvo, como mis antepasados, con conciencia limpia, porque te tengo siempre presente en mis oraciones noche y día.
Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza.
Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.
El nos salvó y nos llamó con una vocación santa, no por nuestras obras, sino según su designio y según la gracia que nos dio en Cristo Jesús desde antes de los siglos, la cual se ha manifestado ahora por la aparición de nuestro Salvador, Cristo Jesús, que destruyó la muerte e hizo brillar la vida y la inmortalidad por medio del Evangelio.
De este Evangelio fui constituido heraldo, apóstol y maestro. Esta es la razón por la que padezco tales cosas, pero no me avergüenzo, porque sé de quién me he fiado, y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para velar por mi depósito hasta aquel día.
A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores. R/.
Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia. R/.
En aquel tiempo, se acercan a Jesús unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntan: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y de descendencia a su hermano".
Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella».
Jesús les respondió: «¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados».
El perfil del mártir es el de alguien que simplemente da la vida por el Señor y por el Evangelio. Hoy celebramos a San Carlos Luanga y compañeros mártires de Uganda. La historia nos traslada hasta la segunda mitad del siglo XIX, concretamente en 1860, en la Iglesia ugandesa, situada en África.
Esta Comunidad Eclesial comenzó gracias a los Padres Blancos. Cuando el Emperador demostró una vida con bastante desorden moral, muchos seguidores del Evangelio sufrieron el martirio por recriminar al rey su pecado.
En una de las veces en que murió el mensajero de palacio, pusieron a Carlos Luanga quien siguió en la tónica de sus antecesores. En el complot contra el joven intervino el hechicero que vio cómo abrazaban la nueva religión muchos nativos.
Aprovechando que el monarca se consideraba a disgusto con los católicos, le fue fácil que le apoyase en el proyecto de atacar a los seguidores de Cristo. Así surgió el decreto de exterminio de la religión católica, lo que animó a Carlos Luanga y otros 22 amigos a dar la cara por el Señor, para que Él se lo pagase con la Vida Eterna.
De esta forma fueron hechos prisioneros. Después de ser arrojados a la mazmorra fueron sacados cruelmente y quemados. Un año después, las cosas cambiaron de rumbo. El rey fue derrotado y Carlos Luanga, declarado Patrón de Uganda.
Queridos hermanos:
¡Esperáis y apresuráis la llegada del Día de Dios! Ese día los cielos se disolverán incendiados y los elementos se derretirán abrasados.
Pero nosotros, según su promesa, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia, por eso, queridos míos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, intachables e irreprochables, y considerad que la paciencia de nuestro Señor es nuestra salvación.
Así pues, queridos míos, ya que estáis prevenidos, estad en guardia para que no os arrastre el error de esa gente sin principios ni decaiga vuestra firmeza. Por el contrario, creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.
Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios. R/.
Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia son un ayer que pasó;
una vela nocturna. R/.
Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan. R/.
Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Que tus siervos vean tu acción
y sus hijos tu gloria. R/.
En aquel tiempo, enviaron a Jesús algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta.
Se acercaron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?».
Adivinando su hipocresía, les replicó: «¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea».
Se lo trajeron. Y él les preguntó: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?».
Le contestaron: «Del César».
Jesús les replicó: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Y se quedaron admirados.
Los mártires siempre han sido un fuerte ejemplo de testimonio para los creyentes de todos los tiempos. Hoy celebramos a los Santos Marcelino y Pedro. El primero era sacerdote en tiempos del Emperador Diocleciano. Siempre estuvo entregado a los necesitados. Por su parte, Pedro era exorcista, dedicándose a curar a los poseídos por el demonio.
Durante una redada fueron detenidos por profesar la Fe en Jesucristo, arrojándolos a la cárcel. Su estancia en la prisión fue similar a la que cuenta sobre Pablo y Silas cautivos, en los Hechos de los Apóstoles. Allí cantaban cánticos e himnos porque sentía la fuerza de Dios en sus corazones.
Todo esto revela cómo eran momentos de persecución y, por eso, les había tocado a ellos ser detenidos y procesados. Ya habían sido advertidos por sus compañeros, aunque ambos Santos no tuvieron miedo. Sentían la Fortaleza de Dios para todo lo que llegase. Pronto se les ajustició por orden del magistrado Severo. Su forma de morir convirtió a muchos.
El propio encargado de ajusticiarlos fue quien pidió convertirse y también fue ajusticiado. Y el sitio fue descubierto. Dos piadosas mujeres, llevaron los restos, a la Catacumba de San Tiburcio. Constantino edificó una Iglesia sobre sus tumbas y el Papa Gregorio IV se lo entregó al Emperador Carlomagno, para que fuesen venerados y se les diese el culto debido.
Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como a nosotros.
A vosotros gracia y paz abundantes por el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.
Pues su poder divino nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento del que nos ha llamado con su propia gloria y potencia, con las cuales se nos han concedido las preciosas y sublimes promesas, para que, por medio de ellas, seáis partícipes de la naturaleza divina, escapando de la corrupción que reina en el mundo por la ambición; en vista de ello, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la virtud, a la virtud el conocimiento, al conocimiento la templanza, a la templanza la paciencia, a la paciencia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, y al cariño fraterno el amor.
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti». R/.
«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre;
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación». R/.
«Lo defenderé, lo glorificaré
lo saciaré de largos días
y le haré ver mi salvación». R/.
En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cayó un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo azotaron y lo despidieron con las manos vacías. Les envió de nuevo otro criado; a este lo descalabraron e insultaron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos, a los que azotaron o los mataron. Le quedaba uno, su hijo amado. Y lo envió el último, pensando: "Respetarán a mi hijo". Pero los labradores se dijeron: "Este es el heredero. Venga, lo matamos y será nuestra la herencia". Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, hará perecer a los labradores y arrendará la viña a otros.
¿No habéis leído aquel texto de la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?».
Intentaron echarle mano, porque comprendieron que había dicho la parábola por ellos; pero temieron a la gente y, dejándolo allí, se marcharon.
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