El perdón, uno de los grandes desafíos de nuestras vidas. Un Curso de Milagros. Dice que nadie nos ha hecho nada o nada nos pueden hacer, salvo que les demos el poder para hacerlo, entonces renunciamos a nuestro poder personal y se lo entregamos a quien identificamos como agresor. Lo que el otro hizo no tiene efecto sobre mí, es por eso que no tengo nada que perdonar, sólo a mí, por el pensamiento equivocado de que alguien tiene poder para hacerme daño. Si renuncio a todas las interpretaciones que he hecho de lo que consideré una ofensa y un ofensor, me libero, libero la situación y libero al otro. Hacerlo es un acto de poder y de amor que me concede paz. Que lo más puro del universo vibre en tu corazón.