RSS - Audios de Ecclesia

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RSS - Audios de Ecclesia episodes

  • “Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”

    Sucedió entonces que Jeroboán salía de Jerusalén y se le presento el profeta Ajías de Siló cubierto con un manto nuevo. Estando los dos solos en campo abierto, tomó Ajías el manto nuevo que llevaba puesto, lo rasgó en doce jirones y dijo a Jeroboán:

    «Toma diez jirones para ti, porque así dice el Señor, Dios de Israel: “Rasgaré el reino de manos de Salomón y te daré diez tribus. La otra tribu será para él, en atención a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que me elegí entre todas las tribus de Israel”».

    Así Israel se rebeló contra la casa de David, hasta el día hoy.

     R/. Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz  

    No tendrás un dios extraño, 

    no aforarás un dios extranjero; 
    yo soy el Señor, Dios tuyo, 
    que te saqué de la tierra de Egipto. R/.

    Mi pueblo no escuchó mi voz, 

    Israel no quiso obedecer: 
    los entregué a su corazón obstinado, 
    para que anduviesen según sus antojos. R/.

    ¡Ojalá me escuchase mi pueblo 

    y caminase Israel por mi camino!: 
    en un momento humillaría a sus enemigos 
    y volvería mi mano contra sus adversarios. R/.

    En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.

    Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.

    Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:

    «Effetá» (esto es: «ábrete»).

    Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.

    Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.

    Y en el colmo del asombro decían:

    «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

    3 min
  • Santa Engracia de Mérida

    El

    Santoral nos sigue llevando por el recorrido de mártires que
    entregan su vida por Cristo a muy temprana edad. En el caso de hoy,
    celebramos a Santa Engracia de Mérida. No tiene nada que ver con
    Santa Engracia de Zaragoza que recordamos cada 15 de abril. 

    La que

    recordamos este día, es nacida
    en Mérida, y su trayectoria transcurre entre los límites de
    Portugal y España. Su
    linaje seguramente fue de familia noble. De pequeña había conocido
    a Jesús y su Palabra lo que le hace fortalecerse en la Fe. Siempre
    tuvo mucha amistad con Cristo. Surge un momento en el que el
    Emperador Romano ha perseguido duramente a los cristianos. 

    El motivo

    era que no seguían el mandato de adorar su estatua considerándole
    un dios. Como Engracia quiere ser obligada a aceptar a los ídolos
    imperiales, y se niega, es denunciada y perseguida. Entonces huye
    seguramente hacia los Montes Carvajales situados en Zamora. Algunos salen en su persecución hasta que la encuentran. Como
    persiste en su formación cristiana y muestra mucha fortaleza
    interior, no pueden resistir y ordena que muera. 

    Como

    habían arrojado su cabeza al río, posteriormente un pastor la
    descubrió. Una vez recuperadas,
    las reliquias de Santa Engracia de Mérida se llevaron a la Catedral
    de Badajoz,
    para que recibiesen el culto debido como su Santa Patrona y
    Protectora.  

    1 min
  • “La fe de esta mujer conmovió al mismo Cristo”

    Cuando el rey Salomón llegó a viejo, sus mujeres desviaron su corazón tras otros dioses y su corazón no fue por entero del Señor, su Dios, como lo había sido el corazón de David, su padre.

    Salomón iba en pos de Astarté, diosa de los sidonios, y de Milcón, abominación de los amonitas.

    Salomón hizo lo malo a los ojos de Señor, no manteniéndose del todo al lado del Señor como David, su padre.

    Edificó Salomón por entonces un altar a Camós, abominación de Moab, sobre el monte que está frente a Jerusalén, y otro a Milcón, abominación de los amonitas.

    Lo mismo hizo con todas sus mujeres extranjeras que quemaban incienso y sacrificaban a sus dioses. Y se enojó el Señor contra Salomón, por haber desviado su corazón del Señor Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, dándole instrucciones sobre este asunto: que no fuera en pos de otros dioses.

    Pero no guardó lo que el Señor le había ordenado. El Señor dijo a Salomón:

    «Por haber portado así conmigo, siendo infiel al pacto y a los mandatos que te di, te voy a arrancar el reino de las manos para dárselo a un siervo tuyo. No lo haré mientras vivas, en consideración a tu padre David; se lo arrancaré de la mano a tu hijo. Y ni siquiera le arrancaré todo el reino; dejaré a tu hijo una tribu, en consideración a mi siervo David y a Jerusalén, mi ciudad elegida».

     R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo  

    Dichosos los que respetan el derecho 

    y practican siempre la justicia. 
    Acuérdate de mí por amor a tu pueblo, 
    visítame con tu salvación. R/.

    Emparentaron con los gentiles, 

    imitaron sus costumbres; 
    adoraron sus ídolos 
    y cayeron en sus lazos. R/.

    Inmolaron a los demonios sus hijos y sus hijas. 

    La ira del Señor se encendió contra su pueblo, 
    y aborreció su heredad. R/.

    En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.

    Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.

    Él le dijo:

    «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».

    Pero ella replicó:

    «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».

    Él le contestó:

    «Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».

    Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

    3 min
  • Santa Eulalia de Barcelona

    Durante

    el Santoral de febrero hemos recorrido muchos Santos de la antigüedad
    que derramaron su sangre por Cristo. Y también hemos recorrido a
    otras latitudes como Japón, tierra sembrada por quienes también
    recibieron la palma del martirio. Hoy recordamos a otra mártir:
    Santa Eulalia de Barcelona. 

    Su vida transcurre entre los siglos III y

    IV. Desde pequeña es educada en la Fe, dando muestra un amor inmenso
    por Cristo. Todo esto sucedía en su hogar, mientras arreciaba la
    persecución de los emperadores Maximiano y Diocleciano, siendo Decio
    el gobernador encargado de arremeter duramente contra los cristianos. 

    Y por eso, como Hispania entraba dentro del los límites imperiales

    también padecía esta normativa de persecución a los cristianos.
    Casualmente, un día yendo de camino, Eulalia se sitúa frente al
    Prefecto, quien la interroga acerca de su identidad, descubriendo que
    es una seguidora de Jesús de Nazareth. 

    Entonces es arrestada. Ahí

    surge la posibilidad de que ella se acerque a los dioses romanos. Sin
    embargo, la joven asegura que los dioses romanos son hechura de manos
    humanas, mientras Cristo es el Verdadero Dios, que se hace Hombre
    para salvarnos. 

    Viendo que no cambia de parecer, firman su sentencia

    de muerte. Y así se hará realidad en Santa Eulalia de Barcelona, al morir tras padecer
    multitud de tormentos, asombrando a todos su entrega total a Dios.  

    1 min
  • “Jesús, el Señor, nos llama a la autenticidad”

    En aquellos días, la reina de Saba oyó la fama de Salomón, en honor del nombre del Señor y vino a ponerlo a prueba con enigmas.

    Llegó a Jerusalén con una gran fuerza de camellos portando perfumes, oro en cantidad y piedras preciosas.

    Ante Salomón se presentó para plantearle cuanto había ideado. El rey resolvió sus preguntas todas; pues no había cuestión tan arcana que él no pudiese desvelar. Cuando la reina de Saba percibió la sabiduría de Salomón, el palacio que había construido, los manjares de su mesa, las residencias de sus servidores, el porte y vestimenta de sus ministros, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó sin respiración y dijo al rey:

    «Era verdad cuanto oí en mi tierra acerca de tus enigmas y tu sabiduría. No daba crédito a lo que se decía, pero ahora he venido y mis propios ojos, lo han visto. ¡Ni la mitad me narraron! Tu conocimiento y prosperidad superan con mucho las noticias que yo escuché. Dichosas tus mujeres, dichosos estos servidores tuyos siempre en tu presencia escuchando tu sabiduría. Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti y te ha situado en el trono de Israel. Pues, por el amor eterno del Señor a Israel, te ha puesto como rey para administrar derecho y justicia».

    Ofreció al rey ciento veinte talentos de oro y gran cantidad de esencias perfumadas y piedras preciosas. Jamás llegaron en tal abundancia perfumes como los que la reina de Saba dio a Salomón.

     R/. La boca del justo expone la sabiduría  

    Encomienda tu camino al Señor, 

    confía en él, y él actuará: 
    hará tu justicia como el amanecer, 
    tu derecho como el mediodía. R/.

    La boca del justo expone la sabiduría, 

    su lengua explica el derecho; 
    porque lleva en el corazón la ley de su Dios, 
    y sus pasos no vacilan. R/.

    El Señor es quien salva a los justos, 

    él es su alcázar en el peligro; 
    el Señor los protege y los libra, 
    los libra de los malvados 
    y los salva porque se acogen a él. R/.

    En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:

    «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».

    Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.

    Él les dijo:

    «¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre y se echa en la letrina» (Con esto declaraba puros todos los alimentos).

    Y siguió:

    «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

    3 min
  • Nuestra Señora de Lourdes

     María

    siempre está como Madre Amorosa para socorrer a sus hijos,
    especialmente cuando sufren. Hoy celebramos a Nuestra Señora, la
    Virgen de Lourdes. Ella es la Ayuda de los que sufren espiritual o
    materialmente. Fue el 11 de febrero del año 1858, cuando la Reina
    del Cielo se apareció en Lourdes (Francia) a Santa Bernardette
    Subirous. 

    La pequeña cuenta cómo iba con dios amigas a por leña. Al

    cruzar el río Gave se iba descalzar y entonces sintió una brisa y
    al alzar los ojos vio a una Señor Hermosísima con dos rosas
    amarillas en los pies. 

    Tras varias apariciones, pidió a Bernardette

    que le construyeran allí una Capilla, surgiendo también un
    manantial cuando excavó la niña por orden de la Señora. Cuando se
    lo dijo al sacerdote, le pidió que le dijera esa Señora quién era. 

    Por eso, varias veces le preguntó la niña quién era, hasta que un

    día le dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. La Iglesia dio
    por auténticas dichas Apariciones. Así surge la Gran Basílica tal
    y como la conocemos en nuestros días. 

    Desde entonces Lourdes se ha

    convertido en uno de los Centros Marianos más importantes de
    peregrinación donde acuden muchos enfermos que, sanan de sus
    dolencias. También hoy es la Jornada Mundial del Enfermo que
    encontrará su complemento y plenitud el 10 de mayo, VI Domingo del
    Tiempo Pascual, en el que se vive la Pascua del Enfermo.  

    1 min
  • "Su corazón está lejos de mí"

    En aquellos días, Salomón se puso en pie ante el altar del Señor frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo:

    «Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú que guardas la alianza y la fidelidad a tus siervos que caminan ante ti de todo corazón.

    ¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he erigido!

    Inclínate a la plegaria y a la súplica de tu siervo, Señor, Dios mío. Escucha el clamor y la oración que tu siervo entona hoy en tu presencia. Que día y noche tus ojos se hallen abiertos hacia este templo, hacia este lugar del que declaraste: “Allí estará mi Nombre”. Atiende la plegaría que tu servidor entona en este lugar. Escucha la súplica que tu siervo y tu pueblo Israel entonen en este lugar. Escucha tú, desde el lugar de tu morada, desde el cielo, escucha y perdona».

     R/. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo!  

    Mi alma se consume y anhela 

    los atrios del Señor, 
    mi corazón y mi carne 
    retozan por el Dios vivo. R/.

    Hasta el gorrión ha encontrado una casa; 

    donde colocar sus polluelos: 
    tus altares, Señor del universo, 
    Rey mío y Dios mío. R/.

    Dichosos los que viven en tu casa, 

    alabándote siempre. 
    Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro, 
    mira el rostro de tu Ungido. R/.

    Vale más un día en tus atrios 

    que mil en mi casa, 
    y prefiero el umbral de la casa de Dios 
    a vivir con los malvados. R/.

    En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).

    Y los fariseos y los escribas le preguntaron:

    «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».

    Él les contestó:

    «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos". Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».

    Y añadió:

    «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

    3 min
  • Santa Escolástica

     La

    contemplación lleva a las almas buenas a la Santidad de vida. Hoy
    celebramos a Santa Escolástica. Hermana de San Benito, nace en
    Nursia el año 480. Pero no solamente les unieron los lazos de
    sangre, sino también los vínculos fraternos en el estilo de vida. 

    Y

    es que si Benito se dedicó por completo a la vida monástica con la
    fundación de Monte Casino, Escolástica impulsó otro convento de
    mujeres a los pies del citado lugar. El espíritu de piedad traducido
    en las mortificaciones que ambos hermanos realizaban, se traducía en
    las pocas visitas que se hacían. 

    No obstante, cada encuentro que

    mantenían se alargaba porque hablaban de temas místicos y
    espirituales. Pocos días antes de morir la Santa, acudió Benito a
    verla y ella le intentó retener en vano, porque él no quería. 

    Sin

    embargo las súplicas de ella, desencadenaron una tormenta que le
    impidió a Benito salir de allí, de tal forma que cuando le pidió
    explicaciones, Escolástica le contestó: “Tú te negaste, pero se
    lo pedí a Dios y Él escuchó mis ruegos”. El Santo monje que no
    quería quedarse por voluntad propia, tuvo que hacerlo a la fuerza. 

    Así pasaron la noche hablando nuevamente del Amor de Dios que tanto

    les inflamaba su corazón. A los tres días vio como una blanca
    paloma que subía al Cielo, comprendiendo que era el alma de su
    hermana, cuyos restos hizo sepultar en el lugar que tenía dispuesto
    para él.  

    1 min
  • “Dios camina a nuestro lado y se deja tocar”

    En aquellos días, congregó Salomón a los ancianos de Israel en Jerusalén —todos los jefes de las tribus y los cabezas de familia de los hijos de Israel ante el rey—, para hacer subir el Arca de la Alianza del Señor desde la ciudad de David, Sion. En torno al rey Salomón se congregaron todos los varones de Israel. En el mes de Etanín, el mes séptimo, por la fiesta, vinieron todos los ancianos de Israel y los sacerdotes condujeron el Arca e hicieron subir el Arca del Señor y la Tienda del Encuentro, con todos los objetos sagrados que había en ella.

    El rey Salomón y todo Israel, la comunidad de Israel reunida en torno a él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en número no calculable ni contable.

    Los sacerdotes acarrearon el Arca de la Alianza del Señor al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su lugar propio bajo las alas de los querubines. Estos extendían sus alas sobre el lugar del Asca, cubriendo el Asca y sus varales.

    No había en el Asca más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó allí en el Horeb: las tablas de la alianza que estableció el Señor con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto.

    Cuando salieron los sacerdotes del santuario —pues ya la nube había llenado el templo del Señor—, no pudieron permanecer ante la nube para completar el servicio, ya que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor.

    Dijo entonces Salomón:

    «El Señor puso el sol en los cielos,

    mas ha decidido habitar en densa nube.

    He querido erigirte una casa para morada tuya,

    un lugar donde habites para siempre».

     R/. ¡Levántate, Señor, ven a tu mansión!  

    Oímos que estaba en Efratá, 

    la encontramos en el Soto de Jaar: 
    entremos en su morada, 
    postrémonos ante el estrado de sus pies. R/.

    Levántate, Señor, ven a tu mansión, 

    ven con el arca de tu poder: 
    que tus sacerdotes se vistan de justicia, 
    que tus fieles vitoreen. 
    Por amor a tu siervo David, 
    no niegues audiencia a tu Ungido. R/.

    En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.

    Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.

    3 min
  • Santa Apolonia

     Seguimos

    recorriendo el Calendario Santoral hoy con una joven mártir. Porque
    hoy recordamos a Santa Apolonia, cuya vida transcurre en Alejandría.
    Bautizada y educada en la Fe por sus padres, ha hecho firme propósito
    de renunciar a casarse para consagrarse de lleno al Señor. Todos la
    conocen por su bondad y sencillez. 

    Su amor por el Señor salta a la

    vista. Pero la persecución arrecia golpeando duramente a los
    cristianos, y en una de las detenciones es apresada Apolonia. En
    aquel momento y en aquellos lugares no era fácil ser discípulos de
    Cristo. Los captores le obligan a apostatar de Jesucristo, tentación
    que ella rehuye con firmeza. 

    Intenta de nuevo animarla a que adore a

    los ídolos, pero ella rechaza esa tentación. Entonces comienza la
    tortura que es arrancarle de forma brutal los dientes uno a uno, pero
    la joven nos e queja sino que lo asume unida a Cristo en la Cruz. Al
    intimidarla con echarla a la hoguera, le dejan que decida por su
    propia voluntad. 

    A la vista de todos ella misma se arroja dejando

    claro su amor por Dios, que llega al punto de dejarse quemar viva por
    Él. Algunos fieles recogieron sus dientes y demás cenizas,
    repartiéndolos por diferentes Iglesias a modo de reliquias. Por este
    motivo, Santa Apolonia es Patrona de los odontólogos y abogada en
    las enfermedades dentales.  

    1 min

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