Si bien nadie podría estar preparado para el impacto de esta enfermedad, ya sea por la carencia de infraestructura y por falta de capacidad política y económica de responder y anticipar esta emergencia, lo cierto es que esta pandemia ha develado una serie de inequidades de injusticia social y de exclusión en todo el mundo pero especialmente en los países de América Latina.
Manifiesta Mauricio López, responsable de la Red Eclesial PanAmazónica REPAM, durante una entrevista realizada en el programa Saber es tu Derecho difundido los sábados de 15 a 17 horas por Radio Mil AM. La REPAM trabaja al servicio de los pueblos de la PanAmazonía, lucha en defensa de sus sabidurías ancestrales, territorios y de su derecho a una “participación efectiva en las decisiones” que se hacen con respecto a su vida su futuro.
En cuanto a la realidad indígena López dijo que ahí es donde se ve la absoluta vulnerabilidad de los pueblos originarios que viven en excepciones de todo tipos, en primer momento por la realidad histórica en la que viven, segundo por la falta de infraestructura y de atención adecuada a sus necesidades, a pesar de que son los que más aportan en nuestro mundo hoy y en un tercer nivel se nota una pandemia que está afectando con mucho mayor fuerza en las poblaciones indígenas.
La REPAM hace un recuento diario sobre la situación del COVID 19 en la Cuenca de la Amazonas, es decir con sus 9 países. Al pasado sábado 16 de mayo tenían registrados más de 62 mil personas afectadas por la enfermedad y arriba de 4 mil personas que han perdido la vida, una cifra muy alta en proporción con los 33 millones de población tanto en contagio como en fallecidos, a sabiendas que son cifras sub-registradas y en otros sitios ni siquiera se están haciendo un conteo mínimo sobre la situación.
En cuanto a las poblaciones indígenas la REPAM registra más de 400 pueblos y nacionalidades indígenas en toda la Panamazonía, son cerca de tres millones de personas que viven en estas comunidades. Conforme a los datos al sábado 16 de mayo se tenía más de 550 personas afectadas y alrededor de 120 indígenas fallecidas. Cifras igualmente muy altas pues afectan alrededor de 40 pueblos y comunidades indígenas en toda la región.
Como enfrentar estas realidades
Según Mauricio López para confrontar estas realidades y evitar más muertes por esta enfermedad lo primero es visibilizar lo que está pasando en las poblaciones y comunidades indígenas para poder sensibilizar a la gente acerca de la situación sumamente difícil mirando toda la dimensión de la pandemia.
Estamos llamados a responder a esta emergencia con asistencias humanitarias, con dotaciones de elementos de bioseguridad y responder ante la incapacidad de los Estados, dijo al puntualizar la dramática vivencia en la cual se desenvuelven estas poblaciones. A pesar de estar sobre la cuenca del río más grande del planeta hay comunidades que no acceden al agua potable o mínimamente adecuadas pues consumen aguas contaminadas. En muchas de las poblaciones indígenas de la Panamazonía no acceden al agua además carecen de puestos de salud u Hospitales para atenderlos en caso de ser afectados por el COVID19.
El responsable de la REPAM reiteró que es terrible la situación de estas personas pues las ayudas humanitarias no bastan, “aquí hay una situación de injusticia estructural, de desigualdad, incluso crimen por negligencia por parte de los Estados”
Dijo que la REPAM junto con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos están tratando de implementar protocolos específicos, documentando los casos, para denunciar situaciones particulares a luz de instrumentos jurídicos existentes, judicializando casos como el del Ecuador donde hubo el rompimiento de un ducto afectando a más de cien mil familias o como lo sucedido en Colombia donde se burlan de las legislaciones internacionales en materia de consulta previa.
Territorialmente la Amazonía como bioma, como sistema vivo, como ecosistema, marca un grito urgente y por otro lado su degradación su destrucción, su belleza y diversidad cultural marcan una manera distinta insistiendo en un cambio. Por cierto esta pandemia, su grado de impacto, si bien no se puede decir que sea causada por cuestiones ambientales, es una pandemia producida por el modo de relacionarnos con nuestro entorno, la manipulación genética y de destrucción del ecosistema.
López afirma además que mucha gente dice que estamos todos en la misma tormenta pero no estamos en la misma barca, algunos están en yates y otros en canoas destartaladas. Recalcó que estamos llamados a reconstruir la sociedad, a cambiar la situación, a denunciar las estructuras de injusticias.
Cabe mencionar que la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) ante la pandemia del COVID-19 y otras que azotan a los pueblos originarios, el 31 de marzo del presente año, de manera oficial presentó una DECLARATORIA DE EMERGENCIA de la Amazonía. Por medio de un pronunciamiento además hace un llamado Urgente de los Pueblos Indígenas de la Amazonía. Solicita al Alto Comisionado para los Derechos Humanos y Relator Especial sobre los Derechos de los Pueblos indígenas ante las Naciones Unidas, emitir informes que detallen datos y contenidos específicos por pueblos indígenas, dirigidos a los Estados, con el objetivo de que adopten medidas urgentes ante esta pandemia, con pertinencia cultural.
Ante la inacción de los gobiernos, solicita igualmente AYUDA y ASISTENCIA HUMANITARIA INTERNACIONAL, con el objetivo de precautelar la salud y la vida de pueblos indígenas de la Amazonia frente a la catástrofe sanitaria, ya que si no se toman medidas urgentes los pueblos y naciones indígena están a puerta de un etnocidio.