RSS - Audios de Ecclesia

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RSS - Audios de Ecclesia episodes

  • “Dejaos reconciliar con Dios”

    Ahora - oráculo del Señor convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos; y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor que se arrepiente del castigo.

    ¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá dejando tras de sí la bendición, ofrenda y liberación para el Señor, vuestro Dios!

    Tocad la trompeta en Sión, proclamad un ayuno santo, convocad a la asamblea, reunid a la gente, santificad a la comunidad, llamad a los ancianos; congregad a muchachos y niños de pecho; salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo.

    Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, servidores del Señor, y digan:

    «Ten compasión de tu pueblo, Señor no entregues tu heredad al oprobio, ni a las burlas de los pueblos».

    ¿Por qué van a decir las gentes: «Dónde está su Dios»?

    Entonces se encendió el celo de Dios por su tierra y perdonó a su pueblo.

     R/. Misericordia, Señor: hemos pecado  

    Misericordia, Dios mío, por tu bondad, 

    por tu inmensa compasión borra mi culpa; 
    lava del todo mi delito, 
    limpia mi pecado. R/.

    Pues yo reconozco mi culpa, 

    tengo siempre presente mi pecado: 
    contra ti, contra ti sólo pequé, 
    cometí la maldad en tu presencia. R/.

    Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, 

    renuévame por dentro con espíritu firme. 
    No me arrojes lejos de tu rostro, 
    no me quites tu santo espíritu. R/.

    Devuélveme la alegría de tu salvación, 

    afiánzame con espíritu generoso. 
    Señor, me abrirás los labios, 
    y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

    Hermanos.

    Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.

    Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.

    Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice:

    «En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé».

    Pues mirad: ahora es tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

    Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

    Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

    Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

    Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

    Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

    Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

    3 min
  • Miércoles de Ceniza

    Nos

    encontramos en un día señalado que es signo y señal de la Gran
    Fiesta que se avecina en poco más de un mes: La Resurrección. Para
    ello nos adentramos en el Tiempo de Cuaresma. Y hoy es Miércoles de
    Ceniza con el que comienza este Tiempo Penitencia y de Conversión,
    por excelencia. Este día se vislumbra en el siglo XI. 

    La Iglesia en

    recuerdo de las fuertes penitencias que se hacían para expiar los
    pecados desde el principio, estableció este día para recibir una
    señal de penitencia que nos estimulase a prepararnos mejor. Ya en el Antiguo Testamento muchos profetas y
    patriarcas se cubrían de ceniza y se ponían un sayal en señal de
    penitencia. 

    Y nos adentramos en el desierto para acompañar a Cristo

    que se mete en la zona desértica para prepararse a iniciar su Vida
    Pública después de 29 años de Vida Oculta. Los cuarenta días
    penitenciales que marca la Cuaresma buscan el sentido de este número. 

    Porque cuarenta días, con sus cuarenta noches, es el periodo en el

    que estuvo Cristo en el desierto orando y ayunando, siendo tentado
    por el demonio para darnos ejemplo de que la tentación no es mala en
    sí. 

    Lo malo es caer en ella. Por eso Él la rechazó para que sigamos sus Huellas. Cuarenta

    también los días que duró el Diluvio en tiempos de Noé, y
    cuarenta los años que anduvo Israel tras salir de Egipto hasta
    llegar a la Tierra Prometida. 

    Y cuarenta los días que nos separan para el Triduo Pascual. Tres son los pilares para vivir este Tiempo:

    La oración, el ayuno y la limosna. La Ceniza que se impone sobre las
    cabezas se obtiene de quemar los ramos y palmas sobrantes del Domingo
    de Ramos del año anterior.  

    1 min
  • “¿Y no acabáis de comprender?”

    Bienaventurado el hombre que aguanta la prueba, porque, si sale airoso, recibirá la corona de la vida que el Señor prometió a los que lo aman.

    Cuando alguien se vea tentado, que no diga: «Es Dios quien me tienta»; pues Dios no es tentado por el mal y él no tienta a nadie.

    A cada uno le tienta su propio deseo cuando lo arrastra y lo seduce; después el deseo concibe y da a luz el pecado, y entonces el pecado, cuando madura, engendra muerte.

    No os engañéis, mis queridos hermanos. Todo buen regalo y todo don perfecto viene de arriba, procede del Padre de las luces, en el cual no hay ni alteración ni sombra de mutación.

    Por propia iniciativa nos engendró con la palabra de la verdad, para que seamos como una primicia de sus criaturas.

     R/. Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor  

    Dichoso el hombre a quien tú educas, 

    al que enseñas tu ley,
    dándole descanso tras los años duros. R/.

    Porque el Señor no rechaza a su pueblo, 

    ni abandona su heredad: 
    el juicio retornará a la justicia, 
    y la seguirán todos los rectos de corazón. R/.

    Cuando pensaba que iba a tropezar, 

    tu misericordia, Señor, me sostenía; 
    cuando se multiplican mis preocupaciones, 
    tus consuelos son mi delicia. R/.

    En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan, y no tenían más que un pan en la barca.

    Y Jesús les ordenaba diciendo:

    «Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes».

    Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes.

    Dándose cuenta, les dijo Jesús:

    «¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?»

    Ellos contestaron:

    «Doce»

    «¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?».

    Le respondieron:

    «Siete».

    Él les dijo:

    «¿Y no acabáis de comprender?».

    3 min
  • San Silvino de Auchy

    La

    sencillez de las personas les hace predilectos de Dios que no busca
    superdotados, sino gente sencilla. Hoy celebramos a San Silvino de
    Auchy, cuya vida fue en torno a su tierra de origen, pero muy fecunda
    en cuanto a predicación y ministerio en bien de las almas. 

    Su

    nacimiento se sitúa en la segunda mitad del siglo VII, en la
    localidad de Tolouse (Francia). Procedente de familia noble, en el
    hogar buscaban que el hijo siguiese esa forma de vida. Pero cuando
    intentan casarle para obtener una buena posición con una joven de la
    nobleza, él se niega. Se siente atraído por la Fe en el Señor para
    renunciar a cualquier aspiración humana. 

    Así marcha a Tierra Santa,

    para adentrarse más en los Misterios de la Salvación. Después de
    esta edificante experiencia, a su vuelta peregrina a Roma. Allí será
    ordenado sacerdote, y consagrado obispo sucesivamente. 

    Termina

    predicando en su tierra natal porque allí también hacía falta la
    presencia de pastores Santos. Ahí se dedica a visitar a todos los
    cristianos y organizar las comunidades que van surgiendo, con la idea
    de que sean semillas de nuevos servidores del Evangelio. 

    También

    tuvo una gran preocupación por los necesitados. San Silvino de Auchy
    muere en el año 717 cerca del carisma benedictino donde pasó sus
    últimos años. Había intentado ser ermitaños, pero la Providencia
    le preparó un lugar Monástico.  

    1 min
  • "Le pidieron un signo al cielo"

    Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus en la diáspora: saludo.

    Considerad, hermanos míos, un gran gozo cuando os veáis rodeados de toda clase de pruebas, sabiendo que la autenticidad de vuestra fe produce paciencia. Pero que la paciencia lleve consigo una obra perfecta, para que seáis perfectos e íntegros, sin ninguna deficiencia.

    Y si alguno de vosotros carece de sabiduría, pídasela a Dios, que da a todos generosamente y sin reproche alguno, y él se la concederá.

    Pero que pida con fe, sin titubear nada, pues el que titubea se parece a una ola del mar agitada y sacudida por el viento. No se crea un individuo así que va a recibir algo del Señor; es un hombre inconstante, indeciso en todos sus caminos.

    Que el hermano de condición humilde se sienta orgulloso de su alta dignidad, y el rico de su pequeñez, porque pasará como flor de hierba. Pues sale el sol con su ardor y seca la hierba, se cae la flor y se pierde la belleza de su aspecto; así también se marchitará el rico en sus empresas.

     R/. Cuando me alcance tu compasión, Señor, viviré.  

    Antes de sufrir, yo andaba extraviado, 

    pero ahora me ajusto a tu promesa. R/.

    Tú eres bueno y haces el bien; 

    instrúyeme en tus decretos. R/.

    Me estuvo bien el sufrir, 

    así aprendí tus decretos. R/.

    Más estimo yo la ley de tu boca 

    que miles de monedas de oro y plata. R/.

    Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, 

    que con razón me hiciste sufrir. R/.

    Que tu bondad me consuele, 

    según la promesa hecha a tu siervo. R/.

    En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.

    Jesús dio un profundo suspiro y dijo:

    «¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».

    Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

    3 min
  • Santa Juliana

     Los

    Santos que han conocido a Dios han entregado todo por Él. Hoy
    celebramos a Santa Juliana, que dio toda su sangre. Su vida
    transcurre en el siglo III. Y su hogar no es una casa que favorezca
    la Fe en el Señor Jesús. De hecho, es hija de padre perseguidor de
    los cristianos, y madre indiferente a toda forma de religiosidad. 

    Ella se bautiza secretamente, haciendo un voto de consagración a

    Cristo. Casualmente un joven senador quiere casarse con ella. Cuando
    llega a casa, Juliana le pone al corriente de su condición
    cristiana. De esto se entera el padre. 

    Y lo peor a los ojos del padre y del joven pretendiente es que ella quiere

    que su prometido también se convierta al cristianismo y entonces
    podrán casarse según la Ley de Dios. Pero el joven es un romano sin
    escrúpulos. 

    Lo único que le importa es subir en el escalafón del

    Imperio y advierte que si se hace cristiano perderá puestos, e
    incluso morirá y eso no lo quiere. Y lo mismo pensaba el padre. Éste
    último, montando en cólera, obligó a su hija para que dejara sus
    creencias, lo cual fue en vano, porque se reafirmó en su Esposo,
    Cristo. 

    Detrás estaba el pretendiente que influía en el padre para

    que no consintiese lo que le pasaba a su hija. En un gesto de falsa
    bondad el padre manda a su hija a la cárcel. Pero Santa Juliana sale
    reforzada en su condición de cristiana por lo que decretan que muera
    mártir, sentencia que se cumple en el año 308.    

    1 min
  • San Onésimo

    Hoy,

    VI Domingo del Tiempo Ordinario, el Evangelio sigue ofreciendo
    pasajes del Sermón de la Montaña. En el pasaje de hoy invita a
    saber reconciliarse y perdonar. Una de las claves está en saber que
    al presentar la ofrenda es bueno mirar si hay enfrentamiento con los
    hermanos para reconciliarse con ellos y luego, presentar la ofrenda
    los dos juntos. 

    También lo pone en práctica así el Santo de hoy,

    bajo la ayuda del Apóstol de los Gentiles -San Pablo- que es el que
    el convirtió. Porque en este día celebramos a San Onésimo cuya historia nos
    trae la Sagrada Escritura, en el Nuevo Testamento. 

    Y es que San Pablo había convertido a un

    hombre llamado Filemón. Entre sus esclavos había uno que se llamaba
    Onésimo. Un día roba a su amo y escapa con el botín. Interceptado
    por la guardia romana, es descubierto y encarcelado. Allí
    se encuentra con Saulo. 

    Cuando habla con él, se da a conocer como el esclavo de Filemón,

    que ha sido detenido por ladrón, y le cuenta todo lo que ha sucedido. Entonces San Pablo escribe su Carta
    a Filemón. En ella le pide que acoja a Onésimo,
    a quien él en la cárcel engendró entre cadenas. 

    Y le añade que le

    perdiste para recuperarle como un hermano. Añadiendo más le
    recuerda que si algo le debe, el propio Apóstol se lo pagará, de no
    ver la cantidad de favores que le debe ya. La tradición cuenta que
    San Onésimo fue a Roma a predicar el Evangelio, muriendo lapidado.  

    1 min
  • Santos Cirilo y Metodio

     Hay

    días muy especiales que celebran a especiales protectores de las
    personas. Es este caso del Continente Europeo, centrado en la zona
    del Este. Hoy es la Fiesta de los Santos Protectores de la Europa
    Oriental Cirilo y Metodio. 

    Sus verdaderos nombres eran Constantino y

    Miguel, que cambiaron al hacer la profesión religiosa. Abrazaron la
    vida consagrada y el Emperador de Constantinopla les envió como
    misioneros a los países yugoslavos. 

    Allí se entendieron con los

    nativos creando un lenguaje muy apropiado para ellos. Sin embargo no
    gustó a muchos, lo que llevó a denunciarles. Pero lo que iba a ser
    una condena fue una felicitación porque Roma no vio nada contrario a
    la Fe y les dio su aprobación. Cirilo enfermó gravemente, muriendo
    el año 869. El Papa, depositó sus restos junto a San Clemente. 

    Metodio, por su parte, fue consagrado Obispo por el propio Pontífice.

    Fruto de las envidias fue secuestrado. Pero intervino de nuevo el
    Papa, que pidió su inmediata liberación. De lo contrario, aseguró
    que excomulgaría a los responsables. Muere en el año 885. 

    Aunque

    estuvieron más bien en esas partes caucásicas, los Santos Cirilo y
    Metodio fueron también declarados Patronos de Europa, junto a Santa
    Catalina de Siena, San Benito, Santa Brígida de Suecia y Santa
    Teresa Benedicta de la Cruz. por el Papa San Juan Pablo II.  

    1 min
  • “Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”

    Sucedió entonces que Jeroboán salía de Jerusalén y se le presento el profeta Ajías de Siló cubierto con un manto nuevo. Estando los dos solos en campo abierto, tomó Ajías el manto nuevo que llevaba puesto, lo rasgó en doce jirones y dijo a Jeroboán:

    «Toma diez jirones para ti, porque así dice el Señor, Dios de Israel: “Rasgaré el reino de manos de Salomón y te daré diez tribus. La otra tribu será para él, en atención a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que me elegí entre todas las tribus de Israel”».

    Así Israel se rebeló contra la casa de David, hasta el día hoy.

     R/. Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz  

    No tendrás un dios extraño, 

    no aforarás un dios extranjero; 
    yo soy el Señor, Dios tuyo, 
    que te saqué de la tierra de Egipto. R/.

    Mi pueblo no escuchó mi voz, 

    Israel no quiso obedecer: 
    los entregué a su corazón obstinado, 
    para que anduviesen según sus antojos. R/.

    ¡Ojalá me escuchase mi pueblo 

    y caminase Israel por mi camino!: 
    en un momento humillaría a sus enemigos 
    y volvería mi mano contra sus adversarios. R/.

    En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.

    Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.

    Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:

    «Effetá» (esto es: «ábrete»).

    Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.

    Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.

    Y en el colmo del asombro decían:

    «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

    3 min
  • Santa Engracia de Mérida

    El

    Santoral nos sigue llevando por el recorrido de mártires que
    entregan su vida por Cristo a muy temprana edad. En el caso de hoy,
    celebramos a Santa Engracia de Mérida. No tiene nada que ver con
    Santa Engracia de Zaragoza que recordamos cada 15 de abril. 

    La que

    recordamos este día, es nacida
    en Mérida, y su trayectoria transcurre entre los límites de
    Portugal y España. Su
    linaje seguramente fue de familia noble. De pequeña había conocido
    a Jesús y su Palabra lo que le hace fortalecerse en la Fe. Siempre
    tuvo mucha amistad con Cristo. Surge un momento en el que el
    Emperador Romano ha perseguido duramente a los cristianos. 

    El motivo

    era que no seguían el mandato de adorar su estatua considerándole
    un dios. Como Engracia quiere ser obligada a aceptar a los ídolos
    imperiales, y se niega, es denunciada y perseguida. Entonces huye
    seguramente hacia los Montes Carvajales situados en Zamora. Algunos salen en su persecución hasta que la encuentran. Como
    persiste en su formación cristiana y muestra mucha fortaleza
    interior, no pueden resistir y ordena que muera. 

    Como

    habían arrojado su cabeza al río, posteriormente un pastor la
    descubrió. Una vez recuperadas,
    las reliquias de Santa Engracia de Mérida se llevaron a la Catedral
    de Badajoz,
    para que recibiesen el culto debido como su Santa Patrona y
    Protectora.  

    1 min

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