Bienvenida a los capítulos del libro Cada Día es Viernes de Joel Osteen.
Estos capítulos te enseñan que Dios te sostiene en la palma de su mano. Si tan solo empezaras con unas palabras amables hacia ti mismo y hacia los demás, podrías provocar grandes cambios.
Al final, estamos aquí para ayudar a restaurar corazones heridos y secar lágrimas. ¿Te has puesto a pensar por qué eres tan sensible al ver las necesidades de otras personas? Quizá porque Dios ha puesto en ti un corazón dispuesto a sanar.
Sé un sanador. Sé un restaurador. Tómate el tiempo para edificar a los demás. Tu tarea no es juzgar, sino elevar. Todos somos recipientes llenos del amor de Dios, pero muchas veces olvidamos ese principio. Tal vez hoy estás aquí para recordarlo y para recordárselo a alguien que se siente perdido.
Un verdadero sanador no le teme a la incomodidad ni a correr riesgos. Está dispuesto a enfrentar batallas para ayudar a otros a levantarse. Ayudemos a sanar a los hijos de Dios.
Hoy te animo a convertirte en un sanador y un restaurador de sueños. Busca a quienes puedas levantar y ayudarles a recuperar su felicidad y su gozo.
Desde hoy, comienza a revivir las victorias que Dios ya te ha dado en el pasado. Esos recuerdos serán el combustible para seguir adelante y continuar siendo un instrumento de amor. Recuerda que Dios ha hecho cosas grandes por cada uno de nosotros.
También recuerda que cada revés es una preparación para un regreso más grandioso. Cuando caigas, vuelve a levantarte y sacúdete el polvo. Las batallas más importantes no suceden en el exterior, sino en el interior. Y cuando sabes que Dios está contigo, encuentras la confianza para seguir avanzando y ser libre.
Hoy te invito a crear un archivo de victorias: un lugar donde guardes todos los momentos en los que has visto la fidelidad de Dios en tu vida. Acude a él cada vez que necesites cambiar tu actitud y recordar que Dios nunca te ha abandonado.
Aprende a celebrarte. Desde hoy cambia el canal del "no soy suficiente" por el del "Yo soy":
- Yo soy talentoso.
- Yo soy creativo.
- Yo soy amable.
- Yo soy considerado.
- Yo soy capaz.
- Yo soy una obra valiosa de Dios.
Empieza a hablarte con amor. Elogia el potencial que Dios puso en ti. Hazlo una y otra vez, hasta que esas palabras se conviertan en tu nueva verdad.
Recuerda: Dios abrirá puertas que nadie podrá cerrar. Él ya está preparando algo mejor para tu futuro.
Disfruta estos capítulos y permite que cada uno transforme tu manera de pensar, fortalezca tu fe y te recuerde quién eres a los ojos de Dios.
Cuéntame qué te pareció este episodio en los comentarios o envíame un mensaje en mi Instagram. AQUÍ https://www.instagram.com/dianavalverde/
Nos vemos en el siguiente capítulo.
Con amor, Diana ✨