Todo Estado tiene el deber de redistribuir el ingreso público para favorecer a quienes tienen menos oportunidades, esa es la misión fundamental del estado propiamente dicho. Por eso se enfatiza la importancia de la presión tributaria porque de ahí provienen los recursos genuinos de un Estado que en el caso paraguayo es muy exiguo. Esta situación no le permite abrir los espacios fiscales a fin de expandir sus servicios sociales. Lo que se vino haciendo es redundar el déficit fiscal obligando a buscar préstamos internacionales. Hoy se acceden a los préstamos internacionales para cubrir las necesidades pero quizás de aquí a dos años no sea tanto así y ahí es lo que se debería pensar qué hacer en el futuro. Aquí es donde el sistema tributario paraguayo no está generando los recursos suficientes para disminuir la pobreza. La reducción de la pobreza y la pobreza extrema se da en su mayor medida con las transferencias monetarias (Tekoporä), hecho que en los últimos dos años se estancó porque se está estrechando el espacio fiscal. Esto según cuenta Rodrigo Ibarrola, investigador y especialista en finanzas públicas refriéndose sobre el mal gasto de los recursos del Estado, durante su participación en Saber es tu Derecho que se emite los sábados de 15 a 17 horas por Radio Mil AM.
Es realmente grande el Estado paraguayo como lo pintan desde sectores de la sociedad?
El Estado se puede medirlo desde varias ópticas, puede ser desde el tamaño de su presupuesto público relacionado al Producto Interno Bruto PIB, que en el caso paraguayo está muy por debajo en relación a otros países de la región o en cuanto a su presión tributaria donde igualmente el Paraguay es el más bajo de Sudamérica. En cuanto a la cantidad de funcionarios públicos (alrededor de 300 mil), pareciera un número grande pero comparando con otros países, Paraguay igualmente está por debajo de los promedios. Para Ibarrola ciertamente hay ineficiencias que deben ser corregidas pero el ahorro eventual por esa corrección no va alcanzar siquiera para llegar al promedio del gasto latinoamericano. En síntesis el Estado Paraguayo no es grande, es un estado que tampoco es tan ineficiente como presentan, dijo.
Cómo mejorar el gasto público
El acceso a la información es fundamental porque permite a la ciudadanía hacer un control más estrecho del manejo de la cosa pública, por ejemplo en el caso de Salud, que gracias a esa norma se pudo conocer el entramado de irregularidades en las licitaciones. Cualquiera puede hacer ese cruce de datos, pasa que la gente desconoce esos documentos disponibles, es cuestión de un involucramiento activo e ir presionando para la transparencia, dijo el especialista en finanzas públicas. El gobierno nacional presenta como un paso significativo la reforma fiscal aprobada el año pasado. Para Rodrigo Ibarrola no es una reforma sino un ajuste y simplificación fiscal con mínimo impacto en el PIB tan solo del 0.7 %, además no es inmediato. La presión tributaria en Paraguay actual es del 9.8 % y con el ajuste fiscal pasaría a 10.5 % y la ganancia sería al cabo de 2 a 3 años. Estiran algo innecesario para lograr una ganancia muy pequeña, usan ese desgaste como justificativo para volver a posponer los temas importantes en materia tributaria como aumentar el impuesto al tabaco, revisar el impuesto a la renta personal, el impuesto inmobiliario, acotó
Paraguay es un país de ingresos bajos
Cuando se habla del segundo quintil de la población paraguaya económicamente activa primeramente se menciona a la gente que gana el sueldo mínimo, después el 20 % la gente con mayor ingresos, por ejemplo, los que ganan 5 millones de guaraníes. Es decir si una persona al mes gana cinco millones de guaraníes, figura entre el 5 % de la población con mayores ingresos del país. Esto basado en la Encuesta de Hogares con la salvedad que estas muestras tienen un sesgo hacia la clase media, no captura el extremo superior. En la Encuesta Permanente de Hogares EPH nunca vamos a encontrar en materia de porcentajes a las personas súper ricas de nuestro, dijo Ibarrola al puntualizar que estos temas no se instalan en la agenda pública sencillamente porque los grandes medios de comunicación responden a corporaciones con una cantidad de intereses, por ende instalan agendas que ellos mismos manejan.